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EL PRECIO DEL DESTINO

Autor: Petit
last update Fecha de publicación: 2025-10-29 23:58:25

Vladislav salió hacía el porche de la parte trasera de la mansión, cansado y agobiado, tomó asiento en una de las poltronas del jardín, el viento nocturno lo recibió como un golpe de frío directo al rostro. Recién había entrado a la casa y el tumulto de emociones mantenía su cuerpo caliente. Miró a la distancia, el bosque se extendía ante su mirada afilada, la mirada del licantropo alerta ante cualquier intromisión, oscuro y misterioso. Recostó su cuerpo en forma relajada en contra del respalda
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Último capítulo

  • La Abogada y El Alfa Oscuro   EPÍLOGO: CUANDO LA LUNA AZUL ELIGIÓ

    La noticia se esparció como fuego entre la seda.En el gran salón, donde aún colgaban flores blancas y candelabros encendidos, Vladislav dio un paso al frente. Su sombra se proyectó alargada, firme, sobre el mármol. No había temblor en su voz. No había duda.—La ceremonia se anula —declaró, mirando directamente a Irina—. Aquí y ahora.El murmullo creció, pero nadie osó interrumpirlo.—Y tú —continuó, con frío acero en la mirada— serás llevada a las prisiones del norte. No habrá indulgencia. No habrá excepción. Prepárenla para el sacrificio.Irina contuvo el aliento. Por primera vez, el control abandonó su rostro.Los hombres obedecieron.La noche parecía contener la respiración cuando Vladislav alzó la mirada hacia Irina. Entre ellos no quedaban máscaras ni mentiras: solo dos almas heridas que habían llegado al borde del abismo. La luna se reflejaba en sus manos, y en ese destello temblaba el peso del destino. Él sabía lo que debía hacer. Ella también.Irina sonrió apenas, una curvatu

  • La Abogada y El Alfa Oscuro   EL REGRESO DEL ALFA PERDIDA: EL FINAL DE UNA TRAICIÓN

    La noche sobre las tierras de la manada Drakos parecía contener la respiración.El cielo era un manto profundo, azul oscuro, cruzado por nubes lentas que ocultaban y revelaban la luna como si temieran mirarla de frente. El bosque murmuraba. Los árboles, ancianos y testigos, inclinaban sus ramas cargadas de rocío mientras un viento frío cortaba el aire y llevaba consigo un presagio.Algo se acercaba.No… no era algo, sino alguien.El portal no surgió como una explosión. Se abrió como una herida luminosa entre los troncos, derramando un resplandor dorado que iluminó los musgos, las raíces, los pétalos dormidos. La magia vibró como una campana grave.Y entonces, Adara emergió.Su figura recortada contra la luz parecía una visión sacada de un sueño. Su vestido oscuro, roto en el borde por el viaje, se abría como una sombra tras ella. Su cabello caía suelto sobre los hombros, desordenado, coronando un rostro que no era el de una víctima… sino el de una reina que había atravesado el fuego.

  • La Abogada y El Alfa Oscuro   MASACRE EN LUNA ROJA

    El salón del ritual había cambiado.No se parecía al lugar solemne y contenido de unos instantes atrás. Ahora era un campo de guerra contenido entre paredes de piedra. Las velas proyectaban sombras alargadas, enfermas, que trepaban por los muros como criaturas vivas. Había grietas nuevas en el suelo, en las runas, en la misma realidad. El aire pesaba… como si el mundo estuviera obligado a presenciar algo que jamás debió suceder.Adara seguía de pie en el centro del círculo. Pero ya no parecía vencida. El temblor no era fragilidad —era el eco de algo monumental que había atravesado su cuerpo.Christian la miraba… y no sabía qué hacer.Su traje negro, perfectamente cortado, estaba arrugado y polvoriento. Había perdido algo invisible, algo que siempre lo había acompañado: la certeza de que todo estaba bajo su control, las tierras Văduva Arcană, el poder que esas tierras le daría, la posición de reinado de su manada y él al frente de ella.Y en ese vacío… el miedo se filtraba.—Adara —dij

  • La Abogada y El Alfa Oscuro   LA NOCHE DEL QUIEBRE ABSOLUTO

    Luna Roja estaba en silencio. No era el silencio natural del bosque, sino uno tenso, contenido, expectante. Era como si cada hoja, cada raíz, cada partícula de polvo hubiera comprendido que algo estaba a punto de suceder… y se replegara, conteniendo el aliento.El salón del ritual brillaba con una luz tenue, dorada y fría al mismo tiempo. Las velas negras y blancas formaban un círculo perfecto alrededor de los símbolos trazados en plata sobre la piedra pulida. El aire olía a metal, a hierbas quemadas, a sangre y a magia antigua.Christian, impecable en negro, se movía con seguridad y calma, se sentía en control de todo a su alrededor. Cada gesto suyo tenía la firmeza de alguien que no permitía el error. Sus guantes de cuero brillaban bajo la luz; su rostro era una máscara de concentración. Sus ojos, sin embargo, estaban cargados de una certeza peligrosa.—El círculo está sellado —dijo, sin levantar la voz.Kham, de pie junto en la entrada, era una figura tensa y callada. El traje oscu

  • La Abogada y El Alfa Oscuro   LA VISPERA DE LA LUNA ROJA

    Horas después, la noticia corrió como bruma espesa entre los pasillos de la casa Drakos, metiéndose en cada rincón, en cada oído, en cada murmullo: Vladislav había aceptado casarse con Irina.No por amor, sino por destino —como él mismo dijo— por lo humano.Nadie entendía del todo qué significaba eso.La gran sala estaba iluminada por lámparas antiguas, plateadas, cuyos cristales difuminaban la luz y la volvían fría, distante. Cortinas de terciopelo azul oscuro caían desde el techo, y bajo ellas, los miembros de la manada se agrupaban en pequeños círculos, hablando en voz baja.Había tensión, orgullo herido, desconfianza, y, sobre todo, división.Vladislav estaba de pie junto a una de las columnas, vestido con un traje negro clásico, camisa blanca impecable, el cuello ligeramente abierto, sin corbata. Su postura era recta, casi arrogante, pero su rostro… su rostro era otra cosa.Parecía de piedra. Los ojos gris acero miraban sin ver del todo.Irina entró con paso seguro. Vestía un ves

  • La Abogada y El Alfa Oscuro   EL VIAJE SIN RETORNO

    La mañana amaneció gris. No por presagio de una tormenta, ni por lluvia inminente. Solo era un cielo apagado, contenido. Como si el mundo hubiera decidido suspender el color por unas horas.Adara descendió del auto junto a Christian, los tacones tocaban la grava húmeda frente a la entrada de la hacienda central Luna Roja. Vestía un traje negro de caída impecable, camisa marfil, abrigo largo hasta las rodillas. El cabello recogido en un moño pulcro que no dejaba nada al azar. Cada hilo estaba en su lugar, y cada gesto medido. Mostraba la elegancia y profesionalidad que siempre la había caracterizado.Por dentro… era otra historia.El viaje había sido silencioso. Demasiado. Solo el motor del auto, la carretera y, de vez en cuando, la voz de Christian rompía esa calma. Una de esas ocasiones fue cuando preguntó:—¿Todo bien?Y ella respondiendo:—Sí.Aunque no lo estaba.Porque desde que cruzaron el límite invisible hacia Luna Roja, algo dentro de su cuerpo se había encendido. Primero fu

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