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Capítulo 2

Autor: Lgamarra
last update Data de publicação: 2021-07-21 00:25:20

BETSABE LOMBARDO

Me encuentro corriendo por un callejón oscuro, la desesperación es notoria en mí, siento sus pasos detrás míos, como un depredador acechando a su presa. Una presa muerta de miedo tratando de escabullirse para que no le hagan daño.

- No huyas princesa, no te hare daño. - Me gritaba de donde estuviera.

Yo solo corría desesperada, no quería que me toque. No sé qué hice para que se obsesionara conmigo, pero sea lo que sea no había marcha atrás.

El hombre me alcanzó, me agarro de la cintura y empezó a susurrarme palabras asquerosas.

- No te muevas princesa, si te portas bien no te hare daño.

- DEJAME EN PAZ! - empecé a gritar y en un intento por callarme me dio una bofetada que me dejo mareada y con los labios rotos. El sabor de la sangre se sentía, pero aun así intentaba zafarme de su agarre, pero era imposible.

- Que te quedes quieta te digo. -

-NO! suéltame, no me hagas daño.

- No te hare daño, solo quiero estar contigo. - Decía eso a la par que acariciaba un lado de mis mejillas.

-Por favor déjame ir. - Le insistí

-No te dejare ir, no sabes cuánto anhele este momento. Hacerte mía. - Decía y sus manos empezaban a descender por mis pantalones.

Comencé a moverme sin cesar, no quería que me toque, sentía asco de todo, de él, de los hombres, del mundo en el que vivía.

Me empezó a besar, intentaba esquivar sus besos, pero me obligaba. Me apretaba la mandíbula hasta el punto de hacerme daño. Sus besos fueron bajando por mi cuello, clavícula hasta que sentí sus manos en mi pecho. En ese punto ya estaba desesperada, me sentía impotente, inútil, débil y sucia.

Tan solo tenía 15 años y no podía creer que tuviera que pasar por eso, no quería. Cuando empecé a sentir sus manos en mis pantalones volví a gritar motivo por el cual recibí otro maldito golpe en la cara y ésta casi me deja inconsciente, hasta el punto en que sentí que sus dedos tocaban mis partes y me empezaba a masturbar con brusquedad haciéndome daño.

-Suéltame por favor. - dije en un intento y con la voz sumamente débil rogando a Dios que pare y no siga.

-Lo disfrutaras por las malas ya que por las buenas no querías. Te lo advertí mi princesa; dije que te haría mía.

Con mis manos empecé a buscar algo con que defenderme cuando sentí que me quito los pantalones. En cierta forma estaba mareada por el golpe que recibí. Quise empujarlo, pero sus manos fueron a parar en mi cuello, impidiendo de esa forma que el aire pasé. Sentí su miembro en mi entrada y empecé a moverme con más intensidad y cuando toque algo con mis manos; parecía ser una botella, le propine en la cabeza logrando así levantarme, y lo primero que hice de un impulso cuando vi que se estaba levantando fue darle una patada en la cara y salir corriendo. No sé qué paso después, pues salí corriendo sin rumbo prácticamente desnuda, sin pantalones. Tenía vergüenza y miedo. Me sentía sucia.

Llegué a mi casa, y cuando mis padres abrieron la puerta y me vieron sin pantalones y la camisa toda ropa, me abrazaron y yo caí desmayada.

***

Desperté desorientada; las pesadillas volvieron, y siendo honesta nadie en su sano juicio creo que quisiera tener pesadillas de esta magnitud. Mi juventud digamos que no fue tan alentador, tuve que pasar por varias sesiones de psicólogos que me ayudaron bastante, y que ahora estén volviendo estas pesadillas significa solo una cosa. Inestabilidad emocional, miedo y nuevas citas con algún psicólogo bueno en su rubro. La diferencia es que ahora estoy sola en un lugar que no conozco, así que de corazón espero esto termine.

Miro la hora en el reloj de pared, eran las seis menos cuarto de la mañana, me levanté y fui directo al baño, salí de ella y empecé a alistarme para la entrevista.

Decidí llevar puesto un vestido color negro, por debajo de la rodilla, con un corte en una de las piernas, mangas largas, acompañado de un stiletto del mismo color, ¡el pelo llevare recogido y un maquillaje sutil que me haga ver como niña buena JA!

Desayune huevos revueltos con jugo de naranja y ya para irme prepare mi café porque díganme ¿Que sería la vida sin café?

Me puse en marcha a la salida de mi departamento. Maxi ya me estaba esperando para acercarme y mostrarme el camino.

- Buenos días señorita Lombardo, ¿Cómo paso su primera noche en Italia?

- Buenos días Maxi, pues bien; mejor dicho, bastante bien ya que no recuerdo nada. - obviamente no le diría que tuve pesadilla y que estoy cagada de miedo de que cada noche se repita.

A decir verdad, no sé qué paso de él, ese hombre que marco mi vida para mal, desapareció de la faz de la tierra y para mi tranquilidad prefiero que siga así.

Empezó a reír con ganas, como si hubiese dicho algo gracioso. - Me alegro que sea así señorita. Permítame llevarla a su futuro trabajo, antes de que se haga tarde.

Y así emprendimos un viaje hasta la gran empresa donde se llevará a cabo la entrevista. y realmente es gran empresa porque es uno de los edificios más grandes que he visto en toda mi vida. En mi país no existe eso. ¿Cuántos funcionarios será que trabajan aquí? o mejor dicho ¿Porque tantos funcionarios? ja jajá

- Aquí es señorita, vendré a recogerla a la salida para darle un tour por la ciudad. Cualquier cosa puede llamarme, ya tienes mi número. ¡Mucha suerte!

- Gracias, creo que la necesitare. - Respondí dando media vuelta. Estaba nerviosa, cuando me dijeron que fui seleccionada para la entrevista me imagine una constructora de dos pisos o no sé, pero en frente mío tengo un edificio de más de 25 pisos aproximadamente. Esto es una locura.

Ingrese en la empresa, y salude a la recepcionista que me brindo una mirada sin una pisca de gracia. Esto es un chiste, pareciera una novela de la Rosa de Guadalupe o que se yo.

- Buenos días, vengo por la entrevista. - Le comenté en mi perfecto inglés. Ya que mi italiano era un asco, pero en la semana ya me pondré a practicar a hablarlo. -Mi nombre es Betsabe Lombardo Brambilla

- ¡Si, aquí esta! Piso 25, Ahí le indicaran donde esperar. Le recomiendo que hable el idioma natal si quiere conseguir el trabajo. Mucha suerte.

- Gracias. - A ella que le importa mi italiano, si me lo decía con amabilidad quizá aceptaría su consejo, pero viendo como me miraba de pies a cabeza, sin una pizca de gracia, me di cuenta que lo que menos hacia era tener buena intención conmigo. A quien engaño, seguiré su consejo, necesito aprender a hablar bien mi italiano.

Me encaminé al ascensor, oprimí el numero indicado por la recepcionista y una vez en el piso 25 me dirigí junto a una mujer de unos 30 años si no es menos.

- Buenos días, soy Betsabe Lombardo y vengo por la entrevista de trabajo.

- Buenos días, sígueme, sigues después de ellas dos. - Me dijo sonriente, ya me cayó bien esta señorita.

- Gracias en serio señorita….

- Alanna Rossi, mi nombre es Alanna. Mucho gusto. - Me respondió y estrecho la mano la cual acepte gustosa.

-Mucho gusto señorita Alanna. ¿Alguna recomendación antes de ingresar?

- Pues se tu misma, no tartamudees, no le mientas, y ponte a practicar italiano porque te lo va a exigir. ¿Entiendes verdad el idioma? - Me pregunto en un tono preocupante.

- Si lo entiendo, solo que me cuesta hablarlo. vengo del otro lado del mundo. - dije eso y empezó a reír.

Así pasamos hablando, dándome consejos, me cayo súper bien, es tan amable y hermosa. Cuando llego mi turno me deseo suerte. Me acerqué a la puerta, di dos golpes leves esperando alguna respuesta. En los libros de whattpad siempre leo que debemos esperar a que autoricen que pacemos. No puedo creer que este siguiendo consejos de un librero electrónico.

- Adelante. - Oí que dijeron. Me adentre en paso lento y cerrando lentamente la puerta, gire para dirigirme hacia el escritorio y ahí estaba él.

Era el hombre mas apuesto que mis ojos habían visto en toda mi existencia en este mundo.. Esos azules ojos como el mismo cielo, parecían adentrarse en mi interior tratando de descifrar lo que pienso, y a pesar de ser un hombre sumamente maduro, no se lo notaba. Es un hombre imponente, que con solo una mirada denota poder, capaz de acabar con el mundo en un tronar de dedos, y asi, con su mirada clavada en mi puedo percibir que he ingresado a la cueva del mismo Diablo.

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