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Capítulo 3

Author: Ogwu kosiso
last update publish date: 2026-10-13 01:32:09

Kelsey cayó pesadamente al suelo, y la palma de su mano rozó dolorosamente las baldosas de mármol.

Le ardía terriblemente la mejilla por las dos bofetadas que Doris le había dado y, antes de que pudiera siquiera recuperarse, otra voz áspera resonó en la sala de estar.

—¡¿Cómo te atreves a volver aquí después de lo que le hiciste a Kendrick?!

Kelsey levantó lentamente sus ojos llenos de lágrimas.

Venus Holloway, la hermana menor de Ramon, estaba de pie junto al sofá, mirándola con desprecio.

Los labios de Kelsey temblaron violentamente.

—No lo hice a propósito…

—¡Cállate! —espetó Venus de inmediato—. ¡Siempre te haces la inocente después de causar problemas!

Kelsey volvió a bajar la cabeza.

Toda la sala de estar se sentía asfixiante. Los sirvientes permanecían silenciosamente a un lado, fingiendo no mirar mientras la humillación continuaba abiertamente.

Doris miró fríamente a Kelsey desde arriba.

—Mi nieto podría haber muerto hoy por tu culpa —espetó con rabia—. ¿Lo sabes?

Las lágrimas rodaron silenciosamente por el rostro de Kelsey. Todavía estaba aterrorizada por lo que había sucedido. Pero sabía que había tenido cuidado.

—No sabía que contenía frutos secos… —susurró débilmente.

Doris soltó una risa fría.

—¿No lo sabías? —repitió con burla—. ¿Qué excusa vas a poner ahora? ¿Que olvidaste la alergia de tu propio hijo?

Los dedos de Kelsey se curvaron con fuerza contra el suelo.

—Lo revisé antes de servirlo…

—Entonces quizá seas más estúpida de lo que pensaba —espetó Venus de inmediato.

—Si Wanda no hubiera llevado el medicamento consigo hoy, probablemente Kendrick no lo habría logrado —dijo Collins, el padre de Ramon, con decepción.

Al mencionar a Wanda, todos volvieron la mirada hacia ella.

Wanda negó suavemente con la cabeza.

—Por favor, cálmense —dijo con dulzura—. Kelsey ya se siente mal por lo que pasó.

Su voz sonaba amable, pero cada palabra solo añadía más presión sobre Kelsey.

—¿Se siente mal? —repitió Venus con una fuerte carcajada de desprecio—. ¡Kendrick estaba luchando por respirar mientras ella permanecía allí sin hacer nada!

—Venus —la llamó Wanda suavemente, como si intentara detenerla.

Pero Venus no se detuvo.

Señaló furiosamente a Kelsey.

—Todavía no puedo creer que mi hermano se haya casado con alguien como ella.

El cuerpo de Kelsey tembló.

Había escuchado esas palabras muchas veces antes, pero, de alguna manera, seguían doliendo cada vez que las oía.

—Todo esto es culpa tuya. ¿Cómo pudiste obligar a nuestro hijo a casarse con ella? —le dijo Doris a Collins, cruzando los brazos con enojo—. No puede cuidar de él. No puede cuidar de su propio hijo. ¿Para qué sirve exactamente en esta familia?

Collins cerró los ojos, como si se arrepintiera de haber aceptado arreglar el matrimonio entre Ramon y Kelsey.

El pecho de Kelsey se oprimió dolorosamente. Abrió ligeramente la boca, pero no salió ninguna palabra.

Porque, en el fondo, ella misma ya no sabía la respuesta.

Wanda se acercó lentamente antes de agacharse junto a Doris.

—Mamá… —dijo suavemente—. Por favor, no te enfades tanto. Kelsey no quiso hacerle daño a Kendrick y, además, ahora está perfectamente bien.

—Deja de defenderla —espetó Venus.

Wanda suspiró con tristeza antes de volverse hacia Kelsey.

—Kelsey —dijo con dulzura—. Sabes que la alergia de Kendrick es grave. Deberías haberlo revisado con más cuidado, pero está bien. Todos cometemos errores.

Wanda hizo una pausa por un momento antes de continuar suavemente:

—Deberías disculparte.

—Por supuesto que lo hará. ¿No es eso lo único que sabe hacer bien? —comentó Venus inmediatamente después de que Wanda terminara de hablar.

—Basta, Venus —dijo Wanda con cansancio antes de volver a mirar a Kelsey—. También deberías disculparte con Ramon más tarde. Hoy se asustó muchísimo.

Doris se volvió hacia Wanda y suspiró.

—Eres demasiado amable.

Kelsey miró a Wanda en silencio.

¿Disculparse? ¿Incluso después de todo?

Por supuesto que tenía que hacerlo.

Su corazón se encogió dolorosamente.

—¿Qué puedo decir? —dijo Wanda con tristeza—. Tenemos que resolver el problema, aunque ahora Kendrick esté traumatizado y diga que nunca quiere volver a comer helado.

La habitación quedó en silencio por un momento.

Entonces Doris finalmente volvió a hablar.

—Por eso Kendrick te prefiere a ti antes que a ella —elogió Doris—. Él puede ver el buen corazón que tienes.

Kelsey observó cómo Wanda bajaba la cabeza tímidamente.

Aquellas palabras la destrozaron.

Los insultos le dolían todos los días, pero escuchar que su hijo quería más a Wanda que a ella era lo que más le dolía.

—¿Por qué sigues ahí? —espetó Venus de repente al notar que Kelsey todavía no se había marchado—. ¡Lárgate de nuestra vista con tu cara fea!

Kelsey se levantó lentamente del suelo.

Sus piernas temblaron ligeramente mientras se alejaba, y Doris continuó maldiciéndola a sus espaldas.

**

Más tarde, aquella noche, Kelsey caminó lentamente hacia la habitación de Kendrick, con cuidado de no hacer ningún ruido.

Los Holloway se quedarían a pasar la noche, ya que al día siguiente era el cumpleaños de Doris, quien había insistido en celebrarlo en la Mansión Ivory en lugar de en la casa familiar o en un hotel.

Kelsey se detuvo frente a la puerta de Kendrick por un momento, esperando en silencio que no hubiera nadie dentro.

Pero justo cuando extendió la mano hacia el pomo de la puerta…

La puerta se abrió de repente.

Su corazón dio un vuelco de miedo. Pensó que era Doris o Venus.

Pero era Ramon.

Kelsey inmediatamente dio unos pasos hacia atrás.

Bajó la cabeza automáticamente, incapaz de mirarlo a los ojos.

—Quiero saber cómo está —explicó suavemente.

Su voz era muy baja y su pecho latía nerviosamente mientras esperaba su respuesta.

Pero Ramon no respondió de inmediato.

Ella pudo sentir sus ojos sobre ella antes de que finalmente hablara.

—Está bien.

Kelsey asintió aliviada.

—¿Puedo verlo?

—No. Está durmiendo —respondió Ramon de inmediato.

El corazón de Kelsey se hundió. De verdad quería verlo.

—Por favor…

—He dicho que ya está dormido.

Su voz se volvió más fría.

—¿Y por qué todavía no te has aseado ni te has puesto medicamento en la cara?

La mano de Kelsey se movió inconscientemente para tocarse la mejilla hinchada. Sabía que se refería a las marcas de las bofetadas.

—¿Estás buscando compasión? —preguntó Ramon con desprecio.

Luego hizo una pausa antes de añadir fríamente:

—Eso es definitivamente lo que buscas. Quieres que todos piensen que te tratan mal.

Kelsey negó rápidamente con la cabeza para desmentirlo. No era eso. Simplemente no había podido pensar con claridad desde lo ocurrido más temprano.

—Si no es eso, entonces ve a bañarte, ponte medicamento en la cara, come y descansa —dijo Ramon con irritación.

—Ya que, al parecer, necesitas que alguien te diga lo que tienes que hacer —añadió fríamente, como si ella no pudiera hacer nada por sí misma.

Kelsey no discutió. Realmente tenía hambre y estaba agotada.

En silencio, se dio la vuelta y se alejó hacia su habitación.

**

Unos minutos después, Kelsey salió después de bañarse.

Su cabello mojado descansaba sobre su espalda mientras caminaba lentamente hacia el dormitorio.

Pero en cuanto sus ojos se posaron en la mesa, se detuvo.

Habían colocado cuidadosamente una bandeja de comida sobre ella. A su lado había medicamentos para su rostro hinchado.

Se quedó mirándolos en silencio. Sus dedos se fueron apretando lentamente a los costados.

En aquel momento…

Ya ni siquiera sabía qué se suponía que debía sentir.

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