FAZER LOGIN「⸙͎」 Connor ˚₊· ͟͟͞͞➳❥
Sus labios contra los míos fueron mágicos, recordar aquel momento hace un año me hizo desear cada vez más de ella, estar con ella era como una llama la cual en vez de apagarse crecía cada vez más y me hacía desear hacerla mía nuevamente, fundirme con ella y olvidarme por un momento de todos los problemas que últimamente rondaban por mi cabeza.
—Llegamos —la voz del chofer hizo que me enojara por interrumpir aquel momento tan íntimo que estaba teniendo con ella.
—Nos vemos mañana —soltó ella entonces con un lindo rubor en el rostro el cual me hizo desearla más.
Asentí a lo que dijo y luego de que la ayudara a llevar todo lo que habíamos comprado para la pequeña Venus me despedí entrando nuevamente al auto, estaba algo tenso y la verdad solo quería llegar a descansar, aunque dudaba que esto fuera posible con mi muy molesta prometida.
—No creo que a su esposa le agrade la idea que se encuentre besando con otra mujer, señor…
—Prometida —le corrijo con calma y me acomodo en el auto observando a aquel hombre que no tenía en nada que entrometerse en mi vida —por otra parte, no tiene que enterarse al menos que desees quedarte sin empleo.
—No abriré mi boca —dijo a modo de juramento, esperaba que fuera así, si no estaría en graves problemas y no sería yo sino él.
En el momento que llegue a mi “hogar” pensé muchas veces si debía ingresar o no, era un tanto molesto tener que convivir con mi prometida, una mujer con la que llevaba más de un año en esa situación, una mujer la cual ni siquiera amaba y solo estaba por conveniencia por el bien de la empresa que mi abuelo y mi padre habían hecho crecer con anterioridad con tanto esmero, aunque en realidad, me comenzaba a aburrir de la situación que estaba viviendo ahora mismo.
—Buenas noches —soltó ella con enojo mientras salía, recibiendome justo en la entrada —Hasta que llegas —dijo entonces ella fastidiada, haciendo que odiara cada vez más el tener que regresar todos los benditos días.
—Lo lamento. estaba muy ocupado trabajando, no vi la hora…
—¿Dónde está tu chaqueta? —chillo ella mientras se acercaba y me agarraba por la corbata, es una chica bastante agresiva a decir verdad, aunque no le temía, de todo nunca se había atrevido a levantarme la mano realmente.
—La dejé en el centro comercial mientras visitaba a uno de mis inversionistas —respondí tranquilamente y tomé su mano con suavidad alejándo de mí su tacto, no quería continuar dicha charla con ella, menos cuando se encontraba tan alterada —¿por qué, necesitabas que llegara temprano?
Me miró bastante frustrada y se cruzó de brazos apretando los puños, esto le dejaría marca en las manos gracias a sus uñas.
—Hoy se planificaba parte de la boda, la recepción, la ceremonia —me miro comenzando a tener los ojos llorosos, aquí iba otro de sus dramas, uno que no sería para nada agradable, pero a los que ya estaba acostumbrado.
—Lo lamento, lo olvidé por completo, he estado tan ocupado en mi trabajo que la verdad no he podido estar —suspiré tomando sus manos, siempre intentaba mostrar cierto cariño hacia ella, aunque en realidad ella siempre había sido bastante esquiva conmigo —Lamento estar ausente, para la próxima participaré activamente de alguna de las actividades con respecto a la boda.
—Eso espero, mañana tenemos un almuerzo de compromiso, con mis padres y los tuyos, espero realmente vayas o estaré más que enojada contigo.
—Almuerzo —hice una mueca pensando que debía hacer mañana y si en serio podía ir —¿A qué hora exactamente?
—Un almuerzo —Soltó con algo de enojo mientras me miraba —¿A qué hora son los almuerzos Connor?
—Los míos suelen ser a las dos de la tarde y eso cuando estoy desocupado —le confieso mientras suelto su mano al sentir un movimiento brusco de su parte.
—A las doce —suspiro entonces más tranquila mientras me miraba a los ojos —Pero conociendo lo poco puntual que eres cuando se trata de mí, a las once y media, te espero en la azotea del edificio para almorzar al aire libre…
—Muy bien —dije calmado —Tengo que salir nuevamente, debo trabajar, prometo volver antes de la media noche, tú ve a descansar.
—Bien —dijo alejándose y se fue alegremente hacia las escaleras.
Agradecía tenerla feliz por un momento al menos, eso me la quitaría de encima al menos para que me permitiera dormir sin darme pelea. Luego de inspeccionar algunos papeles salí con calma para encontrarme con un viejo amigo, necesitaba saber sobre Claudia, después de todo no conocía mucho de ella, solo que me atraía físicamente y parecía ser un ángel de persona y buena trabajadora pero eso de igual forma no me daba la seguridad suficiente para confiar en ella.
—Eh viejo —me sonrió Harry mientras me esperaba fuera del club con las manos en los bolsillos y con una amplia sonrisa.
—Harry —le sonreí alegremente —Entremos, necesito relajarme un poco.
—Lo que digas —sonrió este con picardía mientras ingresaba junto a mí y saludaba a la mesera que tanto le gustaba ver siempre que veníamos a este lugar, su favorito.
—Deja de mirarla tanto y enfócate en ser buen amigo y escuchar mis desgracias —solté con gracia sentándome y pidiendo un buen whisky para pasar el momento.
—¿Qué ocurre ahora? ¿problemas en el paraíso? —soltó con gracia mientras bebía un trago luego que nos trajeran todo a la mesa.
—Tengo una hija —solté y me relamí los labios para dar otro trago a la caliente bebida —la cosa es que hace un año tuve una aventura de una noche con una mujer bastante guapa la verdad y terminó embarazada de mí, ahora nos volvimos a encontrar y salió con aquella noticia…
—¿En serio creíste que es tuya viejo? —sonrió con gracia mientras se rascaba la cabeza pensando un poco antes de hablar —¿Al menos la viste antes de creerte aquella mentira?
—Lo hice, es idéntica a mí, cabello castaño claro, ojos grises, la misma marca de nacimiento en la planta de su pie. Estoy seguro que es mi hija aunque necesito averiguar algo más…
—¿Sobre? no puedo ayudarte si no me das toda la información completa…
—Quiero saber si ella lo planeo, quedar embarazada para sacar dinero o algún beneficio a la pequeña, es lo primordial en este momento, luego saber más de su vida, tengo su currículo y espero con eso sea suficiente para saber un poco más de ella lo más rápido posible.
—Muy bien, entonces averiguaré lo que quieres, pero dime algo primero —sonrió con gracia mirándome a los ojos —¿Esta buena? Sé que tienes buenos gustos, así que me pregunto si podría…
—Nada de meterte con ella, esa chica me pertenece —dije entonces de forma posesiva dando otro trago, si no lo detenía en este momento con aquel tema, estaba seguro que sería capaz de seducirla, más teniendo en cuenta lo hermosa que es ella —¿Entendiste?
—Si galán, cálmate, no me meteré con tu chica, ahora dame lo que tienes de ella —estiró sus brazos esperando los documentos.
—Espero no los pierdas —dije entregando los papeles luego de pensar bien y me acomode mejor en mi asiento —por otra parte, me gustaría que consigas un buen y lujoso apartamento, para que ella se mude junto a la bebé, lo importante es que estén cómodas en este momento, así que dejo esto en tus manos ¿bien?
—¿Qué tan lujoso? —su sonrisa me hacía saber que soltaría una idiotez, o que se le ocurriría hacer algo fuera un lugar.
—Muy lujoso, no quiero que elijas los primeros pisos del lugar ni los últimos, uno que no sea tan alto pero que a la vez tenga una vista preciosa. lo colocaré a nombre de mi hija así que espero que elijas bien.
—Muy bien —carraspeó un momento mirándome a los ojos —Tengo una duda, solo una última —apretó los labios, al parecer se debatía si preguntarlo o no —¿Cómo le dirás a tu prometida que tienes una hija con otra mujer?
—Ese será mi secreto, nadie aparte de ti, la madre de mi hija y yo podrá saberlo ¿Bien? si esto sale a la luz la prensa me tragará vivo, mi prometida me asesinará llena de furia y ahuyentará a la madre de mi hija junto a ella, así que más vale que guardes el secreto.
—Lo haré, lo juro.
Esperaba que su juramento no fuera en vano, no quería que se desatara una tormenta por dicha noticia.
Tres años más tarde…El aire huele a lavanda. A veces pienso que toda la Toscana está hecha del mismo perfume: sol, viento y recuerdos.Venus corre por el jardín riendo, con los rizos dorados brincando detrás de ella. Su risa llena el aire, ligera, pura. Massimo la sigue, tropezando sobre el césped, con los pantalones cortos llenos de polvo y una sonrisa que me derrite. —¡Te atrapé! —grita, abrazándola por la espalda. —¡Mentira, yo gané! —responde ella, con esa vocecita que ya tiene la firmeza de su padre.
。 ٬٬⌠ Claudia ⌡‧₊˚Un año más tarde…El aire de la Toscana tenía ese perfume cálido y dulce que solo aparece al final de la primavera. Las colinas, cubiertas de girasoles, parecían extenderse hasta tocar el cielo, y la villa frente a mí —la que alguna vez fue un esqueleto del pasado— se erguía ahora como un sueño reconstruido piedra por piedra. Connor cumplió su promesa: la hizo renacer. Como a mí.Desde mi habitación, el murmullo lejano de las voces, las risas y los pasos en el jardín me llegaba con un eco suave. Afuera, el altar estaba decorado con flores blancas y ramas de olivo, y
。 ٬٬⌠ Claudia ⌡‧₊˚El apartamento olía a vainilla y café recién hecho. Afuera, Boston amanecía cubierto de una neblina ligera, de esa que parece flotar entre los árboles y los rascacielos como un velo que no quiere irse. El sol se filtraba tímido por las cortinas beige del salón, y yo me encontraba en el sofá, con Massimo dormido en mis brazos y Venus jugando en la alfombra, intentando ponerle un sombrero diminuto a su muñeca favorita.Habían pasado apenas dos semanas desde el nacimiento de mi hijo, y aún me parecía un sueño. Todo en la casa era un susurro de vida: el tic-tac suave del reloj de pared, el ronroneo del calefactor, el aroma del pan tostado que Connor preparaba en la cocina. A veces, me sorprendía quedándome quieta, simplemente observando, queriendo grabar cada detal
。 ٬٬⌠ Claudia ⌡‧₊˚Tres meses más tarde…El sol ya estaba colándose por las cortinas del ventanal cuando abrí los ojos. Boston amanecía tranquilo, envuelto en esa luz dorada que parecía prometer un día sin sobresaltos. La brisa entraba fresca, moviendo las cortinas como si danzaran, y el aroma del café recién hecho llegaba desde la cocina.Connor estaba abajo, lo sabía por el suave murmullo de sus pasos y el sonido del molinillo. Desde hacía semanas se había convertido en un experto improvisado en preparar desayunos: avena, pan tostado y frutas cortadas en cubos perfectos. Yo, en cambio, apenas podía con el cansancio. La panza de seis meses que había tenido se había transformado en una de casi nueve. El pequeño Massimo se movía como
。 ٬٬⌠ Claudia ⌡‧₊˚El invierno comenzaba a retirarse de Boston, y por primera vez en mucho tiempo, el aire no dolía al respirarlo. Las calles, aún húmedas por la última nevada, reflejaban un sol tímido que parecía anunciar una nueva etapa. Me gustaba pensar que así se sentía la vida después del caos: no perfecta, pero tibia.Habían pasado cuatro meses desde Italia. Cuatro meses desde que el nombre de Tomasso Ferraro dejó de perseguirme en cada sombra. Cuatro meses desde que apr
。 ٬٬⌠ Claudia ⌡‧₊˚El aeropuerto siempre me pareció un lugar de despedidas y comienzos. Esa mañana, mientras veía a Marian abrazar a Venus por última vez antes de subir al avión, entendí que ambas cosas pueden existir al mismo tiempo.—Prometo llamarte cada día —dijo Marian, con lágrimas en los ojos y una sonrisa forzada.—No tienes que prometerlo, lo sé —respondí, apretando su mano. Ella rió suavemente, pero había tristeza en su mirada. Durante semanas, habíamos estado juntas







