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Descubierta...

Autor: Mirai Serina
last update Fecha de publicación: 2026-03-31 05:50:21

Valentina seguía leyendo las demás anotaciones que encontró.

“A diferencia de otros sujetos observados, no responde bien a presión directa. Requiere aproximación gradual, casi imperceptible, para evitar activar mecanismos de defensa naturales.”

Su estómago se tensó. Pasó otra hoja con dedos que se le comenzaban a enfriar.

“La desviación comenzó en el momento en que se sintió libre de tomar decisiones sin validación externa. La autonomía prematura generó fisuras predecibles en la estructura.”

Va
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Último capítulo

  • El Deseo del CEO y la Madre del Prodigio   Un susto y una sorpresa

    Mientras la tensión se apoderaba de la villa Santino como una niebla espesa que lo cubría todo, muy lejos de allí, en la mansión de Dante, Valentina tenía el corazón en la garganta. El aire parecía haberse vuelto imposible de respirar. Todo había ocurrido demasiado rápido, como un torbellino que los arrastraba sin piedad. La llamada de Luca había llegado como un rayo en la noche. Su voz, normalmente calmada y controlada, sonaba urgente, y apresurada. La advertencia fue clara: peligro inminente. Enemigos acercándose. Las órdenes de Dante llegaron apresuradas a través del teléfono: “Escóndanse. No salgan. Yo llegaré pronto”. Pero no hubo tiempo para más. Los golpes llegaron como truenos. Golpes brutales contra la puerta principal de la mansión. Madera astillándose bajo la fuerza de botas y hombros. Voces roncas y autoritarias llenando el vestíbulo. — ¡Entren! — ¡Registren todo! — ¡No pueden estar lejos! ¡Busquen en cada rincón! Valentina reaccionó por puro instinto maternal, e

  • El Deseo del CEO y la Madre del Prodigio   Tal vez es una ilusion

    El barranco se tragó su figura. Luca todavía recordaba aquel instante con una claridad cruel: el vacío repentino, su propio grito desgarrador que se perdió entre los disparos lejanos, la caída interminable y, finalmente, el silencio.Jamás encontraron el cuerpo. Los hombres de Vincenzo buscaron durante días, pero el barranco era profundo, traicionero, con corrientes subterráneas y rocas afiladas. Nadie sobrevivía a algo así. Nadie. Luca mismo había bajado con cuerdas en un intento desesperado, regresando con las manos vacías y el alma hecha trizas.Todavía recordaba aquella misma noche, años atrás. Cuando tuvo que contarle todo a Dante. Había sido una de las conversaciones más duras de su vida. Dante había salido de la villa de Vincenzo sin mirar atrás, su rostro estaba pálido como la muerte y los ojos vacíos. No había hablado. Simplemente se había movido como un fantasma, como si ya no quedara nada dentro de él, Luca lo había seguido en silencio, porque sabía que no podía dejarlo sol

  • El Deseo del CEO y la Madre del Prodigio   La "madre" de Dante

    Luca no podía apartar la vista de la pantalla.La imagen estaba borrosa, granulada, mal iluminada por una luz amarillenta que apenas conseguía definir los contornos y aun así… la reconocería entre miles de personas, entre decenas de miles.Porque había sido parte de su vida durante años, porque había sido parte de la vida de Dante durante años, porque después de la muerte de la madre de Dante, ella había sido quien recogió los pedazos rotos de un niño que el mundo parecía empeñado en destruir.Rosa. La llamaban Rosa, aunque para ellos siempre había sido mucho más que un nombre. Era la mano firme que obligaba a Dante a comer cuando el dolor le cerraba la garganta. La voz suave que se quedaba despierta hasta el amanecer cuando las pesadillas lo sacudían como un huracán. La presencia constante que le enseñó, sin palabras grandilocuentes, que todavía existían personas capaces de querer sin pedir nada a cambio. Sin condiciones. Sin segundas intenciones. En un mundo donde todo tenía precio,

  • El Deseo del CEO y la Madre del Prodigio   Más dudas acerca de la "Cena"

    Luca conocía esa cara. La había visto en fotografías antiguas, en informes, en las sombras de la historia familiar que Dante le había compartido. Pero esa persona no debería estar allí. No esa noche. No en esa propiedad.Luca dudó, con el dedo sobre el botón de enviar mensaje. No podía alertar a Dante todavía. Había demasiados ojos en la mesa. Si enviaba algo prematuro, podría ponerlo en mayor peligro. Necesitaba confirmar. Necesitaba más.Dentro del comedor, la conversación fluía como un río engañosamente calmado. Vincenzo hablaba de alianzas renovadas, de territorios que se redistribuirían, de respeto que debía imponerse con mano firme pero inteligente, Todo lo hacia parecer normal hasta el momento pero igual, Dante debía salir de ahí como sea.— Los tiempos cambian —decía, gesticulando con elegancia. — Pero la familia permanece... Eso es lo que nos hace invencibles, Dante. No el dinero. No las armas. La sangre es lo que más permanecerá por siempre.Dante asentía en los momentos ade

  • El Deseo del CEO y la Madre del Prodigio   El verdadero movimiento

    El mensaje desapareció de la pantalla del teléfono, pero las palabras se quedaron clavadas en la mente de Dante como un hierro al rojo vivo."No es una cena. Es una distracción."La adrenalina le recorrió el cuerpo en una oleada caliente, acelerándole el pulso y tensando cada uno de sus músculos. Por un segundo, el instinto primitivo amenazó con tomar el control: volcar la mesa, desenfundar el arma que llevaba oculta bajo la chaqueta, exigir respuestas a gritos. Años atrás, eso era exactamente lo que habría hecho sin dudar ni un segundo. Pero ya no era ese hombre impulsivo. Los años, las pérdidas y las lecciones aprendidas a base de sangre lo habían forjado en algo más frío, más calculador. Un depredador que sabía esperar. El había jurado salir de todo esto, pero al parecer, mientras su padre viva, va a ser algo difícil.Guardó el móvil lentamente y tomó la copa de vino tinto que tenía delante, girándola ligeramente entre los dedos para observar cómo la luz de las lámparas de araña

  • El Deseo del CEO y la Madre del Prodigio   La "cena" lll

    Dante condujo en silencio la mayor parte del trayecto. Luca iba a su lado, revisando por enésima vez la tablet con las imágenes satelitales y los pocos reportes que había podido conseguir. El cielo ya estaba oscuro cuando tomaron el camino privado que subía hacia la colina. Las luces de la villa se veían a lo lejos, demasiado brillantes, como una boca abierta llena de dientes.— No entres confiado —murmuró Luca por última vez. — Hay al menos tres vehículos sin placas en el garaje lateral. Y dos caras que no reconozco en las cámaras exteriores.Dante asintió sin apartar la vista del camino.— Si en dos horas no tienes noticias mías, saca a Valentina y a Matteo de la casa. No esperes... No quiero que les pase algo.Luca apretó la mandíbula, pero no discutió. Sabía que no serviría de nada.Cuando el auto se detuvo frente a la entrada principal, dos guardias nuevos se acercaron. Vestían trajes oscuros impecables, pero sus ojos eran los de perros de presa. Uno de ellos abrió la puerta de D

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