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Capítulo 3: Insistir en su petición

Autor: Lala-Sula
last update Fecha de publicación: 2025-08-31 07:37:28

Pocas son las veces que he escuchado de los otros lobos, pero, de él si he escuchado que está completamente loco. Por eso, tengo preocupación por lo que pueda o no decirme o que lo llevó a ofrecerme algo así.

No sé si es por la angustia o si he estado bajo mucha presión durante todo el tiempo, pero, lo que acaba de decirme, me causa mucha risa.

— ¿Te estás riendo? — pregunta él como si el sonido le resultara demasiado extraño cuando es una risa común.

— Sí, claro. Es lo que pasa cuando te dicen alguna broma. No creí que bromearía así para que no me sintiera secuestrada, pero, me alegra que lo haya hecho después de todo lo que he pasado.

— No te entiendo, mujer. — dice él como si le estuviera hablando en un idioma extraño.

Preocupada porque parece que no está bromeando, intento levantarme y alejarme, pero, aunque él no se mueve de donde está, me resulta intimidante. Es por eso, que aunque llego a la puerta, no soy capaz de abrirla y me giro para mirarlo.

— Pensé que te ibas incluso sin agradecerme de que estés con vida. — dice él y yo no sé cómo responder.

— Bueno, muchas gracias. Entonces, ¿me puedo ir? — pregunto y él niega.

— Te hablaba en serio sobre lo de mi primogénito. — dice este hombre que causa mucho miedo y no sé si es por lo terrible que puede ser o por lo loco.

No me siento bien estando con él aquí y lo peor es que no puedo percibir el aroma de un solo lobo cerca de este lugar. Así que, si a él le interesa golpearme hasta morir, dudo que alguien venga a detenerlo.

‘¿Qué debería hacer? ¿Acaso es posible para mí salvarme de la muerte que siempre me persigue?’ le pregunto a Lía, pero, mi espíritu lobo está tan perdida como yo.

— ¿Usted estaba hablando en serio?

— ¿Qué te hace pensar que no estoy hablando en serio?

— Bueno, no me conoces.

— Y con más razón no tendría motivos para estar contigo hablando, pero, aquí me tienes… tan interesado en ti. — responde él y yo no sé cómo tomar este tipo de confesión.

Soy consciente de que nunca nos habíamos visto, porque yo solo estudié en la misma escuela de los omegas sin dinero y este hombre es un alfa temible, tampoco puedo decir que estuvo en el establo de la familia o la cocina donde siempre estaba porque podría recordar su olor. Así que, hay algo más, no sé qué, pero algo más.

Ya que, si no nos hemos visto y no tiene empatía por una vida que él no sabe cómo la he sufrido, ¿Por qué me dice este tipo de locuras?

— No lo entiendo, señor.

— Lucifer, puedes llamarme así.

— ¿No es así como se llama el ángel caído que está en el infierno? Bueno, eso es lo que creen los humanos.

— Sí, me han colocado ese apodo por lo bueno… que soy causando daño. — responde él y yo no sé si he escapado del infierno de los Krauss, para entrar a uno peor.

‘¿Será mejor un infierno conocido a uno nuevo que puede ser peor?’ me pregunto mentalmente.

Tengo mucho miedo de lo que puedo o no responder, en especial cuando este hombre es demasiado peligroso. Así que, solo me quedo mirándolo sin saber que hacer o decir.

‘Si no te mueves, quizás se olvide de que existes.’ Me dice Lía, siento una pésima consejera.

— Creo que es momento de irme. — digo y él se acerca a mí de una forma tan peligrosa que pego mi cuerpo a la puerta.

— Te estoy diciendo lo que quiero y también lo que voy a ofrecerte. — me dice él y yo solo lo miro, porque tengo miedo de que me mate con un solo movimiento.

Lucifer, como quiere que lo llame, me observa fijamente. Es como si intentara descifrar lo que puedo o no decirle sobre su loca propuesta. Una que para él no parece loca y por eso, sigue esperando que acepte su locura.

— Señor…

— Solo dime Lucifer.

— No me gusta ese nombre.

— ¿Por qué no? Solo es un nombre. —responde él encogiéndose de hombros.

‘¿Cómo puedo librarme de este hombre y escapar cuando no tengo a dónde ir?’ me pregunto mentalmente.

— Disculpe, pero, ¿podría decirme si antes me había visto?

— Nunca, pequeña. Por lo menos, no que yo recuerde.

— Bien, ¿soy su prototipo de mujer?

— ¿Hay algún tipo de mujer interesante? — pregunta él y yo lo observo detalladamente intentando encontrar una pista de su orientación sexual.

‘Quizás este pidiendo un bebé porque tiene una pareja y al ambos ser alfas activos, ello no es posible.’ Me dice Lía y ya lo veo más como una persona que está pidiendo ayuda porque aunque tiene mucho poder, es algo que se le sale de las manos.

— Ah, entonces lo he comprendido a la perfección. — digo sonriente y él retrocede como si hubiese hecho algo terrible. 

— ¿Normalmente sonríes mucho? — pregunta él como si eso fuera lo que ha hecho que me observe extraño.

Imagino las veces que estando con los Krauss he sonreído y puedo contar con una sola mano cuantas veces sonreí porque nunca tuve motivos. Siempre fue llanto, miedo y soledad. Ya que, mi vida fue un completo infierno.

Pero, gracias a sus ocurrencias, he sonreído varias veces, muchas en comparación a lo que en mi vida he estado sonriendo.

— No, lo he hecho aquí más veces de las veces que he sonreído en mi vida. — confieso.

— Es extraño. Nadie había sonreído delante de mí. Muerto, gritado, suplicado… sí, pero, sonreír, no. Además, también eres la primera mujer a la que le pido un hijo, cuando muchas lobas han intentado incluso drogarme para hacerlo realidad.

— Parece que tu vida es compleja. — digo mientras busco alguna ruta de escape.

‘Si antes no me había matado, en cualquier momento puede cambiar de opinión. Mejor huyamos, después pensaremos a donde.’ Me dice Lía.

— La de ambos lo es, pero, todo se puede arreglar si me ayudas con lo del bebé.

— Lo mejor es que me vaya.

— Dame un hijo, pequeña. — dice Lucifer como si realmente anhelara ser padre.

— ¿Por qué yo sí me acabas de conocer?

Él me observa fijamente, como si pensará que respuesta darme.

— Es simple, tú si eres una omega apta para darme hijos. — dice él presionándome contra su cuerpo.

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