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6. El obsequio

last update Fecha de publicación: 2026-07-14 18:49:55

Ely

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El ardor me subió por la muñeca antes de terminar de soltar semejante barbaridad mientras lo veía ahí, parado frente a mí, como si nada.

Me tapé la boca con la mano sana, sin atreverme a mirar a la mujer que podía cancelar mi contrato por mi imprudencia. Aunque tampoco podía apartar los ojos del hombre que en Londres dejó que marcara el ritmo y luego prometió buscarme... el Emir de Al-Rasheen.

Mi cliente.

Abrí la boca, sin saber si disculparme por la vulgaridad o exigirle que me explica
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Último capítulo

  • El Secreto del Emir   62. Términos y condiciones para perderte

    ElyCuando Omar abrió la puerta, Saleh entró como un vendaval frente a Tariq, pero este no le devolvió el saludo. Saleh miró la daga clavada en la madera y enseguida volvió los ojos hacia mí. Y aunque quise acercarme a Tariq, me quedé junto a la pared sin bajarle los ojos.—¿Por qué tienes a mi hija bajo custodia? —preguntó—. ¿Por esta mujer?—Estoy seguro de que mi madre ya te puso al tanto —respondió Tariq, sacando la daga de la madera para dejarla sobre la mesa.—¿Has visto cómo le dejó la cara? Ella la atacó.—Deja de parlotear. Hay una grabación y mi madre intervino para apartarla. Así que siéntate de una vez. Ambos sabemos a qué viniste.Saleh se sentó sin quitarme los ojos de encima. Me acerqué a la silla que Tariq había dejado a su lado y traté de erguirme a pesar de que me temblaba todo el cuerpo.—Ya me entregaron los originales del restaurante y fue costoso —dijo, dejando un sobre sobre la mesa—. Puedo conseguir que retiren las publicaciones, pero no mientras esta mujer sig

  • El Secreto del Emir   61. Showtime

    ElyPuse la grabación antes de que Tariq intentara tocarme otra vez. Arrastró una silla a mi lado, pero tuve que sujetarle el brazo varias veces para que siguiera escuchando la pelea y el ataque.No me sentía orgullosa. A fin de cuentas, había hecho justo lo que juré que jamás haría: pelear por un hombre. Y por mucho que me doliera admitirlo, me había convertido en la otra con la excusa de estar enamorada.Cuando el video terminó, se quedó mirando la pantalla hasta que alguien golpeó la puerta con suavidad.—¡Omar, ordené que nadie…!Omar se puso rojo y me miró con una sonrisa tensa que se desdibujó al ver la daga sobre el escritorio cuando se acercó.—Me disculpo, alteza, pero el señor Al-Hadid avisó que viene de camino y está furioso.—No tanto como yo —dijo con la voz ronca—. Gracias, Omar. ¿Dónde está Reem?—Esperando afuera, como ordenó. La jequesa recibió una llamada, pero pidió que se le llamara tras la llegada de…—Hazlo. Pero ahora déjanos solos. —Tariq se sentó a mi lado y s

  • El Secreto del Emir   60. Por ti

    TariqSalma me salió al paso antes de que llegara a mi despacho. Lloraba tanto que tuve que sujetarla por los hombros para entender lo que intentaba decirme.—Ely está herida y madre…La aparté sin dejarla terminar y corrí los metros que me faltaban. Uno de los guardias abrió la puerta al verme y entré buscando sangre antes de encontrarla a ella.Estaba sentada frente a mi escritorio, con un apósito en el cuello y la camiseta estirada sobre un hombro. Tenía el pelo revuelto, un golpe en la mejilla y algunas líneas ensangrentadas por toda la cara, pero cuando me enfoqué en sus manos cerradas en puños entre las rodillas, supe que estaba furiosa.Al otro lado, Reem lloraba con la cara escondida en un pañuelo; levantó los ojos y quiso acercarse a mí, pero el segundo guardia se lo impidió.Mi madre permanecía en el sillón pegado a la pared con los brazos cruzados, pero nunca la había visto mirarme de aquella manera.—¿Pero qué pasó aquí?—Tariq, ella me… —empezó Reem.—Entró a insultarme y

  • El Secreto del Emir   59. Al filo de tus mentiras

    ElyTariq no volvió a palacio, pero elegí la habitación que asignó para mí después de lo de la serpiente porque después del escándalo con esas fotos, tenía claro que si su familia se enteraba de que me quedaba en la suya, sería peor.Por la mañana, recibí una cantidad enorme de pendientes de parte de Fhad y de Brian, quienes no parecían haberlo pasado bien trabajando juntos. Pero no podía concentrarme en nada que no fuera esas fotografías.Traté de ampliarlas todo lo posible para buscar cualquier indicio de su falsedad, pero no pude y eso me desesperaba y me llenaba de impotencia.Me sentía culpable por haber salido con Faisal en lugar de elegir quedarme encerrada esas noches y dedicarme únicamente al trabajo que me había traído hasta aquí.Cómo iba a detener este desastre en el que yo había tenido tanto que ver. Cómo iba a mirar a mi familia a la cara, a mis jefes y a mi equipo. Cerré el artículo y volví a abrirlo casi enseguida, incapaz de dejar de mirar la única faceta que los demá

  • El Secreto del Emir   58. Siendo honestos

    ElyVi a Tariq venir por el corredor y me acerqué a besarlo. Mami acababa de entrar con la abuela; teníamos unos minutos antes de que volviera a llamarnos y todavía me hacía gracia verlo tan serio después de cómo me había retrasado en el hotel, pero en lugar de responder al beso me tomó de la mano y me llevó a un lado del pasillo. —Necesitamos hablar, Eliany.Esperaba que me dijera que había llamado a su amigo y aclarado las cosas. En cambio, me puso el teléfono delante y reconocí la terraza donde se hizo la fiesta a la que Faisal me llevó antes de verme con el vestido abierto, los senos expuestos sobre él y sus manos bajo la falda, mientras mi cara gritaba que estábamos en pleno acto. Negué mientras pasaba a la siguiente fotografía con tanta prisa que Tariq me sujetó el teléfono y casi me lo arrancó de las manos. —Dime que no es cierto. Había dos más del reservado del restaurante. En una aparecía con su mano entre mis piernas y mi vestido subido hasta las caderas. Aquello era men

  • El Secreto del Emir   57. Antes de volver

    TariqDesperté cuando Ely deslizó sus dedos fríos por mi espalda y la piel me escoció al mismo tiempo que la escuché reír cuando me aparté.—¿Qué me hiciste? —le pregunté, fingiendo que me molestaba tener sus marcas posesivas sobre mí.—No escuché que te quejaras anoche.Me besó antes de que pudiera recordarle cómo se había quejado ella y terminé riéndome contra su boca. Después de tantos días esperando que dejara de evitarme, me costaba creer que pudiera despertarme así.Quería volver a poseerla mientras me decía que me quería y no me avergonzó mostrarle cuánto lo deseaba al besar su cuello y acomodarme entre sus piernas.—Estoy rendida, déjame dormir.—Te pedí lo mismo unas rondas atrás y dijiste que no me soltarías hasta dejarme sec…—Cállate —dijo haciéndome cosquillas con las mejillas encendidas y los rizos revueltos.Mi teléfono vibró junto a la cama y Ely se incorporó, preocupada por si llamaba su madre. Pero al ver que era la mía, y que ya había dejado cuatro llamadas perdidas

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