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Capítulo 2 – Sospechas que crecen

Author: Mayicarld
last update publish date: 2026-02-18 01:21:12

Lucas no podía dejar de pensar en el niño desde aquella noche en la gala. Cada detalle, cada gesto, cada sonrisa inocente le daba vueltas en la cabeza. Caminaba por su oficina con la espalda recta y el ceño fruncido, pero por dentro algo se removía. Aquello no era coincidencia… de alguna manera, ese pequeño tenía un lugar en su vida, aunque todavía no pudiera entenderlo.

—¿Qué demonios está pasando? —murmuró para sí mismo, mientras observaba una foto del evento en su teléfono. Allí, Valeria abrazaba al niño con la delicadeza de alguien que protege un secreto profundo.

No podía dejarlo pasar. Debía saber más.

Decidió empezar con discreción. Sin llamar la atención de Valeria, contactó a algunas personas del entorno del evento, desde asistentes hasta fotógrafos, intentando obtener cualquier pista sobre el pequeño. Cada respuesta lo hacía sentir más inquieto: nadie parecía conocerlo realmente, y aún así… había algo familiar en su manera de moverse, de mirar, de sonreír.

Mientras tanto, Valeria notaba el cambio en Lucas incluso desde la distancia. Su orgullo la mantenía firme, pero no podía evitar sentir el nerviosismo de saber que el misterio del niño estaba a punto de desmoronarse. Cada vez que Lucas la miraba con esa intensidad, su corazón latía más rápido, recordándole que había secretos que todavía debía proteger.

—No puedo permitir que descubra nada aún —se dijo a sí misma, mientras ajustaba la chaqueta del niño para que nadie viera el gesto de cariño que no debía mostrarse—. Todo a su tiempo.

Y entonces llegó Marcelo.

—Lucas, qué coincidencia verte tan interesado en detalles ajenos —dijo, con esa sonrisa que parecia diseñada para incomodar y maniplar—. Espero que no estes husmeando donde no debes..

Lucas apretó los labios, controlando la irritación. Conocía a Marcelo demasiado bien: no era un simple rival; era un hombre capaz de cualquier cosa para lograr lo que quería. Cada palabra estaba calculada para sembrar dudas, confusión y miedo.

—Solo observo —respondió Lucas, con un tono neutral que ocultaba su determinación—. Nada más.

Pero Marcelo no lo dejó pasar tan fácilmente. —Tienes curiosidad, y eso puede ser peligroso —murmuró—. Algunas cosas deben permanecer ocultas.

Lucas lo miró fijamente, notando la amenaza implícita. Marcelo disfrutaba del caos, de los secretos que nadie más conocía. Y ahora, parecía haber puesto los ojos en Valeria y en ese niño, como si fueran piezas en su tablero de juego.

Mientras tanto, en su apartamento, Valeria enviaba un mensaje rápido a su hermana:

"Camila, siento que la situación se complica. No puedo dejar que Lucas sospeche aún. Mantente alerta, por favor."

Camila, desde su despacho, leyó el mensaje y frunció el ceño. Tenía los recursos, los contactos y la influencia para proteger a Valeria y al niño, pero sabía que el orgullo de su hermana no permitiría intervención directa todavía. Debía esperar el momento adecuado, y mientras tanto, estar lista para actuar en secreto.

Lucas decidió visitar algunos lugares que podrían darle respuestas. Primero, recorrió los jardines del palacio, buscando pistas, fotos, cualquier cosa que pudiera conectar al niño con alguien cercano a Valeria. Cada detalle, cada gesto, cada sonrisa del pequeño lo intrigaba más.

Fue entonces cuando vio algo que lo hizo detenerse: el niño levantó la mano y saludó con naturalidad a un camarero, como si lo conociera desde siempre. Lucas lo observó con atención. Era demasiado específico para ser coincidencia; algo en la forma en que el niño interactuaba con ese entorno lo puso en alerta.

—¿Qué demonios está pasando aquí? —murmuró, más para sí mismo que para alguien más.

Por su parte, Valeria sentía la presión aumentar. Cada mirada de Lucas, cada gesto de curiosidad, la hacía replantearse la seguridad de su secreto. Sabía que Marcelo no tardaría en intentar manipular la situación y que cualquier descuido podría costarle caro.

Marcelo, siempre presente en segundo plano, movía sus fichas como un maestro de ajedrez. Su objetivo era simple: hacer que Lucas desconfiara de Valeria, mientras él mismo obtenía la información que deseaba para su beneficio. Cada paso que daba estaba diseñado para confundir, manipular y acercarlo a su propio objetivo.

Lucas, sin embargo, no podía ignorar la sensación creciente de que había algo más detrás de todo esto. Cada gesto del niño, cada mirada de Valeria, cada sombra de secreto en el aire, lo acercaban a una verdad que todavía no podía tocar.

Cuando finalmente regresó a su oficina, Lucas se apoyó en la ventana, mirando la ciudad iluminada, y sintió por primera vez en mucho tiempo un vacío profundo mezclado con curiosidad obsesiva. Su instinto le decía que el niño estaba conectado con su vida de alguna manera vital… pero aún no podía estar seguro.

Mientras Lucas revisaba sus notas y fotos, un mensaje anónimo llegó a su correo corporativo: “No todo es lo que parece. Lo que buscas está más cerca de lo que crees… pero cuidado, alguien te observa.”

Lucas frunció el ceño, con el corazón acelerado. Sabía que Marcelo estaba detrás de todo, pero ahora entendía que el juego había comenzado y que él no podía permitirse perder ni un segundo.

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