LOGINPOV Aiden
Veo a Amelia salir de mi oficina después de decirle que no confíe demasiado rápido en las personas de aquí.
Cuando cerró la puerta, su perfume a vainilla se quedó por toda mi oficina.
Me recosté en mi silla, cerré los ojos y respiré profundamente ese perfume.
Su nombre vino a mi cabeza.
Amelia.
Lo dije en un susurro
Cuando la vi en la mansión siendo atacada por mi padre, me llamó mucho la atención y no sé por qué.
Por eso me acerqué a ver qué sucedía, pero, en realidad, lo que quería era verla de cerca.
Es una mujer exageradamente hermosa, y sus ojos…
Sus ojos me recordaron a mi pequeña Liora, la niña que fue mi amiga durante mi infancia.
Recuerdo que me quedé observándola durante un largo rato.
No sé por qué, pero sentí una conexión muy fuerte con ella, una conexión que jamás había sentido con ninguna otra mujer.
Las mujeres que han pasado por mi vida han sido solo distracciones, algo pasajero, líos de una sola noche.
Pero con Amelia es diferente, y entiendo el porqué.
Yo jamás había llevado a ninguna mujer a mi lado especial del jardín, pero, sin pensarlo, ella fue la primera.
Hasta tuve el valor de mencionar algunos de mis maravillosos recuerdos de cuando era niño y estaba con mi princesa…
No mencioné a Liora, pero ella se dio cuenta de que había alguien especial para mí.
Sé que es tonto lo que estoy diciendo, pero cuando vi sus ojos me transportaron al pasado, cuando tenía once años y corría por un maravilloso jardín al lado de una hermosa niña.
Mi princesa habría sido la mujer más hermosa de todo el mundo, pero ella no tuvo la oportunidad de convertirse en adulta.
Yo estaba enamorado de Liora cuando éramos niños y me arrepiento mucho de no habérselo dicho. Si tan solo pudiera regresar el tiempo…
Pero, lastimosamente, no se puede. El tiempo avanza sin detenerse por nada.
Cuando me enteré de que Liora ya no estaba, ni tampoco sus padres, sentí que me habían quitado una parte de mi corazón.
Tan solo era un niño que recibió aquella horrible noticia.
Lloré durante mucho tiempo por mi princesa, tan pequeña y hermosa.
No volví a tener ninguna amiga porque mi amiga y mi amor de la infancia siempre sería mi Liora.
Cuando veo a Amelia, me recuerda mucho a aquella niña. Tiene algo que me atrae y, sinceramente, me gusta eso.
Por eso le dije que necesitaba una asistente, pero, en realidad, lo que quería era tenerla cerca porque me encantaba lo que me hacía sentir.
Amelia es un enigma que me encantará resolver.
Yo soy muy posesivo con lo que considero mío, y me encanta el misterio. Y la señorita Mirren, desde aquella noche en la mansión, hizo que decidiera que tenía que estar cerca de mí.
Presiento que esconde algo, y esa idea no me la quitará nadie de la cabeza.
Ella me gusta.
Me gusta muchísimo.
Tal vez más de lo que estoy dispuesto a admitir.
Amelia Mirren… bienvenida a mi mundo.
Ahora veremos cuánto tardas en descubrir lo que has despertado en mí.
POV AidenVeo a Amelia salir de mi oficina después de decirle que no confíe demasiado rápido en las personas de aquí.Cuando cerró la puerta, su perfume a vainilla se quedó por toda mi oficina.Me recosté en mi silla, cerré los ojos y respiré profundamente ese perfume.Su nombre vino a mi cabeza.Amelia.Lo dije en un susurroCuando la vi en la mansión siendo atacada por mi padre, me llamó mucho la atención y no sé por qué.Por eso me acerqué a ver qué sucedía, pero, en realidad, lo que quería era verla de cerca.Es una mujer exageradamente hermosa, y sus ojos…Sus ojos me recordaron a mi pequeña Liora, la niña que fue mi amiga durante mi infancia.Recuerdo que me quedé observándola durante un largo rato.No sé por qué, pero sentí una conexión muy fuerte con ella, una conexión que jamás había sentido con ninguna otra mujer.Las mujeres que han pasado por mi vida han sido solo distracciones, algo pasajero, líos de una sola noche.Pero con Amelia es diferente, y entiendo el porqué.Yo j
Después de lo sucedido la noche anterior, hoy me preparo para mi primer día de trabajo como asistente de Aiden. Tengo que admitir que estoy un poco nerviosa. Jamás me imaginé llegar hasta la empresa. Mi objetivo era permanecer en la casa, pero la verdad es que trabajar aquí me viene mucho mejor, ya que puedo descubrir quién es ese tipo al que Gabriel quiere quitar de su camino y observar de cerca cómo trabaja y qué es lo que trama.Elegí un atuendo sencillo, pero elegante. Me puse una blusa blanca de cuello alto y la metí dentro de unos pantalones negros de vestir. Encima me coloqué un blazer negro de corte impecable.Completé el conjunto con unos tacones negros de punta fina y un pequeño bolso del mismo color. Recogí mi cabello con cuidado, dejando algunos mechones rubios sueltos alrededor de mi rostro.No quería llevar nada demasiado llamativo. Era mi primer día en Moreau Industries y quería parecer una empleada más.Me miré una última vez en el espejo antes de salir.Por fuera, par
Mi corazón dio un vuelco cuando lo vi entrar.Habían pasado tantos años desde la última vez que nos vimos. Yo sabía que, tarde o temprano, me lo encontraría, pero jamás me preparé para ese momento.Y por fin lo tenía justo frente a mí.El mismo niño que alguna vez conocí.Negué con la cabeza para alejar los recuerdos del pasado y volví a centrar mi mirada en él.Tenía que admitirlo: era un hombre condenadamente guapo. Me ruboricé un poco, pero cuando vi que comenzaba a acercarse a mí, empecé a temblar.Intenté tranquilizarme lo más que pude.—Mírame —me dijo.Levanté lentamente la cabeza porque, literalmente, tenía frente a mí a un hombre de casi dos metros.Fijé mi mirada en sus ojos grises. Durante unos segundos, ninguno de los dos dijo nada, hasta que Gabriel habló.—Hijo, por fin llegas —dijo alegremente.Aiden se acercó a él y le dio un abrazo.—Hola, padre. ¿Se puede saber qué está pasando aquí?—Nada, hijo. Es solo que hay empleados incompetentes que no saben hacer su trabajo.
POV: LioraVi personas vestidas con trajes elegantes y vestidos costosos. A simple vista, podía reconocer que muchos de ellos eran personas importantes.Por un instante, recordé a mi madre organizando eventos como aquel. Recuerdo haberla visto sonreír mientras caminaba entre los invitados, orgullosa de todo lo que había construido.Sonreí con tristeza.A lo lejos, vi a una chica vestida igual que yo. En un dos por tres la chica se acercó a mí.—¿Eres nueva?Yo solo me limité a asentir.—Ven conmigo. Ya te están esperando.La seguí.Y por fin llegué hasta el salón de la mansión. Lo conocía muy bien, pero tenía que fingir que no. Me quedé unos segundos mirando todo detenidamente. Era increíble cómo, robando lo que no era tuyo, podías llegar a tener una casa así.—¿Qué haces ahí parada? Sígueme —me dijo la chica, devolviéndome a la realidad.Entonces empecé a caminar otra vez detrás de ella. Me llevó a una habitación que claramente era matrimonial.Así que aquí duermen los honorables señ
POV: LioraYa habían pasado dos semanas desde que perdí mi trabajo en el bar. Dos semanas enteras en las que me dediqué a afinar cada detalle de mi siguiente movimiento.Mi nana me esperaba en la cocina con el lunch en la mano, tan cariñosa como siempre.—Adiós, Nana. Ya tengo que irme a trabajar —le dije esbozando una sonrisa tranquila.—Adiós, mi niña. Que Dios te bendiga y te acompañe siempre.—Amén, Nanita.Me despedí de ella con un beso en la mejilla y un abrazo apretado. Salí de casa y me alejé a paso rápido hasta la esquina, donde mi taxi ya me esperaba para llevarme a mi casa secreta.Nana no sabía nada de lo que estaba haciendo. No sabía que había perdido el empleo ni que me preparaba para una misión peligrosa, y prefería que continuara en la ignorancia. Algún día le contaría la verdad porque merecía saberlo, pero aún no era el momento adecuado.El taxi me dejó justo frente a la fachada de mi casa secreta. Saqué la llave, abrí la puerta con sigilo y entré.Ese era el momento
POV: LioraEscuché a mi nana tocar la puerta y llamarme con su voz suave.—Mi niña, ¿ya estás despierta?Abrí lentamente los ojos y me reincorporé en la cama, todavía adormilada. Me levanté, caminé hasta la puerta con el cabello desordenado y la abrí. La vi recostada en el marco de madera, con los brazos cruzados sobre el delantal y una sonrisa radiante.—Buenos días, mi niña hermosa. ¿Qué tal has amanecido? —preguntó.Al verla, me abalancé hacia ella y le di un beso en la mejilla junto a un gran abrazo.—Muy bien, nanita. ¿Y tú?—Perfectamente bien, mi niña. He venido a avisarte que el desayuno ya está listo. Te espero abajo.—Muchas gracias, nanita. En un momento bajo.Cerré la puerta y me dirigí al baño. Dejé mi cabello rizado tal como estaba, me puse unos pantalones deportivos, una camiseta de tirantes y mis pantuflas antes de bajar al comedor.Encontré a mi nana sentada esperándome. Me senté a su lado, hicimos nuestra oración de siempre y comenzamos a desayunar. Sobre la mesa hab







