LOGINUna noche de amor que termina en embarazo. Catarina Vergara acepta la invitación de una amiga a una fiesta para evitar ir a la boda de su prima, quien la engañó con su exnovio. Tiene un encuentro furtivo con un desconocido en la fiesta y queda embarazada de un hombre que desconoce y al que jamás podría volver a ver. Conserva el recuerdo de este desconocido hasta que conoce a Alessandro Mellendez, cuando empieza a trabajar en una gran empresa como asesora de este director ejecutivo estresado, impaciente y absurdamente atractivo. Pero Alessandro no quería involucrarse con ella. Buscaba a una mujer que simplemente desapareció. Este es el primer libro de la serie "Social Club", con historias sobre varias parejas, cada libro narra la historia de una pareja. Todos los libros se publicarán en secuencia aquí.
View MoreJEFE IRRESISTIBLE: SUCUMBIENDO A SUS TOQUES
Capítulo 1 – Traicionada en su propia cama
Llegué a casa después de un largo día y mis padres me esperaban en la sala.
— Catarina, siéntate porque tenemos que hablar —dijo mi padre, que parecía muy nervioso.
— ¿Puedes contarme, papá, qué pasó? —le pregunté a mi padre con cansancio. Había trabajado todo el día, había ido a la universidad por la noche y, al llegar a casa, lo único que quería era ducharme y tirarme en la cama. Pero eso no era posible.
— Catarina, llegó la invitación de boda de tu prima —dijo mi madre.
— ¡Esa mujercita no es mi prima! —dije, ya poniéndome nerviosa.
— Catarina, es tu prima —dijo mi madre—. Mejor deja ya con este ataque infantil. Melissa ya la golpeó y armó un escándalo aquí en casa. ¡Ya basta! Es la hija de mi hermana, así que es tu prima. —Lo siento, mamá, pero ella no significa nada para mí. —Intenté mantener la calma—. Se acostó con mi novio en mi cama, eso no se hace.
Llevaba cuatro años saliendo con Cláudio, fue mi primer novio, y lo encontré en mi cama, en mi habitación, ¡acostándose con Kelly, mi prima! Me quedé en shock. Claro que Melissa, mi mejor amiga, fue tras ellos. Desde entonces, la situación en casa ha estado tensa, porque mis padres insistieron en que era una tontería y que debía hacer como si nada y volver a vivir con mi prima.
—Se equivocó, Catarina, era tu novio. —argumentó mi madre—. Pobre Kelly, la sedujeron, él la deshonró, ahora se va a casar con ella para que no hablen mal de ella en el pueblo.
—¡Ay, mamá! ¡Ay, a ... – Mi padre me llamó la atención. – Mira, si no quieres estar cerca de Kelly, está bien, pero vas a ir a la boda. Y basta de este comportamiento grosero.
- ¿Qué quiero decir? – Creí haber oído mal.
- Vas a la boda de tu prima Catarina. ¡Es una orden! Somos tus padres y vas a obedecer. – Mi madre me habló enfadada, como si yo fuera la culpable en esta situación.
- Lo siento, mamá, ¡pero no voy! Sigo tus reglas, soy una buena hija, pero esta vez no funcionará. ¡Yo fui la que se ofendió! Tengo todo el derecho a no querer seguir siendo la burla de la familia. – Dije, ya llorando.
- ¡BASTA, CATARINA! – Mi padre gritó y me asustó. – Vas a la boda y punto.
- Pero, papá...
- ¡Me da igual, Catarina! Es importante que tu madre mantenga la paz en la familia. Así que te vas y punto. —Dijo mi padre, sin dejar lugar a preguntas.
Me fui a mi habitación y pasé la noche llorando. Al día siguiente se lo conté todo a Melissa, y ella no tardó en conseguir las invitaciones para un baile de máscaras, una gala, diciéndoles a mis padres que sería importantísimo para mi carrera, ya que estarían los empresarios más importantes de la ciudad, haría contactos muy importantes y nuestros profesores habían prometido presentarnos a varios empresarios que nos abrirían las puertas a nuestro futuro profesional.
Al principio, mis padres no estaban muy convencidos, pero los padres de Melissa hablaron con ellos y los convencieron de que sería una excelente oportunidad para mi futuro. Así que estuvieron de acuerdo en que la aprovechara.
—¡Catarina, no puedes negarte! Ya compré las invitaciones, las mascarillas e incluso convencí a tus padres de que es un evento importantísimo para tu futuro profesional, lo que me dio mucho trabajo. ¡Esta fiesta va a ser increíble y no te la vas a perder! —dijo Melissa, mirándome con ojos de cachorro abandonado, juntando las manos como suplicando.
Estaba sentada en mi escritorio del trabajo, a media tarde de un jueves, entre mensajes y llamadas, y Mel apareció con café, pasteles de chocolate y su insistencia en que aceptara ir al baile de máscaras que se celebraba anualmente y era el evento más grande de nuestra ciudad.
— ¡Ay, Mel, cómo no voy a decirte que no! ¡Vale, voy!
Acepté ir al baile, pero aún no estaba segura. En fin, iba a dormir en casa de Mel para evitar la boda, pero no iría a la fiesta. Sin embargo, Melissa hizo todo lo posible para convencerme de ir. El sábado nos arreglamos en su casa.
— ¡Qué onda, amiga! ¡Estás guapísima! - Me dio una preciosa máscara dorada, hecha con encaje, que me cubría hasta la nariz y me la puse. Llevaba un vestido rojo brillante de satén y la máscara combinaba a la perfección. - ¿Listos?
- Sí, listos. - Respondí y agarré mi bolso. - Ah, olvidé mi perfume.
- No, no pasa nada, te pondrás el nuevo perfume de mi mamá. A ella no le importa.
- Cuando Fernando, el novio de Mel, nos vio, sonrió, le dio un beso a Mel y dijo:
- ¡Chicas, están guapísimas! Creo que saldrán de esta fiesta con un nuevo novio, Cat.
—Sin novio, Nando. De hecho, creo que es mejor que me quede, no tengo ganas de fiesta. Por favor, Mel, ¿me dejas quedarme?
“Manuela”El resto de la semana pasó volando. Estaba preocupada por lo que mi hermano tenía que decirme. Llegaría hoy y me lo explicaría todo, pero yo ya había decidido qué hacer, y mi hermano tendría que aceptarlo. Cuando el número de mi padre apareció en la pantalla de mi celular, no pude evitar sonreír.—Papá… —respondí alegremente.—¡Hija! Cariño, tu hermano me dijo que estás preocupada. —En ese momento, era mi padre quien parecía preocupado.—Están haciendo cambios allí, y me pilló desprevenida.—No te preocupes, cariño, confía en Camilo. Él siempre te cuidará y te protegerá. —Lo sabía. Camilo se pondría delante de un tren por mí.—Confío en él. ¿Vienes hoy también?—No, Camilo va a pasar unos días allí, y yo tengo que quedarme en la empresa. Manu, ten cuidado; Rita está totalmente fuera de control.— Le tengo miedo a mi madre, papá.— Lo sé, hija, pero puse a alguien de confianza a cuidarla, así sabremos si se va de la ciudad. Ten cuidado, no quiero que te vuelva a hacer daño.—
“Manuela”Entre la visita del padre de Flávio el sábado y el almuerzo del domingo en casa de Alessandro y Catarina, no llegué a llamar a mi hermano, pero quería saber qué pasaba por Camilo. Aproveché mi hora de almuerzo para hacerlo.—¡Hola, Manuzinha! ¿Cómo estás, hermanita? —me respondió Camilo con el mismo tono cariñoso de siempre. No importaba lo que estuviera haciendo ni su estado de ánimo, siempre me contestaba así.—Estoy bien. ¿Y mi hermano favorito? ¿Cómo está? —Se rió. Desde pequeña le decía que era mi hermano favorito y a él le encantaba. Pero de verdad que lo era.—Estoy bien. Te echo mucho de menos, así que voy a ir a verte a finales de semana. ¿Puedo quedarme en tu casa? —Me pareció extraño, porque pasé un año en esta ciudad y no pudo venir a verme; ahora, unos días después de visitarme, ya venía de nuevo.—Tú y Olivia siempre pueden quedarse en mi casa. Me alegra que hayan venido a verme, pero ¿hay algún motivo especial? —Siempre hemos sido francos y directos el uno con
“Manuela”Pasé el día dándole vueltas a todo lo que Flávio decía que su padre había descubierto sobre la empresa familiar. Nunca supe nada porque nunca quise saberlo. Muchas veces mi hermano quiso explicarme y darme lo que decía que era mío, pero no me interesaba. Lo único que siempre quise en la vida, además de estudiar y ser independiente, era que mi madre me quisiera y me tratara bien.—¿Qué pasa por esa cabecita tuya? Puedo oír cómo te da vueltas ahí dentro —Flávio me abrazó por detrás. Yo estaba en el balcón de la habitación mirando las estrellas como si tuvieran la respuesta.—Solo pensaba en la herencia que me dejó mi abuelo —dije.—¿Quieres hablar? —Flávio me giró y me miró a los ojos.—Me pregunto si a mi madre solo le interesa este dinero. —Suspiré y Flávio me alzó, sentándose conmigo en el sillón de la habitación—. ¿Por qué dices eso?—Porque no me deja en paz, pero no le caigo bien y no lo entiendo. Sabes, unos seis meses antes de cumplir dieciocho, empezó a tratarme bien.
“Flávio”Tomé mi celular y llamé a mi hermano, pero no me esperaba lo que Raúl me dijo. Colgué y vi tres pares de ojos mirándome con ansiedad desde el sofá de la sala.—¿Qué te dijo, hermanito? —preguntó Lisa de inmediato.—Manu, ¿tienes idea de lo grande que es el negocio familiar? —pregunté, mirando a Manu, quien parecía no entender de qué hablaba.—Es una lechería especializada en productos de leche de cabra. La fundó mi abuelo, y sé que el negocio creció con mi padre y mi hermano. Pero es un pequeño negocio familiar —explicó Manu. —Pero ya te lo dije, Flávio.—Manu, ¿has hablado con tu hermano sobre esto? —insistí.—¡No! Mi abuelo dejó a mi hermano Camilo a cargo de administrar la herencia que me dejó; cuando murió yo era menor de edad. En cuanto cumplí dieciocho años, mi hermano quiso darme todo, pero ni siquiera quería saber qué era. Antes de que mi madre pudiera hacer nada, firmé un poder notarial que le otorgaba a Camilo plenos poderes para hacer lo que considerara mejor con l






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