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CAPÍTULO 01:

last update Data de publicação: 2024-01-23 09:27:04

                                                                           •ஐ[★]ஐ•

La chica se zafó de su agarre de manera rápida, su tamaño la ayudaba a ser escurridiza. Por primera vez en su vida agradeció ser de baja estatura. 

—Yo no tengo por qué pagarte absolutamente nada —le hizo un gesto altivo con la boca—. Al contrario; eres quien tiene que pagar por las cuatro cervezas que me has echado encima. 

Edward pensaba decirle algo, y la agarró de nuevo por el brazo. 

—¡¿Qué cojones está pasando aquí?! —se escuchó una voz firme.

—Esta chica me ha echado encima la cerveza —Edward la soltó, y se señaló su chaqueta de cuero, la camiseta y sus jeans desgastados. 

—¡Tú te lo has buscado! —agitó la cabeza de un lado a otro, y tratando de soltarse de su agarre—. Además de que me echaste la bandeja encima, y no conforme con eso te burlaste de mí.  

—Ya dije que lo sentía, no te vi —argumentó Edward.

—¡Basta! —dijo Henry, el dueño del lugar—. El señor es nuestro cliente, debemos ser cordiales.

Aquello lo dijo en un tono que le indicaba a la chica que mantuviera un poco la calma. 

—¿Cómo resolveremos este problema? —Edward cuestionó enarcando una ceja hacia ella y colocando sus brazos sobre su pecho.

—El hecho de que sea un cliente, no le da derecho a atropellar a los que trabajamos aquí.

«¡¿Qué carajo dice esta chica?!»

Edward se cuestionó, pues era la primera vez en mucho tiempo que alguien se le enfrentaba de esa manera. Sin tener miedo de sus represalias.

—Ya te di una disculpa —bajo el tono de su voz— ¿Ahora que harás por mí?   

—Lo único que puedo hacer por un terrible arrogante como este es  lavarle la ropa —murmuró ella sin pensar que él tenía una buena audición.

—¡Perfecto! —exclamó él con una sonrisa, mostrando todos sus dientes como un tiburón—. Pero adicional quiero una cerveza bien fría; un suculento y jugoso trozo de carne con vegetales.  

La chica emitió un jadeo de horror. 

—De acuerdo, va por la casa —dijo Henry, y luego se giró hacia ella—. Alina, te encargas del desastre. Luego lleva al cliente hasta el área de lavandería. 

—Pero, Henry… 

—Nada de peros, chiquilla —su jefe levantó la mano. 

—Perderé clientes —manifestó ella bajando la cabeza—, es una hora muy buena para hacer propinas.  

—Eso debiste de haber pensado antes de echarme la cerveza encima. 

Ella lo miró con caras de pocos amigos. Pero no podía hacer nada, la verdad era que había actuado de manera deliberada, le molestaba mucho que hicieran algún tipo de comentario por su estatura. 

—¡Vamos cliente estrella! —exclamó con sarcasmo. 

Lo llevó por un pasillo poco iluminado. A Edward no le pasó por desapercibido lo que decía su ajustado pantalón en la parte trasera: “MUERDE SOLO UN POCO”. Se leía muy tentador, se dio una bofetada mental, porque no entendía como una mujer tan insoportable como esa. Era imposible dejar de mirar.

—Así que tu nombre es Alina, ¿cierto? —él tenía que distraerse un poco, porque con cada paso que daba su trasero se contoneaba y le picaban las manos por darle un azote. 

«¡Se lo merece!», se justificó. 

—Ajam —fue lo único que ella le contestó de mala gana, y por encima de su hombro. 

—Mi nombre es Edward —no entendió por qué estaba interesado en que ella supiera su nombre, y después resopló porque esperaba otra reacción de su parte.

—¿Y? ¿Qué haremos ahora? ¿Una entrevista? —se detuvo para enfrentarlo.  

«¡Jodidas mujeres! Ni el diablo las entiende», se dijo. 

—No eres muy amigable, Alina —negó con la cabeza.

—No tengo por qué serlo, solo cordial a la hora de ejecutar un trabajo y listo —se encogió de hombros. 

—Entiendo —expresó Edward, porque era lo que generalmente hacía.  

—¡Que bien!

—Dime una cosa, Alina —estaba curioso— ¿Por qué todas las chicas que trabajan aquí tienen mensajes subliminales?

Fue el turno de reírse de Alina, pues sabía que se refería a las frases en sus uniformes. 

—Son ideas de Henry —respondió encogiéndose de hombros—, este es un lugar que trabaja veinticuatro horas. Por el día es una cafetería normal, y por las tardes es el único sitio de diversión de la ciudad.  

—Lo dices como si fuera un pueblo. 

—Es una ciudad muy pequeña, y cuando digo diversión hablo de presentación de talento en vivo. En realidad, nos visitan personas de los alrededores. 

—Así que aquí nunca pasa nada —Edward soltó una risita. 

—Al contrario, pasa de todo —ella ladeó la cabeza—, en el buen sentido de la palabra. 

Minutos después entraron al área de lavandería. Ninguno de los dos dijo nada, por un momento el silencio fue algo incómodo. Hasta que Edward comenzó a quitarse la ropa, y dejar su cartera encima del estante que estaba al lado de la lavadora. 

—¡¿Qué crees que estás haciendo?! —chilló ella.

—No pensarás meterme dentro de la lavadora, verdad.

—¡Por supuesto que no!

—Vamos, quítate la ropa —le ordenó—. También está sucia, necesitas lavarla. 

Alina lo miraba de pies a cabeza, en el instante que quedó solo en bóxer y con el pecho desnudo decorado en la parte izquierda con un tatuaje de colores que le rodeaba hasta el antebrazo. Era un dragón, estaba claro que el hombre debía pertenecer al ejército. 

«¡Este hombre es descomunal!», se dijo.

Su pulso se aceleró, la boca se le secó y su respiración comenzó a ser más rápida. No entendió,  porque hizo lo que él le pidió. Generalmente, no se seguía órdenes de extraños. Pero quizá quería demostrarle que no le tenía miedo, y también se quedó solo con sujetador y bragas. 

El ambiente cambió, y la incomodidad que ambos sentían minutos antes pasó a ser algo más. No podía negarse que se sentían atraídos el uno por otro. 

«¡No pienses en sexo!», se regañó mentalmente Edward.

«No muestres tu lado salvaje», pensó Alina. 

Él dio un paso hacia ella y le levantó la barbilla, con voz un poco baja manifestó:

—Aquí no pasará nada que tú no quieras, pequeña gata salvaje. 

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Último capítulo

  • LAUNDRY SERVICE    EPÍLOGO:

    •ஐ[★]ஐ•DOS AÑOS DESPUÉS…Alina se encontraba con Kate a orillas de la playa, recolectando caracolas, a lo lejos venían Edward con Brandon, su hijo de quince meses cargado sobre sus hombros. No podía creer lo afortunada que era en tener una familia. Se habían casado de una manera íntima, solo verdaderos amigos estaban presentes. Charlotte y David fueron los testigos. Edward insistió en que hiciera las pases con sus padres, y que disfrutara el tiempo con ellos. Aún no entendía su relación, pero comprendió que en los conflictos de pareja ni los hijos pueden intervenir, al menos de que sea una situación que incluya violencia. La relación con su padre, continuó siendo un poco tosca. Todavía él estaba molesto con Alina por haberle enviado a la cárcel por golpear a su madre. Sin embargo, lloró mucho cuando su papá había muerto de un derrame cerebral un año atrás. Desde entonces su madre por fin accedió a vivir co

  • LAUNDRY SERVICE    CAPÍTULO 30

    VEREDICTO •ஐ[★]ஐ•Edward tenía mil emociones, y una de ellas era la esperanza. Tener a Alina apoyando de esa forma significaba mucho. Él sabía desde hacía mucho tiempo que Kate no era su hija. Exactamente, desde el día en que Caroline había soltado aquella bomba en el bufete de abogados, cuando el abogado les informó que solo necesitaban el acuerdo de la custodia. Pero no quién era su padre, porque no le importaba. Así como tampoco, que el hombre había sido el causante del accidente. Ya que no estaba en lugar cuando llegaron las autoridades.Él pidió hablar personalmente con el juez, y este le dijo que las cosas se le estaban escapando de sus manos. Pero que lo intentaría hasta el final, porque conocía a su padre, y sabía que la niña estaría mejor con a su lado. Aunque no fuera su hija biológica. Alina ya estaba en el estrado. La notaba más páli

  • LAUNDRY SERVICE    CAPÍTULO 29

    TODO CLARO: •ஐ[★]ஐ•Alina estaba un poco distraída, habían pasado varios días en los cuales había visto a Kate, y no pudo evitar derramar lágrimas por la impotencia que sentía al verla en ese estado. Era una cáscara vacía, sin la vitalidad de una niña de siete años. Quería gritar por tanta injusticia en el mundo. Charlotte y ella se habían vuelto cercanas. Cada vez que se encontraban David estaba con ellas. Fue cuando entonces supo que él había sido compañero de Edward en el ejército y que más que su jefe de seguridad era su amigo. Por eso no dudó en comentarle sus sospechas.Ella se disculpó cuando David le regañó por no haberle insistido a su amigo que hiciera un examen médico a niña en ese momento. Fue cuando entonces se quedó al descubierto, porque se enteraron de su romance con Edward, y también del hecho que se habían conocido años antes d

  • LAUNDRY SERVICE    CAPÍTULO 28

    SIN OPCIÓN: •ஐ[★]ஐ•Edward abrió la puerta de su oficina, se aflojó el nudo de la corbata, y fue directamente al bar a prepararse un trago de whiskey, aunque eran las once de la mañana, él lo necesitaba. Sentía alivio, pero al mismo tiempo sabía que eso solo un descanso, antes de que se destara la verdadera tormenta. Estaba seguro de que Margot no sé qué daría de brazos cruzados. Solo había tenido suerte de que el juez, que estaba a cargo del caso, fuera un compañero de infancia de su padre. Por eso le había permitido que Kate se quedara treinta días más con él. Sin embargo; este le advirtió que solo tenía ese tiempo, para demostrar, con pruebas sólidas, que estaba capacitado, para tener la custodia completa de su hija. La cara de horror de Kate, cuando vio a su abuela esperándola a las afueras de su ático cuando llegaron de Caykes, jamá

  • LAUNDRY SERVICE    CAPÍTULO 27

    CONFÍA EN MÍ •ஐ[★]ஐ•Alina trataba de aparentar que no estaba afectaba, no bajó en ningún momento la cabeza. —Entonces acabamos de tener sexo de despedida.—No tienes que ser tan sarcástica. —se quejó Edward, mientras se abotonaba de nuevo sus pantalones. —No entiendo el porqué llamas al ser realista, sarcasmo. De pronto ella cayó en cuenta, y se quedó tensa, mirándolo a los ojos. Porque recordó en ese momento algo que le dijo mientras tenían sexo. —Todo ese cuento tuyo de cruzar la línea entre pasarlo bien y el amor, es porque se me escapó decirte que te amo, ¿no es así? Edward terminó de ponerse la camiseta, le dio la espalda y fue hasta su sillón. —No creo que me ames, pienso que puedes estar confundida.Alina soltó una risita de incredulidad. —Es una pena que todavía no me conozcas —respiró profundo—, supongo que nuestro contrato laboral

  • LAUNDRY SERVICE    CAPÍTULO 26

    AQUÍ QUEDÓ TODO: •ஐ[★]ஐ•—Me gusta cuando gimes cada vez que estoy dentro de ti, pero recuerda que estamos a plena luz del día, y todos están despiertos —con una risita agregó: —Les causará envidia saber que estás perdida en el placer.La tomó en sus brazos y luego se levantó del sillón. Caminó hasta el sofá de tres puestos que estaba pegado en la pared. La depositó suavemente y se sacó la camiseta por encima de la cabeza. —No hagas ruido —le advirtió. Antes de arrodillarse frente a ella y abrir sus piernas para acomodarse. Mordisqueó sus dulces pliegues por encima de la húmeda tela de sus bragas. Edward tenía que parar, debía decirle que quizás ese sería su última vez juntos. No tenía el valor suficiente para decírselo, porque de verdad tenía fuertes sentimientos hacia ella. Lo descubrió en el momento en que Margot llamó, exigiendo prác

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