Se connecterYa me estaba empezando a cansar de te lo explicará Jhon, espera a Jhon, Jhon, Jhon... Ni que el fuese el rey de todos!
— Luna —dice una señora muy mayor y agacha su cabeza.
— Valery —respondo sonriendo, pero la señora se marcha después de que Nana le de una mirada.
Llegamos hasta la tienda, Nana compra carne, frutas y leche. Me distraigo mirando unos dulces, como sabrán? Cada color sera de un sabor diferente?
— Qué miras? —dice George a mi lado.
— Nada —
— Quieres unos?—
— Puedo? —digo mirando a Nana.
— Claro que puedes, elige los que más te gusten —dice sonriendo.
Miró todos los dulces que hay, y la verdad es que hay muchos.
— Cho... choo... choco... chocola... chocolate—
Veo a George a mi lado y me mira casi riendo. Nana le da una colleja y lo manda a la calle.
— No le tomes en cuenta, aveces es un poco payaso e insensible. Señorita nos llevamos uno de cada —
— Pero Nana, son muchos yo no me merezco...—
— Paparruchas, eso sí no puedes comer demasiados de un golpe o te dolerá la barriga —
Volvemos a la casa, George lleva todas las bolsas a excepción de una, mis dulces quería llevarlos pero me he negado. Es la primera vez que tengo algo mío y nadie me lo va a quitar.
Subo a mi dormitorio, me doy una ducha y vuelvo al dormitorio, miró la ropa que Nana me ha preparado, frunzo el ceño cuando veo que es un vestido, odio los vestidos con todo mi ser, al menos este es suelto y solo se entalla en la zona del pecho.
Doy un suspiro y me lo pongo, miró el calzado y veo que son las zapatillas, al menos son cómodas. Recojo mi cabello en una coleta alta, Me miró al espejo y veo que mi cara esta casi normal. Nana me ha dejado maquillaje pero no quiero usarlo, usarlo me recuerda a aquel lugar.
— Estás bonita —dice Jhon desde la puerta asustandome.
Lo miro y sonrío, pero estoy loca por qué he hecho eso.
—Te he echado de menos -dice acercándose a mi. - puedo abrazarte un momento?—
— Si, supongo que si —
Pasa los brazos alrededor de mi cuerpo y posiciona su cabeza al lado de mi cuello, me quedo estática hasta se diría que he olvidado respirar. El parece notar mi incomodidad y se retira lentamente.
— Lo siento, no lo he podido evitar—
— No importa, no me ha molestado, solo que no estoy acostumbrada — respondo bajito.
Bajamos a cenar y el no deja de hablar con George, algo sobre un tratado y que la próxima vez irá el, también dicen algo de hacer una presentación pero cuando se dan cuenta de que estoy mirando cambian de tema.
Al terminar la cena, Jhon me pide que lo espere en la sala si no estoy demasiado cansada, asiento con la cabeza y me siento cerca de la ventana, la luna hoy está muy grande y bonita, escucho aullar un lobo o quizás varios, siento un escalofrío de inmediato. No es que me vaya a dejar salir por la noche pero tengo que tener en cuenta que hay animales salvajes en el bosque.
Miró la librería con nostalgia, bueno igual ahora que está de vuelta me deja leer. Hace un rato que entro en su despacho con George, por lo que si soy rápida puedo subir a mi dormitorio y coger mis dulces. Miró hacia todos lados y subo las escaleras a toda prisa, cuando estoy entrando de nuevo en la sala escucho la puerta abrirse, me siento corriendo y escondo la bolsa detrás de mí espalda.
— Qué haces Valery? —dice de manera brusca.
— Nada... nada—
— No me mientas, no me gusta que lo hagan —dice levantando la voz y asustandome — dame lo que tienes ahí —
Saco la bolsa de mi espalda y la sostengo entre mis manos con fuerza, el estira de la bolsa y la rompe, todos los dulces caen en la chimenea encendida.
Las lágrimas caen a borbotones de mis ojos, era la primera vez que tenía algo mio.
— No llores, yo lo siento, no sabía...—
Se intenta acercar a mi, me hago una bolita y tapo mi cabeza con mis manos.
Sale de la habitación y unos minutos después vuelve acompañado de Nana, está parece estar regañándole.
— Ya está niña, no llores más, mañana te compraré más, no sigas no te hace bien —dice Nana acariciando mi cabeza.
Después de un momento logro calmarme, el esta sentado a una distancia prudente. Se ve que está triste y no entiendo el porque, si él no ha perdido nada.
— Compórtate como un hombre, y no vuelvas a meter la pata! —habla Nana en tomó de regaño, sale de la habitación y nos deja solos.
— Valery te han tratado mal en mi ausencia?—
— No —
— Te ha faltado algo?—
— No —
— Te sientes bien aquí?—
— Si —
— Hay algo que te moleste? —
— Si, digo no —
— Dime la verdad —dice y esta vez no está enfadado.
— Agradezco que me salvarás la vida, aunque yo no te lo pedí, había aceptado mi destino y estaba feliz de morir... Estas semanas Nana me ha cuidado muy bien pero me siento enjaulada he cambiado solo de..—
— Por qué dices eso?—
— Soy tuya pero no eres mi amo, puedo hacer lo que quiera pero no puedo salir, ni si quiera puedo coger un libro de ahí —respondo sin levantar la cabeza.
— Es complicado —
— Pues explicamelo, puedo no saber mucho pero no soy tan tonta como crees —digo armandome de valor.
Se levanta del sillón y me ofrece una de sus manos, me levanto y me pongo a su lado pero no soy capaz de sostener su mano.
Salimos hasta el jardín, vuelvo a escuchar a los lobos.
— Están celebrando —
— Qué celebran? —pregunto confusa.
— Ya tienen a su Luna en casa —dice sonriendo —Valery se que no confías en mí pero te prometo que no te haré daño, solo te pido que seas fuerte y abras tu mente —
Veo como comienza a quitarse la ropa, eso hace que de un paso atrás, hace que los recuerdos dolorosos llenen mi mente.
De un momento a otro, veo como sus brazos y piernas se llenan de pelo, de un momento a otro Jhon ya no está en su lugar está un lobo enorme, este se queda parado mirándome.
Aunque parezca algo irracional no siento miedo más bien curiosidad, me acerco lentamente y extiendo una de mis manos, lo más probable es que de un bocado me arranque un brazo.
Pongo mi mano en su cabeza y acaricio su pelaje, el gran lobo negro no me ataca más bien ronronea.
Después de unos minutos el lobo se separa de mi y poco a poco vuelve a su forma humana, ahora es Jhon y no el lobo el que está frente a mi.
— Valery, estás bien?—
— Si, puedes hacer qué vuelva?—
— Si, te gusta?—
Asiento con la cabeza, el lobo me ha gustado no me ha transmitido miedo sino más bien seguridad, es como si supiese que el nunca permitiría a nadie dañarme.
— Vamos dentro, hay cosas que te quiero explicar —dice cogiendo un pantalón y poniéndoselo.
Antes de entrar le pregunto sin pensar:
— Qué eres?—
Hoy es mi decimoctavo cumpleaños, es una fecha muy especial ya que al fin podré transformarme. Estoy nerviosa eso no lo negaré, no solo por todo lo que supone en la transformación, también porque hoy saldrá a la luz mi verdadera naturaleza.Mamá y papá han intentado por todos los medios que no la descubra, pero mi Tío Damian al final acabo contándome un poco,no me hizo falta que me dijese más ya que yo sola investigue.Se que ser diferente puede llegar a costarme la vida, muchos entenderán mi llegada como una declaración de guerra, y para nada es eso lo que pretendo. No quiero apoderarme de la Manada de nadie solo quiero vivir una vida tranquila con los míos, encontrar a mi pareja destinada y dirigir mi Manada.Miró el reloj por décima vez en lo que va de noche, la fiesta por mi cumpleaños a sido fantástica, pero ahora que ya sólo queda mi familia el tiempo no parece correr.Papa se acerca a mí, si semblante es pálido, normal no sabe en lo que me voy a convertir hoy.— Bella... hoy es
AriNunca pensé que mi vida fuese a cambiar tanto, nací y me crié entre maltratadores. Unos padres alcohólicos y la mayoría de las veces ausentes. Así que decidí que debía dejar esa vida, cuando cumplí los dieciséis años me escape de casa.Los dos primeros años los pasé viviendo en las calles, vivía de las limosnas y de lo que ahora digo con vergüenza, de lo que podía robar.Hasta el día que lo conocí a él. Sabía que era bastante mayor que yo pero aún así decidí probar, quizás esa era la figura paterna que buscaba, aunque para mi desgracia tampoco fue lo que esperaba. Al principio era amable conmigo y me cuidaba, pero después descubrí a base de golpes que tan solo había cambiado de ubicación, mi vida seguía siendo una vida de mierda.Quizás era lo que merecía después de todo. Así pasaron los meses y descubrí que portaba un niño en mi interior, eso me dió fuerzas para seguir continuando. Soportando maltratos y humillaciones. Nada en mi vida había sido gratis, todo tenía un precio, pero
Tres años después...— Jhon trae a Evan y a Bella es hora de cenar, por favor—Me asomo al jardín y veo como mi compañero juega con sus hijos y si digo hijos porque el que decía que no pasaba nada por una vez! Se equivocaba de ese celo nació Evan por lo que tengo a Bella con tres años y a Evan con dos.Los observó un rato en silencio hasta que escucho el sonido de un coche.— Vamos que ya están aquí!—Bella sale corriendo hacia la puerta y Jhon frunce el ceño. Cojo a mi pequeño en brazos y salgo a recibir a Damián, Ari, Joseph y a mi hermano.Bella se abraza a Joseph en el mismo momento en el que pisa el porche de la casa. No se si Damian tendrá razón o no, pero sean o no sean compañeros tienen un vínculo especial.Desde que nació Joseph Bells no quiere separase de él, se diría que hasta lo cela.— La próxima vez os toca venir a vosotros cada vez estoy más pesada y el bebé no deja de patear—— Ari no dejes que este grandullón te haga más hijos—— Ella no se puede resistir a este cuer
JhonNunca creí que fuera a verla, el día que mi padre la expulsó de la Manada pensé que jamás la volvería a ver. Pero de nuevo me equivocaba ya que ahora mismo me hayo en su búsqueda.Gracias a la Diosa Damian no ha soltado ninguno de sus comentarios cosa que agradezco. Está muy concentrado en buscar su rastro, ahora se que ella nunca se fue, cambio su forma y siguió viviendo entre nosotros aunque lo hiciera por temporadas.Cómo pensar que la amable viejecita que vivía a las afueras del pueblo podría ser ella, que ciegos y que ilusos fuimos.Lo que no entiendo es porque ahora y no antes, supongo que es algo que descubriré muy pronto.—Aquí termina su rastro— dice Damian quedándose quieto.— Pero aquí no hay nada, solo hay árboles—— Recuerdas lo que nos decía Nana cuando éramos pequeños?—Me pongo a pensar en sus palabras, que era lo que nos decía Nana, un recuerdo llega mi mente.** Nuestros ojos no lo pueden ver todo siempre, pero nuestros sentidos de lobo nos pueden ayudar**Cierr
No se el significado de la palabra fácil, para mí nada es fácil, ni gratis en esta vida. Cuando creo que las cosas están mejorando, cuando creo que todo va ir bien, viene otra cosa que la complica. Me pregunto si alguna vez las cosas serán fáciles para mí.Al menos tengo a Jhon y a Bella a mi lado. También tengo a Nana a Damián y Ari. A mi hermano y mi Manada también. Porque si, la vida o mi padre me arrebato lo que era tener una familia pero la Diosa Luna me la devolvió y con creces. Y así ahora soy ferviente devota de la Diosa ya que gracias a ella tengo una familia.Jhon ha salido temprano junto a Damián, de corazón espero que no les pase nada a estos dos. Que no los maten y menos que se maten entre ellos.No me lo ha dicho pero creo que han ido a arreglar las cosas por su cuenta sin necesidad de empezar una guerra. Se que Damian es el mejor rastreador, gracias a eso es que estoy viva. Así que no dudo de que encuentren a Evelyn y por lo tanto a Caroline y a mi suegra.Flash Back—
— Ari, tu sabes cada cuánto tiempo se da el celo entre los hombres lobo?—— Por eso lo de vuestra ausencia estos días!— dice Ari riendo de manera escandalosa.— No es gracioso, apenas si puedo andar—— Pues te veo bastante bien, yo en el celo de Damian no podía andar me dio como a cajón atorado— dice riendo— Ari...—— No te escandalices, ellos son mucho más ardientes que un hombre normal. Venga ya me pongo sería, lo siento— dice sin poder parar de reír.— creo que tienen el celo una o dos veces al año depende de su grado en la Manada—— Ya se lo habéis dicho?— digo señalando su barriga.— Shh... Te puede escuchar, es pequeño pero es muy inteligente para su edad. Quiero esperar un poco más pero conociendo a Damian se lo tendré que decir antes de volver a casa—— Será un niño como dice Damian, igual hasta tiene el don de la premonición después de todo— digo sonriendo.— No, ya te digo yo que no! Su hijo no será el mate de mi hija. No te ofendas Ari— dice Jhon a mi espalda.— No lo hago,







