LOGINKaren escuchó que tocan a la puerta de su habitación. Se había cambiado de ropa, la anterior estaba llena de sangre y no quería asustar a su pequeño cachorro. — Mamá…— En cuanto escuchó el grito lleno de ilusión de su hijo, su corazón se rompió. Dio media vuelta y lo abrazó con tanta fuerza que el pequeño comenzó a quejarse. — ¡Ay mamá! — Solo déjame, déjame hijo. Déjame abrazarte un rato, déjame sentirte aquí conmigo, con vida y feliz. — Mami, ¿ya puedes estar conmigo en el castillo? Karen lo soltó poco a poco y notó que su madre se encuentra atrás, con una sonrisa y lágrimas corriendo por sus mejillas. — Si, ya podemos. Ya podemos andar por los pasillos y podemos jugar, correr, divertirnos. Arlo sonrió de oreja a oreja con una alegría que calienta el corazón de su madre. — ¿Puedo ir a la escuela con mi amigo?Ella asintió.Y pensar que casi lo perdía, pensar que casi perdía la oportunidad de ser madre de este maravilloso cachorro.— Arlo, ya no es necesario que te estés cui
Marco suspiró.Se había quedado solo después de ese momento, su vida se había vuelto un infierno entre mentiras, dudas y deslealtades. El rey, a quien respetaba desde que lo conoció, ahora solo era el hombre por quien sentía celos descomunales.— Él nos escuchará, sabrá que es algo que no podías controlar.— Mauro puso su mano de nuevo en el hombro de su hermano, pero esta vez Marco se movió.No quería consuelo, necesitaba sentir el dolor paralizante de sus recuerdos.Debía sufrir por sus errores.Caminó en dirección de una ventana donde la nieve blanca y nívea cubría cada árbol, borrando cada imperfección.Él también quería tener esa oportunidad, borrarlo todo y volver a empezar.Apretó el marco de la ventana con tanta fuerza que reventó varios fragmentos de roca.— Después de haberla conocido…—explica Marco.— Dándose cuenta que estaban en un salón lejos de todo oído intruso.— Mi mundo se fue por un barranco. Cada vez que me encargaba de resguardarla, de mantenerla a salvo, de lleva
Marco se mantuvo ahí, en el suelo, arrodillado, sintiendo cómo su vida se había vaciado de un momento para otro. Su corazón latía cada vez más despacio, negándose a seguir existiendo, negándose a ayudarlo a seguir adelante. Una mano cálida llegó a su hombro y la apretó como una forma de consuelo. — Hermano.— es lo único que Mauro tuvo que decir. Marco cerró los ojos y negó con la cabeza. — Esto fue lo más difícil que tuve que hacer en toda mi vida. — Creo que sería lo más difícil para cualquiera. ¿Cómo… cómo pudiste conseguirlo? Marco levantó el rostro y se dio cuenta que estaban completamente solos. Todos se habían ido, sus esencias estaban diluidas y eso solo significaba una cosa. Que había pasado demasiado tiempo y él no se había dado cuenta. Sus piernas debilitadas habían recuperado la fuerza y comenzó a levantarse con la ayuda de su gemelo. — Creí que era lo correcto. — Dijo para no sentir el silencio arrollador a su alrededor.Sus venas se sentían congeladas en el tie
El cuerpo de Alejandra recibe una corriente eléctrica y con todas sus fuerzas se deshace del abrazo de Karen a empujones. Siente el calor húmedo bajar por sus piernas.La desesperación hace de ella su presa.— Suéltame… Suéltame, quítate ¿Qué me hiciste? Dime ¿qué me hiciste?— dice ella reclamándole a Karen al mismo tiempo que comienza a levantar su vestido de las piernas desesperada como una avalancha. Sus manos tiemblan y en cuanto las mira y la toca, todo su mundo se rompe.La sangre era demasiado roja, demasiado espesa, su piel arde solo de tocarla.El líquido bajaba creando una línea, la línea del paso del tiempo y cómo se estaba terminando para su cachorro y para ella también.Todos los presentes se le quedan mirando impactados... Desconcertados, sin saber qué decir. Marco baja la cabeza y se escuchan unos ligeros jadeos.Sutiles pero llenos de dolor. Dos lágrimas corren por sus mejillas hasta que caen al suelo y se rompen.—Lo sabía… — susurra Marco.— ¿Qué está pasando?—
Zack siente la tensión en el aire y se gira para ver a Karen con el rostro desfigurado. Su instinto le pide que vaya que la tome entre sus brazos y la aleje de todo lo que pasa aquí.Pero desconoce que lo que ella siente realmente es una profunda empatía y tristeza por la mujer que Alejandra era y por la que pudo haber sido de no estar envuelta en tanta avaricia.— ¿Dime en qué consiste? — Cuestiona Zack, deseaba terminar con todo, con la duda gritando al fondo de su cabeza por saber si realmente podría estar con un cachorro que era mitad de Alejandra.“¿Lo amaría menos por no ser de la mujer que ama? ¿Podría ocultar esos sentimientos de los demás? Incluso de ese pequeño cachorro inocente que no tendría ninguna culpa de su origen.”— Eso no importa.— Susurra Marco tensando las quijadas, sus manos dos bolas de metal sólo mostraban la tensión de la situación y lo que estaba a punto de hacer. — Señor, todos debemos pagar el precio de nuestros errores.Y cierra los ojos al sentir un gol
Marco observa cómo el rostro de Alejandra se desencaja. La Reina sabía perfectamente que estaba perdida. El ruido del papel desdoblándose es una tortura lenta y ansiante para Alejandra. — Eres el amor de mi vida…— Zack comienza a leer frases sueltas para dejar claro el tono de las cartas.—…La diosa Luna se equivocó; eras tú con quien debía enlazarme…Marco aprieta sus manos en puños, recordaba a la perfección como su corazón se saltó un latido cuando la leyó.— Deseo con todo mi corazón, pertenecerte a ti en cuerpo y alma…Alejandra siente frío.— Después que todo tome su lugar, tú y yo podremos ser felices lejos de todo…Cada frase dicha por Zack hace que Alejandra se sienta más expuesta.Más perdida.— Eres y siempre serás el único amor de mi vida… Estas son algunas de las frases de todo el texto que escribiste con tu puño y letra en estas páginas para alguien que no soy yo— declara el rey de forma contundente. Incluso Karen siente la ironía en cada una de sus acciones: cómo Al







