Masuk**ZAYN**
Sus últimas palabras me dejaron frío. Nadie me había hablado así en la vida, pero se lo había permitido.
El dolor brillaba en sus ojos y, por primera vez en mucho tiempo, sentí remordimiento por haberle causado tanto sufrimiento. En ese momento, no pude hacer más que quedarme mirándola.
¿De verdad era el monstruo que ella pensaba? Yo creía estar haciendo lo correcto. Ella no se iba a marchar con mi legado ni le iba a hacer daño a él bajo ningún concepto.
Los brazos de Sophia me acariciaron suavemente mientras yo seguía sumido en mis pensamientos. —Odio verte así. ¿Por qué dejas que una donnadie tenga tanto poder sobre ti?
Me burlé de su acusación, porque eso no era para nada lo que esperaba que dijera. —¿Cómo va tu viaje a Río de Janeiro? —le respondí.
Se apartó de mi espalda y se sentó en mi regazo. —Creo que tú también tienes mucho que contarme sobre tu viaje. ¿Cómo es que me acabo de enterar de que te vas sin decirme nada? Eso ya es el colmo, si me lo preguntas a mí —respondió, ignorando mi pregunta.
Aquello era una evasiva. —Sophia, preferiría que me dijeras exactamente qué es lo que quieres que te diga. No tengo tiempo para seguir hablando de algo que ya te mencioné y a lo que no le diste importancia. Tampoco quiero agobiarme ahora que te vas.
Sophia me tomó la mejilla con las manos, dedicándome una sonrisa tímida. —Entiendo lo que quieres decir, cariño, pero tengo que ir a mi desfile de moda. Te prometo que estaré de vuelta antes de que parpadees —dijo antes de inclinarse hacia mí y plantarme un beso en la mejilla.
—Exactamente lo mismo que me has estado diciendo los últimos años, y ahora te vuelves a ir sin importar lo que sientan los demás. Creo que entiendes lo que esto significa para nuestra familia, ¿verdad? —le pregunté, para asegurarme de que estábamos en la misma página.
Volvió a sonreír de esa manera tan suya. —Bebé, tengo mis negocios por todo Estados Unidos. No puedes pretender que esté aquí a cada momento solo para hacerte feliz. Ya que tenemos a un hijo creciendo en el vientre de esa mujer, creo que no tenemos nada de qué preocuparnos.
Entorné los ojos, confundido; aquello tenía que ser lo más repugnante que me había dicho desde que nos conocimos. —Tú y yo sabemos que esa mujer está bajo arresto domiciliario. ¿Te parece alguien dispuesta a correr el riesgo de llevar nuestro bebé a término?
Su rostro se encendió de ira. —Tienes una forma de controlar a la gente para que haga lo que tú quieras. ¿Por qué con ella es diferente de repente? ¿Por qué no puedes hacer que lleve el embarazo a término sin complicaciones? Espero que entiendas de qué se trata esto. Necesitamos a este bebé, Zayn —insistió.
—Tienes que calmarte, porque eso no viene al caso, Sophia. Estoy hablando de que te largas a cada rato. Parece que no hay una sola semana que pases en casa.
Me tomó por los hombros y empezó a masajearlos suavemente. —Lo siento, bebé, pero solo estoy intentando posicionar mi marca. Este es mi momento de invertir, y te prometo que en cuanto termine con esto, dejaré esta vida porque no es así como quiero criar a nuestro hijo.
Hice un sonido de incredulidad. No era la primera vez que prometía convertirse en alguien incondicional; de hecho, nuestra boda se estaba retrasando por su culpa. Se inclinó hacia abajo y volvió a besarme, pero, por desgracia, ya no sentí la chispa de antes.
Sus dedos delinearon mis labios con suavidad. —Sé que empiezo a sonar como un disco rayado, pero prometo hacerlo mejor. Me aseguraré de que todo se haga bien. Solo necesito cerrar el trato y volver. No tardaré ni tres días. Me voy en tu jet privado, bebé.
Brodé los ojos ante su sutil indirecta. Esa era su forma de conseguir siempre lo que quería, pero hoy las cosas iban a ser diferentes. —Escucha, Sophia, ganas más que suficiente para financiar lo que te dé la gana. ¿Por qué te empeñas en gastarte lo mío? —le pregunté, harto de sus caprichos de niña mimada.
Me dio un golpe suave en el brazo. —Bebéee... ¿Cómo puedes decirme eso? ¿Cómo voy a saber que me amas si no me consientes? Nunca habías tenido problemas con eso antes. ¿Qué cambió? —me reclamó, haciendo un puchero como si estuviera a punto de llorar.
Me conocía de memoria sus tácticas y sus lágrimas no me conmovieron en lo más mínimo. Podía ponerse a llorar todo lo que quisiera, pero hoy no iba a salirse con la suya. —Dije lo que dije y no me voy a retractar. Si quieres ir a Río, deberías poder pagarte los pasajes con tu dinero. No tiene ningún sentido que no aportes nada en esta casa. ¿Para qué trabajas con tanto empeño, entonces? —le solté, dando por terminada la conversación.
Me sostuvo la mirada furiosa durante unos segundos antes de darse cuenta de que no iba a dar mi brazo a torcer. —No puedo creerlo. ¿Cómo te atreves a humillarme pidiéndome que viaje en un avión comercial? Soy tu mujer. Deberías darme todo lo que necesito sin que tenga que pedírtelo. Mis amigas se van a burlar de mí.
—Eso si sus esposos no encuentran esa actitud igual de repugnante —le espeté, apartando la mirada.
—Bebéee... —llamó con voz infantil, y en ese momento mi teléfono empezó a sonar.
Atendí el teléfono ignorando sus berrinches. —Jefe, lamento molestarlo, pero la señorita Ava cerró la puerta de su habitación por dentro y se niega a abrir o a hablar —dijo el guardia, con un tono de voz cargado de urgencia—. Sospechamos que algo anda mal.
¿Qué?
Me puse de pie de un salto. ¡Más le valía a esa mujer no estar jugando conmigo!
—¡Preparen las herramientas para derribar esa puerta! Voy para allá —ladré, dirigiéndome ya hacia la salida.
La voz de Sophia resonó detrás de mí: —¿Te vas a ir así como así? Estamos hablando, Zayn.
—Tengo algo importante que atender. ¡Saca tu maldito boleto, Sophia!
PERSPECTIVA DE AVA Me quedé helada, sin dar crédito a lo que acababa de escuchar. —¿Qué dijiste? —pregunté, girándome hacia él. —Sophia se acuesta con mi tío. ¿Qué? ¡¿Cómo era eso posible?! —¿Y desde cuándo tú…? —Me enteré el día que discutimos en el hospital. No solo se acuesta con mi tío, sino que están casados y tienen tres hijos. ¡No me jodas! La revelación me dejó en shock… ¿Cómo es que nadie sospechó nada? Mi mente voló de inmediato a aquella vez que los vi sentados juntos en la sala. ¡Las señales siempre estuvieron ahí! —Ava, sé que te he lastimado mil veces, pero esto… nada de lo que dije en la cocina era verdad —continuó Zayn, acercándose a donde yo estaba. —No te me acerques —dije, con voz baja y firme, haciéndolo detenerse—. Intenté darte señales, te guiñé el ojo varias veces y sé que no fue suficiente, pero… —¿Pero qué, Zayn? ¡Debiste habérmelo dicho! —lo interrumpí—. Al menos antes. Estuvimos juntos todo el día y no dijiste una sola palabra. ¿Cómo querías que me
PERSPECTIVA DE ZAYN La vi alejarse. De todos los momentos posibles, ¡a esta infeliz se le tenía que ocurrir aparecer justo ahora! No era así como tenía pensado encarar a Sophia; ¡este no era el maldito plan! Ava… la había vuelto a lastimar. Verla romper en llanto me rompió el corazón en un millón de pedazos, pero no me quedaba de otra: necesitábamos la ubicación. El investigador privado que contraté me había estado presionando todo el día. El plan original era agarrarlos con las manos en la masa, pero todos los intentos por dar con la casa donde se escondían habían fallado. Por eso sugirió que le pidiera matrimonio a Sophia: sabíamos que correría a contárselo a Andrew y así obtendríamos la dirección. Tenía pensado ponérselo al tanto a Ava esta misma noche antes de hacer cualquier movimiento, pero ver a Sophia mentirme en la cara e intentar hacerme sentir culpable —cuando le tiene tres hijos a mi tío— me dio un asco profundo. Parecía el momento perfecto para actuar, pero mi único
PERSPECTIVA DE AVA —¿Qué carajos está pasando aquí? —volvió a exigir Zayn, con un tono firme y tajante. Dí un paso hacia atrás para tomar distancia de Carter antes de alzar la vista hacia Zayn: —En realidad, estábamos… —La señorita Ava se sintió un poco mal y pensé en ayudarla; le entró un insecto en el ojo —interrumpió Carter, manteniendo una expresión totalmente inexpresiva. Zayn carraspeó con fuerza y me acerqué a donde él estaba parado: —Sí, me estaba ayudando a sacarme algo del ojo. ¿Ya terminaste con tu llamada? —mentí. Sabía que no debía hacerlo, pero ¿cómo se suponía que le dijera a Zayn lo que Carter me acababa de soltar? La mirada de Zayn pasó de Carter a mí de forma rápida: —Sí, no habrá más llamadas por hoy. ¿Qué han comprado hasta ahora? Dejé salir un suspiro pesado. Aunque no se le veía muy convencido, al menos podíamos dejar el tema atrás. La tienda era bastante grande, así que encontramos todo lo que necesitábamos. Tras varios minutos recorriendo los pasillos y e
PERSPECTIVA DE AVA Me quedé helada un segundo, parpadeando rápidamente. No escuché bien, ¿verdad? Una sonrisa se me dibujó en el rostro; la respuesta era un «SÍ» rotundo, pero necesitaba asegurarme de que estuviera en sus cinco sentidos y no borracho. Alcé la cabeza para sostenerle la mirada, solo para darme cuenta de que se había quedado profundamente dormido. Se veía tan hermoso mientras descansaba. Mis dedos recorrieron los contornos de su rostro y, por un instante, me permití creer que este podía ser mi final feliz, pero… La sonrisa de mi rostro se transformó rápidamente en una mueca al recordar lo que había pasado horas antes. Había estado tan concentrada en Zayn que me olvidé de las amenazas. Tenía muchísimas preguntas y la principal era: ¿QUIÉN PODÍA ESTAR DETRÁS DE LOS MENSAJES? Al darle vueltas, mi mente comenzó a repasar a la gente que me rodeaba. Mis instintos le gritaban a una sola persona: Sophia. Pero sospechar de ella traía consigo muchas dudas. ¿Por qué me acosaría
PERSPECTIVA DE AVA Inmediatamente me escondí apoyando la cabeza sobre la mesa, muerta de miedo e ignorando todo lo que sucedía a mi alrededor. Lo único que retumbaba una y otra vez en mis oídos era ese estruendo… un disparo. —Señora —me llamó Carter, sacudiéndome levemente por el hombro, pero me negué a alzar la vista; el corazón me latía a mil por hora—. ¡Ava! —gritó esta vez, pero ni siquiera me inmute. —Solo fue una llanta ponchada, está llamando la atención —añadió Carter, bajando el tono de voz. ¿Una llanta ponchada? No, estaba completamente segura de que había escuchado… Y fue ahí cuando caí en la cuenta de que jamás vi ninguna arma; solo había escuchado el estruendo y asumí que era un disparo. Alcé la cabeza lentamente de la mesa para encontrarme con la mirada de casi todos en la cafetería sobre mí, mientras murmuraban de forma bastante audible. Carter tenía razón: solo había sido un neumático reventado y mi propia paranoia me había jugado una pésima pasada. Me miró con u
PERSPECTIVA DE AVA Él se fue… No, yo lo ahuyenté con mis palabras. El pecho se me oprimió mientras las lágrimas me rodaban por el rostro. Me sentía completamente vacía y el dolor en el pecho se duplicó. El silencio que dejó tras de sí era asfixiante, y lo que más me atormentaba era la mirada en sus ojos antes de cruzar la puerta: era como si le hubiera clavado un puñal directo al corazón. Jamás me había sentido así por nadie; él se las había arreglado para colarse en mi corazón y, aunque intenté con todas mis fuerzas ignorar lo que sentía, me fue imposible. Lo amaba… muchísimo, más que a mí misma, pero ¿por qué no dejaba de lastimarlo? Tal vez tenía demasiado miedo… Él me había demostrado un tipo de amor completamente diferente y se sentía demasiado bueno para ser verdad. Las dudas no dejaban de asaltarme: «¿Y si cambia igual que Ethan?». Y no me di cuenta de que, entre más lo sobrepensaba, más decisiones equivocadas tomaba y más lo lastimaba una y otra vez. No podía evitar pr







