Mag-log inCOLIN¿Por qué estaba dispuesto a dar mi vida por alguien más? ¿Acaso eso era sano?Quién sabe… pero era la realidad.¿En qué momento pensé que era acertado dar mi vida por alguien como Cameron? Desde el principio. No había lugar a dudas.El sentimiento era más profundo que cualquier otra cosa, más fuerte que mi razón, y me gobernaba por completo.No me importaba morir si eso me aseguraba que él estaría a salvo.Por eso lo que hizo fue tan… espantoso.Mientras perdía el aire, mientras sentía cómo me debilitaba por lo que fuera que hubiera en el aire, cómo se me iba cerrando la garganta, cómo sus brazos se esforzaban por desmayarme… fue horrible.El momento en mi vida en el que podía cristalizar uno de mis pilares, y se me fue entre los dedos.En medio de esos pensamientos, de pronto sentí como si algo me jalara, y me encontré con la realidad.Abrí los ojos pesadamente, y sentí que cada fibra del cuerpo me dolía, casi como si tuviera mil piquetes de abeja por todas partes. Me sentía ca
CAMERONEsto no era como en las películas, donde las puertas se cerraban a la velocidad una tortuga, dándole a los protagonistas tiempo de ser dramáticos. ¡No! ¡Y una mierda, ¿por qué no podían ser así?!Las malditas puertas se cerraron en un parpadeo, dejando incluso a Jason, uno de mis escoltas, fuera.Dentro quedamos Colin y yo, además del director, que pegó el grito en el cielo, sin entender qué pasaba, otro escolta y algunos empleados.Al segundo siguiente escuché un estruendo, el sonido característico de un disparo, y el otro escolta cayó al suelo, con sangre saliendo de su pecho.Me tensé.El director chilló, más que asustado, en tanto Colin me apretó la muñeca, luego me soltó y se sacó algo de la parte de atrás, a la altura de la cintura. Era una pistola.Lo miré con apremio.—Tienes que defenderte. Sabes bien cómo usarla.Asentí, tragándome mi ansiedad, y respiré hondo para centrarme.No podía ser un estorbo, no ahora, no por cómo se planteaba la situación.Colin me dio dos c
CAMERONUnos días más tarde, tras ser entrevistados por la policía, y con la búsqueda de Gerolt aún en la palestra, papá nos envió a Colin y a mí a un evento de una de las fundaciones en las que mamá solía colaborar, una que atendía a los niños con enfermedades raras, destinando mucho de su presupuesto a la investigación y manutención para las familias que no podían costear los tratamientos.Dicha fundación estaba recibiendo una nueva partida de financiación de parte de nuestra familia, no con dinero público; de hecho, nosotros no cobrábamos nuestros sueldos con dinero público. Teníamos una asignación, pero todos la destinábamos a la caridad. Mamá y papá nos dieron una asignación de su propio dinero hasta que comenzamos a trabajar. Bueno… mis hermanos no tardaron mucho en dejar de necesitar las suyas.¿Yo? Otra historia.Aunque había comenzado a cobrar mi propio dinero, de parte de la empresa familiar, sí, pero mi propio salario. Mamá y papá tenían la estricta política de no beneficia
CAMERONLa sorpresa se reflejó en los ojos de mi padre, pero asintió.—Está bien, podemos hacer eso.Entonces llevó una mano a mi cabeza mientras aún caminábamos y me revolvió el pelo.—Las piezas comenzarán a moverse, así que todo se volverá un poco más complicado. Tienes que estar atento ante cualquier imprevisto.Fruncí un poco el ceño y luego suspiré.—No creo que intenten matarme de nuevo la siguiente ves que salga —comenté—. Considerando lo que ha pasado hasta ahora, sería estratégicamente erróneo. Sin embargo, si alguien intenta algo, eso nos daría una pista.Papá no dijo nada, solo me observó, como esperando que continuara para confirmar algo que tuviera en mente.—Si alguien intenta algo en el funeral de Freddy, quiere decir que tenemos un chismoso aquí en el palacio, ¿verdad?Me contempló unos segundos, luego sonrió y asintió con la cabeza. Ambos éramos seguidos por Jason y Larry, un guardia más experimentado que cuidaba de papá.—Así es —resopló—. Ya me ha tocado pasar por
CAMERON—Nunca ambicioné la corona —contestó el abuelo, sorprendiéndome—. Sabía que en algún momento debía cargar con la responsabilidad de llevarla, así que me preparé desde muy joven para ser la mejor versión de mí mismo al momento en que llegara mi turno.Fruncí el ceño, un poco inquieto por sus palabras.—¿No llegaste a sentir que no encajabas?, ¿que era demasiado para ti?Estas eran cosas que no podía preguntarle a mi padre, porque él tomó la corona a los trece años recién cumplidos y no vivió el proceso de ser un príncipe, de serlo de adulto.Es decir, papá ni siquiera pudo vivir su ceremonia de la mayoría de edad, donde cada príncipe, heredero o no, juraba lealtad y compromiso a los estatutos de la Corona y al Rey. A los dieciocho ya tenía cinco como rey, ¿cómo podría sentir que no encajaba?Él me observó unos segundos y ladeó la cabeza.—A veces —murmuró—. Sobre todo después de la muerte de mi padre. Las cosas fueron complicadas entonces, porque compaginar el dolor de su pérdi
COLINResultó que Frederick Parma sí estaba muerto, y que, de hecho, no era el único.A la mañana siguiente, llegaron varios reportes que informaban sobre las muertes de Joseph Emsens, Steven Balcoen y Bradon Lhotist, tres conocidos hijos de las familias más ricas de Hiraeth, uno de ellos primogénito, fueron encontrados muertos en un cuarto de un famoso club nocturno de la ciudad.Según el reporte policial, murieron por una sobredosis, pero ante ojos entendidos la verdad era evidente.Los tres eran conocidas amistades de Cami, al igual que Frederick, y los periodistas solo tuvieron que conectar los puntos para desatar el caos.Después del intento de magnicidio, esto fue la suma perfecta para la construcción de esa narrativa de que alguien quería muerto al príncipe.Algunos decían que era por sus errores pasados, que era un traficante o alguien a quien ofendió; otros consideraban las tensiones políticas.Sin embargo, cuando se filtraron las sospechas de la policía contra Gerolt Kuir, a