INICIAR SESIÓNDORIAN RUSSO
La mañana estaba tranquila, todas las candidatas que ingresaban para la entrevista no llenaban mis expectativas. Le faltaban un no se que, que me ponían de mal humor.
Seguía pensando en aquella niña del aeropuerto que me grito en un idioma extraño, no me miro como todas las mujeres suelen hacerlo y realmente eso me prendió. Soy atractivo, cualquier mujer cae a mis pies y ella simplemente ni volteo a mirarme, ni siquiera cuando me dijo quien sabe que cosas en su idioma.
Tenia unos bonitos ojos color gris, creo que era de ese color, no pude verla bien ya que ni siquiera espero una respuesta de mi parte al darse la vuelta y alejarse. ¡Y Dios!! que culo se mandaba, en serio tenia un cuerpo perfecto con unas curvas bien pronunciadas.
Muevo la cabeza en señal de negación, no puedo estar pensando en esa desconocida. Estaba esperando a la ultima candidata, cuando escuche que tocaron la puerta.
- Adelante. - respondí con la mirada aun en los papeles, estaba concentrado con los documentos de todas las candidatas y realmente necesitaba una que llené mis expectativas y que este disponible para mi prácticamente las 24 hs.
Levante la vista cuando escuche sus pasos acercarse y quede en shock. Era ella, la niña del aeropuerto. Quien diría que la tendría en frente mismo. La empecé a observar y realmente es mas hermosa de lo que creí y tenia un cuerpo de infarto.
-Buongiorno, signorina. - observe sus papeles para verificar su nombre. - Lombardo. - dije levantando la vista con un movimiento seductor.
- Muy buenos días Señor Russo, un placer conocerlo en persona. - me dijo en un ingles perfecto.
- ¿No habla italiano? - pregunte
- Realmente me cuesta hablarlo, pero lo entiendo a la perfección, igual estoy a días de inscribirme en algún curso para poder practicarlo. - Me dice, pero lo que me parece extraño es que no me mire como me gustaría que lo haga. ¿Es que no se acuerda de mi? - También hablo griego, y un poco de mandarín, todo esta detallado en mi currículum.
- Si lo estoy leyendo. ¿Y dime que esperas de trabajo? - Pregunte un poco brusco y mirándola con una cara de pocos amigos. Como es posible que no se acuerde de mi. Es injustificable.
-Para mi seria una experiencia única, y realmente espero aprender mas, para poder crecer como profesional y que mis padres estén orgullosos de mi.
- Contratada. - dije en un impulso, realmente no escuche nada de lo que me dijo porque me pase observando sus facciones, sus labios bien carnosos. Observo como me sonríe cuando le doy la noticia y ese es un golpe para mi entrepierna y yo quedo embobado, tiene una sonrisa angelical.
-Prometo que no se va a arrepentir, muchísimas gracias Señor Russo. - dice estrechando su mano la cual la tomo y siento una corriente en todo mi cuerpo. Nos quedamos observándonos por unos minutos hasta que ella decide cortar.
-Nos habíamos visto antes señorita? - pregunto con curiosidad, es que realmente me enerva que no me recuerde, o simplemente no quiere recordarme.
-No creo señor. Créeme que si lo haya visto me acordaría. - me dice con una media sonrisa.
-Perfecto. Afuera la señora Alanna le dará todas las indicaciones de lo que debe hacer, el horario, su salario junto con los RRHH y sobre todo recuerde que debe estar disponible para mi las 24 hs. En el caso de viajes improvisados y demás que surjan.
-Sin problema, será un reto y gracias por la oportunidad.
-Puedes retirarte. - le dije en seco
Una vez fuera de la oficina me quede observando el ventanal con vista a la ciudad. Pensando en una señorita de ojos color gris, cabello oscuro, piel bronceada y cuerpo esculpido por los dioses. En como era posible que ni me recuerde, y lo peor era que ni siquiera se inmuto, ni se puso nerviosa con mi presencia. Otras mujeres tartamudean, y por Dios que odio que lo hagan, pero ella simplemente actuó como sin nada, ni siquiera le importo la mirada seductora que le brinde, o el tono amargo con el que le hable, o la amenaza de que trabajaría 24 hs conmigo. Ignoro todo y eso me descoloco.
***
Al día siguiente me levante temprano pensando en una señorita de ojos color gris, y dele con lo mismo. Entre al baño a darme una ducha con agua fría, porque en serio la necesitaba. Me coloque un traje a la medida de tres piezas, me coloque los zapatos y me acomode bien el pelo. Sali rumbo a la empresa en mi Maserati Levante color negro. Una vez allí subo directo a mi oficina encontrándome con la nueva y Alanna.
-Ambas a mi oficina. - dije seco a ambas pasando de largo y adentrando.
Una vez en mi oficina Alanna me explico todos los horarios, y le explico algunas cosas a la nueva.
-Haz entendido todo? - pregunte; observándola en ese vestido al cuerpo color beige que marcaba todas sus curvas, y bien que se veía sexi.
-Si señor, entendí a la perfección, no tendrá queja alguna de mi trabajo.
- Espero así sea, no me gusta los errores. Desde el lunes entonces estará en mi casa a partir de las 06:30 para preparar mis trajes y esas cosas ya que yo llego tarde. Debe prepararme el desayuno, y dejar preparado la cena. Caso que no llegue para ambas le avisare.
-Sin problema, ya la señora Alanna me ha explicado todo, pero no especifico lo del desayuno y la cena, pues me dijo que tenias personales pera ello; de igual forma no tengo problema, me facilito también el código de ingreso de su pen-house y también me dio las llaves de unos de los vehículos de la empresa para movilizarme.
-Perfecto. Puedes retirarte. Si necesito algo la llamare. - Dio un asentimiento de cabeza y se retiro.
Bien señorita, creo que quieres jugar conmigo, pues bien, juguemos. Hare tu estadía conmigo un infierno. Seré un tirano. Es imposible que te olvides de una persona como yo, y yo hare que me recuerdes y nunca me olvides. Te tendré rogando y a mis pies y también en mi cama.
Juro que así será o dejo de llamarme Dorian Russo.
DORIAN RUSSOSiete meses después.La felicidad no cabe en mi pecho. Jamás en mi vida estuve tan feliz, y la decisión que he tomado delata cuan enamorado estoy de esta mujer. Ella tiene el poder de hacerme sentir vivo, con ella llego al cielo sin necesidad de tocarlo.Con ella lo había vuelto a sentir todo, no tenía idea de como lo hizo, y exactamente cuando, pero esta mujer que se encontraba frente a mi, ingresando en el templo por la alfombra roja, hizo que el muro que tenia alrededor se destruyese. Su inocencia quizás, o talvez su inteligencia y ni que decir de su belleza me cautivaron por completo logrando postrarme a sus pies, ciertamente no sabría explicarlo, pero lo que, si estaba seguro, es que se sentía malditamente bien amar a alguien que te hace sentir mejor de lo que eras.Se encontraba caminando lento, con una sonrisa radiante y
Llegamos a la casa, a nuestra casa como me lo ha repetido Dorian durante todo el caminopara que se me quedara gravado en mi cabeza. Al ingresar a la propiedad somos recibidos por una sonriente Fionna, quien se acerca a mi y me brinda un abrazo fraternal. La he extrañado.-Que bueno que has vuelto; este niño no es el mismo sin ti. – confiesa.-Nana, por favor. – responde, tomándome de la cintura y dándome un beso en la frente. Luego mi mirada pasa a una mujer extremadamente hermosa, esbelta, joven, su pelo es tan brilloso y amarillo como el sol, con un par de ojos verdes que la hacen lucir mas bella. Esta vestida de blanco lo que me da a entender que es la enfermera obviamente.Todo es perfecto en ella, salvo que esta devorando a mi hombre con la mirada. Y se muerde los labios la muy descarada.Soy consciente que Dorian es un hombre muy atractivo, que con su imponente andar llama la atención de todas las f&eacut
BETSABE LOMBARDOLa cabeza me daba vueltas. Todo el cuerpo me pesaba, y todo se movía de forma rápida y violenta a mi alrededor, el silencio era demasiado, olía a hospital, sin embargo, tambien sentía el olor de la sangre. Como una ráfaga de viento las imágenes empezaron a venir a mi mente, encerrada, atada, golpeada y humillada. Un pánico incomparable me sobrevivo al enfocar en mi cabeza la imagen de Diego, intentando nuevavemente abusar de mi, arrancándome la ropa. Un grito broto de mi garganta, uno de auxilio, y por inercia retrocedi, sin embargo, fue en vano. Varias personas ingresaron, no me percate de sus rostros, porque cubri los mios, solo pedia auxilio, sólo quería que me salven. Siento como unas manos sujetan mi rostro. Nunca antes temi tanto a abrir los ojos, no quería encontrarme con ese rostro que tantos años me dejo cautiva en mi; no obstante,
A pasos apresurados ingreso al hospital, donde ya se encuentra el padre de Bet, su amiga Belén y un anciano, que nunca antes había visto. Pregunto por mi pequeña, sin embargo, las respuestas son nulas, no hay nada. Me siento en una de las bancas de la sala de espera, con la mirada gacha, preocupado, frustrado e impotente. Siento como mis lagrimas caen en forma de gotas al suelo, recordándome que sin ella me siento débil. Soy capaz de darlo todo, solo por verla sonreír nuevamente, o ponerme en mi lugar de manera tan profesional como solo ella sabe hacerlo, verla resoplar de manera disimulada cuando la hago trabajar fuera de su horario solo por tenerla un rato mas cerca con la excusa que es mi asistente. Anhelo volver al pasado y haber hecho las cosas bien desde un principio con ella, no tratarla como un objeto; sin embargo, la he humillado un sinfín de veces sin abrir la boca, y aunque la he respetado en la intimidad, ella
DORIAN RUSSO.Las horas pasan y yo cada vez siento estar al borde de la locura. No encontrarla me esta matando, no hay rastros de su paradero, y como lo habíamos intuido; el supuesto lugar solo era para despistarnos. Cierro con demasiada fuerza la puerta de la camioneta en el que me mantengo en movimiento. Ya perdí la cuenta de las veces que he revisado todas las cámaras de la zona, obteniendo el mismo resultado. . .nada.Alguien desactivo las cámaras continuas, dejando solo en funcionamiento la que muestra el accidente; es como si quisiera que veamos como la llevaban, como la golpeaban. Mi peque estaba muy mal herida, y era muy notable el dolor, por los gritos que, aunque no se oían, se sentían por los gestos. Estoy tratando de pensar de forma fría, no quiero involucrar mis sentimientos y cometer alguna estupidez. -No hay nada señor. – los hombres están tratando de l
- La misma querida. – dice, mientras se pone de pie, y se acerca a mirarme con asco. – Si que te ves mal, estoy segura que Dorian si llega a verte de este modo. – murmura, señalándome – te repudiaría. – lanza mordaz, con una sonrisa de satisfacción al verme en la situación en la me encuentro.Los recuerdos de anoche llegan a mi mente como ráfagas de viento antes de caer inconsciente, aquella voz y ese rostro.- ¿Diego y tú?- Así mismo pequeña arpía, el fue quien te trajo aquí, y yo ocasione el accidente que hizo que te rompas la pierna. – dice aquello, mientras presiona mi pierna y mi grito no puede ser mas desgarrador.- ¡Maldita! – susurro, apenas.- Te lo resumiré. Tu me estorbas en el camino para poder estar con mi Dodi, y quien mejor que tu mejor amigo del pasado. – sus palabras están llenas de odio, es







