INICIAR SESIÓNLlegamos hasta una enorme puerta, en donde raras veces mis padres hacen fiestas, al otro lado escucho varias voces, hablando de forma jovial y confianzuda, risas y carcajadas resuenan por mis oídos. Suelto a mi madre y ella pone ambas manos sobre la puerta abriéndola de par en par, la luz de la habitación me deslumbra por completo, pero cuando mis ojos se acostumbran veo a varias personas, mesas llenas de comida, postres y una gigantesca fuente de vino, la música resonando en cada rincón de la sala de fiestas, mi padre se acerca a nosotras con los brazos abiertos.
—Cariño, que hermoso vestido tienes— Me abraza con algo de fuerza.
—Gracias papá, pero estoy segura de que se vería mejor sin estos guantes y capucha— Digo con dificultad.
—De eso nada, fue la condición— Acota mi padre, parece que ambos se pusieron de acuerdo para decirme exactamente lo mismo.
Resoplo con fuerza, pero decido dejar de insistir, no quiero hacerles enojar.
— ¡La cumpleañera! —
Se acerca a nosotros un hombre de cabello negro, tiene una copa de vino en la mano derecha y en la otra tiene un racimo de uvas moradas, una sonrisa radiante adorna su rostro casi perfecto.
—Dionisio— Madre lo fulmina con la mirada.
—Hera, no te pongas a la defensiva, estamos aquí para celebrar el cumpleaños número decimosexto de mi hermanita— Se para frente a mí y me ofrece la copa de vino. —Para ti hermanita, el mejor vino que ha sacado mi cosecha—Miro con asombro la copa de vino y la tomo entre mis manos temblorosas, estoy a punto de darle un trago cuando madre me quita la copa.
—De eso nada, aún es una niña— Le regresa la copa a Dionisio.
—Hera, deja que la niña se divierta un poco… fue por eso que decidimos acceder a esta fiesta— Pone una de sus manos sobre mi espalda y me empuja levemente hacia mi hermano. —Estoy seguro de que mi niña será responsable y no romperá las reglas— Me mira a los ojos. — ¿Verdad cariño? —
Asiento con la cabeza de forma enérgica, aunque no me puedan ver, tengo una enorme sonrisa puesta sobre mis labios.
—Está bien, pero no te sobrepases con las copas cielo—
Dionisio me ofrece su brazo de forma caballerosa, suelto una pequeña risa y la acepto sin dudarlo, ambos nos alejamos apresurados antes de que madre cambie de opinión.
—Es un gusto por fin conocerte querida hermana— Me vuelve a ofrecer la copa de vino y sonríe feliz. —Cuando naciste, padre y Hera no quisieron enseñarte al mundo como normalmente hacían, a todos se nos hizo extraño y preguntamos, pero ellos simplemente ignoraron nuestras preguntas—
—No pensé que las cosas fueran tan… así— Digo sorprendida, miro la copa y la muevo levemente, tomo un poco de aire y le doy un ligero trago.
El vino cosquillea en mi boca empapándola de un suave sabor dulzón seguido de una combinación de algo que no logro descifrar, ambos sabores cohesionan de forma armoniosa dejando un increíble sabor de boca.
— ¡Que delicioso esta! — Miro a mi hermano alegre.
—Me alegro que te guste pequeña— Me dedica una sonrisa. —Veamos… ¿A quién te presento primero? —
Para mi, todas las personas que me rodean se ven fascinantes y tengo ganas de hablar con todos, veo a dos mujeres hablando de forma amigable, tiro del brazo de Dionisio con suavidad.
— ¿Qué tal ellas? — Señalo de forma disimulada.
— ¿Artemisa y Atenea? —Pregunta con curiosidad. —Claro, vamos—
Caminamos hacia donde están ellas, no puedo evitar ponerme nerviosa, a pesar de que tengo guantes, puedo sentir como las palmas de mis manos suda, de forma instintiva me seco las manos sobre mi vestido, pero esto es en vano, gracias a mis estorbosos y horribles guantes.
Ya estando cerca de ellas, Dionisio hace las presentaciones adecuadas, ellas me ofrecen su mano para estrecharla y yo lo hago de forma nerviosa, Atenea ladea levemente la cabeza y frunce un poco el ceño. Ambas me miran con mucha curiosidad, esto me pone muy nerviosa y agacho más la cabeza.
—Te seré honesta hermanita, hubo un tiempo en la que pensé que no existías— Atenea suelta una pequeña risa nerviosa, para luego darle un pequeño sorbo a su copa.
Atisbo la mirada hacia ella, Atenea se rasca la nuca de forma incómoda.
—Pareciera que le causo incomodidad a todos, creo que debí seguir el consejo de mi madre, ahora me arrepiento de haber pedido que me organicen esta fiesta, espero termine pronto— Me reprocho en mis adentros, puedo sentir como unas pequeñas lágrimas se forman en mis ojos, nublándome la vista de forma parcial.
—Yo igual pensé lo mismo, se esparció el rumor de que Zeus y Hera tuvieron una niña, todos esperamos a que nos invitaran a la fiesta de presentación, pero nunca llego—
—¿Fiesta de presentación? — Pregunto dudosa y extrañada.
—Sí, normalmente Zeus y Hera preparan fiestas de presentación con todos sus hijos, por eso, al ver que no nos llegó ninguna invitación, creímos que era un rumor falso— Junta ambas cejas y bebe un poco de su vino.
—De hecho, nadie sabe de dónde salió ese rumor, pero lo que sí sabemos es que Hera y Zeus se habían apartado de todos, no desatendían sus deberes de dioses, pero no tenían contacto con nadie, al inicio creímos que algo les había pasado, ya luego creímos que todos esos rumores eran falsos— Dionisio se pierde en sus pensamientos por un breve momento, un suspiro se le escapa y bebe de golpe todo el vino de su copa.
—Para sorpresa de todos, construyeron un enorme palacio en los confines del Olimpo— Exclama sorprendida de tan sólo acordarse. —Nadie se esperó que construyeran este enorme palacio en los rincones más alejados de Olimpo— Atenea come una uva, puedo notar en su mirada que algo la tiene inquieta.
—Recuerdo que cuando encontramos este lugar, decidimos acercarnos para preguntar por ellos, muchos estaban preocupados, pero nadie quería buscarlos, porque esa es otra razón por la cual casi nadie sabía de este lugar tan alejado.
Me voy a uno de los sillones que esta apartado de todos y me tumbo sobre él al tiempo que dejo salir un suspiro. Una musa me ofrece una copa de vino, pero la rechazo, después de saber todo esto, lo menos que quiero es tomar.—Cielos benditos…— Digo en voz baja mientras miro a todos. —Qué familia tan peculiar tengo— Suelto una ligera risa y me acomodo en mi asiento.—Hermana—Una de mis hermanas, Ilitía la Diosa de los partos, se acerca a mí para luego sentarse a mi lado.— ¿Si? —— ¿Qué haces aquí? Deberías estar ahí, festejando este gran momento——Bueno… es que… me quedé pensando, ¿Cómo es que mamá y papá resolvieron sus problemas? Por lo que vi, ellos llevaban una mala relación——Bueno cariño—La voz de madre nos interrumpe y nos toma por sorpresa, esto hace que las dos demos un brinco en nuestro lugar, ella solo se ríe de nosotras.—Hubo un tiempo en el que tu padre empezó a cambiar conmigo, antes dormíamos en cuartos separados, pero un tiempo se fue a dormir conmigo, me daba detal
—Atenea tiene razón, abusabas mucho de tu cargo de ser el favorito para meterte con todos y nunca te disculpabas por los problemas que causabas— Hebe se cruza de brazos.—Además, no tiene nada de malo que él prefiera a su verdadera hija, porque te recuerdo Apolo ya que tu sacaste el tema a relucir… nosotros somos unos bastardos y NOSOTROS también me refiero a TI, tú eres un bastardo, te gusté o no, en cambio Ina no, ella es hija de su matrimonio——Artemisa— Digo su nombre en voz baja mientras la tomo del brazo ya que quiere meterle otro golpe. —Es suficiente, no hace falta decir cosas hirientes…— Dejo salir un ligero suspiro. —Para mí todos son mis hermanos… sean o no hijos de mi madre… eso no hace ninguna diferencia—Apolo me mira sorprendido.— ¿Quieres ser el hijo favorito de papá? Adelante hermano, a mí no me interesa… me basta con saber que me aman— Me encojo levemente de hombros.Le dedico media sonrisa y él sólo se queda ahí parado, mirándome con sus ojos azul cielo, su expresi
—La verdad es que… yo sólo transforme a Lamia en un monstruo, pero nunca le hice daño a tus hijos Zeus, ella… ella los mato— Unas lágrimas se deslizan por sus ojos. —Traté de detenerla, pero no pude… yo… no pude hacer nada— Aprieta los puños con fuerza. —Después de lo que paso con Hefesto… me jure a mí misma que nunca más volvería a rechazar a ningún hijo, aunque sean de tus amantes——Hera— Dice en voz baja mientras se acerca a nosotras. — ¿P-Por qué no me lo dijiste? ——Suficiente sufrías por la apariencia que tenía tu amante, no quise echar más leña al fuego… así que, pensé que, si me atribuía esas muertes, tu dolor por perderla no sería tan grande y tendrías a quien odiar—Me hago a un lado para que mis padres tengan un momento.—Hera… yo pensé todos estos años que tu…— Toma su rostro con ambas manos y pega su frente a la de ella, jugando levemente con sus narices. —Los cielos son testigos del daño que te he hecho mujer… más sin embargo te has quedado a mi lado todos estos años, ac
— ¿De qué verdad hablan? Ya no entiendo nada—— ¡Dile padre! Tan orgulloso estas de ella, mínimo dile la verdad—Padre camina hacia una enorme silla y se deja caer sobre ella, me acerco a él y le tomo de la mano, lo aprieto levemente, levanta la mirada y me mira a los ojos, le dedico una sonrisa débil, en su corazón se siente mucha tristeza y arrepentimiento; Ahora yo me siento mal, no debí insistir con mi fiesta de cumpleaños.—Hija… solo quiero que sepas que… desde que te concebimos, tu madre y yo nos hemos vuelto más unidos, gracias a ti… pero la verdad me ha alcanzado, solo quiero que sepas que te amo mucho cielo— Me dedica media sonrisa.—Ya lo sé papá— Suelto una pequeña risa mientras le doy un ligero golpe en el hombro. —Pero, ¿A qué te refieres con que ustedes se volvieron más unidos? ——Antes de tu llegada… tu madre y yo teníamos muchos problemas, las cosas fueron de mal en peor y bueno… llego un punto en que las cosas fueron insostenibles—— ¿¡Insostenibles dices?! ¡Por favo
—No se trata de eso, tú y yo no somos nadie para decir las cosas, eso le concierne a Hera y Zeus—— ¿No me digas que estás haciendo berrinche Apolo? — Artemisa se acerca a él con el ceño fruncido.— ¡No digas tonterías! — Grita furioso. — ¡Se me hace una ofensa horrible que tengamos que ocultar nuestra verdad por esa niña! Que para mí no es mi hermana, sólo es una mocosa malcriada que quiere todo fácil—— ¿Yo? — Lo miro sorprendida sin entender su reclamo. —P-Pero si yo no he pedido nada— Digo en voz baja y asombrada. —Hace poco les conocí y gran parte de mis primeros años de vida estuve encerrada en unas cuatro paredes… no entiendo el reclamo—Me suelto de los brazos de mi madre y camino hacia mi hermano, él me mira con repudio y asco, los sentimientos de su corazón me lastiman mucho.—Todos tuvimos que buscar nuestras virtudes solos sin ayuda de nadie y a ti… te lo dejan todo fácil, te dejan bajo la protección de Ares y él además tenía que ver por una guerra, es absurdo, quieres que
—Ya entiendo…— Digo en voz baja.Miro a mi hermana y asiento con la cabeza al igual que ella a mí, regreso adentro y calmo mi respiración, es la primera vez que sentía algo como eso, era un deseo tan fuerte que me hizo temblar de miedo.Regreso a paso apresurado y cuando siento que todos esos deseos se alejan de mí, suelto un suspiro de alivio, es la primera vez que Ares desea de esa forma a alguien… aunque claro, por lo que he visto, él está muy aferrado a Afrodita y no debería impresionarme.Tomo una gran bocanada de aire y la dejo salir con suavidad, recuperando la compostura, tales sentimientos me dejaron muy… no sabría cómo describirlo exactamente. Regreso a la sala de fiestas y camino hacia mi hermana Atenea.Luego de un rato veo a Ares aparecer por el pasillo de donde vine, pero viene solo, nuestros ojos se encuentran pero yo desvío la mirada enseguida y sigo hablando con mis hermanos.—Por cierto… ¿Ya sabes para dónde vas a viajar? —— ¿Viajar a dónde? — Ladeo la cabeza.—Buen







