INICIAR SESIÓNHay que cuidar el secreto de las dos camas... o no?
Capítulo 178 —Epílogo del Universo DIABLOAlma Lucero Mattos Paz llegó al mundo una madrugada tranquila, en una habitación donde el miedo y la esperanza se respiraban al mismo tiempo. Lloró fuerte apenas la pusieron sobre el pecho de Valeria, como si reclamara en voz alta el lugar que venía a ocupar en esa familia hecha a base de sangre, fuego y decisiones difíciles. Luigi la miró y no entendió nada. No entendió cómo era posible que el corazón le doliera de tanto amor por un ser tan pequeño, tan frágil y, al mismo tiempo, tan suya. Porque lo fue desde el primer segundo. Suya. Sin matices. Sin asteriscos. Sin genética. Alma creció sabiendo que era hija de Luigi Mattos. Punto. Nunca hubo titubeos en la forma en que él la presentaba, en cómo la sostenía, en cómo la defendía. El secreto quedó guardado en un círculo muy pequeño: Luigi, Valeria, Mateo, Lorena, el Diablo y Aylin. Roman se lo contó a su esposa porque nunca le ocultó nada y porque sabía que, si había una persona en el mundo cap
Capítulo 177 —AylinNarrador:El estruendo aún seguía rebotando en la cabeza de Román cuando salió de la oficina privada.No era el ruido de la escultura rompiéndose. Esa porquería no valía nada. Era su nombre: Aylin. Tenía el nombre grabado ya, como una marca.Cruzó la galería con paso firme. Los últimos invitados se dispersaban, comentando lo sucedido con ese morbo elegante que tanto detestaba. Algunos lo miraban de reojo, esperando ver cómo el Diablo lidiaba con una torpe que había destrozado “una pieza invaluable”.Si supieran.El coche ya estaba esperándolo en la entrada. Se sentó, encendió el motor y dejó la puerta del copiloto abierta.Sabía que ella saldría. Sabía que se detendría. Sabía que dudaría. Y no se equivocó.Aylin apareció en la puerta de la galería, se quedó inmóvil al ver el coche y, por un segundo, pensó seriamente en salir corriendo. Lo leyó en su cuerpo. En la tensión de sus hombros. En la forma en que apretó el bolso contra el pecho.Asomó apenas la cabeza hacia
Capítulo 176 —Como hombreNarrador:El estruendo no fue solo ruido.Fue ruptura. Fue invasión. Un quiebre brutal que atravesó la música elegante, las conversaciones superficiales, el cristal de copas caras, y también algo dentro de él. Un golpe seco que detuvo todo. La galería quedó suspendida en una especie de vacío incómodo. El aire parecía contener la respiración.Roman alzó la vista. Lo primero que vio no fue el desastre. Fue a ella.Una chica parada entre los restos brillantes de lo que acababa de destruir, con el pánico dibujado en cada músculo del cuerpo. Pequeña, tensa, frágil, fuera de lugar. Sus manos temblaban apenas, pero su postura intentaba, torpemente, no derrumbarse. Sus ojos… esos fueron lo que lo detuvo.No el golpe. No el murmullo venenoso alrededor. Sus ojos.Había visto miedo mil veces. Había provocado miedo millones. Pero eso no era solo miedo. Era vergüenza. Era dignidad lastimada. Era alguien que sabía que estaba jodida, pero igual se negaba a quebrarse delante
Capítulo 175 —El principio de todoNarrador:El jarrón era horrible. No había otra palabra.Estaba ahí, en la entrada de la galería, sobre un pedestal demasiado elegante para semejante engendro: gordo, desproporcionado, con unas flores pintadas que parecían hechas por un niño hiperactivo y una especie de angelito rubio que sonreía como si hubiera visto el fin del mundo y le hubiera parecido encantador.Sasha lo odiaba. Lo odiaba con un nivel de intensidad que solo una hija del Diablo podía sentir por un objeto inofensivo.Una tarde, con trece años recién cumplidos, se plantó frente a él, lo miró con los brazos cruzados y murmuró:—Eres espantoso.El jarrón, fiel a su naturaleza de cerámica barata, no respondió.Sasha suspiró, miró hacia los costados, comprobó que nadie la miraba, se quitó la bufanda que llevaba al cuello y, con toda la solemnidad del mundo, se la enrolló encima al jarrón.Como si lo estuviera tapando por pudor.—Listo —dictaminó —ahora no traumatizas a nadie.Cuando Ro
Capítulo 174 —Hasta el infierno y más allá.Narrador:Los años corrieron como si alguien los hubiera empujado cuesta abajo.Trece años... trece años de sangre, negocios, silencios comprados, alianzas rotas y poder cimentado. Trece años desde que Sasha había llegado al mundo.La mansión no era una casa; era un territorio. Blanca, imponente, con jardines cuidados, cámaras discretas, guardias siempre presentes, personal de servicio impecable. Un palacio construido sobre ladrillos de miedo.En el despacho principal, Roman firmaba documentos mientras tres teléfonos vibraban intermitentemente sobre la mesa.Dominic estaba apoyado en el marco de la puerta, cerveza en mano.—Tienes pinta de político viejo —comentó.Roman no levantó la vista.—Eso fue un intento de insulto.—Sí, y fue fantástico.Roman firmó el último papel, dejó la lapicera y se recostó en el sillón, masajeándose el puente de la nariz.—¿Qué pasó ahora? —preguntó Dominic.Roman suspiró.—Todo.Dominic sonrió.—Ese es el resume
Capítulo 173 —El Diablo en el pechoNarrador:Un tiempo después, la vida ya no era el caos brutal y salvaje de antes… pero tampoco era tranquilidad.La ciudad seguía sonando igual: motores en la noche, murmullos peligrosos, negocios oscuros creciendo como raíces bajo el suelo. Los hombres susurraban su nombre con respeto y miedo. “El Diablo”. Un título que ya no era una amenaza… sino una corona.Pero, puertas adentro, en ese hogar que había nacido entre humo, traición y sangre, existía otra realidad. Una pequeña risa, unas manitos que lo buscaban a todas horas, unos ojos que lo miraban como si fuera el universo entero. Sasha, su hija, su luz.Kelly, instalada en su zapatería, ya era una mujer distinta. Más erguida, más segura. más libre. El negocio había crecido de a poco. Tenía clientas fijas, señoras elegantes que adoraban sentirse especiales, y chicas jóvenes que soñaban con un par de zapatos caros aunque fuera una vez en la vida. Kelly administraba, atendía, diseñaba, reía. Y cada







