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Capítulo 33. Roces.

Autor: Emily Rose
last update Data de publicação: 2026-04-14 04:26:10
Tomando al pie de la letra el consejo de sus amigos, Víctor decidió mover su primera pieza.

A la mañana siguiente, un enorme arreglo de rosas rosadas —las favoritas de Amanda— llegó directamente a su oficina en la Fundación Grimaldi.

—¡Amanda, Amanda! Mira nada más, son para ti. Seguro son del canadiense guapo —bramó Adri, su amiga, arrebatándole prácticamente el ramo a la secretaria antes de que esta pudiera ponerlo sobre el escritorio.

Amanda levantó la vista, sorprendida por el escándalo y po
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  • Engañada por mi esposo: mi amante perfecto era mi esposo.   Capítulo 173. Epílogo.

    Cinco años después…El cálido sol de la Riviera Maya brillaba sobre las aguas turquesas, pero, para Amanda, la mejor vista del paraíso seguía siendo indiscutiblemente su esposo.Cinco años habían pasado, y ver a Víctor salir del mar, con el agua resbalando por su torso marcado bajo la luz del atardecer, aún le secaba la boca exactamente igual que el primer día.La vida les sonreía a manos llenas.Su firma de arquitectos había traspasado fronteras, dejando de ser un nombre exclusivo de los Estados Unidos para convertirse en un referente internacional.Precisamente por eso estaban allí, combinando los negocios con el placer, dirigiendo juntos el diseño de un imponente complejo turístico ecológico en México.Pero el verdadero triunfo no estaba en los rascacielos ni en el dinero, sino a puerta cerrada. El fuego entre ellos seguía intacto; de hecho, se había perfeccionado.El sexo seguía siendo su escape favorito, la herramienta perfecta para desconectarse de la presión y recordarse mutuame

  • Engañada por mi esposo: mi amante perfecto era mi esposo.   Capítulo 172. Final.

    El Hotel Aramburu siempre sería su refugio especial. Al cruzar la puerta de la suite, a la mente de ambos regresaron cientos de recuerdos de aquel lugar.Allí había sido su primera vez como amantes, en esa época llena de secretos, mucho antes de imaginarse que terminarían siendo esposos y formando una familia hermosa.Para ellos, el sexo nunca fue solo para pasar el rato; había sido siempre su herramienta favorita para conectarse, para entenderse sin decir una sola palabra y para alejarse de golpe de todas las presiones del mundo entero.Ahora, parados en medio de la elegante habitación con las luces bajas, su esposo la miraba con un fervor que le derretía el pecho.Ya no había prisa, ni miedos.Las manos cálidas de Víctor la recorrían por encima de la ropa con una lentitud que la desesperaba por completo.Él la conocía de memoria, sabía exactamente dónde palpar, dónde presionar un poco más fuerte en su cintura y dónde rozar su piel para hacerla sentir la mujer más deseada y hermosa d

  • Engañada por mi esposo: mi amante perfecto era mi esposo.   Capítulo 171. Una boda por partida doble 2.

    Las parejas se tomaron de las manos con fuerza.Rodrigo no apartaba la vista de Adriana, mirándola con cariño, mientras Daniel le sonreía a Valeria con los ojos brillantes y llenos de una emoción que rara vez mostraba en público.—Por lo tanto, si están dispuestos a amarse, a respetarse, a cuidarse en la salud y en la enfermedad, todos los días de sus vidas... —el cura hizo una breve pausa y los miró directamente—. ¿Aceptan?Los cuatro respondieron con una firmeza absoluta y llena de alegría.Segundos después, sellaron sus promesas con los anillos y con unos besos apasionados que desataron los aplausos, los silbidos y los gritos de celebración de todos los presentes.La recepción no tardó en convertirse en la mejor fiesta del año.Las copas de cristal chocaban en brindis constantes, la música en vivo llenaba cada rincón y el ambiente era de pura felicidad.Adriana y Rodrigo aprovecharon un momento a solas en el centro del salón, abrazados, posando para el fotógrafo oficial con unas so

  • Engañada por mi esposo: mi amante perfecto era mi esposo.   Capítulo 170. Una boda por partida doble 1.

    Días despues...Contra todo pronóstico, y para sorpresa de absolutamente todo su círculo social, Rodrigo Mendiola había aceptado la loca propuesta de Daniel.El magnate, un hombre de costumbres tan rígidas y exclusivas, finalmente accedió a compartir su gran día.Claro está, lo hizo imponiendo sus propias reglas, sus exigentes estándares de lujo y pagando la mayor parte de la cuenta para asegurarse de que todo saliera perfecto, pero al final, la idea de la boda doble se hizo realidad.Y ahora, por fin, había llegado el gran día.El ambiente en la inmensa hacienda estaba cargado con el aroma de flores costosas, la música de fondo y unos nervios tan fuertes que casi se podían cortar con tijera.En una de las habitaciones más elegantes del lugar, Daniel se ajustaba el nudo de la corbata frente al espejo con las manos temblorosas.Víctor, que lucía impecable y sumamente relajado recostado en el sofá con su traje oscuro hecho a medida, lo miraba con una sonrisa llena de burla.—¿Qué tal, V

  • Engañada por mi esposo: mi amante perfecto era mi esposo.   Capítulo 169. El mejor recibimiento.

    Dejar la clínica atrás fue el mejor sentimiento del mundo. Amanda se hundió en el asiento del auto, exhausta y adolorida, pero inmensamente feliz.El parto la había dejado sin una sola gota de energía, pero como todo fluyó de manera natural y tanto ella como la pequeña Valentina estaban en perfectas condiciones, el médico no tardó en firmarles el alta para que volvieran por fin a casa.Cuando las puertas de la mansión Grimaldi se abrieron de par en par, Amanda se quedó literalmente sin aliento.Víctor no había escatimado en nada.Con la ayuda de Valeria, había transformado el inmenso vestíbulo en un verdadero paraíso.Había hermosos arreglos de rosas blancas y peonías rosadas en cada rincón, globos flotando cerca del techo y un enorme cartel con letras doradas que cruzaba la pared principal:"Bienvenida a casa, Valentina".Apenas dieron el primer paso hacia adentro, el sonido de unos pequeños pies corriendo a toda velocidad resonó con fuerza sobre el suelo.—¡Papá! —gritó el pequeño

  • Engañada por mi esposo: mi amante perfecto era mi esposo.   Capítulo 168. Extraña propuesta.

    Minutos después, las chicas finalmente salieron de la habitación de recuperación para dejar que Amanda descansara en paz.Lucía, emocionada por contarle los detalles a Fernando, se adelantó rápidamente por el pasillo iluminado por luces blancas, dejando a Adriana unos pasos atrás.Ella se detuvo un instante para ajustarse la correa de su c bolso sobre el hombro, soltando un largo suspiro para liberar la tensión acumulada.Justo cuando iba a retomar su camino hacia la amplia sala de espera, Daniel apareció desde el corredor y la tomó sutilmente del brazo, deteniéndola de inmediato.—¿En serio lo tengo chiquito? —preguntó él en voz baja, pero con el ceño profundamente fruncido.Adriana soltó una carcajada abierta y sonora, echando la cabeza hacia atrás, sin poder creer que un hombre como Daniel siguiera dándole vueltas a ese absurdo comentario en medio de un hospital.—Ya no te aflijas por eso, Daniel —respondió ella con una sonrisa burlona—. Al parecer, Valeria no tiene ningún problema

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