Inicio / LGBTQ+ / Ilícito / Capítulo dos. ¡Maldito arrogante!

Compartir

Capítulo dos. ¡Maldito arrogante!

last update Fecha de publicación: 2022-03-12 13:01:39

—¡¿Estás loco?! No te comprendo Oliver, en serio que no logro entender qué es lo que pasa por tu cabeza —Victoria se sentó en el sillón con más enfado del que jamás había sentido.

—No voy a dejarlo ganar Victoria, ¿Qué tan malo puede ser trabajar un año con ese idiota? —preguntó de manera tan confiada que solo aumentó el enojo de Victoria.

—¿No te estás dando cuenta? Tu padre te tiene justo donde quería, estás de nuevo bajo sus garras, ¡pensé que eras más listo Oliver! ¿Qué tan malo puede ser trabajar un año con ese idiota? —repitió la pregunta de su amigo. —Ni siquiera lo conoces, no sabes nada de él; estás cometiendo un error Oliver, volvamos a Italia —le pidió.

—¡No! ¡No, no voy a volver! Voy a demostrarle a mi padre que cometió un terrible error vendiendo Airplane a un desconocido y todo por no confiar en mí —Oliver estaba resentido con su padre por la venta de la empresa familiar y por otras tantas cosas más.

—Estás actuando desde el coraje y el resentimiento, ¿Crees que puedas sacar algo bueno de eso? —preguntó y antes de dejar a Oliver responder, añadió: —No, mejor será que no me respondas ahora, ve y haz tu mejor esfuerzo Oliver, estaré aquí para ti, aunque no me guste nada este asunto —Victoria salió de la habitación de su mejor amigo y volvió a la suya.

Como amiga se sentía impotente de ver como el padre de Oliver jugaba con él de esa manera, pero era cierto que Oliver no era un niño y podía tomar sus propias decisiones, y sabía muy bien lo que era bueno y malo. Únicamente esperaba que no sufriera en el proceso.

A la mañana siguiente Oliver llegó a las oficinas de Airplane en compañía de su padre, él conocía perfectamente las instalaciones, pero no dijo nada mientras su padre le iba explicando y presentando como su hijo a cada uno de los colaboradores.

—Bienvenido señor Allan, el señor Cooper lo espera en su oficina —anunció la secretaria en tono amable.

Oliver le devolvió la sonrisa inevitablemente cuando la chica le sonrió con timidez.

Sebastián Cooper miró a su suegro y su cuñado entrar a su oficina, hacía tiempo que no había tenido el placer de ver a Allan Campbell y a su cuñado no tenía el disgusto de conocerlo, más que por la boca de Maya.

Y si era completamente sincero, no tenía ningún interés en conocerlo, si no fuera por el estúpido acuerdo firmado entre ellos que lo obligaba. Pero él era un hombre de palabra y no se echaba atrás únicamente porque los Campbell querían cogerlo de niñero. El niño que seguramente estaba acostumbrado a derrochar el dinero a manos llenas, pero que jamás en su vida había trabajado un solo día.

—Sebastián ¿Cuánto tiempo sin vernos? —dijo Allan extendiendo la mano para saludar a su yerno.

—No hay necesidad de vernos Allan, tu dinero siempre está de punta en tu cuenta bancaria —dijo con sequedad mientras los invitaba a sentarse y miraba sin interés al rubio que lo acompañaba.

—Siempre tan cálido y directo —Allan se tragó el enojo y su orgullo.

Sebastián era un hombre arrogante, pero muy inteligente y desde que era el presidente de Airplane los ingresos habían incrementado casi en un cincuenta por ciento. Únicamente por eso soportaba su m*****a arrogancia.

—Nos conocemos lo suficiente Allan. Los dos sabemos que, si no fuera porque esta sociedad nos convino a los dos desde un inicio, no estaríamos aquí ahora.

—Tienes razón. Entonces… te presentó a mi hijo, ha llegado de Italia y estará bajo tus órdenes de acuerdo al pacto que existe entre nosotros.

—¿Y… tiene nombre? —preguntó mirándolo fijamente con una ligera sonrisa que fue más una expresión burlesca.

—Oliver, mi hijo menor…

—Y dueño del veinticinco por ciento de las acciones de esta empresa —respondió el chico con cierto enojo en su voz al notar la superioridad con la que le hablaba a su padre y no es que le importaba como le hablara. Pero era más que evidente que a él no lo trataría mejor.

Sebastián dibujó una ligera y cruel sonrisa en los labios antes de hablar.

—¿Y crees que el veinticinco por ciento te da derechos en la empresa? —preguntó poniéndose de pie. Provocando un ligero escalofrío en la columna vertebral de Oliver.

La mirada de Sebastián Cooper, le recordaba a la mirada de un tigre en cautiverio. Parecía que odiaba a todo el mundo, o… ¿Solo era con él?

—Quizás no los mismos derechos que tú con un sesenta y cinco por ciento, pero sigo siendo tan dueño como tú, así mis acciones fueran solo diez —rebatió Oliver y el muy cretino se rio en su cara.

—Tienes razón, pero la diferencia entre tú y yo es clara O-li-ver —deletreó su nombre y Oliver se maldijo al sentir que sus piernas temblaron y no sabía si era por la manera de pronunciar su nombre o por la manera en que lo estaba mirando.

»Soy el único que dispone sobre quién está y quién no. Y por el momento, estoy muy tentado en no aceptar ser tu tutor.

—¿De qué tienes miedo Sebastián Cooper? ¿Temes enamorarte de mí? —le provocó.

—¡Oliver! —gritó su padre rojo de la furia y es que a Oliver se le había olvidado que su padre estaba presente.

—¿Qué? ¿No lo estás escuchando? —exclamó Oliver indignado.

—Lo que sucede O-li-ver, es que dudo mucho que tengas la capacidad para ocupar un puesto importante dentro de esta empresa, seamos sinceros, has pasado los últimos dos años en Italia, viviendo de tus ganancias. Respóndeme ¿Has trabajado alguna vez?

Oliver apretó las manos en dos puños dentro de sus bolsillos, ese hombre ni siquiera lo conocía y parecía que disfrutaba tratando de humillarlo y de hacerlo sentir menos.

—¿No puedes responder? Lo imaginaba. ¿Qué sabes hacer aparte de gastar el dinero a manos llenas? —preguntó con una sonrisa. —Déjame adivinar el motivo por el que estás aquí. ¿Tu fuente mágica de dinero se agotó? —se burló, porque había sido él quien había dado la orden de cancelar todas las tarjetas de crédito que estaban a su nombre.

—Eres despreciable, no tenías ningún derecho a cancelar mis tarjetas de crédito, además te equivocas, nunca sobrepasé el límite de la tarjeta.

—Eso no importa Oliver. La primera lección que debes aprender: es que no solo se trata de ser el dueño de un porcentaje de acciones para tener derechos, también existen las obligaciones, las responsabilidades que conlleva ser el dueño de una empresa y el sacrificio que conlleva sacar un negocio a flote.

—Y por eso estoy aquí, quiero aprender a manejar el negocio y recuperar las acciones que mi padre te vendió —dijo muy seguro de sí.

—Tu padre no pudo hacerlo, ¿Qué te hace pensar que tú lo lograrás? —preguntó mirándolo fijamente, tenía un parecido impresionante con Maya, pero había algo más que le hacía querer atacar, solamente para ver cómo se ponía rojo del enojo.

—¿Y qué te hace pensar que no puedo lograrlo? —atacó Oliver.

—Bien, vamos a ver de qué estás hecho Oliver Campbell, empiezas mañana como mi asistente personal, si no te gusta la idea, no vuelvas a pisar esta oficina —sentenció saliendo de la habitación dejando en el corazón de Oliver un vacío que amenazó con tragárselo.

«Su asistente personal. ¡Maldito arrogante!», pensó.

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App
Comentarios (2)
goodnovel comment avatar
Babitcia Boyain
Voy 100 a Oliver que derrite el témpano de Sebastian
goodnovel comment avatar
Sandra Johanna Barreto Zuñiga
ya comenzó la batalla campal de estos dos...ojalá Oliver le haga tragar sus palabras por prepotente
VER TODOS LOS COMENTARIOS

Último capítulo

  • Ilícito    Capítulo cuarenta y siete. Epílogo

    Oliver caminó de un lado a otro en la sala del hospital. Caleb había llamado anunciando que Victoria estaba en trabajo de labor y parto.—Cariño, ven siéntate conmigo —pidió Sebastián palmeando la silla junto a él.—Estoy nervioso y emocionado. El bebé de Victoria y Caleb será hermoso —dijo mordiéndose los labios.Había pasado las últimas semanas pensando en un bebé y no se atrevía a hablar con Sebastián sobre el tema.—Yo también lo creo y por el bien de ese bebé espero que herede la inteligencia y la belleza de su madre.—Caleb es muy guapo y es posible que el bebé se parezca a él —dijo Oliver caminando para sentarse junto a Sebastián.—¿Hay algo que quieras decirme? —preguntó al verlo hacer un puchero.—Sebastián, sé que no hemos hablado al respecto, pero… Me gustaría tener un hijo —dijo escondiéndose en el pecho del hombre.—¿Un hijo? —Sebastián no esperaba aquellas palabras.De hecho, él se había hecho a la idea de que en la vida serían únicamente ellos dos y que se conformarían

  • Ilícito    Capítulo cuarenta y seis. Te amaré toda mi vida

    Sebastián miró con semblante serio y profesional, al hombre sentado frente a él, por un momento experimentó un Déjà vu.Ya había estado en el pasado en esta misma situación y por un momento pensó que era el mismo día y el mismo mes y diferente año.—Entonces… —hizo una pausa—. ¿Quieres tener un trabajo en Airplane? —preguntó con calma.— Airplane, fue el negocio de mi familia por décadas, Sebastián. Hoy está en tus manos y en manos de mi hijo. Sé que Oliver es noble por naturaleza y sé que nada le costará tenderme la mano y ayudarme. Pero he perdido mucho tiempo de mi vida esperando que otros hagan las cosas por mí —dijo—. Nunca le he hecho algo por lo cual pueda sentirme orgulloso. Solo fui un heredero, sin ambición y sin visión en los negocios. Me gustaría empezar de cero y hacer que Oliver se sienta orgulloso del padre que le tocó —añadió.Sebastián se vio sorprendido por la petición de Allan, sin duda este hombre no tenía nada en común con el hombre arrogante que había entrado a s

  • Ilícito    Capítulo cuarenta y cinco. Tu sexualidad no es un crimen

    El cuerpo de Maya Campbell cayó sin vida sobre la tierra.—¡Maya! ¡Maya! —gritó Ariadne, mientras caía de rodillas frente al cuerpo de su hija—¡Una ambulancia! ¡Por favor, una ambulancia! —sollozó.La mujer quería tomar a su hija en sus brazos, pero las esposas se lo impidieron.—Está muerta —dijo la agente que había cometido el error de no asegurar las esposas de la detenida.—¡¡¡Nooooo!!! ¡¡¡Nooooo!!! —gritó.Ariadne se rompió en mil pedazos al escuchar la voz de la agente. Su hija no podía estar muerta.—Es mentira, ella no está muerta. ¡Mi hija no está muerta! —gritó tratando de despertar a Maya.—¡Llévensela! —ordenó el subjefe de la policía.—¡Noo! ¡Por favor, llamen una ambulancia! —suplicó, sin embargo, ningún agente le prestó atención. Ella y Robert fueron llevados hacia la patrulla para ser puestos a disposición de la justicia de San Francisco.Oliver miró horrorizado el cuerpo de su hermana, mas no se acercó. Sebastián no se lo permitió.—Necesitamos llevarte a la clínica p

  • Ilícito    Capítulo cuarenta y cuatro. Un perfecto intercambio

    Sebastián caminó de un lado a otro como lo hace una fiera en su jaula, fuera de su hábitat. Se sentía como una fiera a punto de devorar a su presa.Caminó, se mesó el cabello. Se sentó y repitió el ritual un par de veces antes de salir de la biblioteca y reunirse con el jefe Davis y Caleb.—¿Victoria? —preguntó.—Me tomé la libertad de pedirle que subiera a descansar. No ha dejado de llorar y estoy preocupado. No sé qué decirle y mucho menos como consolarla.—Vamos a encontrar a Oliver, Caleb. Ariadne llamará tarde o temprano —aseguró, pero no hizo mención alguna de las fotografías que le habían hecho llegar un par de horas atrás.—Señor Cooper —dijo el jefe de la policía. Él también había escuchado los gritos del hombre, pero no hizo pregunta alguna. Su misión era traer de regreso a Oliver Campbell.—Estamos listos, en el momento que la llamada entre, iniciaremos el rastreo.Sebastián sabía que no iba a esperar mucho. La ambición de Ariadne y Maya no les permitiría mantenerse quietas

  • Ilícito    Capítulo cuarenta y tres. ¡Somos hermanos!

    «¡Secuestrado!»El solo pensamiento hizo a Sebastián sentir terror y tuvo que luchar contra la náusea que subió por su garganta. Él no podía y no tenía tiempo para comportarse como un hombre débil. No cuando Oliver estaba en manos de Dios sabrá qué tipo de gente.—Me he tomado el atrevimiento de llamar a la policía, desde que la señora me expuso la situación asumí que algo debía estar pasando y estas imágenes comprueban que el joven no iba ebrio como le han hecho creer al guardia de seguridad —expresó el Gerente del local.Sebastián se alejó un momento del hombre y de todos, pensando, armando el caso detallado en su cabeza.Ni siquiera prestó atención a Nick y Caleb que hablaban con el Gerente o la policía cuando estos hicieron su arribo al local.En la cabeza de Sebastián dos nombres se repetían como un maldito mantra. Ariadne y Maya Campbell.Esas dos mujeres podían ser capaces de todo con tal de hacer sufrir a Oliver y que mejor manera de castigarlo a él que haciéndole daño a su ch

  • Ilícito    Capítulo cuarenta y dos. ¡Secuestrado!

    Oliver miró a través de la ventana del auto los edificios de la ciudad, el día era espectacular para salir de compras.—¿Espero por usted, señor? —preguntó Ramiro minutos más tarde, cuando se estacionó en el parqueo del centro comercial.—No sé cuánto tiempo voy a demorar, Ramiro. No me gustaría hacerte esperar, te llamaré para que puedas venir por nosotros —dijo bajando del auto antes de que Ramiro pudiera bajarse y abrirle la puerta.—Está bien, señor Campbell, por favor no dude en llamar si necesita algo —pidió el chofer.—Gracias, Ramiro —respondió con una ligera sonrisa.Oliver caminó por el estacionamiento para reunirse con su mejor amiga. Siendo sincero consigo mismo, jamás se imaginó que estaría con Victoria comprando cosas para bebés. Es más, jamás imaginó a Victoria casada y siendo madre. Pero no tenía ni una sola duda de que sería la mejor mamá del mundo.Lo sabía por la manera tan fiera con la que lo cuidaba y defendía. Había sido así desde que se conocieron.—¡Oliver! —gr

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status