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Capitulo 4.

Autor: Odunkun
last update Data de publicação: 2025-04-17 21:48:19

Capítulo 4.

No podía dejar de mirar el pequeño estuche que tenía entre las manos. Hacía tan solo un día que había recibido el pago final de la clienta.

No podía estar más feliz, me alabó y sobre todo felicitó por la eficacia de la receta.

Me había costado decirme pero al final lo había hecho. Era un regalo caro pero estaba segura de que le encantaría. Mi regalo sería la forma ideal de despedirnos y de desearle felicidad en su próximo matrimonio.

Era un reloj de firma apenas si había unos cien en el mercado, estaba totalmente convencida de que se mostraría agradecido por mi gesto.

Baje hasta el despacho de Calen y toque dos veces la puerta.

—¿Qué quieres Every, no estoy para perder el tiempo, tengo mucho trabajo —dijo desde el interior del despacho.

No voy a negar que me sorprendí, él podía notar mi aroma a distancia y yo aún no me acostumbraba.

Él estaba en sentado frente a su escritorio revisando documentos. Cuando me vio entrar, levantó la mirada un segundo y volvió a sus papeles.

—¿Qué quieres? preguntó sin levantar la vista de su trabajo.

—Es para ti, es tu regalo de cumpleaños —dije. Mi voz sonaba más firme de lo que me sentía. —Quiero que seas feliz con ella y que me dejes libre, aceptaré tu rechazo—.

Ahí sí me miró. Alzó una ceja, sorprendido, como si no entendiera lo que acababa de escuchar.

—¿Estás hablando en serio Every?

—Si, nunca he hablado más en serio—.

Se quedó callado unos segundos, observándome como si buscara algún atisbo de duda en mi decisión. Como si esperara que me echara atrás.

—Si esto es solo una rabieta, más te vale no arrepentirte después. Sabés que yo nunca quise una Omega como Luna. Te lo dejé claro desde el principio.

—Sí, Calen. Me lo dejaste más que claro —le respondí, y sentí una punzada en el pecho. Pero está vez no iba a llorar, no ahí, no delante de él. —Así que quiero hacer el juramento. Quiero romper el vínculo que nos une.

—Como quieras, —respondió con frialdad.

No puedo negar que dolía porque si lo hacía, en el fondo de mi corazón esperaba que él se arrepintiera, me pidiera perdón y por qué no que sintiera lo mismo que yo. Pero como todo en mi vida eso no era más que otra ilusión. La vida no me había tratado bien ¡por qué iba a ser diferente ahora!

Se puso de pie y comenzó a hablar:

—Yo Calen Woolf descendiente del linaje de los reyes del Norte y Alfa de la manada Blood Moon te rechazo a ti....—

Cada palabra que pronunciaba era una muerte para mí, el dolor se hacía insoportable hasta que este se instaló en mi vientre y me hizo doblarme y agarrar mi vientre por el dolor.

—¡Para… por favor… pará! —le supliqué. Caí de rodillas, sosteniéndome el vientre. estaba mareada tenía ganas de vomitar, y el maldito dolor no cesaba.

Calen me miró con una expresión de “lo sabía”, pero de pronto, algo cambió en él.

Calen se acercó hasta mí, y por primera vez en mucho tiempo, noté preocupación en su rostro. Pero no era por mí… no exactamente. Lo vi fruncir el ceño y bajar la mirada, como si estuviera tratando de percibir algo.

Y entonces, sus ojos se clavaron en mi abdomen. Su mirada se oscureció Y su semblante cambio.

—No puede ser… —murmuró, —Every… ¿dejaste de tomar las pastillas anticonceptivas?

Lo miré horrorizada. Ni siquiera entendía por qué me hacía esa pregunta.

—¡No! ¡Te juro que no! Siempre las tomo después de estar contigo. Siempre —respondí confundida.

Él apretó los dientes, furioso y me miró de un modo que nunca antes lo había hecho. Sentía que si me quedaba un momento más allí me arrancaría la cabeza de zarpazo.

Me levanté del suelo y corrí hasta mi dormitorio, abrí el cajón de mi cómoda y saqué el frasco de las pastillas, cuando las mire bien me pude dar cuenta de que estas no eran pastillas anticonceptivas sino vitaminas.

Me dejé caer en la cama, mareada, con el corazón latiendo a mil por hora. El dolor seguía ahí, pero cada vez era más leve. Tape mi rostro con mis manos y llena de pánico e inquietud por lo que estaba a punto de suceder…

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