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Un plan B

Autor: Charlie Rose
last update Fecha de publicación: 2026-10-21 23:37:39

NARRADOR OMNISCIENTE

Matteo seguía aferrado a su móvil pensando si debía tomar aquella decisión.

Por un lado pensaba en todo lo buenos momentos que Thaís le brindó, en su amor, su confianza y en como nunca le decía que no.

Y luego, Theodore, su padre. El hombre que le dio la vida y el que ahora estaba con la mujer que seria suya. Todo aquello estaba volviéndolo loco. Amaba a Thaís, sí. Antes no lo vio porque Renata siempre estaba allí para llevarle la cabeza, pero ahora, él estaba mas que segu
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Último capítulo

  • El padre de mi ex prometido; mi obsesión prohibida   Al borde de perderlo todo

    NARRADOR OMNISCIENTE Cuando terminaron de cenar, Theodore la acompañó hasta su apartamento. Durante el trayecto hablaron de cosas sencillas, y él consiguió hacerla reír varias veces. Thaís apoyó la cabeza en su hombro cuando el automóvil se detuvo ante el edificio.—No quiero que te vayas todavía —murmuró ella.Theodore volvió el rostro hacia ella.—Entonces invítame a subir, nena—susurró él con una sonrisa ladina Thaís sonrió.—¿No se supone que eres tú quien debe hacer las invitaciones?—Esta noche estoy dispuesto a hacer una excepción.Ella se inclinó para besarlo. El beso comenzó despacio, pero pronto Theodore le rodeó la cintura y la atrajo hacia él, sin dejar de tratarla con cuidado. Thaís acarició su rostro y, cuando se separaron, apoyó la frente contra la suya.—Me haces muy feliz —susurró.La expresión de Theodore se volvió más seria, aunque su voz conservó la ternura.—Eso es lo que quiero, Thaís. Que seas feliz conmigo —susurró apartando un mechón de su cabello. Ella vol

  • El padre de mi ex prometido; mi obsesión prohibida   Una noche para nosotros

    NARRADOR OMNISCIENTELa mañana transcurrió sin grandes contratiempos para Thaís. Después de desayunar con Sandra, intentó distraerse con algunas tareas pendientes, aunque no tardó en descubrir que su amiga estaba más interesada en hablar de Theodore que en cualquier otra cosa.—¿Vas a seguir mirando el teléfono cada cinco minutos? —preguntó Sandra, sentándose a su lado en el sofá.Thaís levantó la mirada de la pantalla.—No estoy mirando el teléfono cada cinco minutos.—Claro que no. Solo lo has revisado tres veces desde que terminamos de desayunar.—Estoy esperando un mensaje.Sandra sonrió con picardía.—¿De quién será?—Sandra…—Está bien, no diré nada. —Alzó las manos, fingiendo rendirse—. Pero es curioso que antes no tuvieras tanta prisa por recibir mensajes de nadie.Thaís intentó contener la sonrisa, aunque no lo consiguió del todo.—Theodore tiene mucho trabajo. No espero que esté pendiente de mí todo el día.—Eso no significa que no pueda escribirte cuando tenga un momento li

  • El padre de mi ex prometido; mi obsesión prohibida   Te enfrentaré, padre

    NARRADOR OMNISCIENTEMientras Theodore intentaba concentrarse en el trabajo, Matteo tampoco conseguía apartar de su mente los problemas que se habían acumulado durante los últimos días.La relación con su padre se había deteriorado hasta un punto que jamás habría imaginado. Aunque intentaba convencerse de que no le importaba lo que Theodore hiciera con su vida, la realidad era muy distinta. Cada vez que recordaba que estaba con Thaís, sentía una mezcla de rabia, impotencia y celos que no conseguía controlar.Había perdido a la mujer con la que pensaba casarse y, en lugar de encontrar apoyo en su padre, tenía que aceptar que este se había convertido en su rival.Matteo dejó el teléfono sobre la mesa y se sirvió un vaso de agua. No tenía sentido seguir dándole vueltas a lo mismo, pero tampoco encontraba la manera de dejar atrás aquella situación.Su teléfono vibró.Al mirar la pantalla, reconoció el número del joven con el que se había reunido anteriormente.Contestó sin perder tiempo.

  • El padre de mi ex prometido; mi obsesión prohibida   Una trampa contra su amor

    NARRADOR OMNISCIENTEEl resto del almuerzo transcurrió de una manera muy distinta a como Theodore lo había imaginado. Aunque Thaís intentó comportarse con naturalidad, él notó que estaba más callada de lo habitual.No podía reprochárselo. La aparición de aquella mujer desquiciada había sido demasiado calculada para ignorarla, y lo último que deseaba era que una desconocida consiguiera sembrar desconfianza entre ellos.Cuando terminaron de comer, Theodore pidió la cuenta. Después ayudó a Thaís a levantarse y la acompañó hasta el automóvil.—¿Quieres que te lleve a casa? —preguntó mientras le abría la puerta.Ella negó con la cabeza.—No. Prefiero regresar contigo a la empresa. Y de ahi quisiera visitar a mi amiga Sandra. Theodore asintió, pero antes de que ella subiera, le tomó la mano.—Thaís, sé que lo ocurrido te ha incomodado. No voy a pedirte que olvides esa escena como si no hubiera pasado, pero quiero que tengas algo claro: no existe ninguna mujer con la que haya mantenido una

  • El padre de mi ex prometido; mi obsesión prohibida   Por el puesto de señora Lockhart

    NARRADOR OMNISCIENTEThaís permaneció abrazada a Theodore unos segundos más, esperando que la vergüenza que sentía en el rostro desapareciera.—No puedo creer que Cooper nos haya visto así —murmuró, sin atreverse a levantar la cabeza.Theodore le acarició la espalda, divertido por su reacción.—Cooper ha visto cosas mucho peores en esta empresa.Thaís alzó la cabeza de golpe.—¡Theodore!—¿Qué? —preguntó él, fingiendo inocencia—. Solo intento hacerte sentir mejor.—Pues eso no está funcionando.Él soltó una risa y le apartó un mechón de cabello del rostro.—Mírame, cariño. —pidió él en un susurro. Ella negó con la cabeza.—No.—¿Por qué?—Porque seguramente estás riéndote de mí.—Jamás me burlaría de ti.Thaís lo miró con desconfianza. La sonrisa que curvaba los labios de Theodore no ayudaba a que le creyera.—Eres muy malo, Theo.—Pero eso no te detuvo a venir a mi despacho con una cesta de frutas y unas intenciones que ambos conocemos.—¡Yo vine a verte! —protestó ella, dándole un

  • El padre de mi ex prometido; mi obsesión prohibida   Besos a puertas cerradas

    NARRADOR OMNISCIENTE Thaís acabó acomodándose en el borde del escritorio mientras Theodore se entretenía probando las frutas que ella le había llevado. Sin embargo, su atención duró poco: parecía infinitamente más interesado en contemplarla a ella que en degustar el desayuno.—¿Piensas seguir mirándome así o vas a terminar de comer? —preguntó ella, divertida, inclinando la cabeza.Theodore dejó la fruta de vuelta en la cesta y dio un par de pasos hacia ella.—Estoy intentando decidir qué me gusta más de esta mañana —confesó con voz pausada—: si el detalle de la comida o tenerte aquí conmigo.—Espero que no tardes demasiado en resolver ese dilema —bromeó Thaís—. No quiero ser la culpable de que te quedes con el estómago vacío.—Créeme, cariño, sé perfectamente lo que prefiero.Ella soltó una risita cuando él se adentró entre sus piernas y le rodeó la cintura con naturalidad.—Eres incorregible —murmuró ella.—¿Mmmm? Pero tú pareces bastante satisfecha con eso —contraatacó él con una s

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