Share

046

Penulis: Luna Nova
last update Tanggal publikasi: 2024-05-09 02:39:22

Un tiempo atrás, en el despacho…

Valentina sintió unos pasos acercándose y tosió con más fuerzas, al punto de que ya le dolía la garganta.

— ¿Vale, estás bien?

Entró Beatrice cerrando la puerta de la oficina, detrás de ella.

— Ah, ¿por qué estás aquí?, ¿dónde está Stefano? – le preguntó en malas formas y sin nada de falta de aire.

Beatrice enseguida caminó hacia ella, tomándola por los hombros y bajando la cabeza para hablarle al oído.

— No seas idiota, que no sabemos si el Duque tiene cá
Lanjutkan membaca buku ini secara gratis
Pindai kode untuk mengunduh Aplikasi
Bab Terkunci

Bab terbaru

  • LA DUQUESA REBELDE Y SUS DOS ESPOSOS   113

    La tomó de la barbilla y su otra mano en la cintura femenina.Sus alientos fundiéndose, la temperatura aumentando y el corazón de Loretta a punto de salirse.Tenía miedo, pero a la vez lo deseaba, tanto, que cuando su guardaespaldas bajó su boca y besó profundo sus labios, ella solo pudo abrirse a su invasión y dejarse devorar.Luca gruñó de placer.Al fin pudo probar a esta mujer que lo enloquecía. Su lengua buscaba a la suya, tomó su cabeza por detrás para guiarla, primero lento y sensual y luego apasionante y demandante. Se comían con gemidos ahogados mientras las manos del pelinegro comenzaron a vagar por los senos, la cintura y entre las piernas de su bella mafiosa.— Vamos a la casa, antes de que cometa aquí una locura … — Luca se separó respirando pesado y duro como una roca, usando todo su autocontrol.— Luca, mi pierna… — Loretta susurró, bajando los ojos, avergonzada.— No me importa, mírame Loretta, mírame, por favor – tomó su barbilla de nuevo — Eso no es importante para

  • LA DUQUESA REBELDE Y SUS DOS ESPOSOS   112

    — Gracias y dale las gracias a tu jefa. Los invito a mi mansión a una cena familiar para que conozcas a los gemelos y Carlotta, ella estará feliz de verte. — Ha estado un poco triste por tu alejamiento – Stefano confesó.— Bien, iré, ella es mi amiga y siempre lo será – Luca no le recordó que fue él mismo quien lo mandó a volar lejos de la vida de la Duquesa.— Después de la cena hablaremos de negocios que le convienen a tu jefa si quiere lograr el rápido control, no falten – agregó poniéndose los lentes de sol y subiéndose al oscuro Mercedes.El chofer arrancó y avanzó por la carretera rústica desértica, hasta la carretera central.Luca se quedó mirando la partida del Duque en el horizonte, pensando en sus propios asuntos y cómo la tensión sexual entre él y la “jefa” cada vez era más evidente.Solo que ella nunca lo dejaba dar el último paso, tendría que ser más agresivo al conquistar esa mujer.*****1 MES DESPUÉSEl sonido de un llanto despertó a Carlotta, el monitor sonaba con el

  • LA DUQUESA REBELDE Y SUS DOS ESPOSOS   111

    Las paredes de hierro roídas, el óxido por todos lados, junto con el olor a viejo y a moho, las plantas creciendo salvajes, hacían de este sitio un lugar decrépito y fantasmal.Tenía miedo, pero, aun así, se internó por entre las naves, siempre mirando alerta a todos lados, aguzando el oído y así fue como descubrió al primer hombre que le salió de repente al doblar de una esquina.— ¡BOOO! – exclamó riendo con malicia y Valentina gritó echando de nuevo a correr.Así la tuvieron, corriendo de aquí para allá, jugando con su cordura como una rata prisionera en una ratonera.La fueron llevando a donde querían desde el inicio y Valentina terminó abriendo la puerta de un viejo almacén, tipo contenedor, para meterse adentro.Estaba iluminado por la luz del sol que se colaba por entre los tablones y el zinc del techo, que se caía a pedazos.— Stefano – dijo con miedo, agitada, al girarse y verlo sentado en una silla, en medio del enorme y vacío almacén.Entre ellos había una fuerte reja de ac

  • LA DUQUESA REBELDE Y SUS DOS ESPOSOS   110

    Entró casi a oscuras en el salón lleno de pequeñas cunas y bebés durmiendo, caminó rápido, en puntillas, hacia donde estaba el bastardo Vallucci envuelto en unas mantas, dormido y prácticamente lo que se veía era la mata de pelo negro.Estiró la mano para verle mejor la cara, pero un ruido dentro de la zona del baño, la hizo precipitarse en agarrar al niño y sacarlo del cunero.Llego a la salita donde limpiaba, se agachó con cuidado y lo colocó entre las sábanas sucias que cambiaba en las camas.Tapándolo por completo en la canasta de plástico debajo del carrito, sin pararse a pensar que podía ahogar al bebé.Poco le importaba, lo suyo era escapar ahora, antes de ser descubierta por esas enfermeras.Caminó por los pasillos con el alma en un puño, empujando el carrito de limpieza, casi al punto de volar por el suelo. Llegó al área de los elevadores que bajaban a la recepción y luego al estacionamiento y pulsó el botón, esperando y esperando.6…5…4… El elevador se acercaba a su piso.Y

  • LA DUQUESA REBELDE Y SUS DOS ESPOSOS   109

    Escuchando su palabrería lasciva, Valentina fue a la cocina y comenzó a preparar su desayuno mortal, como la última cena.Miró hacia la puerta y aguzó el oído, él seguía en la cama y había prendido la tele.Abrió la despensa más elevada y apartó los frascos de legumbres, sal y azúcar.Siempre vigilando su espalda, ese viejo era muy inteligente. Al final, sustrajo un sobrecito blanco, hecho de un retazo de hoja de papel, escondido en una esquina de la madera del mueble.Aquí estaba el veneno que le daría, la medicina que él tomaba para pararse la mini polla flácida esa que tenía, un potenciador sexual.Él tenía mucho control sobre esas pastillas, nunca las dejaba a su alcance y siempre se guardaban bajo llave junto con su otra medicación de la hipertensión arterial.Valentina sabía muy bien que se cuidaba de ella, de que intentara hacer justo lo que iba a tramar ahora, pero olvidaba deshacerse de los restos de polvillos que dejaba en baño, al aplastar la pastilla.Durante meses lo rec

  • LA DUQUESA REBELDE Y SUS DOS ESPOSOS   108

    — Fabio, vamos, ¿seguro que no quieres ver nacer a los bebés?— No, no, Stefano, yo… tengo miedo de que algo suceda, de verla sufrir, ¿y si hay complicaciones?, ¿qué coño hago? ¿Saco la pistola y le disparo a todos?— Mira que eres bruto hombre – Stefano suspiró.— Entra tú que estás mejor de la cabeza y apóyala, ¿sí?, transmítele paz porque te juro que estoy al borde del colapso.Stefano miró a su hermano, que era capaz de enfrentarse a situaciones de vida o muerte, estresantes, tomando la mejor decisión y la más eficaz al momento, sin embargo, no podía acompañar a su mujer a parir.¡Él también se estaba muriendo de los nervios, joder!— Bien, veré a nuestros hijos primero, te lo vas a perder – le dijo dando media vuelta.Ya lo llamaban para vestirse y prepararse para entrar al quirófano especializado, donde la cesárea se llevaría a cabo.— Stefano – lo detuvo tomándolo por el hombro, sus dedos apretados temblaban – cuídala, no dejes que nada le suceda, cuídalos a los tres, por favor

Bab Lainnya
Jelajahi dan baca novel bagus secara gratis
Akses gratis ke berbagai novel bagus di aplikasi GoodNovel. Unduh buku yang kamu suka dan baca di mana saja & kapan saja.
Baca buku gratis di Aplikasi
Pindai kode untuk membaca di Aplikasi
DMCA.com Protection Status