INICIAR SESIÓNCapítulo veintinueve. El lugar al que pertenecemosLa casa nueva olía a pintura fresca.Y a futuro.Valentina caminaba despacio por la sala amplia, con ventanales enormes que dejaban entrar la luz de la tarde. Marcos iba a su lado, pero sin tocarla… como si observara una obra de arte que ya es suya pero igual respeta.—Es grande —dijo ella.—Es segura.—Eso no fue lo que pregunté.Él sonrió apenas.—Tiene jardín. Espacio. Privacidad. Cámaras. Seguridad 24 horas.Valentina se giró.—Marcos Hale…—¿Sí?—Estás construyendo una fortaleza.Él dio un paso al frente.—Estoy construyendo un hogar donde nadie vuelva a hacerte sentir miedo.Ella se quedó en silencio.Luego apoyó su frente en su pecho.—Gracias.Él la rodeó con los brazos, manos firmes sobre su espalda.—No me des las gracias. Dame tiempo… y te doy todo.— — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — Esa noche, cen
Capítulo veintiocho. Donde termina el juegoMarcos no dormía.Valentina sí.Estaba de lado, abrazando la almohada de embarazo, respirando profundo, con esa calma que él ahora reconocía como sagrada.Y por eso no podía permitirse fallar.Miró su teléfono otra vez.El mensaje del abogado seguía ahí:“Podemos proceder con orden de restricción si hay pruebas de acoso. Necesito todo lo que tengan.”Marcos apretó la mandíbula.Esto ya no era orgullo.Era protección.— — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — A la mañana siguiente, Valentina se despertó con olor a café.Caminó despacio hasta la cocina y se encontró con una escena que la hizo frenar.Marcos.Delantal.Cabello despeinado.Haciendo panqueques con expresión de concentración absoluta.—¿Qué es esto?Él giró.—Modo esposo responsable.—¿Y el CEO intimidante?—Suspendido por paternidad.Ella rió.Pero él se acercó
Capítulo veintisiete. Nadie toca a mi familia.Valentina despertó con una sensación extraña.No era dolor.No era mareo.Era… inquietud.Giró en la cama.Marcos no estaba.—¿Marcos? —murmuró.Escuchó su voz en la sala.Baja. Tensa.Ella se levantó despacio, caminó hasta la puerta y lo vio de espaldas, con el teléfono en la mano.—No vuelvas a llamarme —dijo él con voz fría—. Esto ya no es un juego.Silencio.—Te lo advierto, Victoria.Valentina sintió un escalofrío.Marcos colgó.Se pasó la mano por el cabello.Se giró… y la vio.Su expresión cambió al instante.—Ey. ¿Por qué estás de pie?—¿Qué pasa?—Nada.Ella lo miró.—Marcos.Suspiró.—Está intentando molestar. Solo eso.—Eso no es “nada”.Él se acercó.Tomó su rostro con suavidad.—No voy a dejar que se acerque a ti. Ni al bebé. Ni a nuestra vida. ¿Entiendes?Ella asintió.Pero por dentro, algo se apretó.— — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — —
Capítulo veintiséis. Después del “sí” viene el desastreLa fiesta empezó tranquila.Eso duró exactamente siete minutos.Después…El primo segundo de alguien estaba bailando arriba de una mesa.La tía de Valentina lloraba con el camarero.Y Marcos había perdido su saco porque “alguien necesitaba usarlo de capa”.—Tu familia está loca —dijo Valentina, riéndose mientras se sujetaba el vientre.—Ahora es tu familia —respondió Marcos, dándole champán sin alcohol—. No te libras.—Esto no estaba en mis votos.—Tampoco decía que ibas a casarte embarazada y enamorada de mí.Ella lo miró.—Yo no dije lo segundo.—Pero lo pensaste.Sonrisa.Esa sonrisa peligrosa.— — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — En la pista, Marcos la tomó de la cintura.Más suave ahora.Más protector.—¿Cansada?—Un poco… pero feliz.—Si te mareas, paramos todo.—M
Capítulo veinticinco. Hasta que el caos nos separe.Valentina no estaba llorando.Estaba sudando.—Mamá, si vuelves a decir que me “brilla la maternidad”, juro que no bajo por ese pasillo.—¡Es que estás preciosa!—Estoy inflamada.—Radiante.—Tengo hambre.—Eso es ternura prenatal.Valentina se dejó caer en la silla mientras la maquilladora intentaba no reírse.—¿Y Marcos?—Pálido —respondió su padre entrando al cuarto—. Creo que está a punto de desmayarse antes que tú.Ella sonrió.—Bien. Que sufra.— — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — Abajo, Marcos caminaba de un lado a otro.—Respira —le dijo su cuñado.—Estoy respirando.—No, estás hiperventilando con traje caro.—¿Y si tropiezo?—No.—¿Y si se arrepiente?—No.—¿Y si…?—Marcos.Se quedó quieto.—Ella ya te eligió.Silencio.Eso lo calmó más que cualquier otra cosa.— — — — — — — — — — — — — — — — — — — —
Capítulo veinticuatro. Ensayo general para el “para siempre”—No quiero una boda aburrida.Valentina lo dijo con la boca llena de galletas saladas, sentada en el sofá con los pies hinchados sobre el regazo de Marcos.—Perfecto —respondió él, masajeándole los tobillos—. Porque entre tu embarazo, tu humor cambiante y mi suegra supervisando, esto va a parecer un reality show.Ella le lanzó una mirada.—Mi madre solo quiere ayudar.—Ayer “ayudó” diciendo que si no lloro cuando entres vestida de novia, no te merezco.Valentina soltó una carcajada.—Bueno… un poquito de lágrima sí espero.—Voy a llorar. Pero porque llevo tres semanas organizando flores, invitados y un menú sin aceitunas porque la señora embarazada ahora las odia.—No me lo recuerdes… traición hormonal.— — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — El ensayo de la boda era ese día.Algo íntimo.Solo familia cercana.O eso creía







