INICIAR SESIÓNUna vez que termino de arreglar mi cabello salgo de la habitación emocionada, levanto un poco la falda de mi vestido y me apresuro a caminar por los pasillos. Mañana es mi decimosexto cumpleaños y mis padres me prometieron que me harían una fiesta. Llego hasta el salón principal, en donde está el trono de mi padre y madre, asomo la cabeza por el pasillo y veo que están hablando con alguien; Ellos me tienen estrictamente prohibido venir a esta parte del castillo en las mañanas, porque reciben gente, incluso me esconden de los extraños. Dejo salir un suave suspiro, mi ansiedad sube como la espuma y decido acercarme a ellos.
— ¡Mamá, papá! — Me acerco a ellos apresurada.
Al escuchar mi voz, ellos se giran hacia mí con los ojos abiertos de par en par, el joven que estaba hablando con ellos también se gira para verme.
— ¡Cariño! — Chilla mi madre con horror mientras se apresura a mí para esconderme del hombre.
—Hera por favor… no podrás esconderla para siempre— Dice el joven mientras se acerca.
Al oír como se refiere a mi madre, me escapo de su protección y me dirijo al hombre, un poco molesta e incómoda por la forma en la que le hablo.
—Disculpa, pero creo que debes hablarle a mi madre como es propio, no son iguales— Frunzo el ceño mientras lo miro a los ojos.
—Disculpa… hermana— Dice esto con algo de sarcasmo, luego dirige su vista a mi madre y le hace una absurda reverencia. —Perdona… Diosa Hera— Sonríe mostrando los dientes de forma incómoda.
Miro con atención al hombre y veo que tiene un atuendo algo ligero, su túnica sólo cubre la mitad de su pecho y la falda es bastante corta, estoy segura de que si se agacha se le verá todo, su cabello castaño semi rizado hace juego con el tono de su piel bronceada, sus sandalias que tienen un par de alas a los lados al igual que el casco que trae puesto.
—Hermes, basta— Dice padre en tono autoritario mientras camina hacia nosotros. — Cariño, ¿Qué haces aquí? Sabes que no puedes venir a la sala del trono de día— Me toma de los hombros con suavidad.
—Lo sé padre, pero… estoy tan emocionada— Digo con alegría mientras doy pequeños saltos en mi lugar de la emoción que tengo. —Quiero ver todo lo de mi fiesta—
Padre desvía la mirada de forma descarada y empieza a balbucear algunas cosas que no entiendo.
—Se hará mi fiesta… ¿Verdad? — Miro a mis padres preocupada.
—Cariño— Mi madre me habla de forma condescendiente mientras se acerca a mí.
—Nooo…. — Digo decepcionada mientras me alejo de ellos. —Ustedes lo prometieron… me dijeron que…— Bajo la mirada triste.
—Hija, escucha…— Mi padre camina hacia mí. —Se ha producido una guerra y como es costumbre, todas las fiestas se detienen hasta que Ares vuelva al olimpo—
Levanto la mirada enseguida, la sonrisa vuelve a mis labios.
—Entonces… ¿Sólo lo vamos a esperar a él y… haremos mi fiesta? — Junto ambas manos, llena de esperanza.
—Claro que, si cariño, eso nos da tiempo suficiente para organizar todo con calma— Madre me dedica una tierna y hermosa sonrisa.
—Entonces avisaré a todos, que apenas Ares regrese se festejará la fiesta de nuestra hermana— Hermes se para a unos metros de mí. —Un gusto conocerte… hermana, nos veremos pronto—
—Adiós hermano, cuídate mucho— Le dedico mi mejor sonrisa.
Él me mira un poco curioso, luego asiente con la cabeza y se va sin decir nada más.
—Y… ¿Cuándo vuelve Ares? —Regreso la vista a mis padres.
—En dos meses cariño—
— ¿¡Que?! — Digo un poco enojada y sorprendida.
—Lo sabemos cielo, pero es algo que hemos hecho desde hace siglos, toda la familia debe estar en el olimpo para que luego no se hagan malos entendidos— Madre me toma de los hombros y frota mis brazos con suavidad. —Además, Ares seguramente no vendrá, se la pasará revolcándose con Afrodita apenas regrese—
Ladeo la cabeza y volteo a ver a mi padre con una expresión de confusión, el termino… revolcándose no tiene sentido para mí.
—Que pasará tiempo con Afrodita cielo, no vendrá a la fiesta, pero aun así hay que invitarlo—
—Ahh ya— Digo un tanto confundida. —Bueno… entonces ¿Cuándo veremos los preparativos? — Miro a madre a los ojos llena de ilusión.
—Ahora mismo cielo, la fiesta debe ser perfecta—
Durante los dos últimos meses mi madre y yo nos la pasamos organizando todo para mi fiesta, la decoración, la bebida, la comida, el entretenimiento; No pensé que fuera a ser tan pesado organizar una fiesta, pero ¿Cómo saberlo si es la primera que organizo? Una vez que terminamos de ver todo, me hago una prueba de vestido, la condición que pusieron mis padres para hacer esta fiesta fue que, mi vestido debía tener una capucha que cubriera mi rostro y debía tener el cabello recogido al igual que usar guantes, que bajo ninguna circunstancia debía quitarme nada sino darían por concluida la fiesta; A pesar de que mi cumpleaños ya pasó, mis padres siguen sin decirme nada, parece que el hecho de que Ares se haya ido fue muy fortuito para ellos ya que solo me dieron largas y largas.
Ya con todo listo, no puedo evitar estar muy nerviosa, es la primera y tal vez única vez que vea a mi familia, camino por mi habitación ansiosa, preocupada y sobre todo temerosa.
—Cariño… acuéstate a dormir— Dice madre desde la puerta mientras suelta una leve risa.
—Si madre, pero estoy tan asustada… que no puedo conciliar el sueño— Volteo a verla preocupada. — ¿Si avisaron a todos? ¿Todos confirmaron que vendrán? — Me acerco a ella angustiada.
—Si cariño, tu hermano Hermes se encargó de eso y nos trajo las cartas de respuesta, incluso la de Ares— Lo último lo dice con hastío.
— ¿Lo odias madre? —
—Claro que no querida… es solo que... — Niega suavemente con la cabeza. —No importa cariño, no vendrá de todas formas así que no debemos preocuparnos por eso— Me toma de las manos con gran alegría. —Lo que importa es que es tu gran momento cielo y debemos estar felices por eso—
Veo a mi madre sonreír, pero puedo ver en sus ojos lo preocupada que esta y en definitiva no está nada de acuerdo con todo esto.
Me voy a uno de los sillones que esta apartado de todos y me tumbo sobre él al tiempo que dejo salir un suspiro. Una musa me ofrece una copa de vino, pero la rechazo, después de saber todo esto, lo menos que quiero es tomar.—Cielos benditos…— Digo en voz baja mientras miro a todos. —Qué familia tan peculiar tengo— Suelto una ligera risa y me acomodo en mi asiento.—Hermana—Una de mis hermanas, Ilitía la Diosa de los partos, se acerca a mí para luego sentarse a mi lado.— ¿Si? —— ¿Qué haces aquí? Deberías estar ahí, festejando este gran momento——Bueno… es que… me quedé pensando, ¿Cómo es que mamá y papá resolvieron sus problemas? Por lo que vi, ellos llevaban una mala relación——Bueno cariño—La voz de madre nos interrumpe y nos toma por sorpresa, esto hace que las dos demos un brinco en nuestro lugar, ella solo se ríe de nosotras.—Hubo un tiempo en el que tu padre empezó a cambiar conmigo, antes dormíamos en cuartos separados, pero un tiempo se fue a dormir conmigo, me daba detal
—Atenea tiene razón, abusabas mucho de tu cargo de ser el favorito para meterte con todos y nunca te disculpabas por los problemas que causabas— Hebe se cruza de brazos.—Además, no tiene nada de malo que él prefiera a su verdadera hija, porque te recuerdo Apolo ya que tu sacaste el tema a relucir… nosotros somos unos bastardos y NOSOTROS también me refiero a TI, tú eres un bastardo, te gusté o no, en cambio Ina no, ella es hija de su matrimonio——Artemisa— Digo su nombre en voz baja mientras la tomo del brazo ya que quiere meterle otro golpe. —Es suficiente, no hace falta decir cosas hirientes…— Dejo salir un ligero suspiro. —Para mí todos son mis hermanos… sean o no hijos de mi madre… eso no hace ninguna diferencia—Apolo me mira sorprendido.— ¿Quieres ser el hijo favorito de papá? Adelante hermano, a mí no me interesa… me basta con saber que me aman— Me encojo levemente de hombros.Le dedico media sonrisa y él sólo se queda ahí parado, mirándome con sus ojos azul cielo, su expresi
—La verdad es que… yo sólo transforme a Lamia en un monstruo, pero nunca le hice daño a tus hijos Zeus, ella… ella los mato— Unas lágrimas se deslizan por sus ojos. —Traté de detenerla, pero no pude… yo… no pude hacer nada— Aprieta los puños con fuerza. —Después de lo que paso con Hefesto… me jure a mí misma que nunca más volvería a rechazar a ningún hijo, aunque sean de tus amantes——Hera— Dice en voz baja mientras se acerca a nosotras. — ¿P-Por qué no me lo dijiste? ——Suficiente sufrías por la apariencia que tenía tu amante, no quise echar más leña al fuego… así que, pensé que, si me atribuía esas muertes, tu dolor por perderla no sería tan grande y tendrías a quien odiar—Me hago a un lado para que mis padres tengan un momento.—Hera… yo pensé todos estos años que tu…— Toma su rostro con ambas manos y pega su frente a la de ella, jugando levemente con sus narices. —Los cielos son testigos del daño que te he hecho mujer… más sin embargo te has quedado a mi lado todos estos años, ac
— ¿De qué verdad hablan? Ya no entiendo nada—— ¡Dile padre! Tan orgulloso estas de ella, mínimo dile la verdad—Padre camina hacia una enorme silla y se deja caer sobre ella, me acerco a él y le tomo de la mano, lo aprieto levemente, levanta la mirada y me mira a los ojos, le dedico una sonrisa débil, en su corazón se siente mucha tristeza y arrepentimiento; Ahora yo me siento mal, no debí insistir con mi fiesta de cumpleaños.—Hija… solo quiero que sepas que… desde que te concebimos, tu madre y yo nos hemos vuelto más unidos, gracias a ti… pero la verdad me ha alcanzado, solo quiero que sepas que te amo mucho cielo— Me dedica media sonrisa.—Ya lo sé papá— Suelto una pequeña risa mientras le doy un ligero golpe en el hombro. —Pero, ¿A qué te refieres con que ustedes se volvieron más unidos? ——Antes de tu llegada… tu madre y yo teníamos muchos problemas, las cosas fueron de mal en peor y bueno… llego un punto en que las cosas fueron insostenibles—— ¿¡Insostenibles dices?! ¡Por favo
—No se trata de eso, tú y yo no somos nadie para decir las cosas, eso le concierne a Hera y Zeus—— ¿No me digas que estás haciendo berrinche Apolo? — Artemisa se acerca a él con el ceño fruncido.— ¡No digas tonterías! — Grita furioso. — ¡Se me hace una ofensa horrible que tengamos que ocultar nuestra verdad por esa niña! Que para mí no es mi hermana, sólo es una mocosa malcriada que quiere todo fácil—— ¿Yo? — Lo miro sorprendida sin entender su reclamo. —P-Pero si yo no he pedido nada— Digo en voz baja y asombrada. —Hace poco les conocí y gran parte de mis primeros años de vida estuve encerrada en unas cuatro paredes… no entiendo el reclamo—Me suelto de los brazos de mi madre y camino hacia mi hermano, él me mira con repudio y asco, los sentimientos de su corazón me lastiman mucho.—Todos tuvimos que buscar nuestras virtudes solos sin ayuda de nadie y a ti… te lo dejan todo fácil, te dejan bajo la protección de Ares y él además tenía que ver por una guerra, es absurdo, quieres que
—Ya entiendo…— Digo en voz baja.Miro a mi hermana y asiento con la cabeza al igual que ella a mí, regreso adentro y calmo mi respiración, es la primera vez que sentía algo como eso, era un deseo tan fuerte que me hizo temblar de miedo.Regreso a paso apresurado y cuando siento que todos esos deseos se alejan de mí, suelto un suspiro de alivio, es la primera vez que Ares desea de esa forma a alguien… aunque claro, por lo que he visto, él está muy aferrado a Afrodita y no debería impresionarme.Tomo una gran bocanada de aire y la dejo salir con suavidad, recuperando la compostura, tales sentimientos me dejaron muy… no sabría cómo describirlo exactamente. Regreso a la sala de fiestas y camino hacia mi hermana Atenea.Luego de un rato veo a Ares aparecer por el pasillo de donde vine, pero viene solo, nuestros ojos se encuentran pero yo desvío la mirada enseguida y sigo hablando con mis hermanos.—Por cierto… ¿Ya sabes para dónde vas a viajar? —— ¿Viajar a dónde? — Ladeo la cabeza.—Buen







