Share

Capítulo 12

Author: Jeanne H.A
last update publish date: 2024-01-18 04:38:03

No sabía en que punto se habían quedado dormidos, lo único que supo Hester al despertar es que él ya no estaba, y era mejor, le daba tiempo a pensar y reflexionar, claro que había actuado por impulso, si algo tenía era su terquedad.

Se pone de pie y muerde su labio, sentía extraño en medio de sus piernas, suponía que era normal. Camina lento hasta el baño, abre las llaves de la tina y una vez lista, entra, nada más hacerlo siente como sus músculos se relajan, cierra los ojos intentando no pensar, pero era inevitable recordar sus besos o sus caricias, jamás pensó que todo resultaría así.

Debía analizar todo, si bien se arrepentía de haber actuado por la rabia, no así de haber compartido la cama con él.

Estas últimas semanas se habían llevado bien, se habían contado algunas cosas e incluso creyó que podrían considerarse amigos, pero la realidad era otra, cada que ocurría algo él tenía la bendita costumbre de culparla, algo que la molestaba mucho, ¿tan difícil era confiar en su palabra?, ¿debería decirle aquello? Suspira, ahora no sabía si quería verlo, no porque lo odiará o algo por el estilo, más bien porque no sabía como actuar, ¿normal?, ¿evasiva?, ¿cómo si nada hubiese pasado? Se frota el rostro desesperada, ¿cómo hacían las personas para tener sexo casual?

Se baña cuando comienza a sentir el agua enfriarse, sale envuelta en la toalla, casi chilla del susto cuando lo ve parado en medio del cuarto, eso sí, le daba la espalda.

- Lamento interrumpir, no sabía si querías verme –susurra dándole la espalda, Hester sentía el corazón cerca de la garganta–, te traje el desayuno, no es tan bueno como los que preparas tú pero creo que al menos es comible, ¿no tiene buena pinta? –estaba nervioso, m*****a sea, ¿cómo es qué ella podía hacerlo sentir de tantas maneras distintas?

- Gracias –no puede evitar reír, había estado tan nerviosa de verlo que esto la había tranquilizado–. En realidad no quería verte, pero no es porque este enojada o algo por el estilo, así que tranquilo –le aclara tras verlo tensarse, lo ve relajarse–, estoy en toalla, así que puedes girarte, si quieres –aquello salió sin más, quiso darse un golpe en la frente, pero se mantuvo firme.

- Siento que debí decir algo anoche, pero no supe muy bien qué –menciona sin girarse.

- Somos dos, aunque hay algo que quiero decirte, dame cinco minutos –se apresura para sacar ropa, se viste con rapidez y se sienta en el sillón–. Listo, ven –palmea el lugar a su lado, ve a Faddei moverse dubitativo, pero al final se sienta a su lado.

- Te escucho –Hester no puede evitar sonreír, parecía un niño a punto de ser regañado.

- No sé fingir, eso debe quedarte muy claro, contigo cerca es fácil porque reaccionó a lo que haces, pero lejos creo que lo hago fatal, quizás esa chica, Claire; pudo descubrir algo y se lo dijo a otra persona y bueno, esas cosas se riegan como la pólvora, lamento que eso te traiga problemas, de verdad que sí –jugaba con sus manos–, ahora, debes entender que no me gusta que duden de mí, he cumplido hasta ahora todo lo que me has pedido, dime algo –alza la vista para verlo directo a los ojos–, ¿qué ganaría con mentir? Mi abuela dice que las mentiras tienen patas cortas, mentir sería tonto, a final de cuentas las consecuencias serían para mí, ¿crees que me gusta que me estes gritando? Claro que no, entonces te enojas, me enojó, me retas y te retó y es un ciclo sin fin, sé que tienes mucha responsabilidad, no sé de organizaciones ni nada por el estilo pero supongo que no es fácil, así que entiendo que quieras cuidar y controlar todo en esta casa, pero no a mí, te lo dije hace tiempo, soy un ser humano, estaremos juntos en esto al menos otros 10 meses, no nos queda de otra más que confiar uno en el otro, ¿estás de acuerdo? –mordía su labio con nerviosismo, eso había distraído a Faddei, recordaba lo bien que se sentían, lo cálidos que eran y lo rojos que quedaban.

- Lo lamento –dice bajo, Hester por poco no le había oído–, estoy tan acostumbrado a que me traicionen que me cuesta confiar, en Mark no confíe hasta pasados tres años –y ahora era su mejor amigo y mano derecha–, pero supongo que tienes razón –suspira, tenía que admitir que su carácter no era lo mejor–, intentaré confiar más en ti, sólo debes tenerme paciencia, ¿te parece? –ella asiente sonriendo.

- Hecho –extiende su mano, él la estrecha y sonríe, la ve ponerse de pie y tomar la bandeja con el desayuno que constaba con dos panes tostados cubiertos de chocolate, fruta y jugo–. Se ve muy bueno –se sienta a su lado, le da una de las tostadas–, hagamos las paces con comida, estoy mejor después de comer –choca su hombro de manera juguetona, él ríe y ella no puede evitar sonreír, era bastante más atractivo cuando sonreía.

Habían comido aquello en silencio, no uno incómodo, más bien tranquilo. Después de eso habían bajado y gracias al cielo, ella había hecho un verdadero desayuno.

- Espero venir a comer, te aviso –dice mientras recoge algunos papeles, había una junta con algunos líderes y eso solía extenderse más de lo que le gustaría–, si sales lleva a los guardaespaldas, cualquier cosa me avisas –Hester nunca lo había visto así, parecía que no daba una con las cosas que necesitaba–, listo –sin ser consciente se acerca a Hester, la besa de manera casta a modo de despedida, cuando se da cuenta no puede evitar sentirse avergonzado, carraspea y sale sin más.

Hester no había podido ocultar su sorpresa, pero también una pequeña sonrisa así como el rubor en su mejilla, había decidido dar una vuelta por los jardines, quizás más tarde iría con su abuela, la extrañaba tanto, era la única madre que había conocido.

El sonido de su móvil la hizo saltar, se regañó de manera mental y abrió la notificación, era un sitio de chismes, solía verlo con Lola, lo que vio la dejó helada, era Faddei con alguna modelo entrando a un edificio, ni siquiera leyó más allá del encabezado, justo ahora se sentía estúpida por sentirse así tras acordar que confiarían el uno en el otro, pero verlo le había provocado, ¿celos? No, no y no, ella no debía sentirse atraída por él de ninguna manera, debía hacer de tripas corazón, enamorarse de él no le traería nada salvo un corazón roto.

Con un poco de pesar volvió a su habitación y se encerró, no quería pensar en nada.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • En el corazón de la mafia   Epílogo

    Había pasado más de un mes sin tener noticias de ellas, eso lo estaba desquiciando. - Faddei, necesito hablar de algo importante contigo ‒dice Mark sentándose frente a él, había analizado la situación con detenimiento y él ya no lo necesitaba como al inicio. - ¿Qué pasa?, ¿ocurre algo malo? Sólo el cielo sabe que no podría con otra cosa ‒frota su rostro. - No es nada malo, al menos eso espero ‒le sonríe bromista‒, después de todo esto me di cuenta que me enamoré de Lola, es amable, dulce y considerada, sin embargo y viendo como fueron las cosas con Hester, no podría arrastrarla a esta vida, así que he decidido retirarme y llevar una vida normal junto a ella, estaremos en contacto y si me necesitas, ahí estaré, ¿verdad que comprendes? ‒Faddei asiente, lo entendía muy bien. - Haz lo que te haga feliz amigo mío ‒se pone de pie y lo abraza, ya no usaba el cabestrillo pero tenía que tener cuidado. - Gracias ‒lo abraza con fuerza, lo suelta antes de salir, suspira una vez fuera de la ma

  • En el corazón de la mafia   Capítulo 35

    - M*****a, mil veces m*****a, te mataré ‒grita antes de toser, apunta y dispara, sonríe al escuchar el grito de ella. - Se acabo Clarisse ‒se gira a la voz de Mark, sí, al fin todo sería suyo‒, fue tan fácil, ¿no lo crees? ‒él sonreía de una manera extraña, sin darle tiempo a reaccionar él alza la mano y le dispara en medio de la frente, lo único que pudo hacer fue una gran o con la boca antes de caer muerta‒. Ya pueden apagar el gas ‒dice mediante el comunicador que traía en la ropa. - ¡Mark! Ayúdame a sacarlo de aquí ‒le grita con desesperación, este se acerca y lo alza con cuidado, sale mientras sus hombres se encargan del resto, podía ver que algunos todavía luchaban pero otros se habían dado por vencidos al escuchar las declaraciones de esa mujer, además Faddei seguía en la jugada por lo que tomaría represalias, ahora que Clarisse estaba muerto, no había quién pudiera competir contra su amigo, todo era suyo. Una vez fuera Hester comenzó a revisarlo, gracias al cielo la bala se

  • En el corazón de la mafia   Capítulo 34

    Tras llegar a la casa de su abuela le había explicado que él saldría de la ciudad y ella había preferido pasar unos días aquí en lugar de quedarse en esa enorme mansión, como sólo tenía una maleta y la pañalera, su abuela no dudo de aquello. Tras instalarse en la habitación de invitados llama a su amiga, se sentiría mejor si ella estaba aquí con ella, aunque no pudiera decirle más que mentiras, era mejor eso a nada.- Vamos Mark, esto se acaba hoy ‒su mejor amigo asiente antes de salir de la mansión, había enviado a detalle el plan al resto de sus hombros, debían dejar los pisos francos y reunirse en el viejo almacén junto al puerto norte, ahí es donde la inteligencia había marcado que estaba esa mujer.En el momento en que salió tomo el lugar del conductor y arranco casi con furia, iba a más de lo permitido pero poco le importaba, debía conseguir que esas familias retrocedieran y esperaba que tras la muerte de Clarisse eso ocurriera.Nada más llegar baja sacando su arma, sus hombres

  • En el corazón de la mafia   Capítulo 33

    - Papi debe ir a un lugar desagradable, ojalá pudiera llevarte para que todo fuera perfecto, mi sladkaya printsessa ‒besa su cuello, ella ríe removiéndose, su pequeña ahora tenía siete meses, verla crecer había sido un deleite, aunque no le emocionaba que se convirtiera en adulta‒. No te vas a volver grande, ningún glupyy mal'chik posmotrit svoimi gryaznymi glazami na tvoye krasivoye litso, yesli on kosnetsya khotya by odnogo voloska, ya zastavlyu yego poznat' ad (estúpido chico pondrá sus asquerosos ojos en tu precioso rostro, si te llega a tocar un sólo cabello lo haré conocer el infierno) ‒suelta en ruso, pensar en eso le hacía hervir la sangre. - No necesito hablar ruso para saber que acabas de maldecir a un chico que ni siquiera existe y que tardará años en aparecer ‒ríe bajito, se acerca y lo besa de manera casta, su pequeña ni enterada estaba de la rabieta de su papá, estaba entretenida chupando su puño con ganas. - Ninguno será merecedor de ella ‒refunfuña mientras la pega a

  • En el corazón de la mafia   Capítulo 32

    Faddei había vuelto tres día después, por su cara Hester supo que no eran buenas noticias. - Hester ‒susurra bajo tras besarla con intensidad, nada más verla la había abrazado como si se hubiese estado ahogando‒, al parecer ese mocoso es mío ‒dice serio tras separarse, ella quería reír por como lo había dicho, pero intuía que era algo muy serio. - Por tu tono, sé que no lo crees ‒él sonríe como si hubiese resuelto el misterio del siglo. - Es así, no creo que lo sea, por eso mande a que hicieran la prueba de nuevo, no siento la conexión que tengo con Darice, no siento ganas de abrazarlo y mimarlo, y no es porque sea un varón, eso es lo de menos, porque estoy convencido que si tenemos otro bebé y es niño, será lo mismo que con Darice ‒Hester le mira con sorpresa, sus mejillas se ponen rojas, no había esperado que él quisiera más hijos fuera de su pequeña. - ¿Quieres más hijos? ‒pregunta bajo, apenada. - Claro, no ahora pero más adelante me gustaría, si estás de acuerdo ‒le sonríe a

  • En el corazón de la mafia   Capítulo 31

    - No es necesario que te quedes aquí día y noche, puedes ir a trabajar y Katina se quedará con nosotras ‒no sabía cuántas veces le había dicho aquello en lo que iba de la semana, debido a lo que pasó estaba en observación, pronto podrían irse, uno o dos días más.- Puedo trabajar desde aquí ‒señala su computadora y toda la pila de documentos que tenía, cada cierto tiempo venía Ariosha con papeles y así mismo se llevaba los que ya estaban listos.- Al menos podrías ir a la casa para bañarte y descansar bien, al menos una noche ‒miro a Darice, dormía en completa calma.- Estoy muy bien, tranquila ‒deja la computadora y se acerca a nuestra pequeña, la alza con cuidado y mece suave‒, además, no me perdería ni un minuto con ella ‒besa su cabeza, no podía evitar sonreír al ver lo feliz que era, la mirada tan dulce y cargada de amor con la que la veía, no podía pedir nada más.Tras su salida del hospital, Faddei instalo un despacho provisional dentro de la habitación, le ayudaba a cambiarle

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status