登入Pero cuando Shen y las dos mujeres se despidieron, llevándose consigo sus bromas y sus consejos, la villa quedó en silencio. Haruki se marchó al despacho a revisar unos contratos que habían llegado de Nueva York. Hikara fue a la cocina; a que una de las manitas seguía enseñándole a preparar algunos platos y, por lo visto, él se había empeñado en demostrar que podía aprender.Sabrina se quedó sola, o eso creyó al principio.En realidad, la habitación estaba llena de ellos, de las cosas que habían dicho, de las preguntas que aún no podía formular, de recuerdos que empezaban a ordenarse bajo una luz nueva.La explicación de Shen no le había ofrecido una fórmula. No le había dicho cuántas noches compartir, cómo repartir el tiempo o qué nombre ponerle a lo que estaban construyendo, Shen solo le había mostrado algo más sencillo y más difícil a la vez, y eso era que el amor no consistía en tomar una parte de cada persona, sino en aprender a ver lo que necesitaba cada una y decidir, día tras
Shen soltó un suspiro y sus ojos se posaron en Sabrina, y durante un momento pareció elegir con cuidado las palabras. Cuando finalmente habló, lo hizo sin adornos.—No es fácil amar a dos personas.La frase cayó en medio de la sala con el peso de una verdad, y Sabrina sintió que algo en ella se tensaba, porque hasta entonces había escuchado sobre la poliandria como quien mira una puerta desde lejos, con curiosidad, con cautela, sin atreverse a imaginar qué había al otro lado, pero ahora Shen no hablaba de una idea abstracta, ni de una vida ajena. Le estaba mostrando lo que significaba compartir de verdad una familia.—No se trata de vivir con tu pareja y tener a alguien más afuera —continuó él—. Tampoco de dividir el tiempo entre dos personas, y decirles lo que quieren oír. Algunos hombres presumen de tener una esposa y una amante, pero eso no es amor. Muchas veces dejan que una mujer cargue con la casa y las obligaciones, mientras ellos llenan de halagos a otra, más joven quizá, para
—Disculpen.Dijo de pronto Sabrina, guiando su atención a algo que por lo menos para ella era mucho más importante que el sexo.—Desde que llegué, las he escuchado a ambas llamar hijos, tanto los gemelos como a Kaito, aunque ustedes saben con facilidad quién es la madre biológica de cada uno, me gustaría saber si eso... ¿Es algo que pactaron o simplemente surgió?Por supuesto que Sabrina quería saber, apenas y había decidido quedarse con ambos hermanos, y mientras los gemelos se centraban en el sexo y con quién dormiría Sabrina, la rubia pensaba en su hijo, si Haruki e Hikara harían alguna diferencia, o así sea así en un futuro realmente quisieran saber cuál de los dos era su padre.—Eso es algo que surgió, cariño.Dijo con tranquilidad Dalia, al tiempo que le daba una mirada a Lizbeth y sonreía, era una sonrisa cargada de paz.—La madre de Lizbeth y mi madre eran mejores amigas, por lo tanto cuando mi abuelo se reencontró con mi madre y la reconoció como una Bach, también adoptó a Re
Sabrina vio a los gemelos correr hacia ella, y en el momento que decidieron besarla, observó cómo sus cabezas golpearon entre sí, y mientras ella reía, Haruki e Hikara, comenzaban a empujarse.—Yo la besaré primero, soy el mayor.Quiso imponerse Haruki, mientras que Hikara lo empujaba una vez más.—De eso nada, soy yo quien más la hace reír, así que hazte a un lado.Ordenó a Hikara, pero en esta ocasión fue Haruki quien lo empujó.—Alto, créanme que me causan mucha gracia verlos pelear como dos niños, pero creo que aún nos debemos una charla de adultos.Sentenció Sabrina, y por qué no, disfrutó del hecho de que ese par haga silencio por solo una palabra suya, esto era realmente el poder, claro que sí, y no fingiría que no lo disfrutaba.—Creo que lo mejor será que se siente uno a cada uno de mis lados.Los quería a distancia, es decir, los quería separados de ellos, pero no de ella, y aquel par de tigres simplemente la obedeció.—Creo que ustedes tienen más experiencia en esto, me ref
Sabrina estaba a punto de llegar a la villa de Hikara, aun preguntándose cómo Martín y Andrea no podían darse cuenta de que ellos estaban enamorados de Yong y Shu-Hee, porque para ella eso era algo que estaba a la vista, la preocupación, las miradas, esos silencios, y esa extraña comunicación con tan solo una mirada que poseían…—Por los dioses.Murmuró, aunque solo ella estaba en el camino, y es que solo ahora se percataba de que ella y los gemelos actuaban de esa forma, ella se preocupaba por Hikara y Haruki, en la misma medida en que los gemelos se preocupaban por ella, claro que no podía comparar su fortuna y el poder que los Zhao poseían, pero sacando aquello, la preocupación era la misma, desde mucho antes de hacer el amor.Por supuesto, fueron primero los gemelos los que se preocuparon y ocuparon de ella, pero luego fue Sabrina la que se preocupó y ocupo de ellos y no sólo en el ámbito laboral, sino en el día a día.Y qué decir de los silencios, gran parte del día estaba marcad
Sabrina apretó las manos, respiró con profundidad para darse fuerzas, y simplemente les dejo ver un poco de su pasado.—Pasé toda mi vida ocupándome de todos, y cuando digo toda mi vida, no me refiero a mi adolescencia, 6 años tenía cuando nació mi hermana menor, Alex, mi hermano mayor tenía apenas 9, por desgracia Valeria nació enferma, y por supuesto que mis padres se abocaron a ella y lo entendí, aún con apenas 6 años lo tuve que entender, y de allí todo recayó en Alex, pero sobre todo en mí, porque si bien era Alex el que cocinaba, porque mis padres estaban cuidando a la pobre Valeria, la que debía de hacer los deberes en la casa, las listas de compras cuando apenas si estaba empezando aprender a escribir era yo, pero eso tampoco fue una carga, solo era mi deber como miembro de la familia Reyes, pero a medida que crecía ese deber no menguaba, sólo aumentaba, porque Valeria seguía enferma.Andrea notaba como el nombre de la hermana menor de Sabrina salía casi con furia de los labio







