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Capítulo 2

Author: Ogwu kosiso
last update publish date: 2026-10-13 01:30:31

Kelsey casi había llegado a su mesa cuando Ramon regresó corriendo a la heladería como una tormenta.

Pasó junto a ella sin siquiera mirarla y se arrodilló inmediatamente frente a Kendrick.

—Kendrick, mírame —dijo Ramon preocupado mientras revisaba su estado.

El pequeño seguía luchando por respirar, y su carita ya estaba poniéndose pálida.

Las manos de Kelsey temblaban violentamente mientras se acercaba.

—Déjame verlo…

—¡No lo toques! —gritó Wanda de repente, haciendo que Kelsey se quedara paralizada al instante.

Wanda levantó la mirada hacia ella con los ojos enrojecidos, llenos de pánico e ira.

—¿Qué le pusiste a su helado?

Los ojos de Kelsey se abrieron de par en par por la conmoción.

—No le puse nada… —respondió rápidamente, aunque sentía que aquello no era importante en ese momento.

Lo que importaba ahora era darle a Kendrick su medicamento para la alergia antes de que las cosas empeoraran.

Rápidamente metió la mano en su bolsillo y sacó el medicamento que siempre llevaba consigo para Kendrick y para ella, ya que ambos eran alérgicos a los frutos secos.

—¡Deja de mentir! —gritó Wanda en voz alta—. ¡Sabías que es alérgico a los frutos secos y aun así le serviste un helado que los contenía!

El rostro de Kelsey palideció ante la acusación.

—¿Qué clase de madre eres? —continuó Wanda, visiblemente alterada—. ¿Cómo puedes ser tan descuidada?

Kelsey abrió la boca para explicarse, pero Ramon habló primero.

—Respira, Ken. Te llevaré al hospital —dijo Ramon presa del pánico después de buscar en sus bolsillos y darse cuenta de que no tenía el medicamento que solía llevar consigo.

Estaba a punto de levantar a Kendrick en brazos cuando…

—¡Tengo el medicamento! —Wanda abrió rápidamente su bolso con las manos temblorosas, interrumpiendo a Kelsey antes de que pudiera decir que ella también tenía el medicamento.

—Sabía que algo así podría pasar —continuó Wanda con ansiedad mientras le entregaba inmediatamente el medicamento para la alergia a Ramon.

Sus manos temblaban violentamente, como las de una madre aterrorizada por su hijo.

La mano de Kelsey cayó lentamente a su costado.

Ramon le dio rápidamente el medicamento a Kendrick mientras Kelsey permanecía allí, impotente, con las lágrimas acumulándose ya en sus ojos.

Quería tocar y consolar a su hijo. Pero ni siquiera podía acercarse a él.

Después de unos segundos, la respiración de Kendrick comenzó a calmarse lentamente.

El enrojecimiento de su rostro empezó a desaparecer poco a poco.

Solo entonces todos pudieron finalmente respirar aliviados.

Wanda inmediatamente estrechó a Kendrick entre sus brazos.

—Me has dado un susto terrible —susurró con emoción mientras le frotaba suavemente la espalda.

Kelsey solo podía observar mientras se secaba las lágrimas. Kendrick era su hijo, pero era otra mujer quien lo sostenía y consolaba.

Ella también quería abrazarlo, pero sabía que no debía hacerlo. A Kendrick nunca le había gustado que ella lo tocara, y toda la familia nunca había visto nada malo en ello.

Entonces, de repente…

Ramon se puso lentamente de pie. Sus fríos ojos se volvieron bruscamente hacia ella.

Aquella mirada hizo que el corazón de Kelsey se encogiera dolorosamente.

—No sabía que contenía frutos secos —se apresuró a explicar con los labios temblorosos, aunque él todavía no había dicho nada.

No necesitaba que hablara. Conocía muy bien aquella mirada.

—Te juro que tuve cuidado. Revisé todo antes de servirlo…

—¿Lo revisaste? —gritó Ramon de repente.

Toda la heladería quedó en silencio.

Kelsey se estremeció y dio un paso atrás cuando él comenzó a caminar hacia ella.

—¡Si realmente lo hubieras revisado bien, esto no habría pasado! —espetó Ramon con rabia mientras la agarraba con fuerza del brazo izquierdo.

Kelsey siseó de dolor.

Las lágrimas rodaron abundantemente por sus mejillas mientras su agarre se volvía dolorosamente más fuerte alrededor de su brazo. Pero más doloroso que aquello era el hecho de que él no le creyera.

—Jamás lastimaría a Kendrick…

—Pero lo hiciste —la interrumpió Ramon con dureza.

Su voz estaba llena de ira y decepción.

—¿Qué clase de madre ni siquiera puede cuidar adecuadamente de su propio hijo?

El rostro de Kelsey perdió todo el color.

—Eso no es verdad… —susurró con dolor.

Siempre la habían tratado como si fuera estúpida por su condición después del accidente, pero ella amaba a su hijo más que a nada en el mundo.

Ramon soltó una risa fría.

—¿Trabajas en una heladería y aun así no puedes hacer algo tan sencillo?

Continuó hablando sin darse cuenta, ni importarle, que la estaba humillando delante de unos desconocidos.

Cada palabra se clavaba profundamente en el pecho de Kelsey.

—Eres inútil en casa y ahora también eres descuidada fuera de ella.

Kelsey se sintió humillada al permanecer allí mientras unos desconocidos la observaban como si fuera una madre terrible.

Lo que más le dolía era que Kendrick estaba presenciándolo todo.

Sus labios temblaron violentamente.

—Lo siento… —fue lo único que pudo decir débilmente.

Ramon la miró fríamente antes de finalmente soltarle el brazo.

—Vámonos.

Sin dedicarle otra mirada, tomó a Kendrick de los brazos de Wanda y lo llevó en brazos hacia la puerta.

Kendrick se apoyó débilmente en el hombro de Ramon mientras Wanda los seguía a su lado, preocupada, como una madre cariñosa.

Antes de salir de la heladería, Wanda se volvió de repente hacia Kelsey.

—Sé que no lo hiciste a propósito, Kelsey —dijo suavemente—. Pero, por favor… ten más cuidado la próxima vez. Kendrick todavía es pequeño.

Su tono amable solo hizo que la humillación de Kelsey fuera aún peor.

Después, se marcharon juntos, dejándola sola en medio de la heladería.

Sus lágrimas cayeron en silencio mientras miraba la puerta cerrada.

—¡Oye! ¡Sal de mi heladería ahora mismo! ¡Estás despedida!

Kelsey se volvió lentamente al escuchar la voz enfadada del dueño de la heladería. Su rostro, que ya estaba pálido, perdió el poco color que aún le quedaba.

—Señor… por favor… —susurró débilmente.

—No quiero problemas en mi heladería —espetó el hombre con rabia—. ¡Recoge tus cosas y lárgate!

Kelsey bajó la cabeza. No discutió. Sabía que nadie la escucharía de todos modos.

No después de lo que había pasado.

Se quitó el delantal en silencio con las manos temblorosas mientras los clientes seguían mirándola.

Algunos sentían lástima por ella, mientras que otros la juzgaban.

Pero ninguno de ellos importaba.

Solo había una cosa que seguía repitiéndose dolorosamente en su mente.

¿Qué clase de madre eres?

Sus lágrimas cayeron con más fuerza.

Dos horas después.

Kelsey finalmente llegó a la Mansión Ivory, donde vivía con Ramon.

En cuanto vio los costosos automóviles estacionados afuera, su corazón comenzó a latir con temor.

No necesitaba pensarlo dos veces para saber que toda la familia Holloway ya se había enterado de lo que le había ocurrido a Kendrick.

Y ya sabía lo que la esperaba dentro.

Apretó los dedos con fuerza a los costados mientras entraba lentamente en la casa.

¡PLAF!

Una fuerte bofetada le cruzó el rostro antes de que siquiera pudiera ver quién la había golpeado.

Kelsey retrocedió tambaleándose por la fuerza del golpe.

—¡Inútil! —escupió Doris furiosa.

Kelsey levantó lentamente sus ojos llorosos y vio a su suegra de pie frente a ella, con el rostro lleno de ira.

—Mamá…

¡PLAF!

Otra bofetada golpeó con fuerza el rostro de Kelsey antes de que siquiera pudiera terminar de hablar.

Esta vez, perdió completamente el equilibrio y cayó pesadamente al suelo.

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