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Capítulo 5. Pesadilla

Auteur: SERENA VALE
last update Date de publication: 2026-08-22 13:13:11

 

Después de que Damon salió de la habitación la noche anterior, no regresó. Y cuando Maya despertó a la mañana siguiente, el penthouse estaba completamente en silencio. No había rastro de su presencia, excepto por una hoja de papel sobre la mesa que contenía un número de teléfono y una breve nota.

"Tengo algunos asuntos que atender. Esta tarjeta tiene un millón de dólares para que empieces. La contraseña son los últimos cuatro dígitos de mi número de teléfono."

Maya frunció el ceño, atrapada entre la confusión y la incredulidad. "¿Usa su número de teléfono como contraseña de su tarjeta bancaria? Este hombre se toma las cosas con demasiada calma," murmuró, negando con la cabeza.

Poco después, su teléfono comenzó a sonar. Maya miró la pantalla y vio que ya eran las ocho de la mañana. Dejó escapar un suspiro bajo antes de contestar la llamada de Kellan.

"Hola," respondió Maya con tono indiferente, sin el menor rastro de la calidez que solía mostrar.

"Amor, ¿dónde estás? He estado intentando comunicarme contigo desde hace un rato. Hoy acabo de regresar al departamento y vi el regalo que me trajiste. Lo siento mucho. No tenía idea de que habías preparado algo así para mí."

Al escuchar aquello, Maya solo pudo respirar profundamente, conteniendo la ira que comenzaba a extenderse por su pecho. ¿Ahora se disculpaba? ¿Ahora le importaba?

"¿Eso es todo lo que querías decir?" preguntó con frialdad.

"Por supuesto que no. No olvides que más tarde iré a buscarte. No has olvidado que hoy es tu bienvenida oficial a mi familia como mi futura esposa, ¿verdad?"

Maya sonrió débilmente, aunque Kellan no podía verla. Pero aquella era una buena oportunidad para comenzar a planear su siguiente movimiento. Desafortunadamente, todavía no tenía suficientes pruebas de que Kellan la engañaba con su secretaria. Necesitaba más pruebas. Necesitaba saber cuánto tiempo llevaban Kellan y aquella mujer manteniendo su aventura a sus espaldas.

"Está bien. Iré allá." Sin esperar una respuesta, Maya terminó la llamada, presionando la pantalla con el pulgar con más fuerza de la necesaria.

Bajó las piernas de la cama, se pasó los dedos por el cabello y salió de la habitación. El penthouse estaba inquietantemente silencioso. Ella era la única allí. Los recuerdos de la noche anterior cruzaron por su mente, el toque de Damon, sus labios, su presencia dominante. Maya sacudió la cabeza con fuerza.

"La noche de ayer fue una completa locura," pensó antes de decidir regresar a casa. ¿Qué he hecho?

*

Maya ya estaba lista en su departamento. Poco después, la puerta se abrió y Kellan entró con una sonrisa en el rostro. Pero aquella sonrisa solo le provocó náuseas, especialmente después de descubrir que Kellan se había estado acostando con su propia secretaria a sus espaldas mientras ella se ocupaba de preparar su boda.

"Vamos, mamá y papá ya están esperando," dijo Kellan amablemente mientras le ofrecía el brazo, un gesto que alguna vez había hecho que el corazón de Maya se acelerara. Sin embargo, esta vez Maya simplemente pasó junto a él, ignorándolo por completo.

Kellan frunció el ceño, confundido. Maya nunca lo había ignorado de aquella manera. Pero no protestó demasiado y la siguió desde atrás como un niño desconcertado.

Cuando llegaron a la residencia de la familia Sinclair, los padres de Kellan recibieron a Maya con calidez. La enorme casa se sentía asfixiante, y cada rincón le recordaba el futuro que estaba a punto de dejar atrás.

"Maya, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que te vi en persona. Y ahora que vuelvo a verte, tú y Kellan se casarán muy pronto", dijo Dahlia Sinclair, la madre de Kellan, con calidez y sinceridad.

Maya sonrió con incomodidad, sus labios formando una línea delgada y rígida que se sentía antinatural. Pero la sonrisa desapareció de inmediato cuando giró la mirada hacia el sofá.

Sí, allí estaba sentado el hombre de la noche anterior.

Estaba sentado tranquilamente con las piernas cruzadas, sosteniendo una taza de café caliente en la mano. Su fría mirada estaba fija en ella, la misma mirada que parecía saberlo todo.

"Ah, cierto, Maya. Déjame presentártelo. Él es mi tío, Damon Sinclair", dijo Kellan mientras lo presentaba.

Los ojos de Maya se abrieron de par en par por la impresión, y sintió que la sangre abandonaba su rostro. Era como si todo el aire hubiera desaparecido de sus pulmones.

¿Qué acababa de decir?

¿Tío?

"Espera, ¿dijiste que es tu tío?" repitió, con la voz apenas por encima de un susurro, temblando de incredulidad. Su corazón golpeaba violentamente contra sus costillas, y el mundo a su alrededor parecía dar vueltas.

Damon. El hombre que estuvo conmigo anoche. El hombre al que besé. El hombre con quien casi... ¿es el tío de Kellan?

Sintió que su rostro se ponía pálido y, de pronto, sus manos se volvieron húmedas.

Esto no era una coincidencia.

Esto era una pesadilla.

Maya miró a Damon en estado de shock. “¿Qué debo hacer? Jamás imaginé que ese hombre fuera el tío de mi futuro esposo.”

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