LOGINHabían pasado algunos días desde el nacimiento de los gemelos y por primera vez la noche había caído en completo silencio.No era el mismo silencio de antes de que nacieron los pequeños, no era el de la incertidumbre o el miedo, era uno distinto, un silencio lleno.Como si todo, por fin, hubiera encontrado su lugar.La manada dormía, después de temporadas de tensión, de sangre, de decisiones de vida y muerte y ahora, todo estaba en calma.Y en el centro de esa calma, en la cabaña más protegida del territorio, la luz permanecía encendida.Selina no dormía, estaba sentada junto a la ventana, envuelta en una manta ligera, observando la luna, alta, inmutable, presente, como siempre.Pero ahora, ella la sentía diferente, no afuera, sino dentro, como si formara parte de su interior.Un leve pulso hizo eco en su mente, una presencia tranquila, la loba en su cabeza, su loba interior, estaba vigilante, constante.Era extraño sentirla, la loba no la invadía, no hablaba si no era necesar
—Está cruzando. — Murmuró Mara.—¡Haz algo! — Ares levantó la mirada, furioso.—No depende de mí. — Contestó Mara.—Entonces, tendré que llevarla a la ciudad… — Ares se levantó, decidido. — ¡Busquen un auto! —Ares… Es peligroso moverla así… Esto es muy diferente a lo que los humanos… — Freya, que estaba en la habitación, intentó hacerlo entrar en razón y calmarlo.—¡No me importa! ¡No me interesa! ¡Yo solo quiero a mi Selina conmigo! ¡Quiero a mi luna de vuelta! — Gritó Ares con todas sus fuerzas y sus ojos enrojecidos.Eso lo rompió, todo parecía perdido, todos parecían haberse resignada, ¿Así nada más? pero él no estaba dispuesto a quedarse sin hacer nada.—No te vayas… no ahora, amor… no después de todo… — Suplicó Ares sintiendo como el nudo en su garganta ardía.…Y entonces, todo se detuvo, el sonido, el aire, el tiempo.Selina cayó, pero no en la oscuridad, sino en el silencio, uno absoluto, uno donde no había dolor, ni cuerpo, ni miedo, solo calma.Y ahí Seli
El malestar comenzó días antes, no fue inmediato, ni evidente, al inicio Selina creyó que era simplemente cansancio.El cuerpo más pesado, el sueño más profundo, una especie de lentitud que no lograba sacudirse, como si algo dentro de ella estuviera cambiando de ritmo.—¿Estás bien? — Preguntó Ares una noche, observándola más de lo normal.—Solo estoy cansada. — Selina asintió.Pero ella sabía que no era eso, porque cuando se quedaba en silencio, lo sentía.No era dolor, era una presencia, algo que no estaba físicamente, algo que no hablaba, pero que ella entendía en su mente.“Resiste.” Escuchó Selina dentro de su cabeza, ¿Acaso se estaba volviendo loca?Selina frunció el ceño aquella primera vez, mirando alrededor como si esperara encontrar a alguien más en la habitación, pero no había nadie y la sensación de estar acompañada no desaparecía.Entre más se acercaba la fecha del parto, los días siguientes fueron peores, el frío le recorría la piel sin motivo, su respiración s
Tiempo después, el movimiento en la manada había cambiado, había más orden, había más estructura y también, con el alfa Ares, de nuevo en la manada, había una dirección más llena de esperanza.Pero era una dirección en la que Lyra seguía sin encontrarse a sí misma.—Yo creo que… Ya es el momento. — Soltó Lyra y no fue una pregunta.La abuela Mara, que estaba al frente de ella, la observó por largo rato.Ambas estaban en la sala de la pequeña cabaña privada que Ares y Selina le habían asignado a Mara para su comodidad durante el tiempo que la anciana quisiera quedarse en la manada.—Sí… — Asintió la anciana. — Lo es.Lyra respiró hondo, sintiéndose algo nerviosa.—Si voy a ir de manada en manada, después de todo lo que sucedió en la reunión con los alfas… — Intentó explicarse Lyra. — No puedo esperar a que todas las manadas simplemente me acepten, tengo que presentarme, tengo que tomar posición y sobre todo, tengo que ver con mis propios ojos, lo qué está pasando allá afuera.
Sin ver bien, sin pensar, Roth embistió a Eros con una furia que no tenía forma, lo derribó y esta vez no se detuvo.Lo golpeó una vez, luego otra y otra más, lo mordió, y por más que Eros intentaba soltarse con golpes y garras, Roth no lo soltó, solo gruñía, con un sonido bajo, inhumano y profundo.Eros intentó resistir desesperándose y por un instante dudó y eso fue suficiente, Roth lo sometió, no fue una lucha elegante, ni limpia, pero fue efectiva.Roth lo tomó por el cuello al tiempo que todo su cuerpo ejercía presión sobre el cuerpo de Eros, inmovilizándolo y pudo asfixiarlo hasta dejarlo inconsciente.Y entonces el silencio volvió de golpe.Roth respiraba agitado, errático, con el cuerpo tenso, cubierto de tierra y sangre, mientras que Eros apenas se movía bajo él, inmovilizado, reducido, roto, inconsciente.Y entonces Liana jadeó, fue un sonido pequeño, pero fue suficiente, Roth se detuvo al instante, parpadeó y volvió en sí de golpe.Como si alguien lo hubiera arrancad
No, era imposible, no después de lo que había pasado, no después de que ella misma lo apuñaló, la herida que ella había dejado había sido grave y profunda… ¿Podría ser posible que Eros hubiera vuelto? Liana se levantó de golpe.—Voy al otro lado del campo… — Murmuró Liana hacia el guardia que la vigilaba desde unos metros para asegurarse que cumpliera con sus tareas. Y sin mirar a nadie más, ella se alejó unos metros más allá, necesitaba dejar de escuchar tantas tonterías, necesitaba enfocarse y dejar de pensar en cosas sin sentido.Liana caminó más rápido de lo normal, luego más, hasta que se aseguró de estar lo suficientemente lejos, lejos del ruido, de los susurros, de esa sensación que no desaparecía.En el otro extremo del campo, ella reanudó su labor, cuando notó algo fuera de lo normal.A un lado de ella, se levantaba el bosque y había algo extraño ahí, el bosque estaba demasiado quieto, sin aves, casi sin viento, sin vida.Ella siguió recolectando, pero sus pasos y m







