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Esposa Trofeo Adiós CEO Egoísta
Esposa Trofeo Adiós CEO Egoísta
Autor: Solange Ricci

1. Acepto

last update Fecha de publicación: 2026-08-11 12:50:30

Isabel

—Por enésima vez, no pienso casarme con ese arrogante —Rocío, mi hermana mayor continúa discutiendo con mis padres por su próxima boda con el magnate Leandro Arriaga.

Entre los Camarena y los Arriega, hay una alianza desde ahce muchos años, ambos acordaron este matrimonio desde que la madre de Leandro supo que la mía tendria una hija; así que están prometidos desde nacimiento.

Por mi parte, yo solo soy un mueble más en esta csa, sin voz ni voto, lo que ellos decidan son cosas que no me afectan en lo absoluto; solo fui un error de planeación en la vida de mis padres, a pesar de que me dan lo necesario para la vida como la comida, una habitación decente, estudios, ropa, que es lo mínimo que les corresponde como padres; no es el mismo trato que con la princesa Rocío.

—... Y entonces ¿por qué no la casan a ella en lugar de a mí? —¿escuche bien?

—No, no, no, a mi no me metan en sus cosas —me coloco en pie y por primera vez en dos horas hablo —la señora Arriaga especifica que debes ser tu Rocí —le recuerdo.

—Esa mujer solo puso en el contrato que la hija de la familia Camarena, no especifica cual de las dos. Yo ya tengo planes para los próximos dos años y no pienso desperdiciar mi brillante futuro como médico de investigación, por la esposa de un hombre que no siente absolutamente nada por mí.

—Pues por mí menos, no es mas que un loco que siempre contradice a sus padres y que sabe que solo por casarse contigo puede tener la presidencia de la empresa —me cruzo de brazos y me dejo caer en el sofá muy molesta —lo mejor sería vender nuestra parte y que se queden con todo de una vez por todas, en fín que ni tú ni yo, vamos a ser parte de esa empresa nunca, tú siendo médico y yo siendo diseñadora.

—No digas tonterías Isabel ¡por Dios! —mi padre me reprende —ustedes son tan dueñas como Leandro de esa empresa y tienen los mismos derechos.

—Isabel tiene razón papá, tal vez tengamos los mismos derechos, pero ninguna nos vamos a dedicar a estar allí y tampoco es como pretendamos vivir de ello, cada una ya tomó su rumbo y en estos tiempos es rídiculo un matrimono por contrato solo para mantener la unión de una empresa —Rocí hace lo mismo que yo y se deja caer a mi lado.

—Lo mejor es irnos a descansar, mañana tenemos un evente muy importante y debemos lucir frescas y hermosas —a mi madre lo único que le interesa son las apariencias.

Rocío y yo nos vemos un segundo y nos levantamos indignadas, subimos las escaleras en completo silencio y cada una entra a su habitación; no sé en que momento se le ocurrió a mi hermana que era buena idea meterme en sus líos de no amor. Me despojo de mis prendas y me meto a la ducha para calmar mi enojo, una hora más tarde salgo de la tina hecha un frijol arrugado, me coloco el pijama y me meto a la cama, mañana será un día muy interesante.

A la mañana siguiente

Los gritos de mi madre me despiertan desde fuera de mi habitación, me levanto como puedo y abro la puerta, lo primero que veo es correr a todo mundo de un lado a otro, me froto los ojos para terminar de despertarme, salgo sin entender que sucede, digo, es normal es caos el día de la boda, pero como para estar como loco todo el mundo no creo.

—¿Qué pasa má? —la mujer esta al borde del llanto.

—Se largó, tu hermana se fue y solo dejó esto —me muestra un papel arrugado que leo intrigada.

Querida Isa

Espero que no termines odiando a tu hermana por esto, pero juro por Dios que no puedo csarme con Leandro, ese lugar nunca me correspondió, sé que serás una gran esposa, yo no podría siquiera imaginar fingir delante de tanto estirado que solo vive de las apariencia, y no me hagas esa cara, sé que una de ellas es nuestra madre.

Perdón pequeña, en verdad no puedo con esto, solo serán dos años, después de eso firmas el divorcio y yo te estaré esperando en Milán para que puedas lograr todos tus sueños.

Te amo, nunca lo dudes; y nunca dejes que ese idiota te haga sentir menos, eres la mujer más bello, inteligente y capaz de lograr todo lo que se propone, nunca dejes que nadie te haga sentir menos, ni nuestros padres. Hasta pronto dulce Isa.

Siento que el estómago se me cae al suelo, corro a mi cuarto y cierro con llave sin importar los gritos de mamá; ¿Cómo pudo hacerme esto? Ella no me ama, solo se preocupa por ella misma. Espero hasta el último momento para irse dejando solo palabras vacías de consuelo.

No me pienso casar con ese hombre, nunca me interesó conocerlo, mucho menos casarme con él; que se consigan a alguien más para su teatrito. Me tiro en la cama y me enredo en las sábanas como cuando era niña y fingía no existir, Rocío era la única que me buscaba, miles de recuerdos similares llegan a mi mente, mientras mis mejillas se llenan de lágrimas.

—Hermoso día para la boda más importante del año —una voz cantarina invade mi espacio y me jala mi escondite de un tirón —levantate bella durmiente, hoy serás la novia más hermosa que todo el mundo haya visto en su vida.

—¿Quién eres? ¿Por qué estás aquí?

—Soy el hombre que te hará lucir como una verdadera reina —hace ademanes exagerados con sus manos.

—Creo que te has equivocado, yo no me caso...

—Lo siento mucho linda, entiendo perfecto que Leandro Arriaga no es la persona más amable, sin embargo, es su responsabilidad y la tuya este compromiso, Esto no es por amor, es solo un convenio para preservarse en el mercado, tómalo como una oportunidad de tener todo a manos llenas y ganar el respeto de medio continente solo por ser la esposa de.

—Yo no quiero esto —nuevamente sollozo.

—Lo sé, desde que fui contratado, la señora Arriaga me puso al corriente del caso, hoy solo quiero que brilles y que no te importe absolutamnete nada, ni el novio, ni tus padres, nada. Quiero que solo seas tú, que todos vean la hermosa mujer que Leandro se va a perder por idiota.

—¿Cómo? No entiendo.

—No te preocupes mi vida, vamos, vamos, mientras preparo todo ve a ducharte que ya vamos tarde —mira su reloj de mano —muy, muy tarde, date prisa princesa.

Me empuja al cuarto de baño, no entiendo nada de lo que dice, es como si conociera a Leandro y quisiera verlo mal, sacudo mi cabeza y me quito esas ideas de la cabeza. Por alguna razón hago lo que el chico me dice y me baño rápido, me envuekvo en la bata y salgo descalza con el cabello escurriendo de agua tibia. Mi cuarto se convirtio en diez minutos en una mini boutique.

—Ven aquí linda —señala la silla frente a mi tocador —hoy luciras como la reina que eres.

Con eso empieza a secar mi cabello, mientras una chica me arregla las uñas y la otra me coloca maquillaje en el rostro. En mi mente siguen las palabras de Rocío, gracias a esos dejo que todas estas personas hagan de mi su voluntad; dos años, dos años en los que no sé que haré, en los que solo él sale beneficiado, yo ni siquiera leí el bendito contrato, es más, no entiendo ni porque mis padres aceptaron este absurdo.

Al terminar solo cierro los ojos y me pongo en pie, giro sin verme en el espejo y dejo que me ayuden a colocar el vestido, algo en mi corazón se rompió con esa carta, no es odio, pero siento que no puedo volver a confiar en nadie, mi hermana era mi único consuelo en esta casa, y ahora me encuentro sola y a punto de casarme con una persona que no conozco.

El viaje a la iglesia se hace en completo silencio, mi padre intenta decir algo y al final nada, mi madre solo va en su móvil, imagino que tratando de localizar a mi hermana, yo frente a ellos con un vestido de novia que me queda un poco grande porque no es de mi talla, un ramo que no elegí y con ganas de arrojarme por la ventana para no llegar a esa ceremonia.

—Recuerda que es por tu futuro y el de tu hermana —susurra mi padre mientras avanzamos a la iglesia.

—¡Por favor! Ni siquiera sé que gano con esta farsa y dices que es por mi futuro, el mío era mi carrera, no ser el adorno del hijo de tu socio —trato de dar un paso atrás y toma con demasiada fuerza mi brazo.

—Hace tiempo que ellos tienen la mayoria de las acciones, si no cumplimos con trato, nos quedamos en ruina, y adiós a tu carrera y la de tu hermana, miemtras seas la esposa de Leandro yo podré seguir en la empresa y tú, cuando firmes el divorcio te vas con parte de las acciones y parte de su fortuna, podrás hacer lo que quieras, miemntras tanto finjiras ser la mejor esposa ante todos.

Llegamos frente a las enormes puertas avanzando mietras la canción nupcial suena, cubro mi tristeza con el velo y siento una mano fría tomar la mía. Levanto la vista un poco solo para ver el perfil afilado y distante de Leandro Arriaga, algo se mueve en mi estómago ssin entender por qué, la ceremonia llega a ese momento que no quiería.

—Y usted señorita Camarena, ¿acepta como su esposo a Leandro Arriaga, para amarlo y respetarlo todos los dias de su vida?

—Acepto

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Comentarios (2)
goodnovel comment avatar
Elizabetta River
Wow empezó bien movida está historia
goodnovel comment avatar
Elizabetta River
Empezando está historia
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Último capítulo

  • Esposa Trofeo Adiós CEO Egoísta   27. Hazlo

    Leandro —Eres un maldito inútil —en cuanto sale Omar con Isabel en brazos, mi padre llega y me da una bofetada que me regresa al piso —no es posible que ni para retener a una mujer como Isabel, sirvas.—Él se la ha llevado ¿cómo se supone que lo detenga si me ha golpeado? —Te mereces eso y más por imbécil, ¿que pecado cometí para tener a una basura como tú de hijo?—¡Pues no me hubieras adoptado! —grito ya harto de su cantaleta de siempre.—Maldito desagradecido —me toma por el saco con la cara roja de la rabia —tu madre y yo lo hemos dado todo, absolutamente todo para que tuvieras las mejores oportunidades, ¿y cómo nos pagas? Siempre has sido un fastidio, desde que ella murió no puedo controlar tu actitud de mierda. De no ser por nosotros, tú estarías en las calles como un perro sin dueño, en cambio, eres reconocido como el heredero de la familia Arriaga ¿te parece poco? —Poco, poco es el cariño que me has dado, la única que siempre me amó fue tu esposa, de ti solo he recibido pr

  • Esposa Trofeo Adiós CEO Egoísta   26. Solo tú

    Isabel —Preparé lasaña de vegetales —menciona con una sonrisa tierna en sus labios, y dice algo más que no logro escuchar. —No puedo creer que mi jefe sepa cocinar —bromeo mientras pone un plato con un gran trozo. —Bueno, hay ocasiones en las que uno tiene que aprender a hacer pequeñas cosas —levanta los hombros restándole importancia. —¿Pequeñas? —pregunto con el delicioso bocado en la boca —esto es una delicia, es la mejor lasaña de vegetales que he probado en mi vida —digo saboreando mis labios. —Me halaga, señorita Camarena —hace una reverencia con una copa de vino blanco en la mano. —Para mi es un placer señor Chef, ja, ja, ja, ja, ja, ya en serio; debes pasarme la receta. Esto es una verdadera delicia —como bocado tras bocado hasta terminar. —Eso o realmente tenías hambre. —Ambas, no comí nada en la oficina... —Olvidemos eso, mejor nos comemos otro poco, además, no sé si te guste, pero tengo helado de vino tinto y selva negra, ¿cuál eliges? —Ambos, como que e

  • Esposa Trofeo Adiós CEO Egoísta   25. Amada

    Isabel Lucho con todas mis fuerzas para que no ponga sus sucias manos sobre mi, aún así logra romper mi blusa y dejar sus dedos marcados en mi piel, justo cuando pensé que todo estaba perdido, algo me lo quita de encima, me cubro el rostro y le hago un ovillo en el suelo. Su voz llega como la calma después de la tormenta, por un segundo creo que estoy imaginando cosas, hasta que siento sus brazos elevar mi cuerpo; envuelvo mis brazos en su cuello sintiéndome segura. Realmente no se cómo terminamos en su departamento, sin embargo, mi boca empieza a hablar hasta sacar todo lo que tengo quemando por dentro; sentir como me abraza con ese cuidado, con esa ternura y a la vez sentirme basura por lo que me hizo ese monstruo. —No, por favor, no, no digas eso —sus manos y su voz tiemblan —nunca dejes que nadie te haga sentir así, eres una mujer maravillosa, inteligente, fuerte, bella, única, que con solo sonreír ilumina el lugar más oscuro en este mundo. —No, no, no —no soporto el asc

  • Esposa Trofeo Adiós CEO Egoísta   24. Alto

    Omar —Señor —Doris entra inquieta, lo cual me sorprende, ella siempre es muy tranquila. —No sé que tan correcto sea decirle esto —Se frota las manos, está nerviosa. —Sabes que tienes toda la confianza del mundo para decirme cualquier cosa que te inquiete, dime qué te preocupa —le señalo la silla frente a mi escritorio y se sienta con cautela. —Estaba con la señorita Isabel, le estaba explicando parte de sus actividades, y en eso llegó el señor Leandro —respiro profundo y le pido que continúe —bueno, es que —la veo tragar con esfuerzo. —Doris —levanta la vista con los ojos temblorosos. —¿Hasta dónde se puede involucrar una en las relaciones personales de las compañeras? —pregunta acercando un poco su torso sobre el escritorio. —¿Qué le dijo Leandro a Isabel? —en verdad que hago mi mayor esfuerzo para ocultar la rabia que me corroe. —Tal vez no sea adecuado, pero no me voy a quedar callada con lo que vi y tal vez me quedé sin trabajo antes de tiempo, pero no me importa —s

  • Esposa Trofeo Adiós CEO Egoísta   23. Cena

    Leandro No puedo creer que esa niña haya cambiado de la noche a la mañana, se supone que sería mas fácil de controlar que su hermanita, y aquí estoy, con la mente hecha un lío sin saber que hacer con la escuincla berrinchuda. Tengo que conseguir llegar a un acuerdo con ella, mientras mi padre mantenga su nariz lejos de mi matrimonio, todo con Lina estará bien. Salgo de mi oficina y llegó al escritorio de Doris, donde se encuentra Isabel jugando a la secretaria. —Buena tarde Doris —me giro a Isabel y también la saludo —mi amor, mi amor, ¿qué haces aquí? Mi esposa no debería de estar jugando a la secretaria de alguien más, es mejor que regresemos a casa y lo hablemos con calma. —Leandro, Leandro, yo no estoy jugando a ser la secretaria de nadie; soy la asistente personal de Omar Romero. ¿Sabes? Es raro que recién ahora recuerdes que estamos casados —se burla de mi —es hasta cierto punto gracioso. —No estoy jugando, Isabel, vamos a casa ahora mismo y deja de ponerme en ridículo

  • Esposa Trofeo Adiós CEO Egoísta   22. Contacto

    Bajo a dejar unos documentos al área de marketing, todo va tranquilo hasta que las puertas del elevador abren el piso ocho, topandome de frente con la persona que menos quería ver en este instante. —Buen día mi querida esposa —sonríe como el idiota que es. —Era bueno hasta que apareciste —ruedo los ojos e intento pasar de largo. —¿A dónde vas? —toma mi brazo impidiendo que siga avanzando —creo que me debes una explicación. —No, yo creo que no, así que —tomo su mano y la retiro de mi brazo —con permiso. —Pasaste toda la semana fuera de casa y crees que no tienes nada que hablar conmigo. —Así es —una vez más intento continuar mi camino y me vuelve a detener —¿ahora qué? —Tenemos que hablar Isa, somos esposos, no podemos estar así —casi le creo, entre cierro los ojos aguantando las ganas de reírme en su cara. —¿Tenemos? ¿Esposos? No, creo que te estás confundiendo, porque no fui la única que no paso la semana en la casa, así que no tienen ningún derecho a pedir absolutamen

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