FAZER LOGINDe todos los escenarios posibles, este no existía en sus planes ni por broma que se tratase. Había lavado su cuerpo lentamente y con la calma que hace mucho tiempo no lo destacaba, en silencio la comprendía, en silencio hacía que los muros de Ana cayeran, sin embargo, entre sus pensamientos e ideas, solo quería algo de forma desesperada.
Que Ana solo se abriera para él.
Ella estaba en su cocina con su franela negra de algod&oac
Seis años después…Ana entró por cuarta vez al baño durante la mañana, mientras limpió su frente con el dorso de su mano. En unos pasos llegó hacia el lavamanos y metió sus palmas frotándoselas varias veces, para luego llevarlas a su cuello.Cada día era peor, cada día estaba siendo más agobiante, por tal motivo, estaba aquí, esperando.Su móvil resonó por todo el cuarto de baño, pero Ana sabía perfectamente quien estaba llamándola ahora mismo.—Amor…—¿Ana?, ¿Dónde estás? —el tono de Xavier fue entre preocupado y… posesivo, una característica que nunca se iba de él, a pesar del tiempo, y de ellos mismos.—En el hospital…—Son las nueve de la mañana, ¿Qué haces all&i
Hola, mis chicas, esté libro termina aquí, pero a continuación habrá un capítulo extra donde conectará con una secuela en donde Ana y Xavier también estarán involucrados. Este capítulo abrirá un poco el contexto y también les dará una sorpresa muy furtiva que no se esperan, así que prepárense para leer algo que los dejará sorprendidas y con mucha expectativa. Así que sin más los dejo para que lean el capítulo extra, porque muy pronto estaré subiendo el siguiente libro. Les agradezco muchísimo su apoyo y los cometarios hermosos que me han dejado para con este libro, las quiero un montón.
Xavier…—Anaelise Becher…Justo cuando escuché su nombre me puse de pie, estaba nervioso, no podía ocultar que ahora mismo mi corazón saltaba en un galope.El rector a mi lado me pasó el diploma que debía entregarle a Anaelise y caminé unos pasos hacia delante para cuando ella llegara a mí.Acomodé un poco mi chaqueta y luego la vi saliendo de los puestos del auditorio. Ahora tenía una enorme toga negra que cubría su cuerpo entero, asomándome una gran sonrisa que se deslizaba en su rostro, mientras se llevaba el cabello detrás de su oreja.Ana comenzó a caminar hacia mí, subió las escaleras de una forma jodidamente perfecta, mientras dé vez en cuando conectaba sus ojos con los míos, quizás pensando que, hasta este mismo instante para ella, yo me estaba inmiscuyendo hasta
—¿Qué quieres que te diga? Es insoportable…Ana rodó los ojos mientras escuchaba a Andrew hablar sobre esa chica otra vez.Habían pasado 7 meses desde que prácticamente su vida dio un giro de 180 grados, y eso marcando que su vivencia con Cox se superaba cada día.—Lo único que no entiendo es… que me llamas 4 veces y hablas 5 de ella… Entonces…—No digas tonterías… —respondió Andrew.—Bueno, no es tontería —atacó Ana mientras vio que Cox pasaba recién bañado por la habitación y parecía que estaba buscando alguna ropa para salir—. Yo solo digo que puede ser que estés interesado, porque la estás odiando mucho estos últimos días.La chica famosa en los labios de Andrew se llamaba, Anne, y no estudiaba medicina, sino derecho, en e
El auto de Kath se estacionó frente a la casa de Xavier, ella tenía acceso para entrar, y no tuvieron problema con la seguridad de afuera.Después de apagar el motor, la mujer se bajó del auto y fue al maletero, en vista de eso, Ana salió rápidamente, y fue hasta la parte de atrás también. Cuando bajaron las maletas, Kath tomó las llaves, abrió la casa y le indicó que pasara.Ana agarró una de las maletas mientras se adentraba con la chica y dejaban las cosas en la sala. Todo estaba en silencio, y una luz fue encendida para que pudiesen verse con claridad.—Bien… supongo que, los veré como en un mes —dijo Kath en son de broma y a Ana no le quedó de otra cosa que sonreír y negar.—Eso espero, espero que no se le salga el Cox antiguo y me eche de su casa…La mirada de Kath cambió y luego negó
Xavier estaba contemplando en como las líneas oscuras dibujaban aquella montaña desde lo lejos, las luces de la ciudad ya estaban encendidas y en sus manos tenía el décimo vaso de whisky, que estaba llevando a su estómago vacío.Una lágrima fría comenzó a rodar por su mejilla, y de alguna forma sintió rabia cuando la vio deslizarse por su rostro.—No seas idiota —se susurró así mismo mientras todos sus nudos iban a su garganta.Apretó la barandilla de madera y reprimió sus ojos recordando cuando ella estuvo de pie aquí, frente a él y le dijo. Teamo.Se tomó el líquido de golpe y fue a caminar para ir dentro de su casa, pero un mareo fuerte lo dominó haciéndolo retroceder para tomar nuevamente la baranda.Soltó el aire y se restregó los ojos para recuperarse, y trat&oacut







