LOGIN~POR LA NOCHE… APARTAMENTO DE RAYMOND~Elsa estaba ocupada intentando distraerse con una película. Solo miraba la pantalla con la mirada perdida. Lo único en lo que podía pensar era en él. Ya lo extrañaba muchísimo y no veía la hora de volver a estar entre sus brazos.Extrañaba su aroma, su voz, su tacto, sus besos, sus bromas y absolutamente todo de él.Todo el lugar se sentía vacío sin Raymond. Solo deseaba que la puerta se abriera, que él entrara, volviera a decirle que la amaba y le diera todos los besos que quisiera.Abrazó la almohada con más fuerza, con una expresión triste en el rostro.El timbre sonó y ella se levantó de un salto para correr a abrir la puerta.Su sonrisa desapareció al descubrir que solo era el repartidor de pizza.Había olvidado por completo la pizza que había pedido. Había pensado que era Raymond.—Gracias —sonrió débilmente después de pagarle al hombre.Su teléfono comenzó a sonar después de que cerrara la puerta.Era una llamada de un número desconocido.
Una mano agarró a Raymond por el hombro y lo hizo retroceder. Perdió el equilibrio y tambaleó.—¿¡Estás intentando que te maten!? —espetó Jake.En realidad, iba de camino a encontrarse con alguien cuando vio a Raymond completamente perdido en sus pensamientos.Jake frunció el ceño al notar su estado. Todo el cuerpo de Raymond temblaba violentamente mientras se dejaba caer lentamente al suelo.Su trauma.—Mierda, Raymond. —Jake se acercó para sostenerlo.Tenía los ojos cerrados. Hacía mucho tiempo que aquello no lo golpeaba con tanta fuerza.—¿Dónde está tu sedante? —preguntó mientras revisaba sus bolsillos.—Yo... no lo tengo conmigo —tartamudeó Raymond.—Te dije que siempre lo llevaras contigo —lo reprendió Jake.—¡Oigan! —Unos matones se acercaron a ellos, fumando de manera amenazante. Sus expresiones no eran nada amistosas.—¿Qué quieren? —preguntó Jake.Mantuvo una mano sobre el hombro de Raymond, cuya cabeza seguía inclinada hacia el suelo.Su pasado no dejaba de reproducirse en
Raymond regresó después de dar un pequeño paseo. Le había pedido a Elsa que lo acompañara, pero ella se había negado.Esperaba encontrarla haciendo alguna de sus locuras en la sala, pero no estaba allí.¿Todavía estará en la habitación? pensó.—Elsa —tocó antes de abrir la puerta.La preocupación apareció de inmediato en el rostro de Raymond al verla acurrucada como una bolita. Tenía el rostro contraído, como si estuviera sufriendo.—Elsa.Corrió hacia ella y le sujetó el brazo. Ella abrió lentamente los ojos.—¿Estás bien?Notó que se estaba sujetando el estómago.—Me duele —murmuró.Una hora después, Raymond caminaba de un lado a otro por el hospital.El doctor salió y él aceleró el paso para acercarse.—¿Está bien? —preguntó.La había llevado hasta allí porque estaba muerto de miedo.—Sí. Solo es su menstruación, señor. No hay razón para estar tan preocupado —dijo el doctor.—¿Su menstruación? ¿Te refieres a…? —se detuvo, sin saber qué decir.El doctor soltó una risita al ver su re
Piper cerró su casillero después de sacar su camiseta deportiva y sus shorts. Su entrenamiento comenzaría en diez minutos.—¿Escuchaste la noticia? —una de sus compañeras corrió hacia ella.—¿Qué? —preguntó Piper secamente.—Newton perdió el caso. Fue condenado a 25 años de prisión. ¡Dios! No puedo creerlo —explicó, mostrándole a Piper la pantalla de su teléfono.Piper se alejó sin responder. Eso no era asunto suyo. Newton se lo había buscado.Se detuvo en seco cuando vio a Mason hablando con la chica que lo había besado.Ambos conversaban y reían mientras caminaban juntos.Piper se encontró mirándolo fijamente, incapaz de apartar la vista de él.De repente, los ojos de Mason se encontraron con los suyos, pero él apartó la mirada enseguida. No habían hablado desde ayer.Piper respiró profundamente cuando ambos pasaron junto a ella.—¿Qué me pasa? —murmuró.°°°Leonard estaba ocupado haciendo algunos diseños gráficos en su computadora cuando sonó su teléfono. Puso los ojos en blanco al
En el apartamento de Ben, Ben gimió mientras arrojaba su teléfono a un lado.Tenía el brazo derecho cubierto con un grueso vendaje. Y esta no era la primera vez que recibía un disparo.Mikaela entró en su habitación con dos platos de panqueques.—Hey. —Sonrió por primera vez desde que había llegado allí. Al ver cuánto se esforzaba aquel hombre por protegerla, había decidido confiar en él.Ben no respondió. Tomó su teléfono y le escribió a Raymond, recordándole aquello de lo que quería hablar con él.—¿Cómo está tu brazo? —preguntó Mikaela.—Bien —murmuró.—¿Sigues preocupado por él?—Joder, claro que sí —respondió.—Puede que esté con su chica…—Sí, ese es el problema. Raymond no sabe quién es ella. Apuesto a que se vendrá abajo cuando descubra la verdad.Ben suspiró.°°°Vincent abrió los ojos cuando el agua le salpicó el rostro. Sentía la cabeza pesada mientras parpadeaba varias veces. Estaba atado a una silla.—Hola, abogado. —Una voz profunda resonó a través de un altavoz.Levantó
—Eres tan lindo, eres tan lindo… —Elsa no dejaba de balbucear mientras le pellizcaba la mejilla a Raymond.—Nunca volveré a dejarte beber —dijo Raymond, sujetándola por la cintura. La estaba sacando de la casa de la fraternidad.—¿Por qué? Quiero beber un poco más —hizo un puchero adorable. Su cabello castaño le cubría gran parte del rostro.—Oh, Dios mío, está completamente borracha —soltó Charlie entre risas al ver a Elsa sacudir la cabeza con los ojos entrecerrados.—Sí, tengo que sacarla de aquí. Lo siento, nos vamos temprano —se disculpó Raymond mientras llevaba a Elsa hacia su auto.El teléfono de Leonard vibró. Al ver el mensaje, frunció el ceño.¿CUÁNDO VAS A VOLVER A CASA? SABES QUE NO PUEDES ESCONDERTE PARA SIEMPRE.Puso los ojos en blanco y guardó rápidamente el teléfono.Charlie se volvió hacia él.—Vamos, príncipe. —Le dio un beso en la mejilla y ambos volvieron a entrar en la casa de la fraternidad.Raymond intentó ponerle el cinturón de seguridad a Elsa, pero ella lo be







