INICIAR SESIÓN— ¿“Nos”? — Pregunto curiosa, me giro hacia el hombre mientras tomo asiento.
—Claro, pero eso no importa, no hemos perdido la fe en ti, querida— Suelta una ligera risa. —Debes saber que… mi presencia en este lugar supone un enorme problema si me descubren, arruinaría nuestros planes por completo—
—Entonces… ¿Qué hace aquí?, señor…. — Espero a que me responda.
—Urano, querida, me llamo Urano—
Al oír su nombre me levanto de golpe y lo miro con incredulidad para luego fruncir el ceño.
—N-No es posible— Doy un paso atrás. —Mi padre me contó que… mi abuelo mato a mi bisabuelo— Digo con voz titubeante.
— ¡Claro que no querida! — Dice de forma bonachona mientras se levanta y me toma de los hombros. —Cronos no me mato, solo fue…— Desvía la mirada y luego la regresa a mí. —Eso no importa ahora querida—
—Aún sigue ahí la pregunta…— Insisto.
—Claro, ahí sigue esa pregunta querida, he venido para aclarar tu sueño, que en realidad no es un sueño, es un recuerdo— Me mira a los ojos con seriedad. —Nuestro plan no funcionará si no recuperas tu báculo querida, debes hacerlo pronto—
— ¿Qué tan pronto? ¿Qué báculo? — Digo confundida.
—Lo más pronto posible querida— Mira por encima de mi hombro y luego regresa su vista a mí. —Te hablaremos por medio de tus sueños para guiarte en la búsqueda, pero ten cuidado con tus parientes querida, los celos enfermizos de tu padre por protegerte te ha… puesto en una posición delicada con tus hermanos, primos y tíos— Me suelta y soba sus sienes con la yema de sus dedos. —Lo prohibido es una tentación, no solo para los mortales, debes tener mucho cuidado, en especial con Ares, querida, su mal temperamento podría llevarte a la ruina— Se aleja de mí.
A lo lejos escucho a los perros guardianes que ladran con fiereza, Urano se empieza a volver humo poco a poco.
—Recuerda querida, aléjate de él—
Antes de que pueda seguir preguntando, él se desvanece por completo, dejándome sola con los guardias que me preguntan si estoy bien, en reiteradas veces. La alarma se hace escuchar, despertando a mis padres.
—Estoy en serios problemas— Me reprocho a mí misma, mientras camino de regreso al palacio.
Antes de que llegue veo a lo lejos a mi padre que le está gritando a un guardia, se ve muy furioso.
—Papá— Digo en voz baja, apenada por haber sido descubierta.
— ¡Cariño! — Mi padre corre hacia mí con los brazos abiertos. — ¿¡Que haces fuera de tu habitación a estas horas de la madrugada?! ¡Te lo he dicho millones de veces jovencita! Es peligroso que salgas a esta hora, en especial sola—
— ¡Les juro por todos los Dioses, que si algo le pasa a mi bebé! — La voz fúrica de mi madre se escucha por el pasillo que está detrás de mi padre.
Cuando me ve, corre hacia mí con la cara llena de angustia y preocupación, acuna mi rostro con sus manos y llena de besos mi frente y cabeza.
— ¡Mi bebé! — Grita preocupada mientras apoya mi cabeza sobre su pecho estrujándome con bastante fuerza. — ¡Por todos los cielos! ¿¡En que estabas pensando jovencita?! — Me reprocha sin dejar de abrazarme.
—En nada mamá, solo quería pasear un rato por los jardines… es todo— Digo en voz baja.
Veo como mis padres se miran, mi padre les hace una seña a los guardias con la cabeza de que se retiren, sin decir nada más ambos me acompañan hasta mi cuarto.
— ¿Cómo supieron que no estaba en mi cuarto? —
—Un guardia vio la puerta de tu habitación abierta de par en par— Dice mi padre en un tono serio.
—Vaya… recuerdo haber cerrado la puerta, pero parece que, en mis ansias por salir, lo olvidé por completo—
—Cariño, entendemos que te agobie estar aquí todo el tiempo, pero recuerda cielo… lo hacemos por tu bien—
— ¡Pero estoy cansada de esto! — Me alejo de ellos y me paro enfrente. — ¡Quiero conocer algo más que sólo las cuatro paredes de mi cuarto! Estoy cansada de no poder convivir con nadie, no conozco a ninguno de mis hermanos ni primos, no voy a ninguna de sus fiestas ni reuniones, tampoco me dejan ir al mundo de los mortales— Curvo levemente los labios, tengo ganas de llorar. —Quiero conocer el mundo, no quiero estar eternamente encerrada en este sitio—
—Cariño… no es tan sencillo— Mi madre se acerca a mí con angustia. —La vida fuera de este palacio es difícil y…—
—Tú eres mi nena y de tu mamá— Mi padre da un paso adelante. —Entiende cariño, hacemos esto por tu bien—
— ¡Desde que tengo memoria siempre he escuchado eso, pero no me dan explicación alguna! — Las lágrimas corren por mis mejillas. —No entiendo porque a mí me protegen de esta forma y a mis otros hermanos no, no es justo—
—Cariño… sabemos que nada de esto es fácil para ti, tampoco para nosotros, no queremos que estés triste ni deprimida cielo, pero es por tu bien—
—Mamá— Digo agobiada de tanto oír eso. —Entiendo que se preocupen por mí, son mis padres… pero… ¿Por qué siempre me dicen lo mismo? Estoy cansada de estar escondida de todo y todos, no quiero seguir viviendo así— Miro a ambos llena de tristeza.
—En tu decimosexto cumpleaños te diremos todo hija, ahora… por favor, obedece—
—Pero aún faltan dos años para eso— Digo con reproche y tristeza. —Después de eso… ¿Podré salir? —
Ellos niegan con la cabeza, hago un puchero y corro hasta mi cuarto con los ojos llenos de lágrimas, abro la puerta de mi habitación de golpe y me tiro sobre la cama, de la forma más dramática posible para luego ponerme a llorar como si no hubiera un mañana.
Pasan los dos años, como de costumbre me levanto y me arreglo, cepillo mi cabello mientras me miro al espejo.
—Espero que mis padres me cuenten la verdad ahora…— Cierro los ojos y me dejo llevar por la tranquilidad que me trae cepillarme el cabello.
Me voy a uno de los sillones que esta apartado de todos y me tumbo sobre él al tiempo que dejo salir un suspiro. Una musa me ofrece una copa de vino, pero la rechazo, después de saber todo esto, lo menos que quiero es tomar.—Cielos benditos…— Digo en voz baja mientras miro a todos. —Qué familia tan peculiar tengo— Suelto una ligera risa y me acomodo en mi asiento.—Hermana—Una de mis hermanas, Ilitía la Diosa de los partos, se acerca a mí para luego sentarse a mi lado.— ¿Si? —— ¿Qué haces aquí? Deberías estar ahí, festejando este gran momento——Bueno… es que… me quedé pensando, ¿Cómo es que mamá y papá resolvieron sus problemas? Por lo que vi, ellos llevaban una mala relación——Bueno cariño—La voz de madre nos interrumpe y nos toma por sorpresa, esto hace que las dos demos un brinco en nuestro lugar, ella solo se ríe de nosotras.—Hubo un tiempo en el que tu padre empezó a cambiar conmigo, antes dormíamos en cuartos separados, pero un tiempo se fue a dormir conmigo, me daba detal
—Atenea tiene razón, abusabas mucho de tu cargo de ser el favorito para meterte con todos y nunca te disculpabas por los problemas que causabas— Hebe se cruza de brazos.—Además, no tiene nada de malo que él prefiera a su verdadera hija, porque te recuerdo Apolo ya que tu sacaste el tema a relucir… nosotros somos unos bastardos y NOSOTROS también me refiero a TI, tú eres un bastardo, te gusté o no, en cambio Ina no, ella es hija de su matrimonio——Artemisa— Digo su nombre en voz baja mientras la tomo del brazo ya que quiere meterle otro golpe. —Es suficiente, no hace falta decir cosas hirientes…— Dejo salir un ligero suspiro. —Para mí todos son mis hermanos… sean o no hijos de mi madre… eso no hace ninguna diferencia—Apolo me mira sorprendido.— ¿Quieres ser el hijo favorito de papá? Adelante hermano, a mí no me interesa… me basta con saber que me aman— Me encojo levemente de hombros.Le dedico media sonrisa y él sólo se queda ahí parado, mirándome con sus ojos azul cielo, su expresi
—La verdad es que… yo sólo transforme a Lamia en un monstruo, pero nunca le hice daño a tus hijos Zeus, ella… ella los mato— Unas lágrimas se deslizan por sus ojos. —Traté de detenerla, pero no pude… yo… no pude hacer nada— Aprieta los puños con fuerza. —Después de lo que paso con Hefesto… me jure a mí misma que nunca más volvería a rechazar a ningún hijo, aunque sean de tus amantes——Hera— Dice en voz baja mientras se acerca a nosotras. — ¿P-Por qué no me lo dijiste? ——Suficiente sufrías por la apariencia que tenía tu amante, no quise echar más leña al fuego… así que, pensé que, si me atribuía esas muertes, tu dolor por perderla no sería tan grande y tendrías a quien odiar—Me hago a un lado para que mis padres tengan un momento.—Hera… yo pensé todos estos años que tu…— Toma su rostro con ambas manos y pega su frente a la de ella, jugando levemente con sus narices. —Los cielos son testigos del daño que te he hecho mujer… más sin embargo te has quedado a mi lado todos estos años, ac
— ¿De qué verdad hablan? Ya no entiendo nada—— ¡Dile padre! Tan orgulloso estas de ella, mínimo dile la verdad—Padre camina hacia una enorme silla y se deja caer sobre ella, me acerco a él y le tomo de la mano, lo aprieto levemente, levanta la mirada y me mira a los ojos, le dedico una sonrisa débil, en su corazón se siente mucha tristeza y arrepentimiento; Ahora yo me siento mal, no debí insistir con mi fiesta de cumpleaños.—Hija… solo quiero que sepas que… desde que te concebimos, tu madre y yo nos hemos vuelto más unidos, gracias a ti… pero la verdad me ha alcanzado, solo quiero que sepas que te amo mucho cielo— Me dedica media sonrisa.—Ya lo sé papá— Suelto una pequeña risa mientras le doy un ligero golpe en el hombro. —Pero, ¿A qué te refieres con que ustedes se volvieron más unidos? ——Antes de tu llegada… tu madre y yo teníamos muchos problemas, las cosas fueron de mal en peor y bueno… llego un punto en que las cosas fueron insostenibles—— ¿¡Insostenibles dices?! ¡Por favo
—No se trata de eso, tú y yo no somos nadie para decir las cosas, eso le concierne a Hera y Zeus—— ¿No me digas que estás haciendo berrinche Apolo? — Artemisa se acerca a él con el ceño fruncido.— ¡No digas tonterías! — Grita furioso. — ¡Se me hace una ofensa horrible que tengamos que ocultar nuestra verdad por esa niña! Que para mí no es mi hermana, sólo es una mocosa malcriada que quiere todo fácil—— ¿Yo? — Lo miro sorprendida sin entender su reclamo. —P-Pero si yo no he pedido nada— Digo en voz baja y asombrada. —Hace poco les conocí y gran parte de mis primeros años de vida estuve encerrada en unas cuatro paredes… no entiendo el reclamo—Me suelto de los brazos de mi madre y camino hacia mi hermano, él me mira con repudio y asco, los sentimientos de su corazón me lastiman mucho.—Todos tuvimos que buscar nuestras virtudes solos sin ayuda de nadie y a ti… te lo dejan todo fácil, te dejan bajo la protección de Ares y él además tenía que ver por una guerra, es absurdo, quieres que
—Ya entiendo…— Digo en voz baja.Miro a mi hermana y asiento con la cabeza al igual que ella a mí, regreso adentro y calmo mi respiración, es la primera vez que sentía algo como eso, era un deseo tan fuerte que me hizo temblar de miedo.Regreso a paso apresurado y cuando siento que todos esos deseos se alejan de mí, suelto un suspiro de alivio, es la primera vez que Ares desea de esa forma a alguien… aunque claro, por lo que he visto, él está muy aferrado a Afrodita y no debería impresionarme.Tomo una gran bocanada de aire y la dejo salir con suavidad, recuperando la compostura, tales sentimientos me dejaron muy… no sabría cómo describirlo exactamente. Regreso a la sala de fiestas y camino hacia mi hermana Atenea.Luego de un rato veo a Ares aparecer por el pasillo de donde vine, pero viene solo, nuestros ojos se encuentran pero yo desvío la mirada enseguida y sigo hablando con mis hermanos.—Por cierto… ¿Ya sabes para dónde vas a viajar? —— ¿Viajar a dónde? — Ladeo la cabeza.—Buen







