INICIAR SESIÓNIsabel
—¡Ah! —me despierto sudando y en completo pavor. Por instinto me limpio los labios, miro a mi alrededor para verificar que me encuentro sola, es de noche y me encuentro en la habitación principal de la casa; me levanto y corro a la puerta para asegurarla con seguro. Giro, me recargo en la fría superficie de madera, me dejó caer sentada en el suelo, me limpio la frente con la manga del camisón; no puede ser que no en mis sueños me deje en paz. Total si ya eligió su camino que no moleste. En fin, regreso a la cama más tranquila, tomo un poco de agua de la jarrita de la mesa de noche, y me dispongo a continuar con mi descanso. La mañana llega como desde hace unas semanas, tranquila, sin maridos traidores, que me dejan disfrutar de este lugar solo para mí. Solicito el desayuno en el jardín para cuatro personas, ayer antes de irme a dormir, quedé con mi amigas, así que hoy tendremos un desayuno de señoras, ahora que si ya soy una. —Buen día, buen día —saludan mis locas al unísono. —Que bueno que llegaron, vamos al jardín, el desayuno ya está más que listo —las abrazo y caminamos tomadas de las manos, como cuando íbamos al colegio. —Y el tarado de tu esposo no ha regresado —Nat, sin filtros lo afirma. —Nop, y no le quejo —aclaro —asi disfruto de momentos como estos, puedo continuar con mis planes, y sin perder tiempo en un hombre que prefiere a su amante, yo no estoy aquí por amor, es un contrato, yo cumplo mi rol como Esposa Trofeo, y el simplemente hace lo que tenga que hacer, pero no arruinemos el desayuno, mejor díganme que han hecho estos días sin mi. —Lo que no hemos hecho, y ni te imaginas lo que nos pasó ese día del bar —Adri y sus locuras. —Unos chicos guapos se acercaron para pasar una noche de copas loca, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja —nos reímos. —Sí y no, más bien se nos acercó un tipo, así, guapísimo, de pasarela, un pote hermana —cierra los ojos y lo dibuja con las manos —no, no, no, un cuerpo, una cara, la voz, de esas que escuchas y ya quedaste de cinco meses en dos segundos. —Ja, ja, ja, no es broma —continua Anna —tebjuro que era un hombre en todita la extensión de la palabra y con mayúsculas y negritas, y no se acercó por nosotras —niega con una sonrisa divertida. —Dejame adivinar —las tres esperan por mi respuesta en mi pausa drámatica —era novio del papucho con el que estaba bailando —de repente siento un golpe en la cabeza.—Eres, no creo ni tantito que te hagas tonta —Annita, siempre tan directa.
—¡Auch! Me dolió —me quejo pasando mi mano en la nuca.
—Es que en veradad no me explico como le haces para siempre ponerte tan abajo —me reprende Nat —Todos, bueno casi todos, tus padres son un caso imposible a parte; nos damos cuenta de la super mujer que eres, pero tú —entrecierra los ojos y me señala con su índice —es impresionante la falta de confiansa en ti misma.
—Por cierto —Adriana se acerca con la mirada acusadora —¿Cómo terminaste casada con ese nefasto de Leandro? La verdad ustedes no tienen nada que ver, y por como lo dijiste, prefirió quedarse en España con su ex; necesito respuestas. Y otra cosa, ¿por qué eñ tipo del bar conoce a tu maridito?
—Primero, por culpa de mis padres y en segunda por mi amada Rocío, ella no quería este matrimonio por su intercambio a Suiza; y digamos que mi padre no es el genio inversionista que pensamos. La verdad no se en que momento, vendió parte de sus acciones de la empresa e hizo un acuerdo nupcial con los padres de Leandro, entiendase que la novia debía ser mi hermana. Al irse ella, si yo no me casaba con ese tarado, pues mi familia perdía todo, no solo las acciones de la empresa, perdíamos la casa, las cuentas de banco, mi posibilidad de terminar mi carrera y obviamente mi adorada madre no puede vicir sin una semana de compras. Por si fuera poco, el gran bebeficiado es él, se queda con la presidencia de la Carmay, duramos dos años con este teatrito y al final me voy con una muy buena pasta en mis bolsillos —termino haciendo un ademan con las manos que índica mucho dinero.
—No creo que este mal ver por tu futuro —inicia Anna —lo que no me parece justo, es que mientras tú estás aquí encerrada, el se la pasa bomba con esa mujer —mi estómago se mueve como si tuviera un opanl de avejas en el.
—No me interesa —miento —el puede hacer de su vida un papalote si quiere, solo espero que cuando sea mi turno, me repete como yo lo estoy haciendo.
Leandro —Eres un maldito inútil —en cuanto sale Omar con Isabel en brazos, mi padre llega y me da una bofetada que me regresa al piso —no es posible que ni para retener a una mujer como Isabel, sirvas.—Él se la ha llevado ¿cómo se supone que lo detenga si me ha golpeado? —Te mereces eso y más por imbécil, ¿que pecado cometí para tener a una basura como tú de hijo?—¡Pues no me hubieras adoptado! —grito ya harto de su cantaleta de siempre.—Maldito desagradecido —me toma por el saco con la cara roja de la rabia —tu madre y yo lo hemos dado todo, absolutamente todo para que tuvieras las mejores oportunidades, ¿y cómo nos pagas? Siempre has sido un fastidio, desde que ella murió no puedo controlar tu actitud de mierda. De no ser por nosotros, tú estarías en las calles como un perro sin dueño, en cambio, eres reconocido como el heredero de la familia Arriaga ¿te parece poco? —Poco, poco es el cariño que me has dado, la única que siempre me amó fue tu esposa, de ti solo he recibido pr
Isabel —Preparé lasaña de vegetales —menciona con una sonrisa tierna en sus labios, y dice algo más que no logro escuchar. —No puedo creer que mi jefe sepa cocinar —bromeo mientras pone un plato con un gran trozo. —Bueno, hay ocasiones en las que uno tiene que aprender a hacer pequeñas cosas —levanta los hombros restándole importancia. —¿Pequeñas? —pregunto con el delicioso bocado en la boca —esto es una delicia, es la mejor lasaña de vegetales que he probado en mi vida —digo saboreando mis labios. —Me halaga, señorita Camarena —hace una reverencia con una copa de vino blanco en la mano. —Para mi es un placer señor Chef, ja, ja, ja, ja, ja, ya en serio; debes pasarme la receta. Esto es una verdadera delicia —como bocado tras bocado hasta terminar. —Eso o realmente tenías hambre. —Ambas, no comí nada en la oficina... —Olvidemos eso, mejor nos comemos otro poco, además, no sé si te guste, pero tengo helado de vino tinto y selva negra, ¿cuál eliges? —Ambos, como que e
Isabel Lucho con todas mis fuerzas para que no ponga sus sucias manos sobre mi, aún así logra romper mi blusa y dejar sus dedos marcados en mi piel, justo cuando pensé que todo estaba perdido, algo me lo quita de encima, me cubro el rostro y le hago un ovillo en el suelo. Su voz llega como la calma después de la tormenta, por un segundo creo que estoy imaginando cosas, hasta que siento sus brazos elevar mi cuerpo; envuelvo mis brazos en su cuello sintiéndome segura. Realmente no se cómo terminamos en su departamento, sin embargo, mi boca empieza a hablar hasta sacar todo lo que tengo quemando por dentro; sentir como me abraza con ese cuidado, con esa ternura y a la vez sentirme basura por lo que me hizo ese monstruo. —No, por favor, no, no digas eso —sus manos y su voz tiemblan —nunca dejes que nadie te haga sentir así, eres una mujer maravillosa, inteligente, fuerte, bella, única, que con solo sonreír ilumina el lugar más oscuro en este mundo. —No, no, no —no soporto el asc
Omar —Señor —Doris entra inquieta, lo cual me sorprende, ella siempre es muy tranquila. —No sé que tan correcto sea decirle esto —Se frota las manos, está nerviosa. —Sabes que tienes toda la confianza del mundo para decirme cualquier cosa que te inquiete, dime qué te preocupa —le señalo la silla frente a mi escritorio y se sienta con cautela. —Estaba con la señorita Isabel, le estaba explicando parte de sus actividades, y en eso llegó el señor Leandro —respiro profundo y le pido que continúe —bueno, es que —la veo tragar con esfuerzo. —Doris —levanta la vista con los ojos temblorosos. —¿Hasta dónde se puede involucrar una en las relaciones personales de las compañeras? —pregunta acercando un poco su torso sobre el escritorio. —¿Qué le dijo Leandro a Isabel? —en verdad que hago mi mayor esfuerzo para ocultar la rabia que me corroe. —Tal vez no sea adecuado, pero no me voy a quedar callada con lo que vi y tal vez me quedé sin trabajo antes de tiempo, pero no me importa —s
Leandro No puedo creer que esa niña haya cambiado de la noche a la mañana, se supone que sería mas fácil de controlar que su hermanita, y aquí estoy, con la mente hecha un lío sin saber que hacer con la escuincla berrinchuda. Tengo que conseguir llegar a un acuerdo con ella, mientras mi padre mantenga su nariz lejos de mi matrimonio, todo con Lina estará bien. Salgo de mi oficina y llegó al escritorio de Doris, donde se encuentra Isabel jugando a la secretaria. —Buena tarde Doris —me giro a Isabel y también la saludo —mi amor, mi amor, ¿qué haces aquí? Mi esposa no debería de estar jugando a la secretaria de alguien más, es mejor que regresemos a casa y lo hablemos con calma. —Leandro, Leandro, yo no estoy jugando a ser la secretaria de nadie; soy la asistente personal de Omar Romero. ¿Sabes? Es raro que recién ahora recuerdes que estamos casados —se burla de mi —es hasta cierto punto gracioso. —No estoy jugando, Isabel, vamos a casa ahora mismo y deja de ponerme en ridículo
Bajo a dejar unos documentos al área de marketing, todo va tranquilo hasta que las puertas del elevador abren el piso ocho, topandome de frente con la persona que menos quería ver en este instante. —Buen día mi querida esposa —sonríe como el idiota que es. —Era bueno hasta que apareciste —ruedo los ojos e intento pasar de largo. —¿A dónde vas? —toma mi brazo impidiendo que siga avanzando —creo que me debes una explicación. —No, yo creo que no, así que —tomo su mano y la retiro de mi brazo —con permiso. —Pasaste toda la semana fuera de casa y crees que no tienes nada que hablar conmigo. —Así es —una vez más intento continuar mi camino y me vuelve a detener —¿ahora qué? —Tenemos que hablar Isa, somos esposos, no podemos estar así —casi le creo, entre cierro los ojos aguantando las ganas de reírme en su cara. —¿Tenemos? ¿Esposos? No, creo que te estás confundiendo, porque no fui la única que no paso la semana en la casa, así que no tienen ningún derecho a pedir absolutamen







