Inicio / Romance / La Novia Del Mercenario / Capítulo 6: La persecución

Compartir

Capítulo 6: La persecución

Autor: M.T
last update Fecha de publicación: 2022-07-02 11:09:27

Alessandro se dirigió a los lavabos que tenían un diseño refinado, paso al lado del sujeto sin decir nada y comenzó a lavarse la manos, por supuesto, como excusa para poder quedarse en el sitio mientras su objetivo salía. Ya que no podía quedarse mucho tiempo sin levantarse sospechas, pensó en crear otra justificación para que el guardaespaldas no desconfiara de su presencia.

Levanto la vista y miro de reojo, al darse cuenta de que el sujeto lo mirada, bajo la vista y al tomar una toalla que descansaba sobre una canasta rectangular se secó las manos, pero lo hizo lento mientras pensaba en lo que tenía que hacer para poder quedarse un poco más.

Arrojó la toalla hacia un contenedor donde los organizadores de aquel evento habían dispuesto para las toallas de mano, porque, por ser un evento de tal distinción, no podían poner servilletas de papel. 

Casualmente, la toalla quedo mal puesta por lo que camino hacia el contenedor para meterla en su sitio y fue justo en ese momento que el objetivo salió por la puerta mientras se escuchaba el sonido del agua irse por el sanitario. El hombre miró de reojo a Alessandro, pero al darse cuenta de que tenía puesto el uniforme del servicio, ignoro su presencia.

Por supuesto, su guardaespaldas, no hizo caso omiso de Alessandro, de hecho camino un par de pasos hacia la derecha para poder estar más cerca de él, ese movimiento inesperado provoco que Alessandro ideara en cuestión de segundos una forma para acabar con su objetivo. Camino rodeando a ambos hombres para dirigirse hacia la salida, pero al llegar a la puerta, la miro por un instante, esta no tenía una manija, precisamente para que las personas entraran y salieran sin ninguna dificultad, esta solo se abría empujando por ambos lados y si se quería cerrar, solo hacía falta subir el seguro que se situaba del lado superior derecho cerca de las bisagras de la puerta y así lo hizo.

Ambos hombres miraron en su dirección, enseguida se percibió una tensión, por supuesto creada por la aprehensión del guardaespaldas y el nerviosismo del objetivo. 

—¿Qué diablos haces?—cuestiono el guardaespaldas, desenfundando su arma, pero Alessandro no respondió, se quedó en silencio y giro lentamente.

Fue tan solo un segundo, uno en el cual Alessandro saco su arma y sin pensarlo disparo al guardaespaldas, la bala entro y salió por su cabeza, por lo que sin que nadie más que los que se encontraban ahí, vieron como su cuerpo caía sin remedio hacia el suelo.

La sangre comenzó a inundar el piso de mármol y aquel sujeto que miraba aquella escena caótica, solo entrecerró los ojos y se mostró sereno ante la situación.

—No sé quién seas, pero te prometo que si me asesinas ahora, te vas a arrepentir—le expreso a Alessandro mientras él seguía apuntándole en su dirección— ahora, dime quien te envió.

Alessandro se mantuvo sereno ante la amenaza y como cualquier otro día de trabajo, no le tomo importancia. Muchas veces lo habían amenazado, era parte de su oficio, pero nadie, nunca, se había atrevido a tocarlo porque él era demasiado letal y cualquiera que se atreviera a intentar algo en su contra, terminaba, recibiendo su merecido castigo.  

—Lo lamento—expreso Alessandro manteniendo esa inquietante serenidad tanto en su voz como en su persona— eso es información confidencial que no puedo revelar.

—Te pagaré más de lo que hayan ofrecido, multiplicalo por diez y dame el precio—manifestó el hombre acorralado intuyendo que el dinero le salvaría la vida, pero Alessandro solo alzo levemente la ceja.

—Disculpe, mi protocolo me impide aceptar un trabajo mientras estoy en proceso de culminar otro, ya sabe por conflicto de intereses—expreso Alessandro ajustando su dedo sobre el gatillo del arma.

—No, espera...

Se escuchó un disparo sonoro que hizo eco en el lugar gracias al revestimiento de mármol de las paredes, el hombre había caído, víctima de la bala de Alessandro y por un breve instante sintió una leve sensación de placer, pero no por asesinarlo, sino por haber culminado aquel trabajo tan pronto.

Miro el cuerpo caer cerca del otro cadáver y al ver esa escena se sintió un poco decepcionado de lo que había pasado, ya que, los narcos tenían cierta reputación en todo el mundo por ser personas un tanto impulsivas y letales, pero debido a lo que había visto, intuyo que lo que había escuchado no eran más que impresiones, pero la realidad era otra, sin embargo, justo en ese momento un sonido como una ráfaga lo hizo buscar refugio lejos de la puerta.

De repente hubo una especie de niebla creada por el polvo de la madera de la puerta, había sido acribillada por un tipo de arma que disparaba cientos de balas a la vez. No entendía que diablos estaba pasando, ya que, era claro que nadie lo había visto entrar ahí o al menos nadie había visto lo que había pasado, él se había encargado de ello, así que busco con la mirada. Una inusual idea lo invadió en un segundo. ¿Qué tal y el baño estaba siendo vigilado por un sistema de seguridad?

Por supuesto, el solo pensarlo le hizo creer que debia ser asqueroso el estar observando a los invitados usar los sanitarios, pero supuso que después de todo no estaba tratando con personas comunes. Repentinamente, Alessandro encontró una lámpara pegada a la esquina de la pared de apariencia un tanto extraña, así que se levantó del suelo y con la fuerza de sus manos, la arranco.

Lo que vio por supuesto le sorprendió un poco y se preguntó hasta donde podían llegar esas personas con tal de protegerse, pues la verdad era algo que veía por primera vez, aunque claro, no recordaba algún trabajo donde hubiese asesinado a su víctima en el baño, todos sus crímenes tenían ciertos parámetros de dignidad, aunque claro, sabia con que tipo de personas trataba, pero en ese caso, el cómo se movían los narcos mexicanos era nuevo para él.

El sistema que tenía aquella cámara escondida, parecía ser alta tecnología, eso por supuesto le parecio un tanto extraño. ¿Quién necesitaba un sistema de seguridad en un lugar como este, el cual perecía solo servir para eventos?

Para proteger su identidad, Alessandro le disparo a todas las lamparas, claro si es que en realidad eran lamparas, pero fue en cuestión de segundos que la luz se fue en toda la habitación. Sabia que todo eso era en vano, porque después de todo ya había asesinado a su líder, ahora entendía el porqué aquel sujeto había entrado al baño con tan poco seguridad, estaba confiado en que lo salvarían antes de que él se atreviera hacer algo en su contra, pero su seguridad había llegado demasiado tarde y su cuerpo yacía inerte en el suelo.

Alessandro, con todo el conocimiento y entrenamiento que tenía, sabia que como máximo tenía veinte segundos para contraatacar y por supuesto tratar de salir de ahí antes de que cambiaran el cartucho del arma que habían usado. Estaba acorralado y claro no sabia cuantas personas se encontraban rodeando la puerta, pero sabia que ese no era su final, porque no estaba asustado, él pensaba que si algún día llegaba a morir lo sabría al volver a sentir miedo, una emoción que había desaparecido de su cuerpo, por lo que se inclinó sobre el suelo y tomo un pedazo de espejo que había sido quebrado durante el ataque, muchas cosas que habían quebrado por lo que el polvo en el aire le ayudaba a esconder su figura en la oscuridad.

Se acercó a la puerta cuando los disparos se detuvieron y coloco el espejo cerca para tener una visión de lo que sucedía afuera, vio una ametralladora colocada a un par de metros de la puerta y por lo menos a diez hombres rodeando la puerta, esperando a que el polvo se dispersara un poco antes de entrar.

En su mente, Alessandro comenzó a contar para tener idea del tiempo que tenía antes de que volvieran a recargar esa arma, la cual era su única preocupación, en cuanto a los hombres, los cuales también disponían de armas, esos no eran rivales para él.

Hizo un primer disparo después de hacer los cálculos pertinentes en su cabeza de la distancia en que se encontraba cada hombre, el disparo día en el blanco y mientras el primer hombre caía y los demás reaccionaban a su muerte, Alessandro salió del baño, saco un par de cuchillas pequeñas que tenía para ese tipo de situaciones, mientras su mano derecha disparaba, la otra arrojaba las cuchillas en dirección de otro oponentes.

Alessandro, había contado al principio diez hombres, pero en total acabo con quince de ellos, contando al hombre que había disparado aquella armar letal que Alessandro no podía llevar consigo, por supuesto, era un arma demasiado larga y pesada para andarla trayendo, aunque de estar acorralado con ella, habría hecho, maravillas.

Alessandro comenzó a correr por el lugar para escapar, no dudaba que en poco segundos otro equipo iría por él o incluso pensó que corría en la dirección por donde ellos podían venir, aunque había salido del baño sin recibir un solo rasguño, seguía estando en la misma situación, estaba rodeado solo que esta vez no sabia la ubicación por donde llegarían los balazos.

Siguió corriendo por los pasillos de aquella hacienda y en cada uno descubrió que había cámaras de seguridad, estaba bien vigilado así que mientras corría por su vida, gasto algunas balas para deshacerse de esas estúpidas cámaras, hasta que finalmente llego a una ventana. Decidió que debia salir al exterior y buscar un refugio lejos, en un punto ciego donde pudiese ocultarse porque huir justo en ese momento, cuando todo el mundo lo buscaba no era una buena idea, no tenía un transporte para volver y por supuesto, no conocía las calles de ese pueblo, había estudiado el mapa, pero era peligroso salir cuando no sabia mucho de sus enemigos, debia ser inteligente y salir, incluso por la puerta principal, justo en sus narices, no tenía por qué arriesgarse de esa forma cuando la solución era clara.

Salto por la ventana y para despistar a sus enemigos, arrojo un cartucho vacío lo más fuerte que pudo, justo en la direccion contraria por donde el buscaria refugio, por suerte, mientras corria no vio ni una sola camara, el lugar por donde habia caido, tenia pinta de estar en reparacion, por lo que la colocacion de camaras de seguridad seguro no habia sucedido, sin embargo, debia tener cuidado porque ese sitio era el lugar  mas obvio para iniciar una busqueda, por lo que corrio entre los escombros de piedra hasta llegar a un muro, ahi habia poca iluminacion, pero se encontraba un diminuto cuarto con una puerta metalica que tenia pintada una etiqueta de seguridad electrica, era la funete de luz del sitio.

La abrio el lugar era pequeño, pero tenia el espacio suficiente para que un hombre de su complexion pudiera entrar y acomodarse en posicion fetal, asi que lo hizo.

Se metio y cerro la puerta con cuidado mientras se aseguraba de no tocar nada por su propia seguridad y al intuir que estaba bien acomodado dejo descansar su cabeza sobre el suelo. Aunque todo indicaba que nadie lo encontraria en ese lugar se mantuvo alerta apuntando su arma hacia la puerta.

Escucho pasos y voces pasar en intervalos de tiempo considerables, el lugar era enorme por lo que el registrar el sitio les costaria una eternidad, asi que Alessandro supuso que si despues de una hora no lo encontraban, simplemente comenzarian a sospechar que él habria escapado sin que nadie se diera cuenta, aunque eran muchos hombres descubrio que no muchos, por no decir que ninguno, tenia un entrenamiento adecuado, su unica fortaleza era portar un arma y aun asi habian terminado muertos.

Paso el tiempo y aun continuba escuchando pasos y murmullos que le informaron que, efectivamente habia asesinado a su objetivo, pero tambien escucho que su crimen no quedaria sin castigo.

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • La Novia Del Mercenario   Capitulo final

    Él recordaba que al quitarse el disfraz en el baño y tirarlo a la basura, salió huyendo como todas las personas que pensaban que había algún incendio en el interior, pero aquella mujer peligrosa siguió su pista hasta que encontró su disfraz, por supuesto, no supo exactamente si había sido él.Tomo varias fotografías con su teléfono, no se quedaría con las manos cruzadas, nadie solía escaparse de sus manos, no pudo capturarlo ese día, pero paso más de dos semanas tratando de averiguar quien era el maldito que había conseguido asesinar a su cliente en frente de sus narices y al final de su investigación encontró el rostro de Alec, por supuesto dudo que ese fuese su nombre real, las personas como él usaban muchos nombres, pero lo identifico de esa manera.La unica alma que podia ser merecedora de piedad era un perro mal nutrido que se hallaba encogido sobre una llanta de auto vieja. En aquella colonia donde las casas, si asi se les podia llamar estaban habitadas, en su mayoria por delinc

  • La Novia Del Mercenario   Capítulo 23: La dama negra

    Para brindarle seguridad de que él regresaría dejo su arma, después de todo su objetivo era ir y regresar sin que nadie lo notara así que no la necesitaría. Se fue sin hacer el más mínimo ruido, abrió la puerta y la cerro con extremo cuidado para no alertar a Mariana, luego bajo las mismas escaleras por las que ella lo había ayudado a subir, pero no se atrevió a irse por la puerta principal, era demasiado peligroso, dio vuelta al bajar hasta seguir por el jardín, paso por la fuente y continuo hasta llegar a un arbol y detrás de este una pared blanca que daba hacia la calle.Subió al arbol sin ningún temor y escalo hasta estar a la altura de la pared, por suerte las ramas ocultaban su figura y gracias a la oscuridad, difícilmente alguien podría notar su presencia. Dio un salto alargado hasta poder caer justo en la anchura que dividía la casa de la calle, por suerte se sentía un poco mejor como para atreverse a realizar tales movimiento, que aunque poco peligrosos para él, de sentirse m

  • La Novia Del Mercenario   Capítulo 22: Devuelta al hotel

    —¡¿Qué diablos hiciste!?— le recrimino Mariana cuando su miembro perdió dureza, se alejó de él y giro en su dirección sin importarle que aún estaba desnuda, después de todo ya cogido, de hecho la cogida, la cual habría terminado bien de no ser por su estupidez de correrse dentro.—¿De qué hablas?—expreso Alec un tanto confundido.—¿Cómo de qué?—cuestiono incrédula, no podía creer lo que él estaba diciendo. Señalo su pelvis para darle una pista de su molestia, pero ya que él solo la miro desconcertado, Mariana solo soltó un suspiro—te viniste dentro.—¿Y?— pregunto él sin darle la menor importancia—tomate un anticonceptivo o algo ¿No eras doctora?—Lo soy, pero a lo que me refiero es que te pedí que te detuvieras y no lo hiciste—le reclamo moviéndose en la cama para buscar algo que ponerse—dijiste que lo harías.—No, lo que te dije fue que debías decir la palabra segura para saber que te estabas sintiendo incómoda...—No dije tu estúpida palabra segura, pero te dije que pararas—insisti

  • La Novia Del Mercenario   Capítulo 21: Fuego

    La embistió varias veces, al principio controlando su propia fuerza para no lastimarla, pero al ver que ella estaba disfrutando así como soportando cada embestida, aplico más fuerza, toda la que tenía para arremeter una y otra vez, pero no conforme con ello, la tomo subiéndola en sus brazos a horcadas sobre su cintura para penetrarla más profundo. Mariana sintió como su coño envolvía y tallaba hasta tocar el fondo de su sexo, gimió, pero lo hizo sintiendo una mezcla entre placer y dolor, fue entonces que descubrió que por esa razón él utilizaba la dinámica de la palabra segura y al menos hasta ese punto, su instinto le grito que debia usarla en ese momento, porque la presión que sentía en su interior era demasiado para ella, pero Mariana cerro los ojos en un intento para no ceder ante lo que su cuerpo le pedía. No solo era por su propio orgullo, sino también porque quería un poco más, se dijo a sí misma que podía soportarlo y para poder desahogarse, comenzó a gemir con más fuerza.

  • La Novia Del Mercenario   Capítulo 20: Salvaje

    Alec tomo a Mariana por su blusa, arrugo la tela a tal punto que incluso logro alzar su cuerpo un par de milímetros por encima de la cama y mientras él hacía eso, Mariana no aparto los ojos de los suyos, a pesar de su actitud salvaje, Mariana intuyo que tal vez podía encontrar en él algo más, algo rescatable, pero mientras tanto primero debia averiguar como era su oscuridad. —¿No tienes miedo?—pregunto Alec estrujando la tela hasta que su mano se cerró en un puño y logro alzar más a Mariana para poder acercar sus labios a los suyos. —¿Debería?—cuestiono ella y en sus labios se formó una sonrisa coqueta. Eso fue suficiente para que Alec sintiera una especie de adrenalina combinada con el deseo de poseerla, fluyera por su torrente sanguíneo. —Deberías— respondió él dejando caer su cuerpo sobre la cama para romper su blusa de una vez por todas. Aquel acto impresionó a Mariana, más no logro asustarla. Alec escucho el sonido de la tela siendo desgarrada y después de eso una extraña fue

  • La Novia Del Mercenario   Capítulo 19: Besos sabor a chocolate

    La lluvia había cesado, los truenos ya habían parado y afuera solo se escuchaba el sonido del aire al transitar por las calles vacías de aquel pueblo.Mariana se comió algunos chocolates con la intención de incitar a su invitado hacer lo mismo, por supuesto, bajo la influencia del alcohol, pero después de comerse cinco y al darse cuenta de que Alec parecía disfrutar más del espectáculo que del chocolate, decidió acercarse a él y colocar en sus labios uno de ellos. Aquel inesperado acto no solo sorprendió a Alec, sino que también, provoco algo en él.Antes de que Mariana se diera la vuelta para volver a su lugar, Alec la tomo de la cintura para sentarla justo en su regazo, ella soltó un par de carcajadas y lo miro sin temor alguno.—¿Acaso no tienes miedo?—le pregunto Alec con cierto tono seductor.—No—se burló Mariana negando con la cabeza y riendo un poco— no tendría por qué tener miedo ¿O si?—No—le aseguro Alec. Casualmente, un mechón del cabello de Mariana cayó justo sobre su rost

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status