Home / Romance / El eco de un pasado. / Propuesta humillante.

Share

Propuesta humillante.

Author: Elisagranch
last update publish date: 2025-04-04 03:47:44

Laura se sintió abrumada, pero intentó ignorar lo que acababa de suceder. No podía simplemente dejarse llevar por la desesperación mientras Martín se paseaba por el salón con esa mujer. Así que decidió quedarse y demostrarle que, al igual que él, ella también tenía un compañero atractivo y estaba feliz a su lado. Sin embargo, muchas veces su mente se alejaba de Frederick, anhelando descubrir qué hacía Martín en ese momento.

Las horas pasaron y Laura comenzó a sentirse completamente agotada. No solo físicamente, sino también mentalmente, ya que no dejaba de torturarse al estar pendiente de los movimientos de Martín y sufriendo cada vez que lo veía tan divertido al lado de ella.

—Debo ir al baño —le mencionó a Frederick. Quería refugiarse un momento y buscar alivio de la algarabía, la música y el gentío que la asfixiaban. Se despidió de él con una sonrisa forzada y se dirigió al baño, buscando un respiro. Al cerrar la puerta, el ruido del salón se desvaneció, dejándola a solas con sus pensamientos. Miró su reflejo, sintiendo cómo la tristeza la invadía. La imagen de Martín riendo junto a ella no la dejaba en paz. Cerró los ojos, tratando de ahogar la angustia que la atormentaba. Dejar a Martín fue una decisión que tomó después de pensarlo mucho, y no se arrepentía de ello. Pero una voz en su interior insistía en preguntar: "¿De verdad?" "¿De verdad no te arrepientes?" "¿Estás dispuesta a ver a Martín con una mujer tan exagerada y falsa y solo tratar de ignorarlo y fingir que no te importa?" Cerró sus ojos y tomó una respiración profunda mientras se recordaba a sí misma que, pase lo que pase, ya se habían separado, y cualquier elección que hiciera él ya no tenía nada que ver con ella. Presionó su pecho, que se sentía amargamente tenso, y se dijo: "encontraré la manera, y poco a poco superaré esta relación". Así que, después de calmar sus emociones, salió para regresar con Frederick.

Quiso caminar hacia el salón, pero vio a Martín apoyado en una columna cercana, fumando un cigarrillo. Se detuvo al verlo y observó un par de colillas en el suelo junto a sus pies, como si hubiera estado esperando un rato. Se preguntó si acaso él estaba esperando a su prometida. No quería hablarle, así que agachó la cabeza con la intención de irse, pero sintió un jalón repentino. Él la agarró del brazo y la tiró de vuelta. Sus ojos se conectaron, y en ese instante, el bullicio del salón se desvaneció nuevamente. La chispa entre ellos era innegable, un fuego que ni el tiempo ni la distancia podían extinguir. El corazón de Laura se aceleró por la intensidad del momento. Mientras lo miraba, vio en sus ojos una mezcla de sorpresa y anhelo. Era como si todo lo que había estado oculto saliera a la superficie en un solo segundo. El mundo a su alrededor dejó de existir; solo eran él y ella, atrapados en una burbuja de emociones. Entonces, él la soltó y sonrió con burla.

—¿De verdad? ¿Así que ese es tu gusto? ¿Me dejaste por él? Más le vale ser más rico de lo que pienso. Sí, debe ser eso. Tiene una gran fortuna porque de otro modo no me lo explico —dijo con tono burlón. Laura respiró hondo ante sus palabras. No le gustó que hablara de Frederick de esa manera. Admitía que él realmente parecía un playboy preocupado solo por las apariencias, pero no era un hombre despreciable; era muy guapo. ¿Qué se creía para hablar así de él?

—No creo que haya nada de malo en mi gusto. Simplemente me gustan ese tipo de hombres, y además, él me ayuda en mi carrera y en mi vida, algo que tú no podías darme entonces —soltó de pronto. Martín se quedó mirando con los ojos muy abiertos, como si no pudiera creer que su moral se hubiera vuelto tan baja. Seguramente estaba pensando que parecía una ramera.

—No me mientas, no te gustan ese tipo de hombres. Sé lo que te gusta —dijo, mientras la tocaba en el brazo de manera sugerente y se acercaba más y más a ella, hasta que sus respiraciones comenzaron a mezclarse. El corazón de Laura latía más rápido; sintió que estaba a punto de besarla.

—No importa si él antes tenía más dinero que yo, ahora yo tengo cien veces más. Puedo ofrecerte mejores recursos para tu carrera. ¿Ves lo lujoso que es este lugar? ¿Has visto mi coche? Y tu collar —dijo, mientras lo tocaba, ocasionalmente rozando la piel de su clavícula, lo que le provocó un pequeño escalofrío. — Ni siquiera es de colección. Una baratija como esa no te hace honor, Laura... Hazte mi amante— propuso de pronto, su respiración se cortó y rápidamente se apartó de él. Estar tan cerca la estaba haciendo perder la capacidad de pensar.

—¿Qué estás diciendo? —preguntó, sorprendida. Su mirada se cristalizó. ¿Tan poco la creía como para otorgarle un título tan despreciable?

—Te estoy diciendo que seas mi amante. Dinero y carrera, ¿no es eso lo que quieres? Puedo ofrecerte mucho más de lo que ese hombre a tu lado puede darte —Laura soltó aire con semblante ofendido. Jamás creyó que de él pudiera salir una invitación tan baja. Pero enseguida recordó cómo usó el dinero y la carrera como excusa para dejarlo, y ahora iba a tener que enfrentar sus insultos. Aunque era su culpa, sentía mucha indignación.

—¡Estás loco! No esperaba algo así de tu parte —dijo furiosa. Le enfurecía mucho que este hombre pensara que podía comprarla como si fuera un objeto. —¿Qué crees que soy? ¿Un auto que pagas por tener? — Él rió con descaro y la miró con gesto irónico, como acusándola de ser precisamente eso: algo que se vende por mucho dinero.

—No te hagas la muy moralista, Laura. Cuando me dejaste por dinero, fue como si te pusieras a ti misma en una subasta. Siendo así, por supuesto que el mejor postor se lleva el premio. No me importaría darle un poco más de dinero a Frederick para que te deje...—¡Paf!Laura le dio una fuerte bofetada, con los ojos llenos de lágrimas. Sus palabras la habían decepcionado profundamente. Leticia debería ver esta escena; así se daría cuenta de lo equivocada que estaba. Este hombre ya no sentía nada por ella; todo lo que hacía era para humillarla, para vengarse de que se hubiera ido.

—No me esperaba que tu sentido moral fuera más bajo que el mío. Aunque yo esté con él por dinero y mi carrera, ahora estoy completamente enamorada de él. Y no voy a convertirme en la amante que destruye una relación —dijo furiosa—. No tenemos nada más que hablar. Estoy cansada, me voy—Caminó rápidamente con el corazón apretado y las lágrimas a punto de salir. El rostro de Martín, girado hacia un lado por la bofetada, parecía sorprendido. Se tocó la mejilla donde había recibido el golpe y, de repente, se echó a reír.

—¡Ja, ja! ¿Que lo amas? Está bien, Laura. Esta es tu última oportunidad, o te conviertes en mi amante o tendrás que pagar por tu avaricia y vanidad.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • El eco de un pasado.    Capítulo final... ( Adiós, ecos del pasado)

    Durante las semana siguientes Todo el mundo hablaba de las noticias impactantes. El padre de Barbara, Alberti Logan, había enviado un comunicado a la prensa. En él, lamentaba la muerte de su hija y se distanciaba de sus acciones, afirmando que había intentado ayudarla, pero que había tomado un rumbo oscuro del que no podía hacerse responsable. Con un tono frío y distante, anunció que se mudaría al extranjero, dejando atrás el escándalo y la tristeza que había rodeado a su familia.El comunicado causó revuelo en los medios, pero para Martín y Laura, era solo un eco lejano de una vida que ya no querían recordar. Ellos estaban enfocados en sanar y avanzar. Tres días después de la tragedia, Martin tuvo que ausentarse del país y Laura no sabía cuando volvería a verlo. Por su parte tanto ella como Lucas estuvieron en terapia. El niño se despertaba cada noche entre gritos y lágrimas y Laura aún tenía miedo de que alguien les hiciera daño. Pasó un año entero, y la normalidad pareció vol

  • El eco de un pasado.    Un ataque mortal.

    Los días siguientes Laura no se apartó del lado de Martin y dos semanas más, este fue dado de alta. Mientras tanto la policía seguía en la búsqueda de Barbara. Nadie sabía sobre su paradero y la policía ofrecía una buena recompensa a quienes lograrán dar alguna pista que los condujera a su captura. Pero no resultaba para nada en su localización....Laura acompaña a Martin a sus terapias. Aunque han pasado tiempo juntos debido a su salud delicada no han hablado sobre sus sentimientos. Laura cree que aún no es el momento de tocar temas personales. Lo que más quiere es verlo fuera de peligro.Por su parte David regresó a Canadá. Y fue a verla.Ambos toman un café mientras él mira la mano de Laura. El anillo aún permanece en su dedo.— Veo que aún lo llevas— dijo sonriente. Ella miró su mano y suspiró. Entonces mordió ligeramente sus labios sin saber cómo responder. Con tanto corre y corre no se había percatado de que aún lo llevaba. En su corazón ya había decidido poner fin al compromi

  • El eco de un pasado.    Una fuerte bofetada.

    Adentro , en el hospital, la recepción estaba llena de actividad. Laura se acercó a la enfermera en la entrada, su corazón latiendo con fuerza. Preguntó por él con voz temblorosa. —En terapia intensiva, vaya por ese lado—respondió la enfermera, con una mirada de compasión. Laura sintió que se le escapaba la esperanza. Enseguida corrió por el pasillo y fue cuando entre la gente miró a Irene y también a la señora Ariadna. Respiró hondo y se dirigió hasta ellas. —¿ Que haces aquí? Esto es tu culpa. Nunca debiste llegar a la vida de mi hijo. Solo le has traído desgracias — dijo Irene al verla. Laura sollozó. No tenía fuerzas para pelear. Ariadna le hizo señas con su mano para que se acercara. Laura caminó hasta ella con ansiedad. —¿ Cómo está Martin? ¿ Que dicen los médicos?— preguntó con ansias. — Martín no está bien cariño— dijo Ariadna llorosa. Entonces tomó sus manos con fuerza. — Gracias por venir. Yo confío en la providencia. Mi hijo se salvará — dijo. Laura suspiró

  • El eco de un pasado.    De regreso.

    Laura había llegado a Francia con la mente llena de sueños y expectativas. La nueva vida que había planeado parecía perfecta, un nuevo comienzo lejos del dolor y del pasado. Habían llegado al hotel y eran las dos de la mañana. David la dejó en una habitación junto con Lucas y el dormiría en otra. A la mañana siguiente irían a conocer la ciudad y mirarían casas. Tenían muchos planes y se sentía muy emocionados. — Extraño a papi — dijo Lucas cuando Laura lo acostó y besó su frente. Laura sintió un peso en su corazón. Ahora estaban tan lejos. No sabía si eso la aliviaba o la torturaba. — Cuando amanezca podrás llamarlo cariño. Ahora duerme. Mañana iremos a conocer la ciudad. Te gustará — El sonrió triste y cerró los ojos. Laura intentó pensar en él futuro maravilloso que le aguardaba y no en el pasado que había dejado en Canadá. Sin embargo, en el momento en que su teléfono sonó, su mundo se desmoronó. Era un número desconocido. —Laura, soy el enfermero de la señora Ariad

  • El eco de un pasado.    El accidente.

    Martín había pasado toda la tarde bebiendo. No quería seguir pensando en Laura al lado de otro hombre. La imagen de ellos juntos lo torturaba, imaginándolos en una cama, riendo, compartiendo momentos que alguna vez había creído que serían solo suyos. La angustia se transformaba en rabia y desesperación a medida que el alcohol corría por sus venas. Debía hacer algo. Por última vez, alentado por los tragos, decidió ir a ver a Laura. Tenía que insistirle para que no cometiera la locura de casarse con alguien a quien no amaba....—Martin... cuánto tiempo —dijo el padre de Laura, abriendo la puerta. Su rostro reflejaba sorpresa y desconfianza.—¿Está Laura? —Era lo único en lo que podía pensar. Su voz temblaba, cargada de ansiedad.El padre de Laura le dio la noticia que lo dejó helado: Laura había salido minutos antes hacia el aeropuerto.—Si te apuras, puede que la alcances e impidas que se case sin amor —le dijo, y Martín sintió que su corazón aceleró. Sin pensarlo dos veces, corrió

  • El eco de un pasado.    El compromiso.

    Laura se sentó en el sofá, sintiendo el peso de la decisión que había tomado. Miraba a Lucas jugar en el suelo, su risa era un bálsamo para su alma, pero también un recordatorio constante de que su vida debía cambiar. Había pasado demasiado tiempo sintiéndose atrapada en un ciclo de dolor y desconfianza. La presencia de Martín siempre había sido una mezcla de amor y sufrimiento, y había llegado a la conclusión de que, mientras permaneciera a su lado, tanto ella como su hijo estarían constantemente en peligro. Aún no aparecía Bárbara, y eso amenazaba su paz. Debía alejarse de todo ese pasado.Los recuerdos de su relación con Martín la atormentaban. Las promesas rotas, las discusiones y el hecho de que no hubiera sido capaz de defender su amor. A pesar de que una parte de ella aún lo amaba con toda su alma, había decidido que era hora de dejar atrás el pasado y buscar un futuro más brillante para ella y Lucas. Sin embargo, la idea de renunciar a Martín, el amor de su vida, la llenaba

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status