Home / Hombre lobo / Hija de la luna / Capítulo 2: El nacimiento del bebé

Share

Capítulo 2: El nacimiento del bebé

Author: Itha León
last update publish date: 2024-08-17 12:37:53

La celda de Esmeralda era fría y oscura, un reflejo perfecto de la desesperación que sentía.

Las paredes de piedra, húmedas y llenas de moho, parecían cerrarse sobre ella, recordándole una y otra vez que estaba atrapada, esperando un juicio que parecía inevitable.

Había vuelto al calabozo, pero esta vez todo se sentía peor. Alaric, estaba furioso y lleno de tristeza. El consejo del aquelarre pedía su cabeza, y las murmuraciones sobre la «impureza» que llevaba en su vientre se escuchaban por todo el campamento.

El regreso al calabozo fue aún más humillante. Los miembros del aquelarre la miraban con lástima y desdén. Algunos murmuraban oraciones para protegerse de lo que veían como una traición imperdonable, mientras que otros la evitaban, temerosos de la reacción de Alaric.

La traición de Esmeralda no era solo sobre infidelidad, era vista como una amenaza para la pureza de su linaje, algo que los brujos no podían tolerar.

Con lágrimas en los ojos, Esmeralda suplicó a Alaric que decidiera su destino. Su voz mostraba lo devastada que estaba.

—Alaric, si vas a matarme, por favor, espera hasta que nazca él bebé —dijo, temblando mientras se aferraba a los barrotes de la celda.

La tenue luz de la antorcha proyectaba sombras en su rostro, resaltando su angustia.

Alaric la miró, su rostro mostraba dolor. La amaba profundamente, pero las leyes del aquelarre eran duras. La presión del consejo y la traición que sentía lo aplastaban.

—No puedo decidir esto solo —respondió, lleno de tristeza—. El consejo exige tu cabeza, Esmeralda. No puedo ignorarlos.

El consejo que era un grupo de ancianos poderosos, se había reunido en la gran sala. El ambiente estaba cargado de tensión. Todos sabían lo grave de la situación. Alaric entró, con la espalda recta, pero el peso de la decisión reflejado en su rostro. Las paredes, cubiertas con símbolos antiguos, parecían hacer más solemne el momento.

—Líder Alaric, hemos discutido el caso de Esmeralda —dijo uno de los ancianos—. La ley es clara: cualquier bruja que traicione a su hombre debe ser castigada con la muerte.

—Lo sé —respondió Alaric—. Pero también sabemos que su situación es diferente.

—Esmeralda fue forzada —añadió, buscando algo de compasión en los rostros serios de los ancianos.

Otro anciano se levantó, su expresión era tan dura como una roca.

—Las leyes no hacen excepciones, Alaric. Si empezamos a hacer concesiones, perderemos la autoridad del aquelarre.

El silencio que siguió fue sofocante.

Alaric sentía la ira crecer dentro de él. Amaba a Esmeralda más que a su propia vida, y la idea de perderla lo destrozaba. Pero sabía que el consejo tenía razón. Esto no era solo sobre su amor, sino sobre el futuro del aquelarre.

—Propongo que Esmeralda permanezca en el calabozo hasta que nazca el bebé —dijo Alaric, temblando un poco—. Después decidiremos su destino.

Los ancianos se miraron entre sí, algunos desaprobando, otros mostrando algo de comprensión. Finalmente, el anciano que había hablado primero asintió.

—Aceptamos tu propuesta. Pero que quede claro: esta es una excepción. No permitiremos que la piedad debilite nuestras leyes.

Alaric asintió, agradecido por el pequeño respiro. Salió de la sala y caminó hacia el calabozo, donde Esmeralda lo esperaba con los ojos llenos de miedo. El eco de sus pasos en los pasillos de piedra parecía recordarle la gravedad de la situación.

—El consejo ha accedido a que te quedes aquí hasta que nazca el bebé —le dijo, tomando sus manos a través de los barrotes—. Después, veremos qué hacer.

Esmeralda suspiró aliviada, aunque sabía que su destino seguía en juego.

—Gracias, Alaric —susurró, mientras lágrimas corrían por sus mejillas—. Prometo que demostraré mi inocencia.

Los días en el calabozo se hicieron semanas, y las semanas se convirtieron en meses. Esmeralda soportaba el frío y la soledad, mientras su vientre crecía. Alaric la visitaba a menudo, y esas visitas eran su único consuelo, aunque cada una de ellas le recordaba lo incierto de su futuro.

Una noche, bajo la luz de la luna llena, Alaric llegó a la celda con una expresión dura. La luz plateada le daba un aspecto casi fantasmal.

—Podemos deshacernos del bebé y tal vez puedas salvarte. Hay hechizos que…

—Alaric, por favor, déjame dar a luz. Luego aceptaré lo que decidas. Solo te pido eso.

Esmeralda lo miraba desesperada, buscando alguna señal de compasión.

Alaric cerró los ojos, sintiendo el peso de su decisión. Las palabras de Esmeralda se mezclaban con los murmullos del consejo y el conflicto en su corazón. Finalmente, abrió los ojos y la miró, con amor.

—Haremos lo que sea necesario para protegerte a ti y al bebé. Pero esto podría costarnos todo.

Esmeralda asintió, con su corazón latiendo con fuerza. Sabía que aún había peligro, pero la esperanza de tener a su hijo le daba fuerzas.

Los meses pasaron lentamente. Esmeralda se aferraba al pensamiento de su bebé, mientras las visitas de Alaric mantenían vivo su amor. Finalmente, el día llegó. Las contracciones empezaron, y Esmeralda supo que era el momento. Alaric llegó corriendo al calabozo cuando se enteró, su corazón estaba lleno de miedo y esperanza.

—Estoy aquí —dijo, tomando su mano.

El parto fue largo y doloroso, pero al final, el llanto de un bebé rompió el silencio. Esmeralda, agotada pero feliz, miró a su hijo con lágrimas en los ojos.

Continue to read this book for free
Scan code to download App
Comments (1)
goodnovel comment avatar
Klivia Nohelia Rivera Zeledon
Que desalmados , ella no tuvo la culpa , fue forzada , no es justo que pidan un castigo tan cruel
VIEW ALL COMMENTS

Latest chapter

  • Hija de la luna    Epílogo: El Legado de Azael

    Los años no se detenían, y con ellos, el pequeño Azael creció hasta convertirse en el alfa indiscutible de la manada y el aquelarre. Había heredado más que sangre; había tomado el poder de la tierra, el susurro de los antiguos y la fuerza inquebrantable de quienes lo precedieron. No era sólo un lobo o un brujo; era el trihíbrido, una criatura única, capaz de dominar los elementos que le corrían por las venas.En sus ojos ardía el fuego de Alaric, el poder ancestral que su padre, Arthur, había marcado con la daga que se convirtió en símbolo y arma. Esa misma daga, la única capaz de destruirlo, era ahora su aliada más preciada. Un símbolo de la historia y del futuro que él mismo comenzaba a forjar.La noche había caído sobre el valle de Koral. El aire se cargaba con la tensión de una batalla que se avecinaba. Azael sabía que esta pelea era más que una lucha por territorio o poder; era un desafío al orden, a la supervivencia misma de su manada y a la esencia de lo que él representaba.Co

  • Hija de la luna    Capítulo Final: El nacimiento de Azael

    Nunca olvidaré ese día. Lo recuerdo como si estuviera grabado en cada fibra de mi ser, porque fue un momento en que todo cambió. Emily y yo llevábamos mucho tiempo esperándolo, sufriendo, luchando contra fuerzas que muchos no comprenden. Pero en ese instante, cuando la vida llegó a nosotros en forma de un pequeño ser, todo se volvió real y definitivo.Estaba sentado junto a ella, sosteniendo su mano con tanta fuerza como delicadeza. Su respiración era agitada, pero había en sus ojos una determinación férrea. No era solo el cansancio de la batalla física, sino el peso de lo que estábamos a punto de enfrentar. Azael, nuestro hijo, estaba a punto de nacer. No era un bebé común. Ni siquiera un híbrido cualquiera. Era un trihíbrido: la mezcla perfecta y peligrosa entre lobo, brujo y algo más, algo que llevaba dentro el poder de Alaric.Emily, con voz baja pero clara, rompió el silencio.—Arthur —me dijo—, nuestro hijo no será como Alaric.Sentí que esas palabras tenían un doble filo. Era u

  • Hija de la luna    Capítulo: El renacer del vínculo

    ★ArthurtAbrí los ojos con una lentitud casi dolorosa, como si cada músculo, y cada fibra de mi ser todavía estuviera sumida en la neblina del agotamiento más profundo. La luz tenue que se filtraba a través de la ventana dibujaba sombras suaves sobre el cuarto, pero no importaba la oscuridad o el resplandor, porque lo primero que mis ojos captaron fue su rostro. Emily.Sentí el latir de mi corazón al unísono con el suyo, un ritmo que prometía que, pese a todo, seguíamos juntos en esta batalla interminable. Lentamente, sin hacer ruido para no romper ese frágil momento, me incorporé con cuidado para no perturbarla. Estiré el cuerpo despacio, como alguien que ha sido marcado por la guerra y las heridas, pero que, contra todo pronóstico, todavía tiene la voluntad de seguir luchando. La fuerza había vuelto a mí en parte, pero sabía que aún quedaban cicatrices invisibles por sanar, y memorias que la batalla había tatuado en mi espíritu.Mis pasos me llevaron fuera de la habitación, recorrie

  • Hija de la luna    Capítulo: El renacer de dos almas

    Después de todo lo que habíamos sufrido, de las batallas libradas y los miedos que nos habían rozado la piel como sombras que no se querían ir, allí estábamos: Arthur y yo, al fin juntos, despojados no solo de ropa sino de las barreras que el dolor y la incertidumbre habían levantado entre nosotros.Sus brazos me sostenían con una firmeza que hablaba de protección, de que estaba dispuesto a enfrentar cualquier tormenta por mantenerme a salvo. Sentí su calor derritiendo las capas de distancia que nos habían separado, y no pude evitar cerrar los ojos, entregándome a ese momento que parecía suspendido fuera del tiempo.Mis manos se deslizaron por su espalda, recorriendo cada músculo tenso, cada cicatriz que sabía que llevaba no solo en su cuerpo sino en el alma. Arthur respiraba profundo, su pecho subía y bajaba con fuerza, como si cada aliento fuera una afirmación de que estaba vivo, conmigo, y para mí.—Emily —susurró en un tono apenas audible, con su voz vibrando con una mezcla de amo

  • Hija de la luna    Capítulo: La prueba del alma

    ★ EmilyAbrí los ojos despacio, como si despertar fuera una tarea que necesitara todo el tiempo del mundo. La luz que entraba por la ventana apenas iluminaba la habitación, era una claridad suave, casi tímida, que jugaba con las sombras en las paredes. La bruma del sueño todavía se aferraba a mi mente, haciendo que todo alrededor pareciera difuso, como si estuviera flotando en una realidad a medias. Pero entonces, a través de esa neblina, vi su rostro. Arthur. Su rostro tan real, tan vivo. Estaba allí, sentado a mi lado en la cama, con una expresión que llevaba el cansancio y el dolor grabados en cada línea, pero con unos ojos que irradiaban fuerza y un amor profundo que me hizo contener la respiración por un instante.Sentí que mi corazón latía acelerado, como si quisiera saltar de mi pecho. La pregunta brotó de mis labios, tan suave que apenas era un susurro, casi un temblor:—¿En verdad eres tú? —dije con la voz quebrada, llena de emoción y una incertidumbre que amenazaba con ahoga

  • Hija de la luna    Capítulo: El regreso del rey

    ★ ArthurtLa luna se alzaba alta sobre el horizonte, un hermoso disco plateado vigilando el mundo. Sus rayos caían como velos de luz sobre el bosque, pero yo solo veía sombras. Sombras y más sombras. No había horizonte, ni suelo bajo mis pies. Solo un mar infinito de oscuridad que me envolvía, fría y silenciosa.Sentía que flotaba, sin peso, pero también sin fuerza. Como si parte de mí estuviera hecha pedazos y el resto simplemente estuviera suspendido en un lugar que no pertenecía ni al mundo de los vivos ni al de los muertos.Y entonces la escuché.—¡Arthur! —era su voz—. ¡Arthur!Primero como un eco lejano, casi confundido con el latir de mi propio corazón… pero luego más clara, más desesperada, más real. Era Emily. Mi Emily.Su grito atravesó la oscuridad como un rayo de luz, rompiendo algo dentro de mí. La sentía… no solo con los oídos, sino en lo más profundo del alma. Era el vínculo, ese lazo que habíamos jurado proteger, que ni la muerte ni la magia podían romper.—Emily… —sus

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status