LOGINLily Fue la gota que colmó el vaso. Sus fríos ojos azules se clavaron en los míos. Antes me parecían intrigantes. Ahora solo sentía frío. Mucho frío. —Ahora ponte a trabajar —ordenó, dándose la vuelta sin dudar. Observé su espalda mientras se alejaba, sintiéndome abrumada. Había intentado con todas mis fuerzas olvidar a aquel desconocido, solo para descubrir que era mi jefe. Aunque ahora sabía que él no me recordaba, había esperado... No sabía qué esperaba, pero no era esto. No eran las palabras groseras y mordaces y las órdenes que me hicieron llorar. Un imbécil. Era un completo imbécil. Quería llorar. Quería enfurecerme por sus palabras. Quería acurrucarme en mi habitación y no salir nunca más. Pero estaba en mi lugar de trabajo. Respirando hondo, me di la vuelta y me dirig
Lily Su profunda voz de barítono me produjo un escalofrío. Su voz parecía dominar toda la sala en ese momento, manteniéndome cautiva. Evidentemente, yo no era la única afectada, a juzgar por la forma en que los demás se enderezaron en respuesta. A medida que avanzaba la reunión, apenas prestaba atención a las palabras. La mayor parte de mi atención se centraba en él. Lo observaba discretamente desde mi asiento, y la sorpresa del reconocimiento dio paso poco a poco a una oleada de curiosidad. Él permaneció absorto en el procedimiento, con una concentración inquebrantable. Nunca me miró, aparentemente ajeno a mi mirada fija. —¿Lo sabía? —me pregunté. Durante mucho tiempo me había preguntado qué tenía que ver ese desconocido con mi empleo. Si es que tenía algo que ver con él. ¿Y ahora que sabía quién era? ¿Me eligió por la noche que pasamos juntos? ¿Estaba saca
Lily Por fin había llegado el día. Llevaba apenas una semana en el trabajo y había intentado adaptarme a mi nuevo entorno. Con mi propia oficina y mucho trabajo que hacer, no tenía tiempo para socializar. No me importaba, estaba demasiado absorta en mi nueva carga de trabajo como para preocuparme. Pero ahora había surgido algo nuevo. Por la mañana había llegado un memorándum en el que se anunciaba una reunión improvisada con varios socios. Una reunión a la que tenía que asistir. Y Alexander Sinclair, el CEO, estaría allí. Lo esperaba con una mezcla de emoción y curiosidad. Por fin me encontraría cara a cara con el hombre que me había contratado. Cuando entré en la sala de conferencias, mi corazón latía con fuerza por la expectación. En la sala había una larga mesa de caoba rodeada de lujosas sillas. La gran ventana ofrecía una vista panorámica del paisaje ur
Lily La voz de Malina estaba llena de emoción. —¡Dios mío, eso es... eso es increíble, Lily! Respiré hondo y apreté los dedos alrededor del teléfono. —Malina, hay algo que no te he contado sobre cómo conseguí este trabajo —admití finalmente. —¿A qué te refieres? —preguntó, con voz confusa. Dudé un momento, con los pensamientos acelerados. —En realidad, yo no solicité este trabajo, Malina. De alguna manera encontraron mis credenciales y me ofrecieron el puesto. Es... extraño. Hubo una pausa al otro lado de la línea y casi podía oír cómo le daba vueltas a la cabeza a Malina. —Espera un momento, Lily, eso es... eso es extraño. ¿Cómo es que sabían de ti? —preguntó. Asentí con la cabeza, aunque ella no podía verme. —Eso es lo que estoy tratando de averiguar. Me vino a la mente la imagen del desconocido si
Lily —Nunca solicité un puesto aquí. ¿Cómo sabía él que yo existía? —pregunté finalmente, luchando contra la conmoción que me causaba todo aquello. Emily suspiró suavemente. —Señorita Grace, lo único que puedo decir es que su currículum llegó a través de unos canales muy especiales. Fruncí el ceño, desconcertada por su enigmática respuesta. —¿Canales muy especiales? —No puedo decir mucho. Pero, en resumen, sus credenciales destacaban y el CEO se interesó por usted. Por eso le ha ofrecido esta oportunidad —concluyó Emily. No pude descifrar nada de su expresión. El misterio de todo aquello me intrigaba y me inquietaba a partes iguales. Esbocé una sonrisa temblorosa. —Agradezco la oferta, Emily, pero debo admitir que todo esto me parece bastante... poco convencional. Ella asintió con simpatía. —Entiendo sus preocupaciones, señorita Gra
LilyEl Grand Hotel Luminous Works se alzaba imponente sobre mí, elevándose por encima de todos los demás edificios. Su fachada de cristal brillaba bajo la luz del sol, desprendiendo un resplandor que me dejaba tan impresionada como intimidada.Me quedé inmóvil en la entrada, con el estómago revuelto por la inquietud mientras observaba el lugar.Hace casi un mes vine a este hotel para mi fiesta. Ahora, sin embargo, estaba aquí por una razón completamente diferente.Respiré hondo y empujé la puerta giratoria para entrar. Miré a mi alrededor y contemplé la grandiosidad del vestíbulo. Era imposible que me acostumbrara a semejante espectáculo.Tragué saliva y me dirigí a la recepción.—Disculpe. Me llamo Lilian Grace. Me han traído aquí para una... ¿entrevista?—Me estremecí por dentro al oír lo tímida que sonaba.—¿Y si fuera una broma o una travesura?— Me sonrojé al pensarlo. Me sentiría muy humillada por una broma tan cruel.Oí el taconeo de unos zapatos detrás de mí, pero no le presté







