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2. Luna de hiel

last update publish date: 2026-08-11 14:52:11

Leandro

—... Puedes besar a la novia —levanto el velo que cubre su rostro.

Me quedo sin palabras al ver su hermoso rostro, mis manos viajan a sus mejillas y acerco mi cuerpo un paso, bajo lentamente mis labios a los suyos, cierro los ojos, la beso, un beso suave, cálido, tierno, nada comparado con los de... olvídalo Leandro, no vale la pena.

Me separo al darme cuenta de los vítores de los invitados, me incorporo tomando su mano entre la mía, sonrío como el hombre más feliz del universo; se acercan a felicitarnos y yo no puedo dejar de ver a la hermosa mujer a mi lado.

Salimos de la iglesia y abordamos la limusina que nos llevará al salón del evento, la veo de reojo buscando su mirada, sin embargo, ella va más enfocada en ver el paisaje citadino que a mí, su esposo.

—Llegamos —asiente en silencio y baja sola del vehículo.

—Creo que fue demasiado brusco señor —mi chófer me hace ver cómo un cavernícola y ruedo los ojos.

—No digas tonterías, esto solo son apariencias y lo sabes.

—Yo, si fuera usted, me daría una oportunidad con tan hermosa dama, pero como no soy usted, dejaré que sufra por sus malas decisiones —lo veo hechando chispas por los ojos.

Avanzo con el humor pero que al inicio del día; no necesito que un chófer me recuerde mis desgracias, sé perfectamente bien porque llegué hoy a esta boda. Linda se marchó sin decir adiós, la mujer que he amado desde que tengo uso de razón, prefirió irse antes de ser rechazada por mis padres y esta sociedad vacía.

Dijo que era lo mejor, que si se quedaba a mi lado mis padres me quitarían todo por lo que he trabajado durante tanto tiempo. Ni siquiera me dejó despedirme de forma adecuada, un día solo desapareció como un fantasma.

Dos semanas desde aquel día y ahora estoy aquí, casado con una mujer que no amo, que no me interesa y de la cual dependo para que mis padres me dejen mi lugar en la empresa. Juro que en cuanto pase este tiempo, iré a buscar a Lina y la haré mi esposa, mi mujer, como debió haber sido desde el inicio.

La fiesta pasa sin pena ni gloria, a menos para mí, la chica se reunía con amigas supongo, y estuvo bailando toda la tarde y parte de la noche, hasta que llegó la hora de irnos al hotel que mi madre reservó para antes de irnos a la luna de miel.

—Ni lo pienses —me para en seco cuando intento cargarla para entrar a la habitación —aquí no hay nadie, no tenemos porque fingir.

—Sineres lista, dejaras que hagamos todo el show —me acerco a susurrarle mientras con la mirada le indico la cámara justo fuera de la habitación apuntando a nosotros.

—Esta bien —responde con los dientes apretados.

—Listo señorita —la bajo al entrar y cierro la puerta —como ya sabes que esto solo es un teatro montado para agradar a la sociedad y a los inversionistas, debemos dejar varias cosas en claro.

—No me interesa, es solo fingir que nos llevamos bien cuando salgamos a los eventos, de ahí en fuera cada quien su vida Leandro, no tengo porque escuchar tu discurso, ni tú ni yo nos casamos por gusto, así que no molestes ni gastes saliva, el sofá es tuyo, yo me quedo con la cama y ni se te ocurra intentar subir en ella.

Con eso termina y se mete al baño, creí que sería más difícil, es la primera vez que alguien me manda al carajo de una forma tan decente. Viendo que ella ya entendió como trabajaremos, le dejo una nota y salgo de la habitación, no pienso quedarme en el sillón.

Tomo un taxi en recepción y me dirijo al bar de mi amigo Teo, le envío un mensaje de camino para que nos veamos allá; necesito distraerme de todo esté circo.

—Amigo —me abraza y me señala el camino al VIP.

—Gracias por recibirme, no tienes idea de la locura que han sido estos días —me sirvo un trago en cuanto tomo asiento.

—Por que quieres, hermano, deja de pensar en esa mujer y mejor ve lo que tienes delante tuyo.

—No puedo Teo, Lina es la mujer perfecta para mí, el problema son mis padres y la amenaza con la que me obligaron a casarme.

—Pues dudo que sea un gran esfuerzo casarse con una belleza así, y si tú no la quieres está bien, no faltará quien si la vea como la mujer hermosa y elegante que es.

—¿Y tú eres uno de esos? Ja, ja, ja, ja, ja, ja, que buena broma.

—Nobes ninguna broma, mientras tú estás aquí con unas —se dirige a las bailarinas que están frente a nosotros —didculpen chicas; mientras tú ves a cinco chicas de silicona bailar, una belleza natural está bailando en la pista con un tipo bastante —mueve sus brazos como haciendo pesas —tú entiendes.

—Creo que bebiste demasiado en la recepción, la fiera se quedó en la suite, prácticamente me echó al sofá, así que no te dejes engañar por su linda carita, también sabe sacer las garras, nada que ver con Lina.

—Eres un idiota, en fin, como veo que no te interesa que mañana las primeras planas de todos los diarios digan: "El presidente de la corporación Camry, deja que su esposa baile con desconocido en bar, será que está relación solo es un"...

—¿De qué demonios hablas? —lo interrumpo.

—De eso —me señala la pista y veo a mi esposita bailando con un fortachón.

Esa mujer no tiene decencia, se pega a ese tipo como una desvergonzada, una... Inhalo profundo para no cometer una tontería, siento la mano de Teo palmear mi hombro y pone esa cara de te lo dije, que no le agrada.

Salgo del privado a sancadas grandes, hay demasiada gente abajo y no logro verla, cómo demonios se le ocurre venir y exponernos de esa forma, creí que estábamos en sintonía con este matrimonio, nunca imaginé que saliera con esta estupidez.

Isabel

Salgo del baño solo con una bata de seda que tampoco es mía, y veo la nota que dejó sobre la mesa de noche: " No llegaré está noche, no me esperes". ¡Ja! Ahora resulta que me va a dar órdenes a mí.

Arrugó el bendito papel y me voy directo a rebuscar enla maleta de Rocío, encuentro un vestido negro con brillitos en la parte del busto, unas sandalias a juego, dejo el maquillaje y deshago el moño, dejando mi cabello libre y sin tanto adorno.

Bien maridito, así que según tú, sltuenes derecho a divertirte y andar por dónde se te antoje, infeliz doble cara; me chica, primero muy preocupado porque la cámara nos grabará y cinco minutos después se larga dejando solo una nota toda boba.

=Chicas, que les parece si seguimos la fiesta en el Bar del centro junto a la plaza= les envío mensaje a mi grupo de amigas.

=Y el limón agrio de tu marido no se enoja o ¿qué?≠

=Para nada, ese ya anda quien sabe dónde, y yo pienso quedarme como tonta esperando, soy joven y merezco una fiesta como Dios manda=

= Perfecto, pasamos por ti, estamos cerca=estas mujeres son las mejores,

Al salir del hotel, las chicas ya me esperan en el auto de Nat, listas para una gran noche, llegamos al bar del momento, música para bailar, un lugar privado y con toda la onda del mundo para pasar una noche increíble, si él va a disfrutar, pues yo también.

Los chupitos llegan a nuestra mesa, brindamos por mi boda sin compromiso y vamos a la pista a sacar todo esté estrés que cargo desde la mañana. Cómo dijo el maquillista, no vale la pena preocuparme por el tal Leandro, voy a vivir mi vida al máximo.

Diez tragos más tarde con la cabeza en las nubes y un musculoso que está para comérselo, me pego a él acariciando sus fuertes brazos, estoy por acercarme y pegar mis labios a los de él, cuando siento un jalón en mi muñeca.

—¡Pero que demonios! hoy es el día de maltraten a la novio o cómo —aun puedo hablar decente, que alivio —¿y a ti que te sucede?

—Estás loca, ¿cómo se te ocurre venir a un bar y besuquearte con este tipo el día de nuestra boda? —levanto la vista y por las patas del gato, es Leandro.

—No tienes ningún derecho a reclamar nada esposo mío, el primero en salir fuiste tú —entierro mi dedo en su pecho —dos, yo solo estoy haciendo lo mismo, venir a un bar, pasarla bien con mis amigas y bailar con uno que otro guapo —giro y le guilo el ojo al chico que bailaba conmigo.

—No, no es lo mismo.

—Burno, en eso sí tienes razón, yo soy tu esposa, y tú mi esposo, claramente no es lo mismo, ja, ja, ja, ja, ja, ja, eres un genio, que bárbaro. Con razón estás al frente de la empresa, solo no nos lleves a la ruina antes de tiempo por fis —la cínica no vino, pero llegué yo.

—¿Cuánto tomaste? Ve como estás, nos vamos al hotel ahora mismo, solo haces el ridículo —uy alguien se enojó.

—Mejor nos quedamos y cada quien se divierte con su cada cual —me acerco y le susurro al oído —que falta de cortesía de mi parte dejar al pobre así.

—Si verdad —me sonríe con malicia, aprovecha que tengo el brazo alrededor de su cintura y me levanta como costal de papas sobre su hombro —nos vamos dije, no es una pregunta ni una propuesta señorita.

—Bajame, bajame, no tienes derecho a tratarme así, eres un salvaje, bajame...

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Comments (1)
goodnovel comment avatar
Elizabetta River
Creo que Isabel le hará su vida con.plicadiaima ja ja eso me gusta
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