LOGINAllison no supo qué responder. Algunas personas podían ser tan desesperantes. Se levantó y tiró de su brazo hasta que él por fin se dignó a levantar su trasero real del sofá. Jareth se puso de pie y fue con ella.Mientras él se levantaba, Allison se quitó discretamente el auricular y lo guardó en el bolso. Tendría que dejar lo de Archer para después, sin importar lo que estuviera pasando en aquella sala.Cuando llegaron a la sala que Oliver había mencionado, Allison encontró a dos hombres forcejeando en la puerta.Oliver sujetaba por la cintura a un hombre de mediana edad. —Señor Jayson, le juro que no miento. El señor Jareth llegará en cualquier momento. ¡De verdad!—Señor Oliver, de verdad no puedo ayudarlo con esto —protestó el hombre—. ¡Por favor, no me lo ponga más difícil!—Pero usted es uno de los mejores neurocirujanos del mundo, señor Jayson —suplicó Oliver—. ¡Si ni siquiera usted puede ayudar, ya no queda ninguna esperanza!—¡Señor Oliver! —llamó Allison mientras se acercaba
Por el auricular llegó una mezcla de ruidos, seguida de la voz coqueta de una mujer. —Señor Archer, solo quiero estar con usted. Me da vergüenza cuando hay otras personas.—Vergüenza, una mierda, puta vieja —se burló Archer—. ¿De qué te ríes? ¿Crees que los dos vinimos a atenderte?Archer sonrió de forma vulgar, con el cigarrillo entre los dientes. —Esta noche, los dos se pondrán de rodillas con el culo en alto.La mujer parpadeó, incómoda, y miró al otro hombre. Si Archer era tan despreciable, ¿qué clase de hombre elegiría pasar tiempo con él? Sintió náuseas y empezó a dudar.Archer notó su reacción. Le agarró un puñado de cabello y tiró de ella hacia él. La punta encendida del cigarrillo quedó tan cerca de su rostro cargado de maquillaje que en cualquier momento podía dejarle una marca negra en la piel lisa.—Señor Archer… —suplicó ella, temblando.Archer inclinó la cabeza. —Ve a asearte.Ella se levantó a trompicones y se apresuró a entrar en el baño.Archer se volvió hacia el otro
Zoey miró fijamente a Allison. —Si mi papá conducía cuando te salvó, entonces tuviste que haber visto a Jareth. ¿Lo viste?—Si lo hubieras visto, lo recordarías —añadió con frialdad—. No esperes que crea lo contrario.Tenía razón. Allison no había visto a nadie más aquella noche. Solo recordaba al padre de Zoey bajando del coche como un rayo de luz. Aquel momento seguía muy claro en su memoria.Allison insistió. —¿No hubo ni una sola excepción?No podía creer que el padre de Zoey nunca hubiera conducido aquel coche solo.Si Jareth hubiera estado allí, ¿por qué no lo recordó cuando se lo conté?—¿No me crees? —dijo Zoey—. Vamos a comprobarlo.Allison parpadeó. —¿Comprobarlo… cómo?Zoey sacó un teléfono del cajón. —Me asusto fácilmente, así que mi papá solía mandarme un mensaje cada vez que salía.—¿Cuándo ocurrió exactamente?—El 3 de febrero de 2022 —respondió Allison—. Alrededor de las once y media de la noche.Zoey buscó rápidamente en el historial de conversaciones y luego se detuv
Allison negó ligeramente con la cabeza. —No me duele… siempre que dejes de regañarme.Jareth se quedó inmóvil y luego levantó lentamente la vista hacia ella. No esperaba que dijera aquello. Se miraron durante unos segundos y él pareció no saber qué hacer. Hasta su postura se volvió incómoda.El tono suave de Allison lo hizo sentirse como un completo idiota. Apartó la mirada enseguida.—No te estaba regañando —dijo con torpeza—. Quería decir que, pase lo que pase, yo me encargaré. Pero si le pides ayuda a Victor y él hace algo por ti, le deberás un favor, ¿no?—Tú eres muy clara con esas cosas. Si le debes algo a alguien, insistirás en devolvérselo. ¿Cómo quieres que me parezca bien?Allison murmuró, —Pero… ¿no te debería un favor a ti también si te pidiera ayuda?Jareth alzó las cejas y sacó un poco el pecho. —¿Cómo voy a ser igual que los demás? Soy tu esposo. Nosotros no tenemos que llevar la cuenta de los favores.Allison levantó la vista hacia él, insegura. —¿Entonces no tengo que
Victor se había tomado muchas molestias para conseguir el cuerno de rinoceronte. Allison no podía dejar que pensara que no valoraba sus esfuerzos.Jareth la había desafiado directamente y no iba a dejar que lo evitara. Allison hizo lo que le pidió y abrió la caja.La expresión de Victor no cambió, pero miró el contenido. Él también sentía curiosidad, aunque dudaba que Jareth pudiera darle algo mejor que lo que había traído. En ese momento, Allison necesitaba un cuerno de rinoceronte.—¿Cuerno de rinoceronte? —preguntó Allison, sin poder ocultar su sorpresa.Victor frunció el ceño y miró la caja que Jareth tenía en la mano con una expresión extraña. No había duda de que dentro había un cuerno de rinoceronte.Jareth parecía satisfecho consigo mismo. —¿Te gusta? ¿No me dijiste hace unos días que necesitabas un cuerno de rinoceronte para ayudar a tu amigo?Ni Allison ni Victor reaccionaron como él esperaba.Jareth enseguida notó que algo no iba bien. Su sonrisa desapareció y, sin decir na
Sentada detrás de ellos, Zoey cambió de expresión. Reconoció la bolsa. El local del que venía estaba al menos a diez minutos de allí.Había escuchado la llamada de Jareth hacía apenas unos momentos. No podía haber ido él mismo. Alguien debía haberle comprado la comida. La estaba usando como excusa para justificar su ausencia.Zoey miró a la pareja, confundida por la forma en que se trataban. Los dos eran unos hipócritas. ¿Así era un matrimonio complicado?Lo sabía todo, pero se lo guardó.Jareth miró su teléfono. —El médico ya me envió tus estudios. Tuviste suerte. No tienes lesiones internas.Levantó la vista hacia el cuello delgado de Allison. Tenía la piel tan blanca que hasta los moretones más leves se distinguían con facilidad.Jareth alzó la mano y pasó suavemente los nudillos sobre las marcas rojizas del cuello de Allison. Parecían más marcas dejadas por una mano que moretones de un accidente de coche.—El médico dijo que son contusiones en los tejidos blandos —explicó Allison







