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last update Fecha de publicación: 2024-05-12 16:58:45

Su pullover de rayas blancas y rojas, su jean azul desgastado y zapatillas deportivas, ese era el conjunto preferido de Kate para ir al trabajo. La razón, no llamar la atención en ningún sentido debido a lo oculto que tenían que vivir los vampiros. Ya les habían dado caza en el pasado y los pocos que quedaban tenían que tener un perfil bajo para sobrevivir. Al menos su área como era de diseño hacía que su vestuario pasara desapercibido. Aunque en la noche prefería la ropa más ajustada y sexy y unos provocativos labios rojos. Quien la viera no la reconocería.

Se dio una última revisión en el espejo. Sus ojos todavía estaban exaltados e hinchados, por lo ocurrido esa mañana en el hotel. Los había tenido que cubrir con sus acostumbrados espejuelos grandes. También lo hacía porque estos tenían la tendencia a cambiar de color cuando menos se lo imaginaba. Ah problemas por todos lados.

Por último, se pasó la mano por el cabello de color rubio cenizo, que hacía juego con sus ojos muchos más intensos. Lo odiaba, y eso que no contaba que era prácticamente indomable por la cantidad que tenía aun cuando lo llevaba a la altura de los hombros.

Una vez delante del asiento de su puesto de trabajo en la empresa donde laboraba, se dejó caer pesadamente. En su mente solo calculaba el tiempo para terminar su jornada y salir a buscar a su esclavo. Debía encontrarlo lo antes posible.

 -¿Oye, te sientes bien?- escuchó a su lado y miró a su compañero de trabajo. Kate no recordaba el nombre de ese humano. Solo llevaba poco tiempo en la empresa

 -Si, por qué lo preguntas- hizo una sonrisa incómoda.

-Porque te ves como una m****a. Se te ven las venas de lo pálida que estás- le señaló el cuello.

En primera que sutileza tenía ese hombre. En segunda. ¿SE LE VEN LAS VENAS? ¿YA? Pero si apenas habían pasado unas pocas horas. Los síntomas de deterioro no podían aparecer tan rápido.

 -Con permiso- agarró su bolso y corrió en dirección al baño.

Cerrando la puerta del cubículo se sentó sobre uno de los retretes y rebuscó en su bolso una pequeña bolsa del tamaño de su mano con un líquido rosado claro y casi transparente. Sangre reforzada químicamente, lo único que podría salvarla temporalmente.

La muy m*****a mercancía diseñada para hacer pasar a los vampiros por humanos costaba un ojo de la cara y la mitad del otro. Sudaba todo el desgraciado mes para poder pagar solo cuatro bolsas. Y a ella el dinero no le llegaba por tubería.

Resopló y abrió el pequeño tubito de donde comenzó a tomar el líquido que esta vez le resultó amargo e incluso asqueroso. Casi tuvo el reflejo de vomitar, pero lo tragó. No podía darse el lujo de escupirlo y menos dado su estado.

Si la cosa seguía así estaría en problemas. Una vez que todo el contenido estuvo en su sistema se dejó caer hacia atrás. Su cuerpo picaba, pero al menos la piel comenzaba ser más… ¿humana?

Demonios, en qué estaba pensando cuando había marcado a un esclavo. El tiempo simplemente estaba corriendo, sino lo encontraba moriría dado que su cuerpo rechazaría cualquier sangre… y él tampoco estaría bien. Su cuerpo ya de seguro había cambiado para complacer a su nuevo amo y sus necesidades.

Una vez que regreso a su asiento sintió que estaba más agotada aún que cuando había llegado.

 -KATE- alguien gritó su nombre exaltándola viendo a la directora de toda esa planta- El Ceo desea verte-

Oh, oh.

La vampira no fue la única que palideció. Nicolae Niles, un hombre de unos 32 años que era conocido por su carácter tan frío que podía congelarte con la mirada. Sus caminos nunca se habían cruzado. El tipo podía controlar su multimillonaria empresa desde el asiento de su oficina.

Que fuera llamada así no parecía nada bueno. Rezó para que no la expulsaran. No recordaba haber hecho algo mal ¿O sí?

Caminó detrás de la mujer seguida de la mirada de lástima de los demás trabajadores hasta el elevador.

 -Su secretario te recibirá. No hables más de lo necesario- le advirtió la directora antes de marcar el piso para que solo Kate subiera.

Ella tomó una profunda respiración dentro. Recordaba que los vampiros 200 años atrás habían estado en la cima de la cadena de alimentación. ¿Qué demonios había ocurrido en los últimos años?

Esperó que el elevador se detuviera y la puerta volviera a abrirse, y efectivamente un humano alto, trajeado, de cabello negro y ojos marrones la esperaba allí. A él si lo había visto, pocas, pero contaban.  

Kate, céntrate que te van a botar. Se dijo para sí misma y siguió al hombre que la guío hasta una enorme puerta. El secretario la tocó y una voz grave se sintió desde adentro.

Kate pudo jurar que tembló ligeramente pero no pudo saber el por qué.

Pasó detrás del secretario hacia el interior de la estancia. Toda acristalada por donde entraba tanta claridad que los ojos de Kate molestaron aun con los anteojos y los cubrió con el borde de la mano.

-¿Es ella?- la misma voz que oyó antes retumbó en las paredes.

 Kate no pudo evitar alzar un poco la vista se sorprendió. Esperaba que fuera algún humano de belleza común, pero este hombre era una bestia.

 -WOW- se le salió y hasta el hombre detrás del escritorio separó la mirada de los papeles que revisaba.

Kate se mordió la lengua mientras era testigo de todo su aspecto. Tenía un rostro masculino que no dejaba de ser hermoso y salvaje que llevaba completamente afeitado. Gruesas cejas encima de un par de orbes azules, ni oscuros ni claros. Una nariz delgada y unos labios que le hizo morderse los suyos.

Su cabello lo llevaba en un estilo completamente diferente a los hombres de su edad, era más corto atrás rozándole la nuca mientras adelante era más largo, aunque lo peinaba relajadamente hacia atrás, había algunos finos mechones que acariciaban sus altos pómulos. Y de un color oscuro con reflejos rojizos y marrones que completaba su perfecta imagen.

Y si hablaba del cuerpo, sus hombros amplios y un fuerte pecho bajo un elegante traje negro y su corbata roja a juego con su cabello. Hacía años que Kate no veía a nadie así por lo que casi le levanta el dedo dándole el aprobado, pero se contuvo.

 La mirada del Ceo era peligrosa. Parecía una bestia en un cuerpo humano.

Y no solo eso, por alguna razón, y aunque como tal nunca se había cruzado con él su cuerpo entero comenzó a picar. No supo de donde apareció esta sensación, pero hasta su garganta se secó y sus colmillos picaron. Se abofeteó mentalmente. Ese tipo ni de lejos habría ido a la discoteca en la que había agarrado a quien ahora era su esclavo.

 -¿Tú fuiste quien hizo estos bocetos?- Nicolae alzó la barbilla y lanzó sobre la mesa un sobre con algunos dibujos.

 Kate asintió. Nicolae alzó una ceja interesado en la sencilla chica que tenía talento. Mucho realmente.

 -Voy a usar tu concepto para la próxima campaña de maquillaje. Tráeme una propuesta de producto final- le dijo autoritario.

 -Para cuando lo necesita- Kate se atrevió a preguntar.

 -Para mañana-

 La vena de la sien de Kate palpitó en su sien y se aguantó una buena dosis de palabras obscenas para decirle al hombre. ¿Qué se pensaba que era el diseño? Necesita al menos una semana para tener todo como a ella le gustaba. Maldito explotador. No le pagaban horas extras. 

-Traeme, aunque sea la muestra de color y la distribución en los soportes- Kate volvió a respirar- Y llega a las cinco de la mañana-

 La vampira frunció el ceño tras sus gafas.

 -¿A las cinco?-

 -Iremos al estudio donde se preparan las fotos. Quiero un trabajo que no tenga que estar pagando por gusto y no tengo tiempo para errores. Así que irás con nosotros- alzó sus ojos y la miró por debajo de sus espesas y largas pestañas repasándola de arriba abajo- Lleva una vestimenta formal -

-Entendido… Jefe- dijo ella alzando una ceja. Exigente el tipo.

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Último capítulo

  • El Ceo es mi esclavo   Epílogo

    -Oye, despierta- la voz grave de su Nicolae resonó en su cabeza a mitad de la madrugada.-Hmmm, qué carajos quieres- Kate apenas abrió un ojo para mirar por el borde de la colcha notando que ni siquiera había amanecido. El sofá debajo de su cuerpo era un desastre después de todo lo que habían hecho, pero habían terminado tan cansados que habían terminado allí mismo- Me estuviste taladrando hasta hace un rato. Déjame descansar- y se cubrió la cabeza con la misma colcha, que al parecer Nicolae se la había puesto en algún momento por encima.-Y tú el cuello y no me estoy quejando. Si no vamos ahora no llegaremos a tiempo.Kate chasqueó la lengua y se removió con pesadez.-Speicer- Nicolae pronunció el nombre del perro que estaba hecho una bola sobre la alfombra, y este alzó la cabeza- Encárgate de ella- ordenó.El perro movió su cola de un lado a otro y se levantó dando un salto hasta caer junto a la vampira. Kate lo sintió.-¿Qué?- fue lo único que pudo decir antes que el morro del perr

  • El Ceo es mi esclavo   168

    Nicolae no pudo evitar sonreír alzando los bordes de sus labios y pasó su mano de arriba abajo por la espalda de Kate hasta terminar en una de sus nalgas, la cual apretó sintiéndola suave entre sus dedos.-Nicolae… cuándo podremos volver a tu casa o a la mía -preguntó Kate con un puchero volviendo a acurrucarse contra él-. No me molesta estar aquí con Hellene, pero siento que puede salir por cualquier parte y en cualquier momento.-Más tarde -respondió el esclavo soltando un suspiro recordando la prohibición que le había dado Hellene de nada de follar. La vena en su sien palpitó-. Maldita, como si pudiera mandarme de esa forma -gruñó.Kate alzó la cabeza y lo miró algo confundida.-Speicer -el perro se removió al escuchar su nombre-. Vuelve al collar -este protestó, pero al final entró dentro del collar de Kate-. Y tú. No le vayas a decir nada a Hellene, o no te dejaré tocarme por días -Nicolae le dijo a su ama entrecerrando los ojos antes de agarrarla por la nuca y bajarla de golpe a

  • El Ceo es mi esclavo   167

    Nicolae despertó lentamente, sintiendo una calidez agradable que lo rodeaba. Su cuerpo ya no le dolía como antes, y la incomodidad de sus heridas se había disipado en gran parte. Sus ojos se demoraron en adaptarse a la luz y reconocer el techo de la cama de dosel del cuarto que usaba en la casa principal de Hellene.Había un ligero aroma a lavanda que lo mantenía tranquilo. Las sábanas eran cálidas y la habitación estaba en silencio, solo con la tenue luz de las luces de mesa a cada lado de la cama. Al parecer todo se había acabado para terminar allí… como si nada hubiera ocurrido.Se removió un poco sintiendo un peso sobre su hombro y giró su rostro sabiendo qué se encontraría. Kate estaba acostada junto a él, completamente dormida. Los cabellos grisáceos todo desordenados caían sobre él y su rostro, aunque dormido, estaba marcado por la fatiga. A sus pies pudo percibir un bulto y era Speicer, con su cabeza sobre su pierna y sin la menor intención de despertarse.Alzó su mano para to

  • El Ceo es mi esclavo   166

    Antes de que Kate pudiera reaccionar, una tela pasó por delante de la boca de Mary y tiró hacia atrás haciendo que se metiera entre sus dientes a modo de mordaza, y lo llevara con él, apartando los colmillos de su garganta. El movimiento fue tan repentino que Mary se quedó sorprendido y unos segundos sin responder. Sus ojos se abrieron apenas un poco más al girar la mirada.Nicolae.El humano, tambaleante, herido, con el cuerpo aun sangrando… estaba detrás de Mary, sujetando con ambas manos la esquina de lo que había sido su camisa y ahora era la mordaza que detenía la boca de Mary, tirando con todas sus fuerzas para impedir que escapara.-No la toques con tus cochinas manos, puerco pedófilo -gruñó Nicolae entre dientes, jadeando, temblando por el esfuerzo.Mary giró la cabeza con una expresión oscura, sus ojos brillando con furia al ver quién se atrevía a interferir. Reaccionando por completo, agitó sus manos en dirección al humano aun si torcía su cuello.-Nicolae- Kate tosía en el

  • El Ceo es mi esclavo   165

    Kate arrastró a Nicolae como pudo hasta el exterior y alejándolo lo más que podía hasta donde tenían el auto. En un momento Speicer terminó a su lado ayudándolo, por lo que subirlo al asiento trasero fue más fácil. Aun así lo escuchó gemir de dolor.-Aguanta solo un poco- la voz de Kate temblaba. Se sentó a su lado para recostar el cuerpo de Nicolae contra el suyo. La cabeza de su esclavo cayó pesada sobre su hombro con la respiración agitada. La temperatura de su cuerpo también estaba subiendo.Un esclavo no moriría dado el pacto de sangre con una vampira. Pero eso no quitaba que su cuerpo sufriera las consecuencias de las heridas. Kate agarró una de sus manos mirando los grandes verdugones de sus muñecas, con dolorosas fisuras en su piel. Y no lo pensó ni una vez para llevarla a sus labios y comenzar a lamer por encima de las heridas.Nicolae gruñó intentando alejarse, pero el agarre de Kate era férreo. No lo curaría del todo, pero aceleraría el proceso de curación. Con su cuerpo co

  • El Ceo es mi esclavo   164

    Las llamas rápidamente crecieron rodeando todo. El calor abrasador y el humo denso y gris no se demoraron en hacer presencia.Kate sintió cómo el cuerpo de Nicolae se tensaba y hasta comenzaba a temblar, al igual que el de ella. Ambos… habían estado en situaciones similares. El fuego a su alrededor paralizó sus cuerpos, era una sensación tan familiar como desagradable. Y allí estaban otra vez, siendo provocado todo aquello por la misma persona. Por lo visto sus pasados estaban más unidos de lo que ellos hubieran imaginado.Aun así, Kate, a pesar de su terror, sabía que debía sacar a su esclavo de allí, ponerlo a salvo; no dejaría que las llamas lo arrebataran de su lado, como en el pasado con sus padres. Lo salvaría a como diera lugar. Aferró sus brazos al cuerpo más grande abrazando su cabeza contra su pecho para evitar que él siguiera viendo las llamas rozando cerca de ellos.-Nicolae- su voz temblaba, pero sentía la fuerza de la sangre de Hellene en su interior y eso la hizo sentir

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