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Recuerdos

Autor: Antonya
last update Fecha de publicación: 2024-10-11 14:06:54

La conversación con Marcos fue un poco incómoda, así que no tuve más oportunidad y me levanté de la silla, pero sin antes agarrar mi café que Marcos estaba invitando. Esta vez sí llegué hacia el estacionamiento. De un solo sorbo me termino el poco café que tenía y casi al frente de mi moto hay un cesto de basura, justo para botar el vaso de café. ¡Oh...! No hay moto, me he venido en taxi, soy tan estúpida, no hay moto, aquí no está mi moto. ¿En qué estoy pensando?

Corro a buscar un taxi, salien
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Último capítulo

  • Esclavo de tu Cuerpo   Fin del cuento

    (...)Sin querer de mí sale un pequeño suspiro, es que no puedo evitar ver el cielo. Qué linda las estrellas, ese brillo lo envidio porque es tan maravilloso tenerlo y que tu vida sea como el brillo de esa estrella. Transpiro profundo, para luego suspirar y seguir viendo el cielo iluminado por estrellas y esa luna hermosa.Las tres de la madrugada y no me he podido dormir porque me he quedado deslumbrada con el cielo… ¡Mentira! No puedo dormir porque mi conciencia me está matando, no puedo dejar de pensar en Harry. ¿Qué estará haciendo? Me duele pensar que él se haya olvidado de mí. Ha pasado quince días y él no se ha dignado en mandarme un texto o una llamada, estoy demasiada preocupada, según Harper me dice que él tiene mucho trabajo y que se la pasa viajando y viajando, que no piense lo peor, ya que todo está bien, sin embargo, no comprendo por qué no me puede llamar, ¿qué le cuesta decirme que le hago falta?Aaaahhh… Sin evitarlo, las lágrimas salen sin mi permiso. Desde que él se

  • Esclavo de tu Cuerpo   Buen viaje

    Luego de que el sol se ocultara, Harry cedió acompañarme a la bañera, “un baño de espuma”. Trate de que no durmiéramos mucho, pero ambos caímos rendidos sobre la cama a las cuatro de la mañana. Ahora solo nos queda llegar a casa para que él se vaya al aeropuerto.Ahora que estoy en silencio, mi cabeza no deja de pensar en lo que Harry me dijo de su madre, puedo soportar todo el odio que me tenga, lo único que no dejaré pasar es que se meta con mi tía, no, a ella no la puede tocar, no y menos que lo permitiré, por un lado, me siento aliviada porque Harry sabe las intenciones de su madre y de lo que es capaz para lograr su cometido, sin embargo, él tiene otras cosas en mente.—No estás dormida, puedo notarlo por el parpadeo seguido que tienes.Maldigo por lo bajo, me ha descubierto, sin abrir mis ojos le digo que es demasiado observador. Harry me dice que estamos a un par de minutos de llegar y que solo se despedirá de mi tía para luego irse, ya que lo están esperando para llevarlo al a

  • Esclavo de tu Cuerpo   Tristeza

    ***Un terrible dolor de cabeza hace que mis ojos se abran lentamente, quiero dormir un poco. Lo primero que veo es el techo para luego dar un fuerte suspiro mientras me muevo. Ay… Me duele la entrepierna, no comprendo por qué estoy adolorida.—Buenos días, el desayuno ya está listo —mi cuerpo se congela automáticamente, mis ojos se abren de par en par y mi corazón se quiere salir—, es lindo, verte como duermes.No, no, no. No me importa si esto es una niñería, pero lo primero que se me ocurre es pellizcarme, todo es para sacarme de dudas de que no estoy aún dentro de un sueño. Si es un sueño nuevamente me puedo abalanzar a ese hombre, pero si es la vida real lo primero que desearía es tirarme un balazo porque si no moriré de pena moral.Pero antes de que lo haga empiezo a rezar y decir el padre nuestro, no es que sea una monja y una devota de Dios, pero ahora más que nada necesito de él. ¡Esto tiene que ser un sueño!Uno… Do… tres…—Ay… —doy un pequeño grito al sentir el fuerte pelli

  • Esclavo de tu Cuerpo   Picnic

    Dios, el abrupto movimiento de sus caderas, me indica que no debería haber dicho eso.Aumenta la presión de su cuerpo empujándome contra la puerta y su boca impacta contra la mía.—Sí —jadeo mientras forcejeo con su camiseta. Me enciendo con solo mirarlo.Aparta las manos de mis pechos y las desliza hacia abajo. Oigo que se desabrocha la cremallera y entiendo de inmediato su comentario sobre la ausencia de obstrucciones. Me aparta las bragas a un lado. No me da tiempo a prepararme para la intensidad y la velocidad que se aproxima. Me levanta una pierna hasta la cintura, se coloca y se hunde en mí empotrándome contra la puerta con un bramido. Yo grito.—No grites —me ordena—, quieres que los demás huéspedes o empleados te escuchen.No me da tiempo a adaptarme. Me penetra repetidas veces, con fuerza, una y otra vez, y hace que toque el cielo de placer. Aprieto los labios para evitar gritar y dejo caer la cabeza sobre su hombro con delirante desesperación.No puede ser, creo que voy a de

  • Esclavo de tu Cuerpo   No soy tan hermoso

    (...)Las cinco y media, ufff, ya salió el sol, me he levantado de la cama en compañía de Harry; no para hacer travesuras, tampoco para darnos una ducha mañanera, menos para desayunar, no, todo tiene que ver con que a él de pronto se le viniera la idea de querer hacer un viaje express de veinticuatro horas.Salimos de la ciudad en su coche en dirección a Alberta, casi doscientos setenta y cuatro kilómetros lejos de la ciudad de Edmonton. De vez en cuando, lo sorprendo mirándome a mí en lugar de a la carretera. Y cada vez que lo hago me sonríe y me aprieta la rodilla, sobre la que ha llevado la mano durante la mayor parte del viaje. Empiezo a pensar que mi esposo es romántico, apasionado, bastante inestable, tremendamente seguro de sí mismo y exageradamente rico. Ah, y bestial en cuanto al sexo.—¿Dónde me llevas? —pregunto—, es que ya nos hemos alejado de la ciudad, llevamos tres horas de camino.Me mira con una ceja enarcada y baja el volumen de la música con los mandos del volante.

  • Esclavo de tu Cuerpo   Largo sueño

    Entierra el rostro entre mis muslos y se me doblan las piernas.—¡Hummm...! —echo la cabeza hacia atrás y me agarro con más fuerza a su pelo. Con un inesperado lametón, bloquea todos mis sentidos.Me agarra de las caderas y me hace dar un fuerte respingo. Él es lo único que me sostiene. Siento que su lengua caliente y entrenada traza círculos alrededor de mi hipersensible cúmulo de nervios y que lo rodea con movimientos precisos y lentos antes de hundirse en mi sexo. No se deja ni un milímetro por explorar.—Eres mía —gruñe pegado a mí.Me derrito cuando aumenta la presión y me clava los dedos en las caderas. Me aprieto contra su boca. Es solo cuestión de segundos que estalle en mil pedazos. La presión que se concentra en mi entrepierna me obliga a contener la respiración; el corazón se me sale por la garganta.—¡Estoy cerca! —jadeo sin aliento. Joder, ¡estoy muy cerca!Retira una mano de mi cadera y hunde dos de sus dedos en mi sexo.—¡Joder! —grito—. ¡Por favor!Con los dedos trazan

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