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last update Fecha de publicación: 2024-05-12 16:59:04

¿Quién demonios no había dormido por tener que entregar trabajo? Pues, ese día, Kate

Sus ojos ardían y caminaba embobada por toda la casa sin querer soltar su mullida almohada con ganas de recostarse a dormir sobre ella. Por dios, era una vampira, bastante que había habituado su horario al de un humano para tener energía para trabajar por el día. Era un ser nocturno por naturaleza.

 Maldito el buenazo de su jefe.

 Le había exigido esperar en los bajos de su edificio a las 5:30 de la mañana donde la pasarían a recoger. 

Suspiró acomodando su cabello medianamente con una bolsa de sangre en su boca chupando de sorbito en sorbito para no vomitar. Estaba tan sedienta que era doloroso. Deseaba que llegara el otro día. Necesitaba ir de nuevo al mismo bar donde se había emborrachado. Seguro que su ahora esclavo volvía de nuevo intentando saber de ella. Le pondría una gruesa correa para que no se escapara.

 Ah. Deseaba tanto beber de él. La sangre que tomaba en ese momento sabía asquerosa y sus ojos estaban húmedos de las arcadas que retenía para no escupirla.

Suspiró y miró el reloj. Ya casi era hora.

 -Adiós Toby- se despidió de un enorme perro de peluche que descansaba en el sofá y que era lo único que se había mantenido a su lado a lo largo del tiempo. Estaba viejo y con algunos parches, pero prefería eso a algo que pudiera dejarla de lado.

Con el único conjunto formal que tenía bajó las escaleras. Ella vivía en un pequeño apartamento en el segundo piso. Para ella con el tamaño suficiente. Lo que más le gustaba era la terraza donde solía disfrutar de la brisa nocturna. Y sin vecinos chismosos.

 Se sentó en el muro de afuera y esperó. En diez minutos en lujosos auto negro con las ventanas nevadas se detuvo delante de ella.

La puerta del conductor se abrió para girar y ponerse delante de ella.

-Entra, el jefe espera- respondió el que ella ya sabía que se llamaba Domic.

Kate pensó que este hombre era demasiado recto. Era el secretario de Nicolae y su asistente personal, guardaespaldas, chofer y todo lo que podía hacer un hombre al lado de su jefe.

 Al igual que el Ceo era muy alto, con espalda ancha y músculos que se notaban definidos por debajo de la tela. Su mirada siempre era fría y Kate temió que si soltaba algún comentario fuera de lugar lo más seguro era que le arrancara la lengua.

Se levantó, pero antes de que la puerta le fuera abierta Domic le murmuró.

-Escucha atenta, el Ceo está de muy mal humor y por la salud de tu cuello y del mío, cuida tu lengua delante de él. Mejor, ni siquiera la uses, entendido-

Kate pestañeó varias veces.

-¿En serio puede matarnos?-

-¿Qué hacen? No tengo todo el día, acaben de entrar- la voz de Nicolae se escuchó desde adentro y se notaba impaciente.

Domic abrió la puerta para ella y la dejó entrar 

-Disculpe Ceo- Domic hizo una ligera reverencia y tras Kate entrar retomó la marcha.

 Kate no dijo palabra dentro del auto, sobre todo porque el hombre a su lado se notaba bien serio y sin ganas de decir ni buenos días, y enfrascado en su tableta. Además, ella tampoco estaba muy feliz. Que un humano mandara a un vampiro ya era humillante. Pero de la forma que lo hacía ese hombre, la dejaba sin palabras.

-Jefe esto es lo que me pidió- le extendió el sobre con los documentos. No había dormido terminándolos. Maldito explotador.

Nicolae desvió la mirada del sobre y después hacia ella, sin muchas ganas. Sus dos orbes azules se quedaron fijos en la joven delante de él notando que vestida de esa forma se veía muy diferente a cuando estaba como el día anterior. Aunque esos espejuelos y su cabello en un simple moño, no se ajustaba. Su mirada fue tan intensa que Kate retrocedió en su asiento y se revisó ella también por si algo en su atuendo estaba mal.

 -¿Ocurre algo? ¿Me veo tan fea así?- pestañeó algo confundida, tenía mucha confianza en su imagen.

 -Nada- Nicolae apartó sus orbes tras agarrar el sobre- Solo me pareciste familiar-

 Si como no. Claro que le iba a resultar familiar. Trabajaba en su empresa. Y familiar era la sensación que la volvió a recorrer. Ese picor en su piel que había sentido al tenerlo delante. Se pasó las manos por sus brazos. ¿Qué estaba ocurriendo? Una idea vaga le pasó por su mente y la desechó. No y no, él no servía ni para sospecha.

Durante el viaje no hubo una sola palabra dentro del auto a menos que indicaciones por parte de Nicolae de cosas pendientes a hacer. Kate no le prestó atención. En cambio, pensaba en los diferentes escenarios en los que podría reencontrarse con su esclavo y cómo la mantendría con ella. Por un momento una leve sonrisa sádica adornó el borde de su boca. Le haría pagar por toda la preocupación por la que cursaba ahora.

Nicolae dejó al lado el sobre que estaba leyendo una vez que habían llegado. Ya había revisado lo dado por su empleada y pensó que había sido una buena idea haber dejado que se encargara del proyecto. Pero más que eso, por alguna razón esa chica era bastante… inusual. A cada rato la mirada de reojo y el rostro de ella estaba torcido en una mueca.

 -Compórtate y no hables más de lo necesario- la voz de Nicolae era grave y autoritaria cuando llegaron a su destino.

 Ella lo miró alzando una ceja

-¿Qué demonios tienen todos con mi boca y lengua?- protestó  Si supieran de lo que es capaz-

Y entre los dos se formó un silencio incómodo. Nicolae entrecerró los ojos… esa frase… esa forma de hablar…

No, solo eran imaginaciones suyas.

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Último capítulo

  • El Ceo es mi esclavo   Epílogo

    -Oye, despierta- la voz grave de su Nicolae resonó en su cabeza a mitad de la madrugada.-Hmmm, qué carajos quieres- Kate apenas abrió un ojo para mirar por el borde de la colcha notando que ni siquiera había amanecido. El sofá debajo de su cuerpo era un desastre después de todo lo que habían hecho, pero habían terminado tan cansados que habían terminado allí mismo- Me estuviste taladrando hasta hace un rato. Déjame descansar- y se cubrió la cabeza con la misma colcha, que al parecer Nicolae se la había puesto en algún momento por encima.-Y tú el cuello y no me estoy quejando. Si no vamos ahora no llegaremos a tiempo.Kate chasqueó la lengua y se removió con pesadez.-Speicer- Nicolae pronunció el nombre del perro que estaba hecho una bola sobre la alfombra, y este alzó la cabeza- Encárgate de ella- ordenó.El perro movió su cola de un lado a otro y se levantó dando un salto hasta caer junto a la vampira. Kate lo sintió.-¿Qué?- fue lo único que pudo decir antes que el morro del perr

  • El Ceo es mi esclavo   168

    Nicolae no pudo evitar sonreír alzando los bordes de sus labios y pasó su mano de arriba abajo por la espalda de Kate hasta terminar en una de sus nalgas, la cual apretó sintiéndola suave entre sus dedos.-Nicolae… cuándo podremos volver a tu casa o a la mía -preguntó Kate con un puchero volviendo a acurrucarse contra él-. No me molesta estar aquí con Hellene, pero siento que puede salir por cualquier parte y en cualquier momento.-Más tarde -respondió el esclavo soltando un suspiro recordando la prohibición que le había dado Hellene de nada de follar. La vena en su sien palpitó-. Maldita, como si pudiera mandarme de esa forma -gruñó.Kate alzó la cabeza y lo miró algo confundida.-Speicer -el perro se removió al escuchar su nombre-. Vuelve al collar -este protestó, pero al final entró dentro del collar de Kate-. Y tú. No le vayas a decir nada a Hellene, o no te dejaré tocarme por días -Nicolae le dijo a su ama entrecerrando los ojos antes de agarrarla por la nuca y bajarla de golpe a

  • El Ceo es mi esclavo   167

    Nicolae despertó lentamente, sintiendo una calidez agradable que lo rodeaba. Su cuerpo ya no le dolía como antes, y la incomodidad de sus heridas se había disipado en gran parte. Sus ojos se demoraron en adaptarse a la luz y reconocer el techo de la cama de dosel del cuarto que usaba en la casa principal de Hellene.Había un ligero aroma a lavanda que lo mantenía tranquilo. Las sábanas eran cálidas y la habitación estaba en silencio, solo con la tenue luz de las luces de mesa a cada lado de la cama. Al parecer todo se había acabado para terminar allí… como si nada hubiera ocurrido.Se removió un poco sintiendo un peso sobre su hombro y giró su rostro sabiendo qué se encontraría. Kate estaba acostada junto a él, completamente dormida. Los cabellos grisáceos todo desordenados caían sobre él y su rostro, aunque dormido, estaba marcado por la fatiga. A sus pies pudo percibir un bulto y era Speicer, con su cabeza sobre su pierna y sin la menor intención de despertarse.Alzó su mano para to

  • El Ceo es mi esclavo   166

    Antes de que Kate pudiera reaccionar, una tela pasó por delante de la boca de Mary y tiró hacia atrás haciendo que se metiera entre sus dientes a modo de mordaza, y lo llevara con él, apartando los colmillos de su garganta. El movimiento fue tan repentino que Mary se quedó sorprendido y unos segundos sin responder. Sus ojos se abrieron apenas un poco más al girar la mirada.Nicolae.El humano, tambaleante, herido, con el cuerpo aun sangrando… estaba detrás de Mary, sujetando con ambas manos la esquina de lo que había sido su camisa y ahora era la mordaza que detenía la boca de Mary, tirando con todas sus fuerzas para impedir que escapara.-No la toques con tus cochinas manos, puerco pedófilo -gruñó Nicolae entre dientes, jadeando, temblando por el esfuerzo.Mary giró la cabeza con una expresión oscura, sus ojos brillando con furia al ver quién se atrevía a interferir. Reaccionando por completo, agitó sus manos en dirección al humano aun si torcía su cuello.-Nicolae- Kate tosía en el

  • El Ceo es mi esclavo   165

    Kate arrastró a Nicolae como pudo hasta el exterior y alejándolo lo más que podía hasta donde tenían el auto. En un momento Speicer terminó a su lado ayudándolo, por lo que subirlo al asiento trasero fue más fácil. Aun así lo escuchó gemir de dolor.-Aguanta solo un poco- la voz de Kate temblaba. Se sentó a su lado para recostar el cuerpo de Nicolae contra el suyo. La cabeza de su esclavo cayó pesada sobre su hombro con la respiración agitada. La temperatura de su cuerpo también estaba subiendo.Un esclavo no moriría dado el pacto de sangre con una vampira. Pero eso no quitaba que su cuerpo sufriera las consecuencias de las heridas. Kate agarró una de sus manos mirando los grandes verdugones de sus muñecas, con dolorosas fisuras en su piel. Y no lo pensó ni una vez para llevarla a sus labios y comenzar a lamer por encima de las heridas.Nicolae gruñó intentando alejarse, pero el agarre de Kate era férreo. No lo curaría del todo, pero aceleraría el proceso de curación. Con su cuerpo co

  • El Ceo es mi esclavo   164

    Las llamas rápidamente crecieron rodeando todo. El calor abrasador y el humo denso y gris no se demoraron en hacer presencia.Kate sintió cómo el cuerpo de Nicolae se tensaba y hasta comenzaba a temblar, al igual que el de ella. Ambos… habían estado en situaciones similares. El fuego a su alrededor paralizó sus cuerpos, era una sensación tan familiar como desagradable. Y allí estaban otra vez, siendo provocado todo aquello por la misma persona. Por lo visto sus pasados estaban más unidos de lo que ellos hubieran imaginado.Aun así, Kate, a pesar de su terror, sabía que debía sacar a su esclavo de allí, ponerlo a salvo; no dejaría que las llamas lo arrebataran de su lado, como en el pasado con sus padres. Lo salvaría a como diera lugar. Aferró sus brazos al cuerpo más grande abrazando su cabeza contra su pecho para evitar que él siguiera viendo las llamas rozando cerca de ellos.-Nicolae- su voz temblaba, pero sentía la fuerza de la sangre de Hellene en su interior y eso la hizo sentir

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