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8: CHANTAJE

last update Fecha de publicación: 2026-08-28 22:11:18

El consejo que Talita le había dado estuvo rondando por su cabeza durante todo el trayecto de regreso a casa. Fabi odiaba la situación en la que se encontraba, pero sabía que no saldría de ella tan pronto.

Cuando llegó a su barrio, ya había pasado el mediodía. Le rugía el estómago de hambre y, por mucho que Talita hubiera insistido en que se quedara a almorzar, ella se negó.

Sabía que, si se quedaba en aquella casa, tendría que responder a una infinidad de preguntas de los padres de su amiga, q
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Último capítulo

  • En las garras del juez   242: NUESTRA NOCHE

    Preocupada, solo quería llegar al apartamento y preguntarles a Júlia o a Gabriela si tenían noticias de él. Salí de la universidad casi corriendo, pero me detuve en seco cuando vi un coche que conocía muy bien aparcado frente a mí. Dante estaba apoyado en él, sosteniendo un enorme ramo de rosas rosas.No podía creer que estuviera allí.Durante unos segundos, me quedé inmóvil, mirándolo, intentando comprender si aquello era real. Él, que hasta aquella mañana había estado en otro estado, ahora estaba justo delante de mí, con una sonrisa preciosa en el rostro y un ramo de flores entre las manos.—¿No vas a venir a darme un beso? —preguntó, esbozando una sonrisa todavía más amplia.Me llevé una mano a la boca, sintiendo que los ojos se me llenaban de lágrimas.—¿Dante?Corrí para cruzar la calle y abrazarlo. Algunas personas se detuvieron a observar la escena y reconozco que, aunque todavía no estaba acostumbrada a aquel tipo de atención, no me importó. Lo único que importaba en aquel mom

  • En las garras del juez   241: TRABAJO DE FIN DE GRADO

    Tenía un novio perfecto.Preocupado por mis estudios, Dante insistió en que no fuera a trabajar durante los días que necesitaba para organizar los últimos detalles de mi trabajo de fin de grado y prepararme para la defensa. Sabía que aquello no estaba del todo bien; al fin y al cabo, él era mi jefe y yo no debería recibir ningún tipo de privilegio solo por mantener una relación con él. Pero, por primera vez en mi vida, alguien estaba haciendo algo por mí, cuidándome e intentando facilitarme un poco las cosas para que pudiera dedicarme a algo tan importante.Había pasado tanto tiempo teniendo que resolverlo todo sola, preocupándome por mi madre, mis hermanos, la universidad, el trabajo e incluso el dinero, que reconozco que fue agradable tener a alguien diciéndome que, aquella vez, no tenía que preocuparme por nada más que por mí misma. Así que, aunque sabía que tal vez no fuera lo más correcto, simplemente lo acepté.Durante aquellos días, mi rutina se redujo prácticamente a estudiar,

  • En las garras del juez   240: DE VUELTA

    Dos días después, estaba haciendo las maletas para volver.Para mi sorpresa, Gabriela decidió regresar conmigo. Le pregunté el motivo de su decisión y se limitó a responder que sería aburrido quedarse allí sin compañía durante el día. Su respuesta me hizo feliz, porque sentí que realmente nos llevábamos muy bien y que, durante aquellos días, habíamos aprendido a disfrutar de la compañía de la otra.Dante insistió en acompañarnos hasta el aeropuerto y, antes de que subiera al avión, me abrazó con tanta fuerza que, por un instante, pensé que no me dejaría marchar.—Voy a echarte muchísimo de menos —confesó, poniendo una expresión que me dio pena.—Yo también.—Te llamaré todas las noches.—Esperaré impaciente para escuchar tu voz.Lo abracé con fuerza y después lo besé. Sin embargo, en aquel momento sentí una extraña opresión en el pecho y unas ganas repentinas de llorar. No entendía el motivo, pero los ojos se me llenaron de lágrimas y Dante se dio cuenta al instante.—Eh, no te pongas

  • En las garras del juez   239: MIRANDO EN LA MISMA DIRECCIÓN

    Estaba tumbada en la cama, mirando al techo de la habitación del hotel, con Dante a mi lado. Como todavía dormía plácidamente, decidí no molestarlo. Llevaba ya más de una semana allí con él y, por lo visto, todavía no sabíamos cuándo volveríamos a casa.Quería pasar todo aquel tiempo a su lado, pero la entrega y la defensa de mi trabajo de fin de grado se acercaban y necesitaba regresar.Durante los días que había pasado allí, Dante había conseguido que pudiera seguir algunas clases a distancia para no quedarme atrás, pero ahora era diferente. Se acercaba el momento de entregar mi trabajo y prepararme para defenderlo. Después de tantos años estudiando, por fin estaba muy cerca de terminar la carrera y graduarme.Solo de pensarlo, sentía un cosquilleo en el estómago.Volví a mirar a Dante. Dormía de lado, con una mano debajo de la almohada, completamente tranquilo. Después de una semana despertándome a su lado, la idea de volver a casa sin él empezaba a molestarme más de lo que me habr

  • En las garras del juez   238: ¿CÓMO ES SER FELIZ?

    Me desperté cuando la luz del sol empezaba a entrar por la ventana. Abrí los ojos lentamente y vi a Dante abrazado a mi cuerpo, durmiendo plácidamente. Cuando me di cuenta de que los dos seguíamos desnudos, sentí que se me sonrojaban las mejillas y todos los recuerdos de la noche anterior, que se había prolongado hasta la madrugada, volvieron de golpe, haciendo que me sintiera todavía más avergonzada.Con cuidado, me aparté de sus brazos e intenté levantarme, pero sentí un dolor intenso en las caderas y tuve que detenerme durante unos segundos. La noche anterior, con el cuerpo caliente y toda la adrenalina, prácticamente no había notado nada, pero ahora, con el cuerpo ya frío, parecía que se empeñaba en recordarme todo lo que había ocurrido.Apoyé una mano en la cama y volví a intentarlo, esta vez con más cuidado. Conseguí ponerme de pie, pero hice una mueca al sentir las molestias. Empecé a caminar hacia el baño y, cuando entré, mis ojos se dirigieron directamente a la sábana que hab

  • En las garras del juez   237: NUEVAS SENSACIONES

    Nunca imaginé que mi primera vez sería en un lugar tan perfecto como aquel, con un hombre tan guapo y cariñoso como Dante. La manera en que tocaba mi cuerpo, cómo me ayudaba a quitarme el vestido y, sobre todo, cómo se preocupaba por hacerme sentir cómoda, no hacía más que reforzar la certeza de que estaba tomando la decisión correcta al entregarme a él.Reconozco que mi falta de experiencia me hizo dudar un poco e incluso sentir vergüenza en algunos momentos. Todo era nuevo para mí y, por mucho que deseara aquello, no conseguía hacer desaparecer los nervios sin más.Dante se dio cuenta de que temblaba un poco.—Eh —me acarició el rostro—. Mírame.Obedecí.—No tienes por qué estar nerviosa.—Es fácil decirlo.Sonrió y me besó la frente.—Entonces iremos a tu ritmo. No tenemos ninguna prisa.—¿Y si hago algo mal?—Eso no existe, Fabi. —Su mirada permaneció fija en la mía—. No hay nada que tengas que saber ni demostrarme. Solo quiero que te sientas bien conmigo.Aquellas palabras disipa

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