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PROPUESTA

Autor: Escarlata
last update Fecha de publicación: 2026-02-03 10:04:43

 Capitulo 5

—Nadie la toca —dijo con una voz tan firme que hizo que todas se callaran y empujó a Ximena que cayó sentada en la silla

—¡¿Sabes con quién te estás metiendo?! —grito ella indignada —¡No puedes hablarme así!

—¡Tu eres la que no sabe con quién se mete! —El italiano la miró con tanto enojo que pensé le pegaria

—¿Quién eres? ¿Qué relación tienes con mi hermana? —tartamudeo Ximena incredula de que alguien le pusiera un alto, ella nunca bajaría la cabeza por nadie.

—Soy el padre del bebé —El italiano lo dijo con tanta intensidad que me quedé con los ojos abiertos, pero no fui capaz de corregirlo.

El se acercó a mí, me cargó en sus brazos y me saco de allí, me sentía tan débil que me desmaye.

Cuando abrí los ojos, sentí la garganta seca y un dolor leve en el abdomen. Me asusté de inmediato, estaba en el hospital.

Una enfermera se acercó rápido, me agarró de la cintura y me ayudó a llegar a una habitación 

—¡Denle el mejor trato! Es mi mujer y soy cliente VIP —grito el, mientras me tomaba de la mano ¿Por que se preocupaba tanto por mi?

—Tranquila, Carolina. Tu bebé está bien. Sangraste un poco por el golpe, tienes que tener cuidado y evitar estrés.

Cerré los ojos un momento mientras me llevaban a una de las mejores habitaciones del hospital, y es que no con el poder de mi padre, me han atendido de esta manera.

El medico me reviso y sonrió

—No te preocupes mamá, el bebé está bien 

Escuchar que mi bebé estaba bien fue suficiente para que el aire entrara a mis pulmones.

Cuando los volví a abrir, lo vi a él. Sentado junto a mi cama, el italiano.

Al principio pensé que estaba alucinando. ¿Cómo era posible que estuviera ahí otra vez?

—Esto ya no es coincidencia —dije con voz baja mientras lo miraba sería, sintiendo que el me acosaba.

Él sonrió, tranquilo, casi burlonadose de mi teoría.

—Me llamo Luciano —respondió—. Ahora ya no soy un acosador desconocido, bueno acosador si, pero con nombre.

Rodé los ojos, no sabía cómo sentirme con su presencia, porque aunque era un hombre extraño, extrañamente me hacía sentir protegida.

—¿Por qué me sigues? —pregunté alterada —. No soy nadie importante, si quieres dinero, mi familia me ha desheredado.

Luciano apoyó los codos en las rodillas, inclinado hacia mí, con esa mirada que penetraria hasta el metal, tan intensa que me hizo temblar.

—No te sigo. Solo estaba en el lugar. Ese restaurante es mi favorito desde hace unas semanas.

Tenía que ser una mentira, otra supuesta coincidencia era imposible, en ese momento entró Laura. 

—¡Caro! ¿Cómo estás? Me llamó el hospital, salí corriendo —Laura llegó haciendo un escándalo.

Me abrazó y luego miró a Luciano y sonrio.

—Señor Luciano, Gracias por ayudar a mi amiga, los meseros me contaron todo.

—¿Lo conoces? —le pregunté intrigada

Laura asintió confirmando su versión.

— Caro. El señor Luciano va al restaurante desde unas semanas. Siempre pide la mesa de la ventana y deja una gran propina para los chicos. 

Me sonrojé sin querer, era verdad, solo una coincidencia, mire a Luciano avergonzada 

—Perdón… por asumir que eras un acosador.

—Tranquila —respondió—. supongo que yo pensaría lo mismo de ti, que me acosas porque te veo en todos lados.

No supe qué contestar. Laura se quedó en silencio, evaluándolo, con una sonrisa.

—Los dejo un momento solos voy a preguntar al doctor por la salida.

Bebi un poco de agua nerviosa mirando a todos lados

—¿Por qué dijiste que eras el padre de mi bebé?

—Lo invente para que tú hermana dejara de hablar con esa voz chillona.

Solté una carcajada cuando la imito. El tomo mi mano y me miró serio

—Quiero hacerte una propuesta —dijo.

El me desconcertaba y era imposible no perderse en sus ojos.

—Dila, sabía que tú ayuda no era gratis —suspire

Él se acomodó en la silla, cruzó las manos, parecía tener siempre el control.

—En mi mundo, a mi edad, debería estar casado.

Fruncí el ceño.

—¿Qué quieres decir con “tu mundo”?

Luciano sonrió pero me sostuvo la mirada sin parpadear.

—Soy parte de la mafia Benedetti. Y no tengo intención de ocultartelo, me gusta ser sincero.

El corazón se me detuvo por un segundo.

—¿Eres… un mafioso?

—Sí.

Me senté en la cama, alarmada.

—Entonces aléjate de mí. No quiero nada que ver con criminales ya te dije que si quieres dinero, no tengo.

Luciano negó despacio, solo sonrió.

—No vine a hacerte daño ni a involucrarte en problemas. Vine a hacerte una oferta.

Traté de mantener la compostura, de fingir que estaba calmada.

—¿Qué oferta?

Él habló sin titubear.

—Cásate conmigo —me hizo la propuesta muy seguro con una voz que nunca olvidaré en mi vida.

Me quedé inmóvil, abrí los ojos, por un segundo pensé que había escuchado mal.

—¿Qué? —no sabía que estaba diciendo y si era una broma

—Cásate conmigo —repitió—. Si lo haces, tu hijo tendrá un apellido fuerte, protección y un futuro asegurado. No tendrá que crecer sin familia. Y tú tampoco estarás sola.

Abrí la boca, pero no dije nada. Mi mente estaba en blanco

Luciano siguió hablando con la misma seguridad.

—Sé que estás sola. Sé que tu familia te dio la espalda. Vi cómo te trataron. Y no lo permitiré otra vez. Si aceptas casarte conmigo… seré responsable de ti y de tu hijo.

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Último capítulo

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