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Esposa en huelga
Esposa en huelga
Author: Ogwu kosiso

Capítulo 1

Author: Ogwu kosiso
last update publish date: 2026-10-13 01:28:11

A Kelsey solo le tomó un día después de recuperar sus recuerdos darse cuenta de que lo que había vivido durante cinco años nunca había sido un matrimonio.

Había sido un sufrimiento.

—Quiero el divorcio.

Las palabras salieron de sus labios con calma, pero toda la habitación se quedó paralizada.

Ramon Holloway levantó lentamente la mirada, y sus ojos penetrantes se posaron en la mujer con la que había vivido durante cinco años.

Su esposa…

La misma mujer que no podía mirarlo a los ojos cuando hablaba, incluso después de años de matrimonio, ahora estaba de pie frente a él, mirándolo directamente a los ojos.

Un leve pliegue apareció entre sus cejas cuando la irritación por haber sido interrumpido en su trabajo se apoderó de él, antes de que su expresión volviera a relajarse.

—¿Divorcio? —repitió con indiferencia, mientras volvía a dirigir la mirada al documento que estaba hojeando, como si aquella palabra no significara nada.

Su falta de reacción solo confirmó lo que Kelsey ya sabía: él nunca la había tomado realmente en serio.

—Ya no quiero este matrimonio —dijo, con la voz todavía firme.

Era muy extraño que hablara de aquella manera. Incluso a sus propios oídos, su tono sonaba desconocido. Y por la forma en que la mano de Ramon se había detenido sobre el documento, supo que él también lo había notado.

—Si has venido a hablar de lo que pasó en el cumpleaños de mamá, entonces vete. Estoy ocupado —dijo Ramon sin siquiera dedicarle una mirada.

Abrió el cajón, sacó una tarjeta de crédito y la colocó en el borde de la mesa.

—Ve al hospital para que te revisen la herida —añadió fríamente.

Una risa amarga escapó de los labios de Kelsey.

Qué descaro… Descartar su dolor con tanta facilidad.

Su corazón se encogió, no solo por sus palabras, sino por todo lo que había soportado.

Su matrimonio nunca se había construido sobre el amor. Era una unión arreglada por sus padres.

«No odies a papá por haberte casado a una edad tan temprana. Estoy haciendo esto por tu seguridad. Puede que algún día ya no esté aquí, y cuando eso ocurra, no estarás sola. Tendrás una familia, la familia de tu esposo, para protegerte».

Esas fueron las palabras de su padre cuando firmó el certificado de matrimonio con Ramon a los veintiún años.

Kelsey no lo odiaba por ello. Sabía que tenía buenas intenciones. Especialmente después de que ella perdiera la memoria en un accidente de tráfico.

El accidente le había arrebatado su pasado, dejándola con amnesia. Se volvió callada, retraída y frágil, un blanco fácil para la crueldad. Nunca levantaba la mirada cuando alguien le hablaba, y el miedo se aferraba a ella como una sombra. En aquel entonces, lo único que quería era que la dejaran en paz.

Pero ya no era aquella mujer.

Había recuperado sus recuerdos.

La mente de Kelsey volvió a los acontecimientos recientes que lo habían cambiado todo.

<<< Hace tres días >>>

La pequeña campanilla situada sobre la puerta de cristal sonó suavemente cuando otro cliente entró en la heladería donde había empezado a trabajar unos días atrás.

Al principio, apenas levantó la mirada.

Ya había sido un día largo. Le dolían los pies de llevar toda la mañana de pie.

—Bienvenido…

El resto de las palabras se le quedó atascado en la garganta.

Por un breve segundo, toda la heladería pareció hacerse más pequeña.

Ramon estaba cerca de la puerta, vestido con un abrigo azul, alto y sereno como siempre. Su presencia atrajo inmediatamente la atención de los pocos clientes que había dentro.

A su lado estaba Wanda Josh, sonriendo cálidamente mientras sostenía la mano de un niño pequeño que saltaba emocionado junto a ella.

Los dedos de Kelsey se apretaron alrededor del vaso de papel.

El niño era su hijo, Kendrick.

El pequeño Kendrick miró a su alrededor con entusiasmo hasta que finalmente sus ojos se posaron en ella, detrás del mostrador, y su expresión cambió de inmediato.

—¿Por qué estás aquí, Kelsey? —preguntó Kendrick con disgusto—. ¿Por qué siempre tienes que mostrar tu cara vieja y fea por todas partes?

Sus palabras fueron crueles y no eran algo que un niño de cuatro años debería decir, pero aun así hirieron a Kelsey más de lo que deberían, aunque ya tendría que haberse acostumbrado.

Wanda pareció sorprendida por un instante antes de sonreír rápidamente y mirarlo.

—Ken, eso no es educado.

—Pero es verdad —respondió Kendrick, cruzando sus pequeños brazos sobre el pecho mientras miraba a Kelsey con enojo—. Se me arruina el ánimo con solo verle la cara.

Wanda lo atrajo hacia sus brazos.

—No digas eso, Ken. Te traje aquí porque el helado de este lugar es bueno —dijo suavemente antes de volverse hacia Kelsey con una expresión de disculpa—. No te tomes a pecho lo que ha dicho. Todavía es pequeño.

Kelsey tragó el nudo que se le estaba formando en la garganta, negándose a llorar.

Salió de detrás del mostrador para atenderlos, pero sus ojos estaban puestos en Ramon, que acababa de terminar de escribir en su teléfono.

Los ojos de Ramon se posaron brevemente en Kelsey antes de apartarse de nuevo, tranquilos e inescrutables, como si ver a su esposa trabajando en una pequeña heladería no significara absolutamente nada para él.

Aquel silencio dolió más que un insulto.

Wanda guio a Kendrick hacia una mesa cerca de la ventana.

—Siéntate primero, ¿de acuerdo? Papá te pedirá lo que quieras.

Se sentaron y Kelsey se acercó a ellos. Wanda hizo rápidamente el pedido y Kelsey se marchó a prepararlo.

No tenía el valor de decir nada. Conocía bien su lugar y no quería sobrepasarse. Sentía que ya era suficiente que Ramon todavía no se hubiera divorciado de ella para estar con Wanda.

Según había descubierto, Wanda era el amor de la infancia de Ramon. Él había querido casarse con Wanda, pero se había visto obligado a aceptar el matrimonio arreglado con ella en su lugar.

Poco después, Kelsey regresó con sus vasos de helado, los colocó sobre la mesa y volvió detrás del mostrador. Sin embargo, no podía evitar que sus ojos se desviaran hacia ellos de vez en cuando.

—¡Esto está tan dulce! —comentó Kendrick alegremente mientras comía el helado—. Toma un poco, tía Wanda —dijo, acercándole una cucharada con su cuchara.

—Mmm… qué rico —tarareó Wanda con una sonrisa mientras aceptaba la cucharada.

Kendrick le acercó otra cucharada a Ramon, pero este negó con la cabeza para rechazarla, haciendo que Kendrick hiciera un puchero de tristeza.

—No estés triste, cariño. A papá no le gusta el helado —lo consoló Wanda con dulzura.

Kelsey solo podía observarlos.

Parecían una familia perfecta de tres personas.

—Voy a atender esta llamada —dijo Ramon de repente, acariciándole la cabeza a Kendrick antes de levantarse.

Los ojos de Kelsey siguieron su figura mientras salía de la heladería.

—Ah, Kelsey, mañana es el cumpleaños de mamá. No olvides levantarte temprano. Todavía queda muchísimo por preparar.

La voz fuerte de Wanda apartó la mirada de Kelsey de la puerta.

Sus dedos se tensaron.

El recordatorio parecía intencional.

Como si ella fuera simplemente una de las trabajadoras contratadas para el evento, en lugar de la nuera de la familia.

—Lo sé —respondió Kelsey en voz baja.

Wanda inclinó la cabeza con inocencia.

—Qué bien. Mamá ha estado muy estresada últimamente.

Kelsey no respondió. No tenía nada que decir.

La madre de Ramon la detestaba.

—Por favor, no te sientas mal porque Kendrick me prefiera a mí como su mamá. Ya sabes que los niños no entienden muchas cosas —continuó Wanda, negando la cabeza con expresión lastimera—. Pero creo que, a medida que crezca, empezará a comprender mejor la vida.

Después de decir aquello, le acarició suavemente la cabeza a Kendrick.

A Kelsey le escocieron dolorosamente los ojos.

De repente, el pequeño Kendrick levantó la cabeza de su vaso de helado, como si quisiera rechazar lo que Wanda había dicho.

Pero, de pronto, su rostro se puso rojo. Comenzó a luchar por respirar.

—¿Qué le pasa a Kendrick? —resonó por toda la heladería la voz preocupada de Wanda.

Se levantó inmediatamente y comenzó a sacudirle los hombros presa del pánico.

El corazón de Kelsey dio un vuelco violento y ella salió apresuradamente de detrás del mostrador para acercarse a ellos.

—¿Por qué se le está manifestando la alergia? —gritó Wanda cuando cayó en la cuenta—. ¡Ramon!

—¡Kendrick! —gritó Kelsey asustada mientras corría hacia su hijo.

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