MasukPOV de MadisonAbrí los ojos lentamente y descubrí que estaba en un hospital. Me toqué el vientre y me di cuenta de que ya no estaba abultado.Me arranqué las agujas de las jeringas que tenía conectadas a la mano.—¿Dónde está mi bebé?Me incorporé en la cama, pero estaba demasiado mareada para mantenerme en pie. La puerta se abrió y una enfermera entró con una bandeja de medicamentos.—Señora, ¿qué está haciendo?Me ayudó a sentarme en la cama. Las lágrimas comenzaron a acumularse en mis ojos.—¿Dónde está mi bebé?—Está bien. Una mujer la trajo al hospital. Su hijo está en la incubadora —respondió la enfermera.Mis labios se curvaron en una sonrisa.—¿Está vivo? —pregunté entre risitas.Ella asintió.Tara entró en la habitación con su habitual expresión fría.—Gracias... Gracias, Tara —le dije con una sonrisa.Ella asintió en señal de aprobación y yo la abracé con fuerza.¿Quién habría imaginado que me ayudaría?—¡Sorpresa! —gritaron varias voces emocionadas mientras la puerta se ab
POV de MadisonTenía la boca y las manos atadas. Solo tenía las piernas libres, pero aun así no podía ponerme de pie. Las lágrimas no dejaban de rodar por mi rostro y tampoco paraba de moquear. Tenía el cabello hecho un desastre, desparramado por toda la cara. Me sentía miserable. La habitación en la que me tenían encerrada era muy oscura y fría.¿Quién podría haberme secuestrado? ¿Acaso le había hecho algo malo a alguien?La puerta se abrió de una patada y alguien entró en la habitación. El miedo se apoderó de mí y sentí un dolor agudo en el vientre.—Hola, Madison. Cuánto tiempo sin verte —escuché decir a una voz familiar. Inmediatamente, reconocí de quién se trataba.—¿Bianca? —la llamé, con un evidente temblor de miedo en la voz.—Me reconociste enseguida, ¿eh? Bueno, solo quiero que regreses al lugar al que perteneces. Tú y yo sabemos que este es tu sitio. No deberías estar sentándote a la mesa con el amo —soltó una carcajada histérica.—Bianca, por el bien de mi hijo, por favor,
POV de LucienAbrí los ojos lentamente y sentí un cuerpo cálido junto al mío. Mis labios se curvaron en una sonrisa porque sabía que era Madison. Me giré hacia ella y acaricié suavemente su vientre de embarazada. Podía sentir las pataditas del bebé, así que le di un beso en la frente.—Se ve tan adorable cuando duerme —solté una risita.Escuché que llamaban a la puerta y me incorporé de inmediato.Sabía que era Axel, porque siempre era el primero en entrar en mi habitación todas las mañanas.—Buenos días, amo —me saludó, y asentí con la cabeza.Sus ojos se abrieron de par en par en cuanto vio a Madison en mi cama, pero enseguida inclinó la cabeza en señal de respeto.—Dile al cocinero que hoy prepararé yo mismo el desayuno de Madison —dije mientras me sentaba en el sillón y me ponía las gafas.—¿Amo? —Alzó las cejas, completamente sorprendido.—No sabía que te habías quedado sordo, Axel. Acabo de decirte que quiero que le informes al cocinero que iré a la cocina a preparar personalmen
POV de BiancaLo único que sentía era rabia y humillación. Stone realmente me había echado del castillo solo por culpa de esa pu·ta de Madison. Podían pensar que aquello era el final, pero ni se imaginaban que apenas era el comienzo.—Mamá, ¿ya nos vamos del castillo? ¡Estoy tan feliz! —Marvin saltó de alegría, y yo solté un bufido.—Si no fueras mi hijo, te habría dado una bofetada en plena cara. ¿Eres estúpido? ¿Por qué estás tan feliz de que nos vayamos de un castillo tan hermoso? ¿Acaso no siempre has querido ser un príncipe? —lo fulminé con la mirada.—Sí, mamá, siempre he querido ser un príncipe, pero quiero ser un príncipe al que sus padres amen. El hombre al que llamas mi padre no me quiere. Tiene una hija a la que adora y trata como a una princesa —Marvin bajó la cabeza.—Y lo único que podemos hacer es luchar por tus derechos, Marvin. No puedo creer que te estés rindiendo. ¿Por qué no puedes comportarte como tu madre, aunque sea por una vez? —le tomé la mano.—Mamá, simpleme
POV de MadisonEntré en la habitación, que estaba lujosamente amueblada, con la boca abierta de asombro. Sinceramente, si alguien me hubiera dicho que me darían una habitación así en el castillo, lo habría acusado de mentir.—Mandy, ¡felicidades! —escuché una voz chillona, y la puerta se abrió de golpe. Por supuesto, no me sorprendió ver a Mona. Era la única que gritaba cada vez que me veía.—Mona, muchísimas gracias —le tomé la mano, y ella soltó una risita.Se encogió de hombros y me acarició el cabello.—¿A quién más iba a ayudar si no a ti, querida hermana? Te dije que no dejaría que murieras, y cumplí mi promesa.—Estaba tan asustada. Sabes que matan a las esclavas que quedan embarazadas del Master, ¿verdad? Me sorprendió cuando el Master dijo que yo era una excepción. No tienes idea de lo asustada que estaba —tragué saliva nerviosamente.—¿No te has dado cuenta? Creo que el Master siente algo por ti, y esa es la razón por la que hizo una excepción contigo —Mona bajó la voz y sol
POV de MariaSolté un grito desgarrador en cuanto entré en la habitación. Emery estaba tendida en un charco de su propia sangre. Estaba tan aterrorizada que tuve que taparme la boca con las manos.—¿Qué está pasando? —preguntaron varios guardias que entraron corriendo en la habitación al escuchar el grito.—Es... Emery. La han apuñalado —señalé su cuerpo frío.Los guardias corrieron hacia ella y la sacaron de la habitación.Yo seguía sollozando mientras el cadáver de Emery era colocado sobre una cama de bambú, afuera del castillo. El Master salió del castillo con el rostro inexpresivo.—¿Qué le ha pasado exactamente a tu señora? —preguntó, sin apartar la mirada del cuerpo sin vida de Emery.—Yo... No lo sé, Master. Acabo de entrar en la habitación y la encontré en un charco de sangre —respondí, llorando desconsoladamente.—¿Conoces a alguien que pudiera haberla matado? Quiero decir, ¿tenía problemas con alguien o había alguien que no la soportara? —arqueó una ceja y se volvió hacia mí







