Compartir

Capítulo: Sin aire

Autor: J.D Anderson
last update Fecha de publicación: 2024-09-03 16:35:00

Cuando Diana abrió los ojos, observó el lugar donde estaba. Por un instante no recordó nada, pero luego, los recuerdos vinieron de golpe.

Enderezó su postura, miró a todos lados.

—¡¿Dónde estoy?! — Recordó la explosión, las lágrimas corrieron por su rostro como una cascada. Pensó en sus padres, quería negar que su muerte era verdad.

Alzó la vista y vio a ese hombre de pie frente a ella. La mirada de Joaquín era devastadora, había compasión y dolor en ella.

—¡Dime que no es cierto! —exclamó—. Dime que mis padres no murieron, ¡todo es una pesadilla! ¿Verdad que sí?

Joaquín hundió la mirada, sintió mucha tristeza, negó.

Tragó saliva.

—Lo siento mucho, mi amor, no sé cómo ocurrió, hubo una explosión, no pudimos salvar a nadie… Lo siento tanto…

—¡No! —exclamó—. ¡No! —gritó hundiendo su rostro entre sus manos.

Joaquín intentó acercarse, de pronto, Diana lo empujó, se levantó de la cama, lo apuntó con el dedo.

—¡Fuiste tú! ¡Tú los mataste! Eres un ¡Asesino! —gritó con rabia.

Joaquín estaba perplejo, negó.

—Yo no lo hice…

—¡Mientes! ¿Querías vengarte? ¿Querías arruinar a mi padre? ¡Felicidades, me arruinaste a mí! Eres tan malo, ¡ojalá tú estuvieras muerto y no mi familia! Eres muy cruel.

Joaquín intentó acercarse a ella.

—¡Escúchame, Diana!

—¿Qué? ¿Negarás que querías venganza?

Él se quedó congelado, negó.

—Quería venganza, pero…

—¡Te aborrezco, perdí todo por ti! Creí en tu amor, y perdí todo, ¡ya no te quiero! Nunca te volveré a amar.

Diana salió por la puerta, intentó correr y salir de esa casa, pero, al abrir la puerta, y ver a los guardias afuera, que no estaban dispuestos a dejarla salir, entró en pánico.

Joaquín salió y la detuvo.

—Por favor, Diana, entra a la habitación, no estás bien.

—¡Suéltame! Quiero estar con mis padres. ¡Te odio! —exclamó y golpeó su pecho. Sus nudillos le golpearon tan duro, pero él no parecía sufrir, eso la frustró más.

Diana  comenzó a hiperventilar asustada, sintió un fuerte mareo, cayó en los brazos de ese hombre, no pudo escapar.

***

Cuando ella abrió los ojos y vio a ese hombre de pie, al lado de la cama, Diana se levantó como un resorte.

—¡Me iré! —exclamó—. ¿Qué día es hoy? ¡Aléjate de mí! Quiero irme —dijo al sentir que él la tocaba, queriendo calmarla.

Joaquín negó.

—No dejaré que te vayas de aquí, no puedes irte de mí, Diana, eres mi esposa, eres mía, además, ¡estás embarazada!

Los ojos de Diana se ensancharon al escuchar esas palabras.

Dio un paso atrás y tocó su vientre; no podía creer en lo que ese hombre decía.

—¿Qué has dicho? ¡Mientes!

—No miento. Estás embarazada, esperas un hijo de nuestro amor, no voy a dejarte ir.

—¿Qué…? —exclamó Diana, tocando su vientre.

—Seremos padres, Diana, olvida todo, no arruines nuestra vida, ni la de nuestro hijo.

Las lágrimas rodaron por su rostro.

—¡No te quiero cerca de mí, ni de mi hijo! —gritó.

Joaquín negó.

—¡Eres mi esposa, Diana! ¡Eres mía y tendrás a mi hijo! Debemos ser felices.

Ella negó.

—¡Me iré! No vas a obligarme a permanecer al lado del asesino de mis padres.

Joaquín la miró con ojos llenos de dolor.

—No te pregunté si querías quedarte o no, vas a quedarte por nuestro bebé, porque me amas, estamos casados —dijo esta vez severo.

—¡Quiero el divorcio, Joaquín!

—¡Nunca, olvídalo! Eres mía —Joaquín cerró la puerta con llave.

Diana luchó por abrir la puerta, gritó y golpeó la puerta, pero al final, no pudo salir de ahí.

Se sentó en la cama, y lloró.

«¡Te odio, Joaquín! ¿Cómo pudiste matar a mi familia? No te voy a perdonar, ¡no puedes obligarme a amarte!», pensó.

Joaquín bajó la escalera.

—Señor, hay una persona que lo busca.

—¿Quién es?

—Dice llamarse Ronald Veraldi.

Joaquín sintió rabia, fue al salón, y lo encontró ahí.

—¡¿Dónde está Diana?! ¡No puedes mantenerla encerrada y aislada del mundo! Eres un asesino, ella ya no te ama —exclamó el hombre, mientras puso su mano en su cuello, dejándolo sin aire.

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App
Comentarios (1)
goodnovel comment avatar
Alejandra Wigant
Mm acá hay mucho por descubrir ,Joaquín le quería decir go ,que sería ? que si se había enamorado de ella ?
VER TODOS LOS COMENTARIOS

Último capítulo

  • El regreso de la esposa del CEO   Epílogo

    Cinco años después.Zafiro, Ónix y Opal estaban reunidos en el amplio salón de la casa de verano, sus rostros iluminados por sonrisas genuinas mientras observaban el regalo que habían preparado con esmero.—Mamá y papá van a adorar este regalo —dijo Opal con un brillo de emoción en los ojos.—Sí, se lo merecen más que nadie —añadió Ónix, asintiendo con solemnidad.Zafiro los observaba en silencio, sus pensamientos viajando a todo lo que habían vivido como familia.Era un momento de unidad, de celebrar lo que habían logrado juntos.La fiesta de aniversario de Joaquín y Diana tenía lugar en la casa de verano que habían comprado en Barza, un lugar apartado donde el tiempo parecía detenerse.La propiedad era un paraíso natural, con un río cristalino que fluía sereno entre los árboles. El sonido del agua y el canto de los pájaros creaban una atmósfera de paz que parecía abrazar a todos los presentes.La celebración era íntima, solo la familia estaba invitada.Joaquín y Diana observaban a lo

  • El regreso de la esposa del CEO   Capítulo: Así es el poder del amor

    Días después.El viento soplaba frío y arrastraba hojas secas alrededor de la tumba de Martín.La lápida era de un mármol pulido, demasiado solemne para un hombre que había partido de manera tan violenta y prematura.Aimé permanecía de pie frente a ella, con los brazos cruzados sobre el pecho, como si quisiera protegerse del peso de los recuerdos.Sus padres, silenciosos y respetuosos, se quedaron a una distancia prudente.Ellos sabían que Aimé necesitaba este momento, un espacio para despedirse, no solo de Martín, sino de todo lo que él había representado en su vida: amor, traición, ruina y, finalmente, una dolorosa lección.«Martín, si alguien nos hubiese dicho hace un año que acabaríamos así, nos habríamos reído», pensó mientras sus ojos se clavaban en el nombre tallado en piedra.Dio un paso al frente y susurró, aunque el viento parecía llevarse sus palabras:—Te amé… te creí el amor de mi vida, pero me equivoqué. No lo eras. Mi verdadero amor ya lo tengo, y es Rafael. —Sus ojos se

  • El regreso de la esposa del CEO   Capítulo: Un hombre cruel se ha marchado

    Martín llegó a su antigua residencia, el peso de la desesperación lo agotaba.Había tenido que escapar a toda prisa, dejando su auto caer al fondo de un barranco, un acto desesperado que lo mantenía alejado de la captura.Si lo denunciaban por secuestro, sus días de libertad se acabarían, y la sombra de los Andrade lo acechaba.Sabía que, si lo encontraban, no dudarían en deshacerse de él. El miedo lo consumía, y en su mente solo había espacio para una idea: huir.Al entrar en la casa, el eco de su propia respiración resonaba en las paredes vacías. Solo necesitaba un poco de dinero que había ahorrado, y luego se marcharía para nunca regresar. No quería enfrentar más problemas. La angustia lo envolvía como una niebla espesa.«Maldita sea, me voy por ahora, Aimé, pero volveré tarde o temprano por ti y nuestro hijo», pensó, el dolor de su ausencia, apretando su pecho como un puño.De repente, una voz cortó el silencio, era como un susurro que parecía venir de las sombras.—Hola, ¿me olvid

  • El regreso de la esposa del CEO   Capítulo: Sálvame la vida

    Aimé corría desesperada por la oscura calle, el peso de su hijo en brazos era lo único que la mantenía centrada en medio de la tormenta emocional que la envolvía.Cada paso era un eco de miedo.¿Qué pasaría si me alcanza?La pregunta resonaba en su mente, una y otra vez, como un susurro peligroso. La angustia la envolvía, haciéndole difícil respirar, y su corazón latía con furia, como si quisiera escapar de su pecho.¿Qué sucedería con Marcus si me atrapan? El pensamiento de perder a su bebé la hacía temblar de terror.Martín había cruzado la línea entre la razón y la locura. Ya no era el hombre que conocía, era alguien irremediablemente perdido en su propia furia, en su propio dolor.El miedo que Aimé sentía por él ya no solo era por su seguridad, sino por la de su hijo, que aún no comprendía el horror que lo acechaba.Aceleró el paso, las piernas le dolían, pero el miedo la empujaba.Fue entonces cuando vio un auto acercándose, y su corazón se detuvo por un instante. No podía ser.A

  • El regreso de la esposa del CEO   Capítulo: Promesa de escape

    —¡Marcus tiene fiebre! ¡Por favor, déjame ayudarlo! —suplicó Aimé, sus ojos llenos de desesperación y pánico.El hombre soltó una risa fría, casi burlona.—Ingenua. Nuestro hijo está sano. Eso lo dije para traerte conmigo, pero él está bien. No tienes nada de que preocuparte. —Su tono se volvía más distante, más cruel.El corazón de Aimé latía con fuerza. Aunque la voz del hombre sonaba confiada, ella no podía calmarse. La preocupación por su hijo la ahogaba, y la rabia hervía dentro de ella. Miró al frente, la tensión creciente en su pecho. Solo podía pensar en una cosa: salvar a Marcus.«¡Rafael, lo siento tanto! ¿Cómo pude ponerme en esta situación?»La culpa la invadió, pero su amor por su hijo la mantuvo firme.—Da vuelta en la siguiente intersección, llegarás a un hotel de paso —ordenó él, con voz tajante.Aimé no dudó. No podía arriesgarse a causar un accidente. Cada segundo que pasaba se sentía como una eternidad. El miedo la envolvía, pero no podía perder la compostura. Tenía

  • El regreso de la esposa del CEO   Capítulo: Por salvarte

    Rafael salió al frío de la noche, los nervios en tensión y la mente enfocada en su plan.Necesitaba actuar rápido.Hablaría con Joaquín y Ónix, lejos de Aimé.Sabía que ella jamás aceptaría arriesgarse, mucho menos con la vida de su bebé en juego. Pero Rafael no podía quedarse de brazos cruzados mientras Marcus seguía en peligro.—¡Vengan rápido, debemos salvar a Marcus! —exclamó con urgencia, el teléfono temblando en su mano mientras caminaba en círculos frente a la cabaña.—Estaremos allí en menos de lo que crees, Rafael. No permitiremos que ese loco se salga con la suya —respondió Joaquín con determinación.Mientras él planeaba el rescate, dentro de la cabaña, Aimé luchaba contra un torbellino de emociones.La culpa, el miedo y la desesperación la estaban ahogando. Finalmente, tomó el teléfono con manos temblorosas y marcó el número que sabía que no debía.—¡Martín! —su voz salió quebrada. La respuesta llegó de inmediato, fría y amenazante.—Aimé, ven al lugar que te indiqué. En qu

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status