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La Maldición de la Luna plateada

Autor: Blueyes
last update Data de publicação: 2024-12-14 09:58:45

Fernando Red estaba impactado con la gran cantidad de energía que liberaba el CEO Aiden White tras ese recuerdo que lo perseguía y no dejaba que encontrara paz en su interior. ¿Era como si de pronto el CEO llegara a sentir culpa por algo que aún no descubría en las memorias? ¿Qué era esa culpa en sus memorias?

Fernando Red debía continuar indagando en la mente del CEO y encontrar una pronta solución, debido a que la energía que el CEO Aiden estaba liberando, estaba provocando que su espíritu interior se debilitara a pasos gigantes. ¡Eso sería un grave problema para el CEO Aiden White!

Fernando Red observó como en los recuerdos, específicamente en esa última parte que se repetía como un bucle infinito, la amiga de la señorita Polaris Blackburn de nombre Marlene, era la persona que constantemente aparecía en los recuerdos del CEO Aiden, acercándose una y otra vez alertando sobre ese hecho del pasado que no lo dejaba libre.

Esa acción provocó que Fernando Red observara el momento en el que la Amiga de la señorita Polaris y la loba Scarlet, se acercó de inmediato a donde se encontraba el CEO Aiden y la señorita Polaris en su regazo, interrumpiendo así el momento que estaba aconteciendo entre ellos.

—Polaris, ¿Me escuchas? —preguntó con incertidumbre Marlene.

El CEO Aiden White tomó inmediatamente la palabra para responder a Marlene. —Señorita Marlene, déjeme decirle que lamentablemente hemos perdido a Polaris, usted puede observar el cuerpo de Polaris, pero dentro de ese cuerpo ya no existe su esencia. Lamentablemente la unión de espíritus entre Scarlet y Polaris, la conciencia, la mente, el corazón y todo lo que era la esencia de Polaris ya no existe.

—Pero ¿Eso no puede ser posible señor Aiden? Entonces ¿Quién es ese espíritu que se apoderó de la señorita Polaris?

—Ahora solamente existe la esencia de la loba Scarlet en el cuerpo de Polaris, por lo que ahora decidirá ella qué hacer al respecto.

Fernando Red comenzó a comprender que el CEO Aiden estaba atravesando en ese momento por un sentimiento de profunda tristeza y dolor que no se podría imaginar, preguntándose en ese instante. —¿Cómo es que Aiden amaba inmensamente a esa loba asesina?

Fernando Red observaba como Marlene no comprendía concretamente lo que estaba sucediendo, pero lo único que ella sí comprendía era que el cuerpo de la señorita Polaris que se encontraba frente a ella seguía siendo la heredera de la familia Blackburn.

Posteriormente a no recibir una respuesta en concreto le volvió a preguntar al CEO Aiden White, sin embargo, la loba Scarlet se encargó de responder, dejando de un lado la respuesta del CEO y con ello se comprobaba que la mujer que respondía al nombre de Polaris definitivamente ya no se encontraba en ese cuerpo.

—¡Que se dejen venir toda esa partida de inútiles! estoy esperándolos y no voy a permitir que quieran humillarme después de lo mal que me han tratado durante toda mi existencia. —exclamó Scarlet con extrema molestia.

El enojo era más que evidente de parte de la loba Scarlet y estaba más que dispuesta a confrontar sus crímenes provocados en Harlem con el CEO Aiden a su lado, lo que de igual manera podría ser su último suspiro de vida.

A todo eso Fernando estaba luchando por mantener la estabilidad emocional de Aiden White que comenzaba a salirse de control, por lo que observando como Scarlet se expresaba con cólera por lo que estaba aconteciendo no interrumpió el momento.  

La Loba Scarlet continúo mencionando. —Creo que la única persona que realmente valió la pena dejar con vida ha sido Marlene, de ti no puedo decir exactamente lo mismo Aiden.

—¿Porque lo mencionas de esa manera? Acaso ¿no disfrutabas los encuentros que sostuve con Polaris? Eso te dio más fuerza para quedarte con ese cuerpo que no te pertenecía.

—Porque tú eres un lobo natural, por lo que no te considero un humano, así como Dalia, igualmente me decepcionó de tal manera que realmente llegué a considerarla como una buena persona digna de confiar, pero lamentablemente resultó ser una farsante más, por esa misma situación es que tomé la decisión de deshacerme de todas las personas que se cruzaban en mi camino, pero veo que ahora ya no tendré tiempo para eso, por lo que ahora lo que tenga que suceder, que suceda inmediatamente.

La frustración era más que evidente en Scarlet al momento de encontrarse sitiada por el CEO Aiden y el comandante de los lobos oscuros que se dirigía hacia la mansión.

Fernando Red continuaba batallando por mantener todo en orden por dentro de las memorias del CEO Aiden White. Por fuera, Samantha y Elías, se encontraban transformados en su forma hibrida, tratando la manera de contener a su sobrino.

El cuerpo inmóvil de Fernando Red se encontraba recostado, mientras que el Lobo alpino de nueve colas, estaba provocando un desastre dentro de la oficina de Fernando Red. La situación estaba a punto de descontrolarse por completo y al parecer no habría quien lograra detener la fuerza inconmensurable descontrolada de Aiden White, todo ocasionado por los recuerdos que estaban a punto de consumir el espíritu del CEO y dejarlo atrapado en sus propias memorias con toque de culpabilidad por algo que no fue su culpa que sucediera cinco años atrás.

Las alarmas se escucharon en la oficina de Fernando Red, alertando a sus hermanos, los trillizos, Roberto y Alejandro se acercaron de inmediato a la oficina de Fernando, sin imaginar lo que estaba sucediendo en el lugar.

Tras su ingreso la sorpresa fue aún mayor, provocando que Alejandro Red siendo el más impulsivo de los hermanos Red, observando el cuerpo de su hermano tendido en la alfombra del lugar y el lobo de nueve colas peleando con Samantha y Elías, se transformó de inmediato para atacar a Samantha y Elías, creyendo que eran responsables que su hermano se encontrara tendido en el suelo inmóvil.

El sonido de las alarmas, provocaron que los recuerdos de Aiden White se alteraran aún más y Fernando Red dentro de los recuerdos del CEO Aiden White, observando como en los recuerdos se veía el alboroto, por lo que estaba por acontecer en la mansión Heaven en la cual se encontraba con la loba Scarlet y el CEO Aiden.

Los aullidos comenzaron a escucharse a escasos metros de donde se encontraba la entrada de la mansión, por lo que todos los empleados se refugiaron en la parte trasera esperando lo peor, así mismo Aiden White no queriendo involucrarse en la situación exclamó con un profundo sentimiento.

—¡Siento mucho lo que atravesaste durante la existencia de tu vida, en tu forma original Scarlet! pero debo considerar de alguna manera que debiste haberte tomado el tiempo para conocer más personas y no haberte dejado influenciar por la maldición de la luna plateada.

Fernando Red nuevamente escuchó hablar de la luna plateada, pero ahora estaba seguro que lo de la luna plateada era una maldición que condicionó a Scarlet a esta situación, lo que también estaba consiente en ese momento que Aiden White, entre su profunda tristeza, se encontraba frustrado por no conseguir el objetivo de ayudar a Scarlet que se encontraba ahora a la defensiva por lo que estaba por acontecer.

Queriendo intervenir en las memorias para conocer si era posible manipular esa parte de su mente, se encontró que Aiden White contaba con un sentido receptor que bloqueaba la intervención directa de cualquier otro lobo con habilidades especiales de la mente, por ello es que el CEO Aiden no era tan fácil de vencer manipulando su mente. Así que tras encontrarse con eso de frente y sufrir una pequeña descarga eléctrica de sus neuronas. Fernando Red permitió que la situación continuara desarrollándose como las memorias del CEO Aiden estaban corriendo con el drama vivido.

Fernando escucho que el CEO Aiden White mencionó.

—Siempre consideraré y mantendré en pie mi declaración en hacerte saber que eres una hermosa loba plateada azulada y que si te esforzaras serías sin duda alguna una excelente Alpha.

—No te atrevas a hacer lo que estas próximo a realizar Aiden. ¡No puedes abandonarme!

—¿Si reconsideras la situación y decides escapar? Búscame, cuando todo se resuelva con tranquilidad algo puedo hacer por ti desde mi mansión, por lo pronto no me queda más que desearte buena suerte ya que no me puedo involucrar en estas circunstancias.

En ese instante Scarlet consideró que Aiden White la estaba abandonando a propósito y que más que abandonarla, lo que estaba haciendo realmente era rechazarla, debido a que, aunque contaba con el cuerpo de la heredad de los Blackburn, no era lo mismo amar a la señorita Polaris a vivir con la loba Scarlet.

El CEO Aiden lo había mencionado en varias ocasiones, Scarlet desprendía un olor completamente diferente, olor que se podría sentir a kilómetros, olor que sabía a desprecio, odio hacia los demás, por lo que en ese sentido inmediato el CEO Aiden no era para nada compatible con Scarlet.

Lamentablemente para Scarlet el cuerpo no lo era todo en una persona, porque, aunque siendo una mujer hermosa y llena de aptitudes dominantes, pero su interior era tan putrefacto como los sentimientos y los pensamientos que emanaba del espíritu de Scarlet, de nada servía llegar considerarse la mujer más hermosa sobre la tierra si su interior era putrefacto.

Tras el evidente rechazo del CEO Aiden y su intento de marcharse por la parte trasera de la mansión. La loba Scarlet se lanzó a sus espaldas provocándole heridas profundas con sus garras enormes, eso se consideró que era un ataque directo sin juegos ni pretensiones de supervivencia, por lo que al instante el CEO Aiden White entró en una cólera inmediata y sus colas extendiéndose a lo más alto, atraparon inmediatamente el cuerpo de Scarlet. Dando la vuelta la llevó contra la pared dura y áspera de la mansión con sus ojos encendidos y su mandíbula saliéndose de su boca, exclamado con ira.

—¡Te iba a perdonar por todo lo que has hecho Scarlet! ¡Incluso por haber destruido la esencia de Polaris! pero esto es demasiado y no puedo dejarte pasar esta ofensa.

Fernando Red apreció el momento de enojo más electrizante de Aiden White, corroboró en ese momento que Aiden White no se encontraba enamorado de la loba Scarlet, sino más bien de la señorita Polaris, la persona que ya no existía en ese cuerpo. Fernando Red continúo escuchando lo que Aiden White estaba pronunciando en contra de la loba plateada Scarlet.

—Porque precisamente Polaris por cuenta propia jamás asesinaría, por eso mismo es que intenté y traté la manera de salvarte para que cambiaras de opinión y te convirtieras en una loba decente, más sin embargo desaprovechaste la oportunidad que te brindé, te advertí que no podrías ganar Scarlet, que, aunque pareciera débil era mucho más fuerte que cualquier otro existente, estaba dispuesto a perdonarte por el recuerdo de amor hacia Polaris.

—¿Por qué precisamente has elegido a un ser humano? Ella no era nada si mi esencia.

—Porque ¿si Polaris aún se encontrara con vida en este cuerpo que le pertenece? créeme que no te haría daño alguno, porque a pesar de ser una mujer sin poderes, era reservada y una dama.

—No puedes imaginarte con cuantos se acostó antes que llegaras a su vida, ella era una zorra que solo pretendía el poder ejecutivo y la ambición la llevó a pactar conmigo.

—¡Ni se te ocurra denigrar a Polaris de esa manera! ¿Ahora que has decidido atacarme a mis espaldas? Lo único que me hace recordar es que seguramente de esta misma manera asesinaste a mi padre, sin obviar que también eres culpable por la muerte de cientos de personas y lobos inocentes, así que, ¿si esto era lo que pretendías? Felicidades lo has conseguido, te iba a perdonar Scarlet, pero ya no puedo más ¡Lo siento!

La sorpresa fue aún mayor para Fernando Red escuchando que el CEO Aiden White confesó en ese recuerdo con Scarlet, que ella era la culpable de la muerte de su familia en Harlem. Por ese motivo es que el CEO White abandonó su antiguo hogar para no continuar con sus recuerdos activos, pero los recuerdos y la maldición lo persiguió hasta Dinamarca.

¿Pero de donde es que específicamente el CEO Aiden White adquirió la maldición de Scarlet? era lo que Fernando Red trataba de averiguar.

—¡Alejandro detente! Samantha y Elías no son los responsables que tu hermano Fernando se encuentre inmóvil en el suelo, observa y te darás cuenta que Aiden se encuentra poseído por un espíritu inexplicable. —exclamó Roberto.

Roberto detuvo el ataque inesperado que Alejandro intentaba realizar en ese momento en contra de Samantha y Elías, percatándose que los lobos alpinos se encontraban luchando en contra de su sobrino, por lo que calmó su ansiedad y volvió a su forma natural, pero el desastre era más que obvio en el lugar, por lo que debían tomar una seria decisión al respecto ¿Ayudar o defender a su trillizo en el suelo?

El CEO Aiden White fuera de control, arrastró a Samantha por fuera del recinto en el que se encontraban, saliendo expulsada por la ventana hacia el patio trasero de la mansión de los hermanos Red. Elías con algo de conciencia, exclamó con presunta preocupación.

—Ayúdenme por favor a detener a mi sobrino. Fernando no ha salido de sus memorias y ¿si no logra salir? Fernando podría quedarse atrapado en el cuerpo de Aiden por siempre.

Debido a la declaración de Elías White, un fuerte esplendor se logró observar desde el pecho de Aiden White.

Fernando en su espíritu salió expulsado del cuerpo del CEO, al instante regresó a su cuerpo y se levantó de inmediato en su forma hibrida de tres colas, siendo el único de los trillizos en obtener ese poder como hibrido.

Fernando saltó hacia el cuerpo de Aiden White y lo sujeto con fuerza, instando a sus hermanos que lo ayudaran de inmediato.

—¡Vamos, no se queden observando, ayuden a someter a Aiden!

Elías sorprendido por el momento, le preguntó de inmediato a Fernando Red.

—¿Qué ha pasado ahí adentro Fernando? ¿Has encontrado el motivo y la cura para mi sobrino?

El psicólogo Fernando Red exclamó agitado y desesperado. —Aiden fue influenciado por la maldición de la luna plateada, ese es el verdadero motivo de sus pesadillas, hay que expulsar el espíritu de la loba plateada en su interior, de su mente y en su corazón.

Elías White con un rostro de incertidumbre y ansiedad exclamó con un susurro lento y desorientado. —¿Scarlet no se encontraba extinta?

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